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EL SENDERO DE AMIR AL-MU’MININ (P)

             Desde hace siglos, quienes conocen la sagrada persona de Amir Al-Mu’minin (P) -tanto musulmanes como no musulmanes- hablan y escriben acerca de él, pero todo lo que se ha dicho no es suficiente para exponer todas las dimensiones de esa admirable personalidad que fue muestra de la materialización de los perfectos atributos divinos y de la palabra elevada de Allah.

            Resulta obvio que la causa del problema somos generalmente nosotros mismos, ya que no nos es posible imaginar una personalidad tan sublime y espiritual a causa de la debilidad de nuestras mentes y nuestra habituación a magnitudes y criterios materiales, así como a personas comunes; aunque es posible trazar rasgos de esa majestuosa personalidad con la ayuda de los dichos sobre él de quienes están a su nivel o incluso por encima, como lo estaba el sello de los profetas, Muhammad Al-Mustafa (BP).

            Nos llega una narración a través de fuentes no shiítas, que el distinguido Mensajero (BP) dijo a un grupo de sus compañeros: “Quien quiera ver a Adam con su conocimiento, a Ibrahim con su indulgencia, a Musa con su gallardía, y a Isa con su adoración, que observe a Ali Ibn Abi Talib”.

            Es decir que se reunían en esta gran persona tanto el conocimiento de Adán (P), sobre quien El Altísimo se refiere en el Corán diciendo: «Y enseñó a Adam los nombres en su totalidad...»[1]; como la indulgencia de Abraham (P) acerca del cual se dice: «Ciertamente que Ibrahim era indulgente, suplicante y contrito»[2]; como el porte y gallardía de Moisés (P) ante quien el poderío y fuerza del Faraón se revelaron débiles; como la adoración de Jesús (P) quien fue un ejemplo de ascetismo, sometimiento y sumisión a Allah. En algunas narraciones, también de fuentes no shiítas, se añade una expresión más que dice: “...y el ascetismo de Juan hijo de Zacarías”.

            Estas palabras pueden llegar a aclararnos -hasta cierto punto- una imagen de la personalidad de ese gran hombre.

            Lo importante después de un conocimiento global, o bien después del conocimiento de esta gran personalidad y el de otros auliaul lah (próximos a Allah) hasta el nivel posible, es que nos percatemos que un Imam es esa persona ideal que Allah dispone sobre la tierra y manifiesta a la humanidad, para que la gente conozca cuál es el ejemplo y el modelo a seguir, y cuál es el objetivo hacia el que hay que dirigirse.

            Es mediante el reconocimiento del Imam que el ser humano se guía en el sendero. Esto es lo importante, y es por ello que "Imam", en la correcta concepción islámica, es quien guía a la gente mediante su proceder, personalidad y acciones hacia el sendero recto, de la misma forma en que lo hace con sus palabras, órdenes u otra cosa similar.

            Esta es una cuestión de vital importancia. Amir Al-Mu’minin (P) es nuestro Imam y el de todos los musulmanes, ya que todos le reconocen su condición de tal, pero...¿cuáles son el significado e implicaciones del ‘Imam’?

            Significa observar las dimensiones de esa personalidad como el ejemplo sublime que disponemos delante nuestro, y luego tratar de edificar en nuestra persona aspectos que se le asemejen, por lo que debemos, en base a ello, formar nuestras almas en lo que se refiere:

 

            · a nuestra conducta personal;

            · al vínculo con Allah;

            · al trato con el hermano musulmán en la sociedad;

            · a la utilización de los bienes, posibilidades y medios del tesoro de los musulmanes;

            · al trato con la gente en general en su carácter de grupo humano donde en algún sentido de su vida seamos sus guías y gobernantes;

            · a la sinceridad en el trabajo social para los desposeídos en lo material, mental, científico o doctrinal;

            · a nuestro proceder respecto a la religión de Allah en lo referente a cómo protegerla y cómo ser precisos a su respecto;

            · y al trato para con los enemigos de Allah.

 

            Amir Al-Mu’minin (P) es nuestro ejemplo en todos esos asuntos, por ello es necesario esforzarnos en ser como él. ¿Cómo alguien puede pretender ser de los seguidores de Ali Ibn Abi Talib (P), y que Amir Al-Mu’minin (P) es su Imam, mientras que su relación interior con Allah es el asunto del que menos se preocupa? El Imam Ali (P), desde los primeros instantes en que la luz de la guía divina resplandeció en su ser, entregó toda su vida en adorar a Allah y actuar en Su camino, hasta aquel momento en que obtuvo el anhelado encuentro con su Creador.

