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Preparado por “Centro Islámico de Inglaterra (Londres)”
Traducido del persa por Shaij Feisal Morhell
Introducción
Tratar el tema
de la Resurrección del ser humano, en realidad, es una respuesta
a una pregunta general y universal. También es la respuesta a
una necesidad individual y social, en el sentido que, al
demostrar la vida después de la muerte se satisface una de las
más importantes necesidades de la humanidad, esto es, el deseo
de subsistir (el amor a la inmortalidad y a la eternidad). Más
importante que todo, la creencia en la resurrección y la vida
eterna dirige, motiva y da propósito a la vida terrenal del ser
humano y mantiene los momentos inapreciables de su vida alejados
de la banalidad y la falta de propósito. Por otra parte, al
debatir el tema de la Resurrección se enfoca una importante
cuestión histórica, filosófica, científica y social, puesto que
ello es lo que implica esta creencia doctrinal y religiosa que
ha sido el objeto de una profunda atención por parte de todas
las religiones Divinas, incluido el mismo Islam, y hacia la cual
han brindado mucha importancia.
Es tanto así
que el Sagrado Corán, siempre que ha mencionado la creencia en
la Resurrección y la vida después de la muerte, lo ha hecho a
continuación de la creencia en Dios. Es tal la importancia que
el Sagrado Corán da a este tema, que los exegetas de este Libro
sagrado han manifestado que un tercio del Sagrado Corán,
directamente o indirectamente, trata sobre la Resurrección.
Debe entenderse
que el concepto de Resurrección es muy amplio y abarca una
variedad de temas dentro de sí mismo; sin embargo, desde que el
presente ensayo sólo trata la Resurrección de una forma breve,
es natural que muchos de los aspectos secundarios, e incluso
algunos fundamentales relacionados al tema no estén contemplados
totalmente, o bien no se hayan extendido de una manera
detallada. A pesar de ello, nosotros hemos tenido presente este
hecho y hemos presentado la discusión de modo que el lector se
vea innecesitado de tener que familiarizarse con una serie de
extensos y detallados estudios. Este estudio en nuestra opinión
será especialmente útil para los lectores jóvenes que, por medio
de un análisis breve, deseen obtener todo lo que se necesita
saber sobre la Resurrección y lograr tener una información
adecuada sobre este tema.
Esta obra está
conformada por tres partes, a saber:
Parte 1: La
eternidad del ser humano.
Parte 2:
¿Muerte o un nuevo nacimiento?
Parte 3: Los
efectos multilaterales de la creencia en la Resurrección.
La primera
parte trata críticamente el concepto de Resurrección y sus
implicancias. Luego, en un capítulo aparte, procedemos a tratar
la posibilidad de la Resurrección y las pruebas que para ello se
han presentado. A continuación, discutimos la necesidad de la
Resurrección del ser humano después de la muerte. Debido a su
importancia, hemos analizado en detalle esta parte,
especialmente el tema de la condición inmaterial del Alma. En el
último capítulo, hemos discutido la resurrección corporal y así
hemos concluido la primera parte.
En la segunda
parte, la naturaleza y realidad de la muerte han sido objeto de
nuestra atención y análisis. Seguidamente, la visión del Sagrado
Corán y las tradiciones islámicas referentes a la muerte ha sido
sujetas a análisis. En este capítulo, también se ha enfocado el
tema de la filosofía de la muerte. En el capítulo que sigue a
esta parte, se han tratado y analizado las causas y factores que
llevan a temer a la muerte. En el último capítulo de esta parte,
hemos tratado la manera en que este mundo está vinculado al más
allá, siendo ello tratado desde la perspectiva Coránica.
En la tercera
parte, la parte final del libro, hemos enfocado nuestra
discusión en exponer un resumen de los importantes efectos de la
creencia en la Resurrección.
Cabe hacer
notar que los temas se han discutido en este libro de una manera
fluida, accesible y libre de cualquier complejidad y de jergas
innecesarias. En otras palabras, si bien el conjunto de los
temas se encuentra asociado con temas filosóficos, académicos y
místicos, no sólo es comprensible para los entendidos en la
materia, sino que al mismo tiempo, también es completamente
comprensible para los adolescentes y jóvenes.
Parte 1. La eternidad del Ser Humano
Capítulo 1. Los diferentes puntos de
vista respecto a significado de la Resurrección
Antes de que
procedamos a tratar las pruebas de la eternidad del ser humano,
es necesario que clarifiquemos nuestra propia concepción de “la
vida después de la muerte” y “la eternidad del ser humano”.
Puesto que hay diferentes concepciones a este respecto, hemos
seleccionado y analizado las cuatro más importantes.
