ARTICULOS
  Pagina Principal
  æQue es el Islam?
 

Jesśs y marķa en el Islam

 

Diįlogo Interreligioso

 

La invasión de EEUU a Irak

 

No debe haber discriminación al definir al Terrorismo

 

æQuién es el Legislador?

 

El Nuevo Kalam y la Justicia

  Sobre el Kalam y la Filosofķa
 

La Recopilación del Corįn

 

Los Fundamentos de la Sociedad Islįmica

 

El rol de Ahlul Bayt en la explicación del Sagrado Corįn

 

No hacemos distinción entre los Mensajeros de Dios

 

El Propósito del envķo de los Profetas

 

Del Islam a la China

 

Medio ambiente e Islam

 

La Moral de los Musulmanes

 

El Matrimonio en el Islam

 

La Libertad en el Islam

 

El lķder y los Jóvenes

 

La Esclavitud y el Islam

 

La Justicia divina y la violencia

 

Las Etapas en la vida del Ser Humano

 

El Sendero de Amir al Mu'minin

 

Las Bendiciones del Sagrado Corįn

 

La Dimensión espiritual del Imam Husein

 

La Filosofķa de Ashura

 

Religión e intelecto

 

El Intelecto y la vķa Tradicional -Intelectual

 

La Conducta sexual en el Islam

 

Amor Sagrado y Amor Profano en el Islam

 

La voz de la Justicia Humana

 

El poder Religioso y el Islam

 

El Conocimiento de Dios

 

La Eternidad del Ser Humano

 

Introducción:

                Uno de los temas más precisos de las ciencias coránicas, es el análisis histórico del registro y compilación del Sagrado Corán. Todo musulmán desea familiarizarse, a través de las fuentes y evidencias existentes, con la historia de su Libro divino, y comprender el grado de interés y atención que prestaron los musulmanes de los comienzos del Islam, esto es, los Compañeros del Noble Profeta (BP), a este Libro Sagrado. Es así que resultará fascinante para un musulmán conocer qué altibajos atravesó en el mar de la historia el Corán que ahora se encuentra entre sus manos, sin ningún cambio, ni adulteración.

La compilación del Corán, así como se encuentra hoy en día, ya sea la organización de las aleyas, el orden de las suras, la colocación de puntos y su separación en diversos capítulos (yuz) no surgieron a partir de un solo móvil, ni tampoco se concretaron en el primer período de la revelación, sino que se materializaron atravesando varias fases, comenzando en épocas de la revelación y concluyendo en tiempos del califa ‘Uzmān, cuando éste ordenó la unificación de todos los Masāhif. Es más, llega a la época de Jalīl ibn Ahmad Al-Farāhidī, quien en el siglo II de la Hégira completó la forma de la escritura del Corán como se encuentra actualmente.

Debido a la importancia del tema en cuestión, procederemos a responder esta carta de una manera explayada, analizando todos los aspectos que incumben a la recopilación del Corán en sus diferentes etapas. Es de hacer notar que a pesar de que nuestra investigación a este respecto se asemeja más a un análisis de un tema histórico, nuestro propósito es el análisis de ese Libro celestial y eterno desde el punto de vista de su compilación como un Mus·haf, o sea su recopilación en un volumen y los factores que originaron ello.

Trataremos aquí acerca de un Libro celestial, cuya autenticidad está eternamente resguardada y que es garantizador de la felicidad de la totalidad de los humanos. Es por ello que la posibilidad de desliz en el camino de alcanzar las realidades y sus conocimientos es crucial y al mismo tiempo delicada, por lo que pedimos a Allah que nos ayude y nos otorgue el éxito en esto que hemos emprendido, procurando la guía por el sendero de la verdad.

Aunque lo mejor hubiese sido responder en primer lugar a la segunda parte de las preguntas formuladas para respetar de esa manera el orden de los acontecimientos, comenzaremos contestando la primera parte, quedando pendiente la segunda para un próximo número, In-Sha’Al·lah, por razones de espacio.


