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Para nosotros los Shi‘as y seguidores de Ahl-ul
Bait (P), conocer la postura de los líderes
religiosos en relación a lo sucedido en la
segunda, tercera y cuarta década de la Hégira en
lo referente a la recopilación del Corán
llevada a cabo por los dos Califas Abū Bakr y ‘Uzmān,
es importante y decisivo, por lo que la última
pregunta en esta sección sería: ¿Acaso
la postura de nuestros Imames (P) fue positiva o
negativa? Nos referiremos a los testimonios y fuentes
históricas para obtener la verdad:
“‘Alī (P), no obstante haber recopilado
el Sagrado Corán antes, según el orden
de revelación, enseñándoselo
a la asamblea, sin que fuera aceptado, y sin que
le dieran participación ni en la primera
ni segunda recopilación (correspondientes
a las recopilación en épocas de Abū Bakr
y ‘Uzmān)
[1]
, a pesar de ello no mostró ninguna oposición
ni resistencia de su parte aceptando el Mus·haf
circulante, y hasta que estuvo con vida, incluso
durante su propio Califato no se opuso a ello. Asimismo,
los Imames de Ahl-ul Bait (P), que son los sucesores
y descendientes de ‘Alī, nunca dijeron nada
respecto a la validez del Sagrado Corán,
ni siquiera a los más cercanos de sus seguidores,
sino que continuamente en sus explicaciones se documentaban
en él y ordenaban a sus seguidores y shi‘as
que lo recitaran como lo hacía la gente
[2]
, y sin temor a equivocarnos se puede decir
que el silencio de ‘Alī (P), a pesar de que
este Mus·haf conocido se contradice con la ordenación
de su Mus·haf, se debió a que según
la apreciación de Ahl-ul Bait el Tafsīr o
exégesis del Corán por el Corán mismo
es válida, que esta manera de ordenar las
suras medinenses y mecanas no afectaba los sublimes
objetivos del Corán, y que al hacer la exégesis
de cada aleya o versículo se deben tener
en cuenta el conjunto de las aleyas…”
[3]
En una narración, Talhah, tras el trabajo
de ‘Uzmān, requirió de ‘Alī (P)
que expusiera también ante la comunidad el Mus·haf
que antes había recopilado y mostrado a la
gente. Pero ‘Alī se negó a responderle.
Talhah le insistió diciéndole: “¿Acaso
no expondrás para la gente aquel Mus·haf?”.
‘Alī (P) le dijo: “¡Oh Talhah!
A propósito me negué a responderte. Infórmame
respecto a lo que ‘Umar y ‘Uzmān escribieron.
¿Acaso todo ello es Corán o es que
hay en él algo que no es Corán?”. Talhah
respondió: “No. Todo es Corán”.
Entonces ‘Alī le dijó: “Si os
aferráis a lo que hay en él os salvaréis
del fuego y entraréis al Paraíso, puesto
que en este Corán hay argumentos e indicios
respecto a nosotros, deja en claro nuestro derecho
y la obediencia que se nos debe”
[4]
.
Es así que la unanimidad de los sabios shi‘as
es de la opinión que lo que hoy se encuentra
en nuestras manos, es ese mismo Corán completo
y terminado que nunca fue objeto de adulteración
o cambio, y que la lectura conocida es esa misma
lectura correcta y fiel, cuya recitación
en la oración es correcta, y documentarse
en el texto existente en todos los casos es válido,
y es ese mismo que fue revelado al Profeta (BP)
y no hay otra cosa que esto
[5]
.
Las diferencias que existen hoy en su texto son
minúsculas, cuya escasez es causa de asombro.
Las diferentes recitaciones quedaron en el olvido
y solo permanecieron la vocalización de las
palabras y/o los lugares de detenimiento (waqf)
los cuales surgieron con el tiempo y no tienen nada
que ver con el contenido del texto legítimo
y auténtico.
Es así que a lo largo y ancho del mundo existe
un solo Libro, el cual a través de catorce siglos
permaneció fulgurante, esplendoroso, preciso,
libre de contaminación y exento de cualquier
tipo de cambio en su texto, hasta el punto que hoy
encontramos sus versículos tal como emanaron
de los benditos labios de su locutor terrenal; y
ese es el Corán, el cual no hace más
que verificar la exactitud de las sagradas palabras:
«Por cierto que Nosotros hemos hecho descender el
Recuerdo (el Corán), y ciertamente que Nosotros
somos sus custodios»
[6]
.
En conclusión, la copias del Sagrado Corán
que hoy se encuentran en manos de todos los musulmanes
del mundo, ya sean sunnis o shi‘as, traducidas
a los diferentes idiomas, son iguales al Mus·haf
recopilado en épocas de ‘Uzmān.
Estar
informados de los detalles de la revelación,
valiéndose del Mus·haf recopilado por ‘Alī,
hubiera contado con ciertas ventajas, como el conocer
la historia del Islam, las disposiciones y enseñanzas
legales y sucesos por los cuales fue descendida
la revelación, como así también la
forma en que fue progresando la convocatoria al
Islam de Muhammad (BP) durante los 23 años
de la misión, y otros asuntos similares,
pero lo más relevante es la preservación
de la unidad islámica, un tema sobre el que
insistieron los Imames de Ahl-ul Bait (P) y por
el que ellos mismos soportaron muchas irregularidades.
.
Arāsteh, Husain Yavān. Darsnāme-ie ‘Ulūm-e
Qor’ānī, 1º impres., año 1377,
ed. Markaze Enteshārat-e Daftar-e Tablīgāt-e Islāmī
Houze-ie Elmi-eie Qom.
.
Arāsteh, Husain Yavān. Golchīnī az ‘Ulūm-e
Qor’ān, Nº 2, serie de apuntes de estudio
distribuidos en la Universidad Teológica
de Mujeres Az-Zahrā (P) de Qom, Irán.
.
Ma’refāt, Aiatul·lah Hādī. At-Tamhīd fi ‘Ulūm-il
Qur’ān, traducido al persa por Abū Muhammad
Wakīlī, bajo el título de Amūzeshe ‘Ulūme
Qor’ān, T. 1, ed. Sazmān-e Tablīgāt-e Islāmī,
1ª impresión: 1371.
.
Rāmiār, Dr. Mahmūd, Ta’rīj-e Qor’ān,
ed. Enteshārāt-e Amīr Kabīr, Teherán, 2ª
impres. 1362.
.
Tabātabā’i, ‘Al·lamah Seied Muhammad
Husain. Qor’ān dar Islām (“El Corán
en el Islam”), ed. Daftar-e Enteshārāte Islāmī,
impresión de 1361.
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