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NUEVE AÑOS LUNARES:

UNA FORMA DE CREAR IDENTIDAD EN UN MUNDO GLOBALIZADO

por Masuma Assad de Paz
Sociòloga


El pasado 10 de febrero se celebró en La Mezquita At-Tauhid los 9 años
lunares de mi hija Fátima Paz.

Existen muchos dichos en la tradición islámica que hacen referencia a la edad en que las niñas asumen sus obligaciones religiosas. Esta es a partir
de los 9 años lunares (cada año lunar es aproximadamente 10 días y 18 hs. menos que el año solar). Comienzan a afirmar su creencia en Dios, el Profeta y los preceptos islámicos: las cinco oraciones diarias, el ayuno, el hiyab
(o vestimenta islámica).

Si bien los 9 años lunares representan una nueva responsabilidad para la
niña, ello involucra a los padres, quienes son responsables de
transmitirles, enseñarles e infundirles el amor y el respeto por las
enseñanzas islámicas.

El Islam hace recomendaciones desde su concepción, haciendo hincapié en que
La enseñanza debe hacerse etapa por etapa, para que sean internalizadas las
conductas islámicas y formen parte de su identidad y personalidad.

Parece sencillo escrito en unas líneas la forma en que los niños van
incorporando ciertas normas y costumbres, pero quienes somos padres, bien
sabemos que requiere de mucha paciencia, amor, moderación, tolerancia y gran
sabiduría para que sean aceptadas y para que exista una reciprocidad.

Esto se complica cuando se reside en países cuya cultura no tiene raíces
islámicas e ignoran totalmente el Islam o son adversos al mismo.

En tal contexto, y en pro de un. desarrollo que no presente resistencia en
la sociedad es que las personas van modificando las conductas genuinamente
islámicas por conductas "aceptables para la sociedad".

Siguiendo esta lógica, vemos que muchos adoptan diferentes posturas.

1) Están aquellos que dicen que el Islam es muy flexible, muy amplio y que
según la sociedad en que se viva se puede cumplir con ciertas normas y con
otras no. Generalmente recurren a la aleya coránica que dice

"La ikraha-fi din"

que significa "nada de imposición en cuanto a religión" (Sura 2:255) o a la
aleya que dice:


"Dios no pide nada a nadie más allá de sus posibilidades" (Sura 2:2-6) .


2) Lo opuesto es escuchar decir que el Islam es muy cerrado y no se adapta
al avance de los tiempos y por ello sus leyes no son compatibles.

3) También están aquéllos que por temor a perder el Islam se aíslan en
ámbitos más cerrados o emigrando para vivir en sociedades islámicas.

¿Cual de las posturas citadas es la mejor y correcta?

¿Tener una postura intermedia, viéndose a Si mismo como "moderado" y no
"fanático",considerándose a si mismo como persona "civilizada" que
trasciende todo tipo de ignorancias y fundamentalismos y por ello considera
que cada uno puede tener un "Islam a medida?"

¿Esto es lo que el Coran le sugiere a un musulmán?

Esta postura representa un conocimiento superficial respecto al Corán y una
interpretación distorsionada de estas aleyas. Deja de lado muchas otras
aleyas que concientizan al musulmán a fortalecer la fe en Dios a través del
cumplimiento de lo que El nos recomienda.

No podemos hacer interpretaciones aisladas y subjetivas del Corán sin
conocer el momento y contexto histórico en que fueron reveladas sus aleyas.

Respecto a La aleya según La cual "no debe haber imposición en cuanto a
religión no se debe interpretar que nos excusa de cumplir con algunos de sus
preceptos.

Haciendo una vaga comparación, cuando el maestro le da indicaciones al niño
pan que estudie pan un examen, no le está imponiendo al niño que estudie,
pero tampoco le dice que si no estudia lo aprobará. Cuando hace alusión a
que Dios no carga al hombre con una carga superior a la que puede soportar,
es decir, no pide nada más allá de sus posibilidades, no significa, que Si
hoy estamos enfermos o cansados y no queremos rezar no recemos, ya que
cumplir con las oraciones diarias, usar la vestimenta islámica (que es la
misma que usó la Virgen María, las cristianas en Europa Oriental, o judías)
son preceptos que tienen significado en relación con la naturaleza del ser
humano y no son considerados fuera de las posibilidades de ningún ser.