Respuesta a la primera pregunta

:La recopilación de ‘Alī ibn Abī Tālib (P):

            Al fallecer el Profeta (BP) aun las aleyas coránicas se encontraban grabadas sobre piezas de madera, piedra, cuero, huesos, seda y pergaminos, y de una manera dispersa, en tanto que un grupo de memorizadores también portaba el Corán en sus corazones. En épocas del Profeta (BP) las aleyas (o versículos) de las suras (o capítulos) estaban ordenadas y las suras completadas, y cada una ya tenía su correspondiente nombre, pero su disposición en un solo volumen en páginas unidas unas a otras es algo que se realizó después, ya que en tiempos de la revelación continuamente el Profeta estaba a la espera del descenso de una nueva aleya, y hasta que la revelación no cesara no se consideraba lógica su compilación.

            Suiutí dice: “Todo el Corán estaba escrito en épocas del Profeta (BP), pero las suras no estaban ordenadas ni recopiladas en un solo lugar” [1] .

‘Alī (P), la mayor personalidad después del Noble Profeta (BP), quien estaba a la vanguardia en todas las escenas, y que desde el inicio del descenso de la revelación, se encontró continuamente al servicio del Enviado de Dios (BP), también tomó a su cargo la escritura de la revelación de forma ininterrumpida, y en los últimos días de su bendita vida, el Enviado de Dios le ordenó la recopilación del Sagrado Corán.

Abū Bakr Hadramī, transmitió del Imam As-Sādiq (P) que el Profeta (BP) dijo a ‘Alī:

 

“¡Oh ‘Alī! Este Corán se encuentra al lado de mi lecho, en ese conjunto de páginas y pergaminos. Así pues, tomadlo y reunidlo y no lo perdáis, como perdieron los judíos la Torá” [2] .

Ibn Mas‘ūd, que se contaba entre los grandes Compañeros del Profeta (BP), dijo: “No vi a nadie más versado en la lectura del Corán que ‘Alī ibn Abī Tālib” [3] .

Es así que ‘Alī ibn Abī Tālib, tras el fallecimiento del Profeta (BP), se dedicó a la recopilación del Corán, considerando esto su mayor deber.  Encontramos en el libro “Qor’an dar Islam” (El Corán en el Islam), del ‘Al·lamah Tabātabāi:

“Tras el fallecimiento del Profeta (BP), ‘Alī (P), quien según la explícita confirmación del Mensajero de Dios era el que estaba más familiarizado con el Sagrado Corán, se retiró a su casa, compiló el Corán en un volumen en orden de revelación, y aun no habían transcurrido seis meses que ya había completado su tarea, tras lo cual cargó un camello con el trabajo terminado, mostrándolo a la gente” [4] .

            Se transmitió de Ibn ‘Abbās, bajo la aleya «لا تحرّك به لسانك لتعجل» -«No muevas tu lengua para apresurarte a recitarlo» [5] , que ‘Alī ibn Abī Tālib, tras la muerte del Profeta (BP) recopiló el Corán durante un período de seis meses [6] .

            Ibn Sīrīn transmitió:

            ‘Alī dijo: “Cuando el Profeta falleció, juré que hasta que no recopilara el Corán, no me pondría mi capa sobre la espalda excepto para la oración del viernes” [7] .

            Leemos en las narraciones de Abū Rāfi‘ que: “Debido a la recomendación del Profeta respecto a la recopilación del Corán, ‘Alī envolvió el Corán en un paño y lo llevó a su casa. Después de que el Profeta falleció, se recluyó en su casa y compiló el Corán en el mismo orden que Dios lo hizo descender. ‘Alī conocía muy bien esta tarea” [8] .

