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Uno de los temas más precisos de las ciencias
coránicas, es el análisis histórico
del registro y compilación del Sagrado Corán.
Todo musulmán desea familiarizarse, a través
de las fuentes y evidencias existentes, con la historia
de su Libro divino, y comprender el grado de interés
y atención que prestaron los musulmanes de
los comienzos del Islam, esto es, los Compañeros
del Noble Profeta (BP), a este Libro Sagrado. Es
así que resultará fascinante para
un musulmán conocer qué altibajos atravesó
en el mar de la historia el Corán que ahora
se encuentra entre sus manos, sin ningún
cambio, ni adulteración.
La
compilación del Corán, así
como se encuentra hoy en día, ya sea la organización
de las aleyas, el orden de las suras, la colocación
de puntos y su separación en diversos capítulos
(yuz) no surgieron a partir de un solo móvil,
ni tampoco se concretaron en el primer período
de la revelación, sino que se materializaron
atravesando varias fases, comenzando en épocas de
la revelación y concluyendo en tiempos del
califa ‘Uzmān, cuando éste ordenó la unificación
de todos los Masāhif. Es más, llega a la
época de Jalīl ibn Ahmad Al-Farāhidī, quien en el
siglo II de la Hégira completó la forma de
la escritura del Corán como se encuentra
actualmente.
Debido
a la importancia del tema en cuestión, procederemos
a responder esta carta de una manera explayada,
analizando todos los aspectos que incumben a la
recopilación del Corán en sus diferentes
etapas. Es de hacer notar que a pesar de que nuestra
investigación a este respecto se asemeja
más a un análisis de un tema histórico,
nuestro propósito es el análisis de
ese Libro celestial y eterno desde el punto de vista
de su compilación como un Mus·haf, o sea
su recopilación en un volumen y los factores
que originaron ello.
Trataremos
aquí acerca de un Libro celestial, cuya autenticidad
está eternamente resguardada y que es garantizador
de la felicidad de la totalidad de los humanos.
Es por ello que la posibilidad de desliz en el camino
de alcanzar las realidades y sus conocimientos es
crucial y al mismo tiempo delicada, por lo que pedimos
a Allah que nos ayude y nos otorgue el éxito en
esto que hemos emprendido, procurando la guía
por el sendero de la verdad.
Aunque lo mejor hubiese
sido responder en primer lugar a la segunda parte
de las preguntas formuladas para respetar de esa
manera el orden de los acontecimientos, comenzaremos
contestando la primera parte, quedando pendiente
la segunda para un próximo número,
In-Sha’Al·lah, por razones de espacio.
:La recopilación
de ‘Alī ibn Abī Tālib (P):
Al fallecer el Profeta (BP) aun las aleyas coránicas
se encontraban grabadas sobre piezas de madera,
piedra, cuero, huesos, seda y pergaminos, y de una
manera dispersa, en tanto que un grupo de memorizadores
también portaba el Corán en sus corazones.
En épocas del Profeta (BP) las aleyas (o versículos)
de las suras (o capítulos) estaban ordenadas
y las suras completadas, y cada una ya tenía
su correspondiente nombre, pero su disposición
en un solo volumen en páginas unidas unas
a otras es algo que se realizó después, ya
que en tiempos de la revelación continuamente
el Profeta estaba a la espera del descenso de una
nueva aleya, y hasta que la revelación no
cesara no se consideraba lógica su compilación.
Suiutí dice: “Todo el Corán estaba
escrito en épocas del Profeta (BP), pero las suras
no estaban ordenadas ni recopiladas en un solo lugar”
[1]
.
‘Alī
(P), la mayor personalidad después del Noble Profeta
(BP), quien estaba a la vanguardia en todas las
escenas, y que desde el inicio del descenso de la
revelación, se encontró continuamente
al servicio del Enviado de Dios (BP), también tomó
a su cargo la escritura de la revelación
de forma ininterrumpida, y en los últimos
días de su bendita vida, el Enviado de Dios
le ordenó la recopilación del Sagrado
Corán.