Surge la pregunta ¿Acaso pueden considerarse estas prácticas como un
obstáculo, cuando la sociedad se aleja de su esencia en pro de una falsa
libertad y progreso donde se reemplaza el poder divino por el del hombre?

Podemos revertir La premisa anterior considerando a las imposiciones de esta
sociedad secularizada como verdaderas cargas y obstáculos para el desarrollo
del "sujeto" como persona capaz de pensarse a si misma y en la sociedad. El
Corán no pone obstáculo para el progreso basado en la ciencia, mientras que
el cientificismo si lo pone al limitar al conocimiento a la observación
empírica.

¿Es justo que se considere y juzgue aplicar el Corán en la actualidad como
una regresión al pasado, un fanatismo y una falta de adaptación? En cuanto
al segundo grupo que considera al Islam muy cerrado presentan un
conocimiento aún más superficial y estrecho que los anteriores.

Esto es desconocer las fuentes en las que se basa el Islam para obtener
conocimiento, que no se limitan al Coran y los "hadices" (tradición), sino
que el intelecto y el consenso de los sabios también son fuente de
conocimiento.

Es a través de los sabios que podemos lograr conciliar los preceptos
coránicos con los cambios que se van sucediendo a través del tiempo, sin
contradecir al Corán.

Esto es conocido en jurisprudencia islámica como "lytihad" y por tener
condiciones precisas merece una profundización que no la haré por una
cuestión de espacio. Pero si podemos concluir que estas leyes, teniendo en
cuenta estas cuatro fuentes complementarias, y sin que una contradiga la
otra, no son tan cerradas, ni tan duras, ni tan inaplicables o incompatibles
con los tiempos modernos.

Es importante destacar que no existe en el Islam una oposición entre ciencia
y fe sino todo lo contrario. El Profeta (B.P.D.) del Islam decía: "Busca la
ciencia desde la cuna hasta la tumba ". Pero también es importante que ésta
se encuentre unida a la moral. De hecho, en la actualidad se están creando
comités de ética en las distintas áreas científicas y tecnológicas. Es
interesante esto ya que, a pesar de que la tendencia es crear una ética cuya
fuente es el hombre mismo, la presencia de autoridades religiosas en dichos
comités como colaboradores en la dilucidación de estas nuevas leyes,
evidencia que se está abriendo una etapa diferente a la moderna y secular,
donde lo religioso se restringe al ámbito privado; sin que ello signifique
añorar el pasado medieval.

Generalmente, se tiende a pensar en la religión como un obstáculo para la
ciencia, mientras el Islam ha incentivado la búsqueda de la misma. Por otra
parte, cuando se aplican ciertas leyes que le pone límites a la ciencia, por
lo general, es para evitar algún tipo de desequilibrio social, ecológico,
corporal o de otra índole. También se tiende a pensar en que la religión
priva al hombre de su propia voluntad y libre albedrío, mientras que para el
Islam éstas son cualidades y atributos dotados por Dios al hombre y que
otras criaturas no gozan. Solo que Dios quiere que las mismas sean
encauzadas hacia el bien..

Existen muchas aleyas que aluden a que el Coran es una guía clara para eI
hombre. Esto no quiere decir que el hombre no tenga voluntad ni pueda
participar del mundo como constructor del mismo a través de su razón Solo
advierte que la pura razón sin guía no es suficiente y por ello, Dios envió
a los Profetas y Su Libro. Dice el Sagrado Corán:

"La tierra la ha puesto al servicio de las criaturas"(Sura 55: 10).