            Muhammad ibn Sīrīn transmite de ‘Ikrimah: “Al comienzo del califato de Abū Bakr ‘Alī ibn Abī Tālib (P) permaneció en su casa y se ocupó en la compilación del Corán”. Él agrega: “Pregunté a ‘Ikrimah: ¿Acaso este Corán es diferente al que descendió desde el principio? Él dijo: “Si todos los genios y los humanos se unieran para obtener una recopilación como la de ‘Alī ibn Abī Tālib, no lo conseguirían. Y yo estaba en búsqueda de este Libro, pero no pude dar con él” [9] .

            Ibn Yauzzī Al-Kalbī dijo: “En épocas del Profeta (BP) el Corán estaba dispersado en páginas y en el corazón de la gente, y tras la muerte del Profeta (BP) ‘Alī ibn Abī Tālib lo recopiló según el orden de descenso, que si se lo consiguiera, en él hay mucha sabiduría, pero no está al alcance de las manos” [10] .

Ibn Hayar dijo: “Tras el fallecimiento del Profeta, ‘Alī (P) recopiló el Corán según el orden de descenso. Abū Dawūd lo narró así” [11] .

            El Imam Al-Bāqir (P) dijo: “Nadie puede alegar que ha recopilado el Corán en la precisa manera en que Dios lo hizo descender, a menos que mienta, puesto que nadie, excepto ‘Alī (P), pudo recopilarlo y registrarlo en el orden en que Dios lo hizo descender” [12] .


Particularidades del Mus·haf de ‘Alī (P):

            El Mus·haf que ‘Alī ibn Abī Tālib (P) compiló cuenta con ciertas particularidades y una superioridad con las que no contaban el resto de los Masāhif que existían en ese entonces, o que tras ello existieron. Entre estas ventajas están:

‘Alī dispuso el orden de las suras de acuerdo al orden en que habían sido reveladas. Suiutī en Al-Itqān, explicando este tema dice: “La primera sura que había colocado, es Iqra’, luego Muddazzir, tras ello Nūn, luego Muzzammil, y siguiendo este orden, Tabbat, Takuīr, …” El Shaij Mufīd también, en Al-Masā’il As-Sarwiīah, considera la compilación de ‘Alī como correspondiente al orden de descenso, anteponiéndose las suras mecanas por sobre las medinenses, las abrogadas por sobre las abrogantes, colocando cada cosa en su justo lugar” [13] .

La lectura o recitación de ‘Alī, letra por letra, era precisamente la misma que la del Profeta (BP).

Esta compilación contenía, a modo de comentario, las causas de revelación de las aleyas (Sha’n An-Nuzūl), el lugar de descenso de las aleyas, el momento de su descenso, además de las personas por las que descendieron las aleyas.

En esta compilación se aclararon los aspectos generales de las aleyas, de forma que la aleya no se volviera particular de un tiempo o lugar o de una persona en especial. El propósito de Ta’wīl, en las palabras del Imam ‘Alī: “Les he traido el Libro, el cual abarca el Tanzīl y el Ta’wīl” [14] , es ese mismo. Tanzīl es esa misma razón circunstancial que ocasionó el descenso de la aleya, y Ta’wīl es la explicación de su aplicación general [15] .

El Mus·haf de ‘Alī (P) comprendía precisiones que él había aprendido del Profeta (BP), sin que omitiera o cambiara nada, por más pequeño que fuese. El mismo ‘Alī dijo: “No descendió aleya alguna al Profeta (BP) sin que me la leyese y me la dictara, escribiéndola yo con mi propia letra. Y me enseñó el Ta’wīl y el Tafsīr, las Nāsij (abrogantes) y Mansūj (abrogadas), las Muhkam (determinantes) y Mutashābih (alegóricas), y pidió a Dios que me dotara con su entendimiento y memorización, y desde que suplicó por mí, yo no olvidé ni una sola aleya del Libro de Dios, ni sus peculiaridades que el Profeta me dictaba y yo escribía” [16] .