            El Imam no descuidó ni un instante la adoración a Allah, ni Su recuerdo, ni su relación con El. Constantemente se encontraba en un permanente vínculo con Allah, ya sea en la alegría como en la tristeza, en la guerra como en la paz, en la noche como en el día, en la mezquita, en el gobierno y en el juzgado.

            Ese ser humano se preocupó e hizo cargo de los débiles de la sociedad en todo momento de su gobierno y poder, y se preocupaba por ellos. Asimismo, encomendaba al respecto a aquellos que comisionaba en los diferentes lugares como gobernantes, embajadores u otro puesto similar.

            Fue así que aconsejó a Malik Al-Ashtar que indagara acerca de aquellos sobre quienes generalmente no recae la mirada de quienes están en un cargo como el suyo, ya que a los nobles, los ingeniosos, los investidos en algún cargo y los elocuentes, les resulta posible llegar a aquel que está en una posición como la de Malik Al-Ashtar, pero hay quienes no pueden hacerlo, ya que no poseen ni el valor, ni el dinero, ni quien los presente ante él. Es respecto a éstos que el Imam (P) le aconseja indagar y visitar.

            Amir Al-Mu’minin (P) ordenaba aquello a sus gobernadores y él mismo se encargaba del asunto dirigiéndose a las casas de los pobres, dando de comer a los huérfanos con sus propias manos, de tal manera que alguien llegó a decir: “Amir Al-Mu’minin (P) tanto daba de comer a los huérfanos con sus propias manos que nosotros llegamos a desear ser huérfanos”.

            ¿Cómo alguien puede pretender que Ali (P) es su Imam mientras que teniendo algún tipo de gobierno, poder o liderazgo -aún siendo sólo algo limitado y en alguna pequeña región- no indague acerca de los desposeídos, pobres y oprimidos?

            ¿Cómo puede pretender que éste es su Imam si no puede soportar ni una sola bofetada en el sendero de Allah, mientras que aquel hombre ejemplar combatía a los enemigos de Allah tanto de día como de noche para difundir la religión y actuar según ella? El participó en todas las batallas que lideró el Profeta (BP) excepto en raras excepciones, como en la batalla de Tabuk cuando el Profeta (BP) ordenó a Ali (P) permanecer en Medina para protegerla ya que se encontraba expuesta al peligro (de los hipócritas); pero en el resto de las batallas, o en su mayoría, estaba junto al Profeta (BP) y permanecía con él mientras los demás escapaban en los peores y más peligrosos momentos ¿Cómo es posible que alguien pueda pretender ser de los seguidores de Amir Al-Mu’minin (P) pero no tenga el valor de siquiera protestar contra los enemigos de Allah por temor a su superioridad y poder?

            Ciertamente que aquellos a quienes Amir Al-Mu’minin (P) combatió durante los días de su califato y aún antes, eran enemigos de la religión que poseían poder político y militar, e incluso algunos de ellos conseguían apoyo popular e influencia, invocando devoción y santidad. Algunos como los Jariyitas se parecen a ciertos extremistas que aparentando ser revolucionarios no aprobaban a nadie más que a ellos mismos y que al comienzo de nuestra revolución incluso no aceptaban a nuestro desaparecido Imam Jomeini como líder revolucionario.

            Amir Al-Mu’minin se enfrentó a éstos (jariyitas) y los dispersó. Afirmo que si él no les hubiera combatido, nadie más se hubiera atrevido a hacerlo.

            Hay quien invoca que el Imam es su Imam, pero no están dispuestos a decir ni una sola palabra que pueda incomodar al Imperialismo, a los EE.UU., y a aquellos que hoy en día tiranizan cientos de veces más que la opresión que ejercían los poderosos corruptos al comienzo del Islam, y que cometen en un sólo día crímenes que equiparan a los cometidos por aquellos en varios años.

            Éstos dicen que son seguidores de Ali (P) y que él es su Imam, pero...¿qué es lo que el Imam procuraba? Para tener una idea de ello hay que conocer a Amir Al-Mu’minin (P) en su globalidad, y naturalmente es imposible explicar todo lo que engloba mediante estas palabras.

            Nosotros somos como un niño que quiere dibujar un rostro hermoso, pero todo lo que hace es un cuerpo sin forma ordenada.

            El Imam (P) es mucho más de lo que podemos llegar a decir, sólo que esta forma incompleta que nosotros dibujamos, aún así es tan hermosa, sublime y notable hasta un punto que asombra a la gente, y nosotros debemos dirigirnos por ello hacia lo que esta imagen motiva.