"¡Compañía de genios y de hombres! ¡Atravesad, si podéis, las regiones
celestiales y terrestres! Pero no podréis atravesarlas sin ayuda de una
autoridad."(Sura 55:33)


Nos queda por analizar la postura de quienes prefieren permanecer en sus
comunidades, sin par-ticipar en la sociedad. Es difícil emitir una opinión
debido a que se ha dado en todos los tiempos, pero que con la globalización
se están viviendo dos experiencias: por un lado la pérdida de identidad y
por el otro,la de aquéllos que defienden en forma extrema la misma.

Esto nos lleva a reflexionar acerca de cuál es la actitud que debe llevar un
creyente. Por un lado, deseamos vivir de acuerdo a nuestras creencias
islámicas, y por ello se tiende al aislamiento, pero por otro lado, sabemos
que el Islam es universal y no para una sola comunidad, ya que la palabra de
Dios es curación para el hombre, por eso se debe dar importancia a que otros
también se enriquezcan de esta cultura milenaria.

De lo que se trata es Si podremos convivir con "el otro", Sobre este tema Se
han escrito muchas páginas y aún hoy es tema de debate.

Alain Touraine, famoso sociólogo y politólogo francés, contemporáneo, en la
Presentación de su libro "¿Podremos vivir juntos?", nos dice que los
elementos globalizados, ya se trate de bienes de consumo, medios de
comunicación, tecnología o flujos financieros,"...al estar presentes en
todas partes, en realidad no están en ninguna cultura en particular hace que
solo vivamos juntos en la medida en que hacemos los mismos gestos y
utilizamos los mismos objetos, pero sin ser capaces de comunicarnos entre
nosotros más allá del intercambio de los signos de la modernidad." solo
vivimos juntos al perder nuestra identidad.

Frente a este panorama complejo no resulta fácil vivir juntos, pero debemos
ser incansables en intentarlo. Y para ello es muy importante al menos, Si no
defender; comenzar por conocer nuestra identidad. Porque la pérdida de
identidad lleva a la despersonalización y al debilitamiento.

Desde el psicoanálisis se reconoce el papel identificante que cumple toda
ideología o religión y que es tan importante o más que su papel legitimante.

Erik Erikson cuando habla de las diferentes etapas que atraviesa el niño en
su desarrollo, hace gran énfasis en la ritualización es decir, en la
educación o forma en que se van aprendiendo normas y adoptando conductas
cotidianas, como también en el papel ritualizador de las ideologías a medida
que madura el niño y que genera sentimientos de confianza, seguridad y
reconocimiento.

Para Erikson "...la fuerza más básica de la vida humana, la esperanza, surge
integra de la primera familiaridad y mutualidad..." (1)

El Islam considera muy importante la educación del niño a temprana edad.

El Imam Ali (R) dijo: "El niño tiene derecha sobre su padre y el padre
también tiene derecho sobre su niño"

"La mente de un recién nacido es como la tierra virgen que acepta toda
semilla sembrada en ella."

Es por ello que, junto con mi esposo, consideramos imprescindible, en un
mundo globalizado, donde existe gran decadencia de valores por un lado, y
una invasión cultural por el otro,(más aún en un país como Argentina que, no
solo tiene escaso conocimiento del Islam sino que, al igual que el resto de
los países subdesarrollados depende, no solo económicamente sino política y
culturalmente de los países centrales desarrollados), celebrar en forma muy
especial y junto a la comunidad los nueve años lunares de nuestra pequeña
Fátima.

Lo viví con cierto temor al comienzo, porque siendo tan niña no sabía si
ella estaría lo suficientemente preparada para aceptar una responsabilidad
tan grande ante Dios y ante la sociedad. Muchas veces me pregunté si ella lo
haría simplemente por imitar a sus padres o por sentirse en obligación
porque era nuestro deseo, pero que no sería por convicción propia. Ello me
llevó a pensar en distintas alternativas como por ejemplo esperar a que sea
más grande, o vivir en un país islámico donde la socialización sería mejor,
o el camino que finalmente adopté de encomendarme a Dios, tratar de actuar y
llevar a cabo sus preceptos, pero intentando de la mejor manera de crear y
forjar una comunidad con firmes convicciones, donde "el otro" nos reconozca
y conozca.