 

      Asbag ibn Nubātah transmitió que el Imam ‘Alī (P), respecto a la aleya: «إِنَّ هَذَا لَفِي الصُّحُفِ الأُولَى * صُحُفِ إِبْرَاهِيمَ وَمُوسَى »  - «Por cierto que esto se halla en los primeros Libros. En los Libros de Abraham y Moisés» (87: 18-19), dijo: “Juro por Dios que el legado de Abraham y Moisés que el Profeta recibió de ambos, se encuentra conmigo… Juro por Dios que respecto a mí descendió: « وَتَعِيَهَآ اُذُنٌ وَاعِيَةٌ » - «… Y lo recordase un oído atento»  (69: 12) [17] .

 

      En conclusión, según Shi‘as y Sunnis, el primero que tras la muerte del Noble Profeta (BP) y siguiendo sus órdenes se dedicó a la compilación del Corán, fue ‘Alī ibn Abī Tālib, quien finalizó su trabajo de una manera como nadie más podía, y tras transcurrir seis meses de la muerte del Profeta.


Destino del Mus·haf de ‘Alī ibn Abī Tālib (P):

Leemos en las narraciones shiítas que:

            ‘Alī ibn Abī Tālib, tras recopilar el Corán, lo llevó ante la gente que estaba reunida en la Mezquita, y tras colocar el Corán ante ellos, dijo: “El Profeta dijo: Dejo entre vosotros algo que, si os aferráis a ello, no os desviaréis jamás: el Libro de Dios y mi familia (Ahl-u Baiti)”. Luego ‘Alī (P) les dijo: “Éste es el Libro y yo soy la familia”. En ese momento el segundo Califa [18] se puso de pie y dijo: “Si es que tú tienes un Corán, (sabe que) nosotros también tenemos un Corán como ese. Nosotros no necesitamos ni el Libro ni la familia”. Entonces, ‘Alī, tras haberles dejado en claro lo que les presentaba, cogió el Libro y regresó” [19] .

            En  otra narración se transmitió que ‘Alī (P) dijo: “Juro por Dios que ya no lo veréis jamás. Quise notificaros, tras recopilarlo, para que os beneficiéis de él en relación a su lectura” [20] .

 

            En cuanto al destino de esta recopilación, los Shi‘as son de la idea que fue legada como herencia a los Imames (P), pasando de un Imam a otro. En una narración en la que Talha pregunta a ‘Alī (P) respecto a su recopilación, y respecto a quién la legará tras sí, ‘Alī (P) le responde: “Daré mi Mus·haf a aquel mismo que el Profeta me ordenó que le diese, a mi hijo Hasan (P), que es mi sucesor tras de mí, y quien para mí tiene más prioridad que cualquier otro. Mi hijo Hasan dará el Mus·haf a mi otro hijo Husain, y tras él pasará de mano en mano a los descendientes de Husain (P), uno tras otro…” [21]

            Respecto a los Coranes o copias del Corán que fueron atribuidas a ‘Alī ibn Abī Tālib (P), y que se encuentran en algunos Museos y Bibliotecas, según algunos investigadores, desde el punto de vista histórico y las evidencias e indicios, no pueden pertenecer a ‘Alī.


Respuesta a la segunda pregunta:

          La recopilación de ‘Alī ibn Abī Tālib (P) fue la primera recopilación tras el fallecimiento del Profeta, pero debido a que dicha recopilación fue una decisión personal por parte de ‘Alī y no un pedido oficial por parte de los que se hicieron del gobierno, sucediendo lo mismo con el resto de los volúmenes que recopilaron otros Compañeros como Ibn Mas‘ūd, Ubai ibn Ka‘b, y Abū Mūsā Ash‘ārī, debido a ello, la recopilación de ‘Alī es tratada en forma aparte por los escritores de “Ciencias Coránicas”. Es por esto que nos referiremos con el término de “Primera recopilación”, a la realizada antes del fallecimiento del Profeta, con el de “Segunda recopilación”, a la realizada tras el fallecimiento del Profeta (BP) por orden del primer Califa Abū Bakr, y con el de “Tercera recopilación”, a la relacionada al período de gobierno de ‘Uzmān, a lo que se llamó “Tawhīd-ul Masāhif”.