            Es obvio que nadie espera lograr llegar incluso a acercarse al nivel de Amir Al-Mu’minin (P). Eso es una realidad. Una vez hace algunos años expresé en una oración del Viernes que no podríamos llegar a ser como Amir Al-Mu’minin (P). Entonces una persona me escribió diciendo: “Con esas palabras se han aliviado ustedes mismos de muchos esfuerzos y responsabilidades, ya que es imposible que puedan ser como Amir Al-Mu’minin (P)”. Pero el asunto no es de esa manera. Es verdad que el mismo Imam Ali (P) dice en un hadiz: “...sólo que vosotros no podréis hacerlo”, pero su ejemplo es como el de una cima. Imagínense una cima muy alta a la que se nos impuso subir. No nos compete decir “no llegaremos” sino que es obligatorio dirigirse hacia ella y subir lo más alto que podamos.

            Amir Al-Mu’minin (P) es un modelo para los responsables de instituciones gubernamentales de cualquier administración del tipo que sea, ya tenga una responsabilidad grande o pequeña. Lo que quiere de nosotros es que realicemos nuestro trabajo con sinceridad y cumplamos con la gente sin reprochárselo.

            Este gobierno que tomó forma hoy en día en la República Islámica después de tantos siglos, se dirige por el sendero de Amir Al-Mu’minin (P). En cambio los demás se dirigen en dirección opuesta y hacia un punto contrapuesto a lo procurado por el Imam Ali (P). Este gobierno se dirige por ese sendero, por lo que es necesario apoyarlo y marchar junto él, y al mencionar sus defectos hacerlo en forma cordial para proteger el sendero por el que se transcurre.

            Así como al-Qasitun, al-Mariqun y an-Nakizun[3] se opusieron al gobierno del Imam Ali (P) mientras detrás de ellos los incrédulos hacían lo propio mientras se aprestaban a combatirlo, algo análogo sucede hoy en día. ¿Quién defiende en el presente los derechos de los musulmanes?

            Los corazones de la mayoría de los pueblos del mundo palpitan por el Islam y conseguirían movilizarse si los gobiernos los apoyaran, pero no sólo no lo hacen sino que no se lo permiten, salvo en raras excepciones. En cambio aquí el gobierno se moviliza a la par del pueblo en lo que se refiere a este asunto. Por eso veamos quiénes son los que lo combaten.

            Todos aquellos que participan en las conspiraciones contra Palestina son los mismos que se oponen al movimiento del gobierno islámico el cual procura un trato justo para con el pueblo palestino.

            De igual manera aquellos criminales que tienen las manos manchadas hasta los codos de la sangre del pueblo de Bosnia Hersegovina son los que están en contra de este gobierno ya que éste pide de los gobiernos del mundo y particularmente de los islámicos apoyo para ese pueblo oprimido. ¡Y eso es algo que no pueden soportar!

            ¿Cómo pueden ésos que se suponen seres humanos -por no decir ésos que invocan ser defensores de los derechos humanos, lo cuál es una mentira- callar todas esas aberraciones de las que es objeto ese pueblo, de las que son objeto todos esos hombres, mujeres y niños a manos de los serbios fanáticos que no tienen escrúpulos para cometer esos vejámenes contra la humanidad y quienes carecen de valores humanos básicos?

            El mundo imperialista se empeña hoy en día en difundir la desesperanza en nuestros corazones para de esa manera impedirnos marchar por el sendero de Amir Al-Mu’minin (P) en el camino del Islam.

            La mejor forma de impedir que un escalador trepe una montaña es mentirle diciendo: “no podrás subir hasta la cima porque existe tal impedimento”. Aún teniendo un objetivo, sólo con que se convenza que no le es posible, será suficiente para que regrese por donde fue. Hace quince años que los medios políticos del mundo tratan de difundir la desesperanza entre nosotros.

            En verdad que el estar despiertos, el apoyarse sólo en Allah, el pedir la intercesión del Señor de la Época (P), el proteger nuestra unidad, el temer a Allah y no temer al enemigo, es lo que a ustedes les ha posibilitado unirse a este camino, y es por lo que en el futuro Allah ayudará a que, con Su designio, esta sociedad islámica sea una sociedad modelo tanto en el aspecto material como el espiritual y a que se convierta en un polo de atracción para los corazones de los pueblos del mundo.


 


[1] Corán; 2: 31

[2] Corán; 11: 75

[3] Nombres dados por el Mensajero de Allah (BP) a los grupos que se enfrentarían al Imam Ali (P) donde al-Qasitun (los injustos) son sus enemigos en la batalla de Siffin (liderados por Muwawiah hijo de Abu Sufian), al-Mariqun (los contumaces) son sus enemigos en la batalla de Nahrawan (los Jariyitas), y an-Nakizun (los traidores) son aquellos a quienes se enfrentó en la batalla de al-Yamal (liderados por Talhah, Az-Zubair y ‘Aisha).

 

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