Tuve en consideración que, si bien es una niña, ello no implica que no esté
capacitada para entender el Islam, según su madurez. Creo que no hay que
subestimar a los niños en su grado de entendimiento por tener escasa edad.

En segundo lugar Si bien considero que puede actuar un poco por imitación y
un poco por convencimiento, considero que es necesario que en esta etapa de
su desarrollo sea así. Por otro lado, pretender a esta edad que un niño
tenga absolutas convicciones, es muy pretencioso y bastante irreal.
¡¡¡Cuantas veces, con gritos y pataleos, reclaman cosas, absolutamente
convencidos de que es eso lo que desean y luego las desdeñan con la misma
actitud!!!

Es importante que el niño se eduque con valores y que tenga modelos.

El rol que cumplen los padres en la educación de sus hijos es fundamental.

Esta educación no debe limitarse a la enseñanza de los buenos modales, el
aprendizaje escolar, la higiene personal y la alimentación. Si bien son
fundamentales, sólo son formales y serán instrumentos vitales para
conducirse en la vida. Le permitirán al niño socializarse y estar sano en lo
corporal. Pero la educación religiosa no debe ser abandonada o postergada a
la decisión personal del niño para cuando sea mayor de edad, pues brinda una
salud mental y espiritual que es aún más importante y vital para el ser
humano y la sociedad toda.

Un individuo enfermo corporalmente pero con una sana formación espiritual,
psíquica y mental nunca se sentirá enfermo y por el contrario tendrá la
sabiduría y paciencia para superar la barrera que su enfermedad le
representa. De este modo podrá encontrar un lugar que lo haga sentirse útil
en este mundo. Tendrá una visión de la vida muy esperanzadora para sí mismo
y para los demás. No hará de su enfermedad una desgracia que le quite la
ilusión de vivir. Descubrirá otras realidades y maravillas de la vida.
Emprenderá un camino infinito que lo conducirá a conocer su esencia más
profunda, que trascienda sus límites corporales.

Este es el sentido y el aporte más relevante de la educación religiosa que
la distingue de toda otra educación o enseñanza formal.

Como dijimos anteriormente la enseñanza formal le brindará los instrumentos
para su desarrollo material. Estos son medios pero no le darán sentido a su
vida. No son un fin en sí mismo.

Al respecto son interesantes las reflexiones que hace Roger Garaudy en
relación a la filosofía del trabajo en alusión al marxismo pero que bien
pueden ser aplicadas en este sentido:

"...El trabajo, aunque fuese organizado en la más perfecta justicia, no es
un fin en sí mismo. Puede crear las condiciones de una liberación del hombre
respecto a las exigencias

materiales; pero no nos dice qué hará de su tiempo libre este hombre así
liberado".

Educar a los hijos en la religión los ayudará a conducirse en la sociedad, a
interrelacionarse con los otros, pero con una conciencia tal que podrá
reconocer las diferencias, los límites, lo bueno y lo malo; a pesar de que
en el mundo de hoy todo se ha relativizado y dichos límites se encuentren
diluidos.

Este relativismo y falta de límites responde, en gran medida, a una falta de
identidad muy profunda por la que atraviesan las sociedades occidentales.

Al renunciar a sus raíces y tradiciones, especialmente la arábigo-islámica,
Occidente se convirtió en "un accidente mortal para la humanidad", según lo
define Roger Garaudy. Mortal para la humanidad porque sus pretensiones no
tienen fronteras y porque desea convertir su moral en "La" moral universal,
dominando a otros pueblos y siendo hostil al "otro", a las tradiciones del
otro, a toda civilización que no sea su civilización.

El mito del "progreso" necesariamente conduce a negar al otro. El progreso
que persigue el capitalismo salvaje es concebido dentro de la racionalidad
formal donde lo que prevalece es el cálculo costo-beneficio, y donde las
acciones se rigen con arreglo a fines y no a valores tal como las clasifica
Max Weber.

Su objetivo es homogeneizar para dominar, antes que la diferencia y el
beneficio del intercambio cultural. Promueve el choque de civilizaciones
antes que el multiculturalismo.

