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Disertación de su Excelencia,
Wali Amr al-Muslimin, Aiatullah Saiid Alí Huseiní Jameneí
EL SENDERO DE AMIR AL-MU’MININ (P)
Desde hace siglos, quienes conocen la sagrada persona de Amir Al-Mu’minin
(P) -tanto musulmanes como no musulmanes- hablan y escriben acerca
de él, pero todo lo que se ha dicho no es suficiente para exponer
todas las dimensiones de esa admirable personalidad que fue muestra
de la materialización de los perfectos atributos divinos y de la
palabra elevada de Allah.
Resulta obvio que la causa del problema somos generalmente nosotros
mismos, ya que no nos es posible imaginar una personalidad tan sublime
y espiritual a causa de la debilidad de nuestras mentes y nuestra
habituación a magnitudes y criterios materiales, así como a personas
comunes; aunque es posible trazar rasgos de esa majestuosa personalidad
con la ayuda de los dichos sobre él de quienes están a su nivel
o incluso por encima, como lo estaba el sello de los profetas, Muhammad
Al-Mustafa (BP).
Nos llega una narración a través de fuentes no shiítas, que el distinguido
Mensajero (BP) dijo a un grupo de sus compañeros: “Quien quiera
ver a Adam con su conocimiento, a Ibrahim con su indulgencia, a
Musa con su gallardía, y a Isa con su adoración, que observe a Ali
Ibn Abi Talib”.
Es decir que se reunían en esta gran persona tanto el conocimiento
de Adán (P), sobre quien El Altísimo se refiere en el Corán diciendo:
«Y enseñó a Adam los nombres en su totalidad...»[1];
como la indulgencia de Abraham (P) acerca del cual se dice: «Ciertamente
que Ibrahim era indulgente, suplicante y contrito»[2];
como el porte y gallardía de Moisés (P) ante quien el poderío y
fuerza del Faraón se revelaron débiles; como la adoración de Jesús
(P) quien fue un ejemplo de ascetismo, sometimiento y sumisión a
Allah. En algunas narraciones, también de fuentes no shiítas, se
añade una expresión más que dice: “...y el ascetismo de Juan hijo
de Zacarías”.
Estas palabras pueden llegar a aclararnos -hasta cierto punto- una
imagen de la personalidad de ese gran hombre.
Lo importante después de un conocimiento global, o bien después
del conocimiento de esta gran personalidad y el de otros auliaul
lah (próximos a Allah) hasta el nivel posible, es que nos percatemos
que un Imam es esa persona ideal que Allah dispone sobre la tierra
y manifiesta a la humanidad, para que la gente conozca cuál es el
ejemplo y el modelo a seguir, y cuál es el objetivo hacia el que
hay que dirigirse.
Es mediante el reconocimiento del Imam que el ser humano se guía
en el sendero. Esto es lo importante, y es por ello que "Imam",
en la correcta concepción islámica, es quien guía a la gente mediante
su proceder, personalidad y acciones hacia el sendero recto, de
la misma forma en que lo hace con sus palabras, órdenes u otra cosa
similar.
Esta es una cuestión de vital importancia. Amir Al-Mu’minin (P)
es nuestro Imam y el de todos los musulmanes, ya que todos le reconocen
su condición de tal, pero...¿cuáles son el significado e implicaciones
del ‘Imam’?
Significa observar las dimensiones de esa personalidad como el ejemplo
sublime que disponemos delante nuestro, y luego tratar de edificar
en nuestra persona aspectos que se le asemejen, por lo que debemos,
en base a ello, formar nuestras almas en lo que se refiere:
· a nuestra conducta personal;
· al vínculo con Allah;
· al trato con el hermano musulmán en la sociedad;
· a la utilización de los bienes, posibilidades y medios del tesoro
de los musulmanes;
· al trato con la gente en general en su carácter de grupo humano
donde en algún sentido de su vida seamos sus guías y gobernantes;
· a la sinceridad en el trabajo social para los desposeídos en lo
material, mental, científico o doctrinal;
· a nuestro proceder respecto a la religión de Allah en lo referente
a cómo protegerla y cómo ser precisos a su respecto;
· y al trato para con los enemigos de Allah.
Amir Al-Mu’minin (P) es nuestro ejemplo en todos esos asuntos, por
ello es necesario esforzarnos en ser como él. ¿Cómo alguien puede
pretender ser de los seguidores de Ali Ibn Abi Talib (P), y que
Amir Al-Mu’minin (P) es su Imam, mientras que su relación interior
con Allah es el asunto del que menos se preocupa? El Imam Ali (P),
desde los primeros instantes en que la luz de la guía divina resplandeció
en su ser, entregó toda su vida en adorar a Allah y actuar en Su
camino, hasta aquel momento en que obtuvo el anhelado encuentro
con su Creador.