Primera Recopilacion:

Tras la emigración a Medina el Profeta (BP) encargó a un grupo considerable de sus compañeros la tarea de la recitación del Corán, de su memorización y registro de sus suras y versículos, y fueron conocidos por ello como los “portadores” (Yummā‘), en el sentido que ellos recopilaban el Corán en sus pechos. Ibn Nadīm bajo el título de “Al-Yummā‘ lil Qur’ān ‘alā ‘Ahdin Nabī (BP)” (Los portadores del Corán en la época del Profeta), menciona a un grupo a la cabeza de los cuales está ‘Alī (P) [22] .

            Además, los versículos y suras que gradualmente se iban revelando, se registraban en tablas, omóplatos de camello y hojas de palmera, pero solo disponiendo las aleyas en cada sura, sin considerar la ordenación de éstas últimas. De esta manera, todo el Corán había sido recopilado, pero no en la forma de un libro dispuesto entre dos tapas. Lo que es indudable es que la mayoría de las suras coránicas estaban ampliamente difundidas entre los musulmanes antes de la desaparición del Profeta (BP) [23] . Incluso hay quienes alegan que el Corán ya había sido recopilado en la forma de un Mus·haf antes del fallecimiento del Profeta (BP), pero se han expuesto evidencias contundentes para refutar tal argumento, y lamentablemente este breve opúsculo nos impide desarrollar este tema aquí.


[1] Al-Itqān, T. 1, p. 57. Az-Zarqānī, Manāhil-ul ‘Irfān, T. 1, p. 240.

[2] Ibíd., p. 48. Zanyānī, Ta’rīj-ul Qur’ān, p. 44.

[3] Bihār-ul Anwār, T. 89, T. 53.

[4] Qor’ān dar Islām, p. 130.

[5] Al-Qiāmah; 75:16

[6] Bihār-ul Anwuār, T. 89, p. 51.

[7] Suiutī, Al-Itqān, T. 1, p. 183.

[8] Bihār-ul Anwuār, T. 89, p. 52.0

[9] Suiutī, Al-Itqān, T. 1, p. 57. At-Tabaqāt, T. 2, Parte II, p. 101. Al-Istī‘āb fi Hāshīat-ul Isābah, T. 2, p. 253.

[10] At-Tashīl li ‘Ulūm-i At-Tanzīl, T.1, p. 4.

[11] Al-Itqān, T. 1, pp. 71-72.

[12] Bihār-ul Anwār, T. 92, p. 88.

[13] Bihār-ul Anwār, T. 89, p. 74.

[14] Alā’ Ar-Rahmān, T. 1, p. 257.

[15] Ver: At-Tamhīd, T. 1, p. 350 (traducción al persa).

[16] Tafsīr-ul  Burhān, T.1, p. 16.

[17] Tafsīr Al-‘Aiāshī, T. 1, p. 14.

[18] En otras narraciones, se transmitió: “En ese momento un hombre de entre los influyentes de entre la gente se puso de pie y dijo…”, o “En ese momento Fulano se puso de pie y dijo…”

[19] Bihār-ul Anwār, T. 89, p. 52.

[20] Tafsīr As-Sāfī, T. 1, p. 25.

[21] Ibídem, p. 42.

[22] Saiied Muhammad Bāqir Huyyatī, Ta’rīj-e Qor’an, p. 219.

[23] Nos explayaremos en el tema de la Primera Recopilación en un próximo número de “El Mensaje de Az-Zaqalain”, In-Sha’Allah.

 
© 2003 Corporación de Cultura Islámica. Todos los Derechos Reservados. | Dirección : Martín de Zamora Nº 4224 Las Condes, Santiago - CHILE.
Fono:[056-2] 207 86 29 - Cel.: [056-9] 671 16 45.