Es en este contexto tan hostil y adverso cuando se hace relevante e
imperioso fortalecer la educación de nuestros hijos.

Educar en el sentido de brindar bases sólidas para que el niño pueda
manejarse con total libertad en su futuro. Educar espiritualmente es
proporcionarle las alas para volar en esta inmensidad.

Algunos padres sostienen que la educación religiosa implica un determinismo
y contribuye a que el niño se convierta en una persona muy estructurada y
sin proyecciones ni imaginación, sin la posibilidad de elegir su propio
futuro.

Ésta también es una idea muy propia de Occidente que surge como una reacción
opositora a un determinado periodo histórico donde la religión
institucionalizada de la Edad Media verdaderamente representó un obstáculo
para la ciencia, y la voluntad del hombre se vio coartada.

Esto ha llevado a generar una concepción negativa de la religión en sí
misma, generalizando los errores cometidos por determinados personajes de
una época, a la religión como camino, fuente y guía para el ser humano.

La actual crisis y decadencia en la que se encuentra naufragando la sociedad
es alarmante y conduce a un contundente retorno a la fe. De ahí la necesidad
de recurrir a las fuentes genuinas de las tradiciones religiosas.

El caso más paradigmático lo encontramos en el resurgimiento de los templos
de diferentes credos en la ex Unión Soviética después de la caída del Muro
de Berlín.

Es una falacia pensar que la religión estructura al ser humano y que el no
tener religión le permitirá al hombre la libre elección.

En realidad, con el abandono de la religión se ha pasado de la adoración a
Dios a la adoración de los bienes y placeres materiales, privándole al
hombre de satisfacer su espíritu de trascendencia.

Trascendencia que implica la prolongación del ser humano a través de su
fitrat (esencia innata- alma), liberándose del límite que le impone el
tiempo y el espacio.

Si continuamos profundizando concluiremos en que la libre elección del
hombre no se logrará a partir de las múltiples posibilidades que se le
presentan para elegir, sino a partir del mayor grado de conciencia que tenga
sobre sí y sobre el mundo en el que se encuentra.

El Imam 'Ali (P.) decía:

"No hay riqueza que se iguale a la razón ni pobreza que se iguale a la
ignorancia".

Da lo mismo que las posibilidades sean múltiples o escasas, lo importante es
el sentido que las mismas tienen en este mundo, el objetivo que persiguen y
a dónde nos conducen.

Aquí es donde cobra importancia la religión como hilo conductor de nuestras
acciones y aquí también es importante el modo en cómo se interpreta y
transmite la misma.

Así vemos cómo el educar se convierte en un arte. El arte de saber combinar
la cotidianeidad con lo trascendente.

Vienen a mi memoria las palabras de un teólogo y filósofo musulmán iraní,
Ayatollah Mutahharí, quien decía en su artículo "Educación significa
formación":

"En la enseñanza y la educación hay que ofrecer espíritu científico al
estudiante, no se debe intentar culturizarlo tanto, sino crearle un
sentimiento de búsqueda de la verdad; rechazando las actitudes y hábitos
negativos que le hacen desviar del verdadero camino; como el fanatismo, la
inflexibilidad, el orgullo... De esta forma, el estudiante crecerá con
espíritu científico... El espíritu científico es lo mismo que la búsqueda de
la verdad; la imparcialidad, el espíritu sin fanatismo, el espíritu carente
de orgullo y fingimiento.

No se puede ser inflexible diciendo que lo que se ha determinado es así y no
se puede cambiar, o que lo que uno cree es toda la verdad. Debemos reconocer
que sabemos muy poco acerca de la verdad. En resumen, el espíritu científico
busca la razón".(Extraído de Kauzar Nº 3, pág. 21, otoño 1993)

Estas palabras nos sirven como guía para poder transmitir a nuestros hijos
las enseñanzas islámicas desprovistas de fanatismos, tradiciones ajenas al
Islam, supersticiones, mitos y todo aquello que contribuya a la cerrazón del
hombre.