El Imam no descuidó ni un instante la adoración a Allah, ni Su recuerdo,
ni su relación con El. Constantemente se encontraba en un permanente
vínculo con Allah, ya sea en la alegría como en la tristeza, en
la guerra como en la paz, en la noche como en el día, en la mezquita,
en el gobierno y en el juzgado.
Ese ser humano se preocupó e hizo cargo de los débiles de la sociedad
en todo momento de su gobierno y poder, y se preocupaba por ellos.
Asimismo, encomendaba al respecto a aquellos que comisionaba en
los diferentes lugares como gobernantes, embajadores u otro puesto
similar.
Fue así que aconsejó a Malik Al-Ashtar que indagara acerca de aquellos
sobre quienes generalmente no recae la mirada de quienes están en
un cargo como el suyo, ya que a los nobles, los ingeniosos, los
investidos en algún cargo y los elocuentes, les resulta posible
llegar a aquel que está en una posición como la de Malik Al-Ashtar,
pero hay quienes no pueden hacerlo, ya que no poseen ni el valor,
ni el dinero, ni quien los presente ante él. Es respecto a éstos
que el Imam (P) le aconseja indagar y visitar.
Amir Al-Mu’minin (P) ordenaba aquello a sus gobernadores y él mismo
se encargaba del asunto dirigiéndose a las casas de los pobres,
dando de comer a los huérfanos con sus propias manos, de tal manera
que alguien llegó a decir: “Amir Al-Mu’minin (P) tanto daba de comer
a los huérfanos con sus propias manos que nosotros llegamos a desear
ser huérfanos”.
¿Cómo alguien puede pretender que Ali (P) es su Imam mientras que
teniendo algún tipo de gobierno, poder o liderazgo -aún siendo sólo
algo limitado y en alguna pequeña región- no indague acerca de los
desposeídos, pobres y oprimidos?
¿Cómo puede pretender que éste es su Imam si no puede soportar ni
una sola bofetada en el sendero de Allah, mientras que aquel hombre
ejemplar combatía a los enemigos de Allah tanto de día como de noche
para difundir la religión y actuar según ella? El participó en todas
las batallas que lideró el Profeta (BP) excepto en raras excepciones,
como en la batalla de Tabuk cuando el Profeta (BP) ordenó a Ali
(P) permanecer en Medina para protegerla ya que se encontraba expuesta
al peligro (de los hipócritas); pero en el resto de las batallas,
o en su mayoría, estaba junto al Profeta (BP) y permanecía con él
mientras los demás escapaban en los peores y más peligrosos momentos
¿Cómo es posible que alguien pueda pretender ser de los seguidores
de Amir Al-Mu’minin (P) pero no tenga el valor de siquiera protestar
contra los enemigos de Allah por temor a su superioridad y poder?
Ciertamente que aquellos a quienes Amir Al-Mu’minin (P) combatió
durante los días de su califato y aún antes, eran enemigos de la
religión que poseían poder político y militar, e incluso algunos
de ellos conseguían apoyo popular e influencia, invocando devoción
y santidad. Algunos como los Jariyitas se parecen a ciertos extremistas
que aparentando ser revolucionarios no aprobaban a nadie más que
a ellos mismos y que al comienzo de nuestra revolución incluso no
aceptaban a nuestro desaparecido Imam Jomeini como líder revolucionario.
Amir Al-Mu’minin se enfrentó a éstos (jariyitas) y los dispersó.
Afirmo que si él no les hubiera combatido, nadie más se hubiera
atrevido a hacerlo.
Hay quien invoca que el Imam es su Imam, pero no están dispuestos
a decir ni una sola palabra que pueda incomodar al Imperialismo,
a los EE.UU., y a aquellos que hoy en día tiranizan cientos de veces
más que la opresión que ejercían los poderosos corruptos al comienzo
del Islam, y que cometen en un sólo día crímenes que equiparan a
los cometidos por aquellos en varios años.
Éstos dicen que son seguidores de Ali (P) y que él es su Imam, pero...¿qué
es lo que el Imam procuraba? Para tener una idea de ello hay que
conocer a Amir Al-Mu’minin (P) en su globalidad, y naturalmente
es imposible explicar todo lo que engloba mediante estas palabras.
Nosotros somos como un niño que quiere dibujar un rostro hermoso,
pero todo lo que hace es un cuerpo sin forma ordenada.