Abū
Bakr Hadramī, transmitió del Imam As-Sādiq
(P) que el Profeta (BP) dijo a ‘Alī:
“¡Oh
‘Alī! Este Corán se encuentra al lado de
mi lecho, en ese conjunto de páginas y pergaminos.
Así pues, tomadlo y reunidlo y no lo perdáis,
como perdieron los judíos la Torá”
[2]
.
Ibn
Mas‘ūd, que se contaba entre los grandes Compañeros
del Profeta (BP), dijo: “No vi a nadie más
versado en la lectura del Corán que ‘Alī
ibn Abī Tālib”
[3]
.
Es
así que ‘Alī ibn Abī Tālib, tras el fallecimiento
del Profeta (BP), se dedicó a la recopilación
del Corán, considerando esto su mayor deber.
Encontramos en el libro “Qor’an dar Islam” (El Corán
en el Islam), del ‘Al·lamah Tabātabāi:
“Tras
el fallecimiento del Profeta (BP), ‘Alī (P), quien
según la explícita confirmación
del Mensajero de Dios era el que estaba más
familiarizado con el Sagrado Corán, se retiró
a su casa, compiló el Corán en un
volumen en orden de revelación, y aun no
habían transcurrido seis meses que ya había
completado su tarea, tras lo cual cargó un
camello con el trabajo terminado, mostrándolo
a la gente”
[4]
.
Se transmitió de Ibn ‘Abbās, bajo la aleya
«لا تحرّك
به لسانك
لتعجل» -«No muevas
tu lengua para apresurarte a recitarlo»
[5]
, que ‘Alī ibn Abī Tālib, tras la muerte del
Profeta (BP) recopiló el Corán durante
un período de seis meses
[6]
.
Ibn Sīrīn transmitió:
‘Alī dijo: “Cuando el Profeta falleció, juré
que hasta que no recopilara el Corán, no
me pondría mi capa sobre la espalda excepto
para la oración del viernes”
[7]
.
Leemos en las narraciones de Abū Rāfi‘ que: “Debido
a la recomendación del Profeta respecto a
la recopilación del Corán, ‘Alī envolvió
el Corán en un paño y lo llevó
a su casa. Después de que el Profeta falleció,
se recluyó en su casa y compiló el
Corán en el mismo orden que Dios lo hizo
descender. ‘Alī conocía muy bien esta tarea”
[8]
.
Muhammad ibn Sīrīn transmite de ‘Ikrimah: “Al comienzo
del califato de Abū Bakr ‘Alī ibn Abī Tālib (P)
permaneció en su casa y se ocupó en
la compilación del Corán”. Él
agrega: “Pregunté a ‘Ikrimah: ¿Acaso este
Corán es diferente al que descendió
desde el principio? Él dijo: “Si todos los
genios y los humanos se unieran para obtener una
recopilación como la de ‘Alī ibn Abī Tālib,
no lo conseguirían. Y yo estaba en búsqueda
de este Libro, pero no pude dar con él”
[9]
.
Ibn Yauzzī Al-Kalbī dijo: “En épocas del Profeta
(BP) el Corán estaba dispersado en páginas
y en el corazón de la gente, y tras la muerte
del Profeta (BP) ‘Alī ibn Abī Tālib lo recopiló
según el orden de descenso, que si se lo
consiguiera, en él hay mucha sabiduría, pero
no está al alcance de las manos”
[10]
.
Ibn
Hayar dijo: “Tras el fallecimiento del Profeta,
‘Alī (P) recopiló el Corán según
el orden de descenso. Abū Dawūd lo narró
así”
[11]
.
El Imam Al-Bāqir (P) dijo: “Nadie puede alegar que
ha recopilado el Corán en la precisa manera
en que Dios lo hizo descender, a menos que mienta,
puesto que nadie, excepto ‘Alī (P), pudo recopilarlo
y registrarlo en el orden en que Dios lo hizo descender”
[12]
.