El Corán debe servirnos de guía como bien reza la aleya coránica:

"No te hemos revelado el Corán para que padezcas sino como recuerdo para
quien tiene piedad. Como revelación venida de Quien ha creado la tierra y
los altos cielos. (Corán 20:3,4)

Cuando el Corán es guía, curación, misericordia, hay que entenderlo como tal
y no como la verdad revelada donde el hombre pierde su voluntad.

Si el hombre pierde su voluntad, el Corán no puede ser guía. Ambas deben
complementarse.

Por eso debemos ser responsables en la transmisión de la fe a nuestros hijos
y ello requiere que previamente tengamos una visión introspectiva para
despojarnos de aquellos errores que hayamos incorporado en el pasado y no
prolongarlos a través de nuestros hijos. Y para ello es necesario que
nosotros mismos nos preparemos espiritualmente y no cesemos en nuestro
perfeccionamiento personal.

De este modo evitaremos una educación que reivindique el pasado, las
costumbres, tradiciones y ritos desvinculadas del espíritu de búsqueda de
Dios.

Una educación que se limite sólo a los rituales pero que no esté acompañada
del desarrollo de la razón y el espíritu llevará al aborrecimiento de la
religión.

Así como una educación netamente racional, que rechace lo místico llevará a
privar al ser humano del desarrollo de su potencial espiritual innato, aun
cuando éste se haya ido ocultando a través de las diferentes etapas del
proceso de socialización.

Jaime Barylko, en su libro "Los hijos y la religión" reflexiona: "...en
nuestro mundo globalizado flota una atmósfera de incertidumbre. Sembramos
aparente libertad y cosechamos juventudes sin identidad, infelices,
violentas, desorientadas. ¿En qué nos equivocamos?

A no engañarse: no fue libertad lo que sembramos sino abandono, indolencia,
desamor. La verdadera libertad es siempre opción de elegir. Y para elegir es
indispensable conocer. Quizás los hijos no elijan lo que quisimos para
ellos. Pero eso no nos libera de nuestra obligación de educarlos. Sólo el
que sabe nadar podrá nadar contra la corriente. Sólo el conocimiento
protegerá a nuestros hijos de fanatismos sectarios, ídolos de barro, falsos
mensajes mesiánicos.

"...El niño dispone de un alma, de una psique, que contiene entendimiento,
practicidad y magia, es decir, poesía. Con el tiempo se lo educa, es decir
se le va cortando todas aquellas alas que no corresponden a la práctica
realidad; y termina siendo un siervo del calefón, del televisor, del viaje a
Marbella.

La propuesta nuestra es dar pábulo a esas alas, dejar que crezca, y en todo
caso cuando crezcan que se caigan solas.

Por eso, a la pregunta: ¿con qué derecho cría usted a su hijo en religión?,
creo que corresponde otra pregunta : ¿Con qué derecho cría usted a su hijo
sin religión?" (Jaime Barylko, Los hijos y la religión, ed. Emecé, pág. 20).

Es en este sentido que el Islam insiste en la responsabilidad que tienen los
padres en la educación de sus hijos. El Islam dice que el niño nace puro,
creyente en Dios, cerca de Dios, obediente a Dios, sensible a lo
trascendente. Luego, según la educación que se le brinde y el estilo de vida
que lleve se lo conducirá a acrecentar esa sensibilidad o poesía como dice
Jaime Barylko o se la reducirá a su mínima expresión, y deformándose en vana
fantasía. (Ver narraciones sobre el tema en la sección Hadices, pág. 2).

Bibliografía:

Revista Kauzar, Nro. 3

Nueve años lunares" Umma. Ed. Mezquita At-Tauhid.

La cruzada de los asesinos" Roger Garaudy, Urracas emaus

Los hijos y la religión" Jaime Barylko, ed. Emecé.

Un ramo de flores del Jardín de las Tradiciones del Profeta y Ahlul Bait
(P), compilado por Aiatul-lah Saiied Kamal Faqih Imani. Ed. Centro de
Investigación Islámica Amir Al Mu'minin Ali