El Imam (P) es mucho más de lo que podemos llegar a decir, sólo
que esta forma incompleta que nosotros dibujamos, aún así es tan
hermosa, sublime y notable hasta un punto que asombra a la gente,
y nosotros debemos dirigirnos por ello hacia lo que esta imagen
motiva.
Es obvio que nadie espera lograr llegar incluso a acercarse al nivel
de Amir Al-Mu’minin (P). Eso es una realidad. Una vez hace algunos
años expresé en una oración del Viernes que no podríamos llegar
a ser como Amir Al-Mu’minin (P). Entonces una persona me escribió
diciendo: “Con esas palabras se han aliviado ustedes mismos de muchos
esfuerzos y responsabilidades, ya que es imposible que puedan ser
como Amir Al-Mu’minin (P)”. Pero el asunto no es de esa manera.
Es verdad que el mismo Imam Ali (P) dice en un hadiz: “...sólo que
vosotros no podréis hacerlo”, pero su ejemplo es como el de una
cima. Imagínense una cima muy alta a la que se nos impuso subir.
No nos compete decir “no llegaremos” sino que es obligatorio dirigirse
hacia ella y subir lo más alto que podamos.
Amir Al-Mu’minin (P) es un modelo para los responsables de instituciones
gubernamentales de cualquier administración del tipo que sea, ya
tenga una responsabilidad grande o pequeña. Lo que quiere de nosotros
es que realicemos nuestro trabajo con sinceridad y cumplamos con
la gente sin reprochárselo.
Este gobierno que tomó forma hoy en día en la República Islámica
después de tantos siglos, se dirige por el sendero de Amir Al-Mu’minin
(P). En cambio los demás se dirigen en dirección opuesta y hacia
un punto contrapuesto a lo procurado por el Imam Ali (P). Este gobierno
se dirige por ese sendero, por lo que es necesario apoyarlo y marchar
junto él, y al mencionar sus defectos hacerlo en forma cordial para
proteger el sendero por el que se transcurre.
Así como al-Qasitun, al-Mariqun y an-Nakizun[3]
se opusieron al gobierno del Imam Ali (P) mientras detrás de ellos
los incrédulos hacían lo propio mientras se aprestaban a combatirlo,
algo análogo sucede hoy en día. ¿Quién defiende en el presente los
derechos de los musulmanes?
Los corazones de la mayoría de los pueblos del mundo palpitan por
el Islam y conseguirían movilizarse si los gobiernos los apoyaran,
pero no sólo no lo hacen sino que no se lo permiten, salvo en raras
excepciones. En cambio aquí el gobierno se moviliza a la par del
pueblo en lo que se refiere a este asunto. Por eso veamos quiénes
son los que lo combaten.
Todos aquellos que participan en las conspiraciones contra Palestina
son los mismos que se oponen al movimiento del gobierno islámico
el cual procura un trato justo para con el pueblo palestino.
De igual manera aquellos criminales que tienen las manos manchadas
hasta los codos de la sangre del pueblo de Bosnia Hersegovina son
los que están en contra de este gobierno ya que éste pide de los
gobiernos del mundo y particularmente de los islámicos apoyo para
ese pueblo oprimido. ¡Y eso es algo que no pueden soportar!
¿Cómo pueden ésos que se suponen seres humanos -por no decir ésos
que invocan ser defensores de los derechos humanos, lo cuál es una
mentira- callar todas esas aberraciones de las que es objeto ese
pueblo, de las que son objeto todos esos hombres, mujeres y niños
a manos de los serbios fanáticos que no tienen escrúpulos para cometer
esos vejámenes contra la humanidad y quienes carecen de valores
humanos básicos?
El mundo imperialista se empeña hoy en día en difundir la desesperanza
en nuestros corazones para de esa manera impedirnos marchar por
el sendero de Amir Al-Mu’minin (P) en el camino del Islam.
La mejor forma de impedir que un escalador trepe una montaña es
mentirle diciendo: “no podrás subir hasta la cima porque existe
tal impedimento”. Aún teniendo un objetivo, sólo con que se convenza
que no le es posible, será suficiente para que regrese por donde
fue. Hace quince años que los medios políticos del mundo tratan
de difundir la desesperanza entre nosotros.
En verdad que el estar despiertos, el apoyarse sólo en Allah, el
pedir la intercesión del Señor de la Época (P), el proteger nuestra
unidad, el temer a Allah y no temer al enemigo, es lo que a ustedes
les ha posibilitado unirse a este camino, y es por lo que en el
futuro Allah ayudará a que, con Su designio, esta sociedad islámica
sea una sociedad modelo tanto en el aspecto material como el espiritual
y a que se convierta en un polo de atracción para los corazones
de los pueblos del mundo.
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