El Mus·haf que ‘Alī ibn Abī Tālib (P) compiló
cuenta con ciertas particularidades y una superioridad
con las que no contaban el resto de los Masāhif
que existían en ese entonces, o que tras
ello existieron. Entre estas ventajas están:
‘Alī
dispuso el orden de las suras de acuerdo al orden
en que habían sido reveladas. Suiutī en Al-Itqān,
explicando este tema dice: “La primera sura que
había colocado, es Iqra’, luego Muddazzir,
tras ello Nūn, luego Muzzammil, y siguiendo este
orden, Tabbat, Takuīr, …” El Shaij Mufīd también,
en Al-Masā’il As-Sarwiīah, considera la compilación
de ‘Alī como correspondiente al orden de descenso,
anteponiéndose las suras mecanas por sobre las medinenses,
las abrogadas por sobre las abrogantes, colocando
cada cosa en su justo lugar”
[13]
.
La
lectura o recitación de ‘Alī, letra por letra,
era precisamente la misma que la del Profeta (BP).
Esta
compilación contenía, a modo de comentario,
las causas de revelación de las aleyas (Sha’n
An-Nuzūl), el lugar de descenso de las aleyas, el
momento de su descenso, además de las personas
por las que descendieron las aleyas.
En
esta compilación se aclararon los aspectos
generales de las aleyas, de forma que la aleya no
se volviera particular de un tiempo o lugar o de
una persona en especial. El propósito de
Ta’wīl, en las palabras del Imam ‘Alī: “Les he traido
el Libro, el cual abarca el Tanzīl y el Ta’wīl”
[14]
, es ese mismo. Tanzīl es esa misma razón
circunstancial que ocasionó el descenso de
la aleya, y Ta’wīl es la explicación de su
aplicación general
[15]
.
El
Mus·haf de ‘Alī (P) comprendía precisiones
que él había aprendido del Profeta (BP),
sin que omitiera o cambiara nada, por más
pequeño que fuese. El mismo ‘Alī dijo: “No
descendió aleya alguna al Profeta (BP) sin
que me la leyese y me la dictara, escribiéndola
yo con mi propia letra. Y me enseñó
el Ta’wīl y el Tafsīr, las Nāsij (abrogantes) y
Mansūj (abrogadas), las Muhkam (determinantes) y
Mutashābih (alegóricas), y pidió a
Dios que me dotara con su entendimiento y memorización,
y desde que suplicó por mí, yo no
olvidé ni una sola aleya del Libro de Dios, ni sus
peculiaridades que el Profeta me dictaba y yo escribía”
[16]
.
Asbag ibn Nubātah transmitió que el Imam
‘Alī (P), respecto a la aleya: «إِنَّ
هَذَا لَفِي
الصُّحُفِ
الأُولَى
* صُحُفِ إِبْرَاهِيمَ
وَمُوسَى
» - «Por cierto que esto se halla en
los primeros Libros. En los Libros de Abraham y
Moisés» (87: 18-19), dijo: “Juro por Dios que el
legado de Abraham y Moisés que el Profeta recibió
de ambos, se encuentra conmigo… Juro por Dios que
respecto a mí descendió: « وَتَعِيَهَآ
اُذُنٌ وَاعِيَةٌ
» - «… Y lo recordase un oído atento»
(69: 12)
[17]
.
En conclusión, según Shi‘as y Sunnis,
el primero que tras la muerte del Noble Profeta
(BP) y siguiendo sus órdenes se dedicó
a la compilación del Corán, fue ‘Alī
ibn Abī Tālib, quien finalizó su trabajo
de una manera como nadie más podía,
y tras transcurrir seis meses de la muerte del Profeta.
Leemos
en las narraciones shiítas que:
‘Alī ibn Abī Tālib, tras recopilar el Corán,
lo llevó ante la gente que estaba reunida
en la Mezquita, y tras colocar el Corán ante
ellos, dijo: “El Profeta dijo: Dejo entre vosotros
algo que, si os aferráis a ello, no os desviaréis
jamás: el Libro de Dios y mi familia (Ahl-u
Baiti)”. Luego ‘Alī (P) les dijo: “Éste es
el Libro y yo soy la familia”. En ese momento el
segundo Califa
[18]
se puso de pie y dijo: “Si es que tú
tienes un Corán, (sabe que) nosotros también
tenemos un Corán como ese. Nosotros no necesitamos
ni el Libro ni la familia”. Entonces, ‘Alī, tras
haberles dejado en claro lo que les presentaba,
cogió el Libro y regresó”
[19]
.
En otra narración se transmitió
que ‘Alī (P) dijo: “Juro por Dios que ya no lo veréis
jamás. Quise notificaros, tras recopilarlo,
para que os beneficiéis de él en relación
a su lectura”
[20]
.
En cuanto al destino de esta recopilación,
los Shi‘as son de la idea que fue legada como herencia
a los Imames (P), pasando de un Imam a otro. En
una narración en la que Talha pregunta a
‘Alī (P) respecto a su recopilación, y respecto
a quién la legará tras sí, ‘Alī (P)
le responde: “Daré mi Mus·haf a aquel mismo que
el Profeta me ordenó que le diese, a mi hijo
Hasan (P), que es mi sucesor tras de mí,
y quien para mí tiene más prioridad
que cualquier otro. Mi hijo Hasan dará el
Mus·haf a mi otro hijo Husain, y tras él pasará
de mano en mano a los descendientes de Husain (P),
uno tras otro…”
[21]
Respecto a los Coranes o copias del Corán
que fueron atribuidas a ‘Alī ibn Abī Tālib (P),
y que se encuentran en algunos Museos y Bibliotecas,
según algunos investigadores, desde el punto
de vista histórico y las evidencias e indicios,
no pueden pertenecer a ‘Alī.
La recopilación de ‘Alī ibn Abī Tālib (P)
fue la primera recopilación tras el fallecimiento
del Profeta, pero debido a que dicha recopilación
fue una decisión personal por parte de ‘Alī
y no un pedido oficial por parte de los que se hicieron
del gobierno, sucediendo lo mismo con el resto de
los volúmenes que recopilaron otros Compañeros
como Ibn Mas‘ūd, Ubai ibn Ka‘b, y Abū Mūsā Ash‘ārī,
debido a ello, la recopilación de ‘Alī es
tratada en forma aparte por los escritores de “Ciencias
Coránicas”. Es por esto que nos referiremos
con el término de “Primera recopilación”,
a la realizada antes del fallecimiento del Profeta,
con el de “Segunda recopilación”, a la realizada
tras el fallecimiento del Profeta (BP) por orden
del primer Califa Abū Bakr, y con el de “Tercera
recopilación”, a la relacionada al período
de gobierno de ‘Uzmān, a lo que se llamó
“Tawhīd-ul Masāhif”.
Tras
la emigración a Medina el Profeta (BP) encargó
a un grupo considerable de sus compañeros
la tarea de la recitación del Corán,
de su memorización y registro de sus suras
y versículos, y fueron conocidos por ello
como los “portadores” (Yummā‘), en el sentido que
ellos recopilaban el Corán en sus pechos.
Ibn Nadīm bajo el título de “Al-Yummā‘ lil
Qur’ān ‘alā ‘Ahdin Nabī (BP)” (Los portadores del
Corán en la época del Profeta), menciona
a un grupo a la cabeza de los cuales está
‘Alī (P)
[22]
.
Además, los versículos y suras que
gradualmente se iban revelando, se registraban en
tablas, omóplatos de camello y hojas de palmera,
pero solo disponiendo las aleyas en cada sura, sin
considerar la ordenación de éstas últimas.
De esta manera, todo el Corán había
sido recopilado, pero no en la forma de un libro
dispuesto entre dos tapas. Lo que es indudable es
que la mayoría de las suras coránicas
estaban ampliamente difundidas entre los musulmanes
antes de la desaparición del Profeta (BP)
[23]
. Incluso hay quienes alegan que el Corán
ya había sido recopilado en la forma de un
Mus·haf antes del fallecimiento del Profeta (BP),
pero se han expuesto evidencias contundentes para
refutar tal argumento, y lamentablemente este breve
opúsculo nos impide desarrollar este tema
aquí.
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