1. A través de
nuestras obras o descendencia, logramos una presencia viva y de
esta manera alcanzamos la eternidad. Podemos denominar a esta
concepción de la eternidad como “la Eternidad en el Recuerdo”.
Artesanos, escritores y artistas dejan en sus obras algo de sí
mismos (como sus creencias, esperanzas, preocupaciones y
cosmovisiones). Ellos anhelan que lo que han forjado,
transcienda y alcance una disposición estable dentro de su
sociedad de forma que sus nombres se prolonguen más allá que sus
propias vidas. Otros alcanzan la inmortalidad a través del papel
que han desempeñado en la historia.
2. La
descendencia del ser humano prolonga y extiende su existencia y
de esta manera alcanza la inmortalidad. Todos los seres humanos
comparten el deseo de la inmortalidad y la subsistencia, y la
reproducción es un medio para escapar del sentimiento de desazón
producto de vislumbrar la extinción inevitable del ser humano.
Es así que nosotros buscamos la prolongación de nuestras vidas
en las vidas de nuestros hijos. Muchas personas anhelan tener un
hijo varón para que sus nombres familiares se perpetúen. Ellos
llaman a sus niños con sus propios nombres o el de sus
antepasados y apremian a sus hijos para aceptar sus creencias,
ideales y valores, e incluso escoger su profesión.
3. Después de
la muerte, experimentamos una unión con la Verdad Última la cual
finalmente es Una. En nuestras vidas mundanas nos olvidamos de
nuestra unidad fundamental con una entidad única (Dios), y
equivocadamente consideramos que somos distintos a la entidad
única. Habrá un día en que comprenderemos que nuestra separación
de La Entidad Única no era nada más que una ilusión y mediante
nuestra liberación (de las restricciones de esa ilusión) otra
vez nos uniremos con Él.
4. Podemos
denominar a la cuarta concepción de eternidad como “la Vida
Individual después de la Muerte”. Según este punto de vista,
después de la muerte física, o bien las personas continúan
viviendo, o bien es después de un período de tiempo que
nuevamente empiezan sus vidas.
Cada una de
estas cuatro concepciones, sobre todo la tercera y cuarta,
pueden tener interpretaciones diferentes, en algunas de las
cuales podemos enfocar la discusión de la Resurrección en el
sentido que queremos tratar.
En cualquier
caso, debe hacerse notar que la primera y segunda concepción no
serán objeto de nuestro estudio, puesto que: Primeramente, tanto
nuestra concepción como la de todas las otras religiones Divinas
no se corresponden con las primeras dos, sino que implican algo
más general, sutil, y trascendente.
En segundo
lugar: En lo que hace a las dos primeras concepciones, nosotros
no di-sentimos con los materialistas y aquellos que niegan la
Resurrección, en el sentido que incluso ellos las aceptan.
En tercer
lugar: La primera concepción no es global, puesto que no incluye
a todas las personas, sino que se restringe a los artesanos,
artistas, escritores, etc., siendo que la Resurrección
considerada en Islam y las otras religiones Divinas incluye a
todas las personas. Por otro lado, la segunda concepción carece
de los aspectos morales y espirituales que normalmente se
esperan de la creencia en la Resurrección. En otras palabras, la
creencia en la Resurrección se considera una fuente de
espiritualidad y virtudes, siendo que, la segunda concepción
deja en el olvido estos fundamentales resultados.
En cuanto a la
tercera concepción, aunque en principio no es incompatible con
las creencias del Islam y otras religiones Divinas respecto a
la Resurrección, e incluso puede llegar a aceptarse en general,
sin embargo, no podemos circunscribir a la misma la concepción
islámica de la Resurrección, sobre todo, cuando consideramos las
objeciones que enfrenta. Por ejemplo, según esta concepción, el
ser humano después de la muerte se une con la Entidad Única, y
en ese estado no advierte su individualidad o incluso su
distinción, similar a una gota de agua que se une con el
océano. Esta teoría sostiene que una vez que la gota se une con
la Entidad entera (el océano), ésta no preserva su identidad.
Es por eso que
en adelante nuestra discusión sobre la Resurrección será en
base a la cuarta concepción, por supuesto, considerando
particularidades que señalaremos durante nuestra exposición.
Capítulo 2. ¿Es la Eternidad del Ser Humano posible?
Aquellos que
niegan la eternidad del ser humano sostienen que la concreción
de tal asunto es radicalmente imposible. Ellos explican la
imposibilidad de tal asunto mediante dos objeciones:
1) Ellos
sostienen que Dios no tiene el Poder para resucitar al ser
humano después de la muerte, o concederle una nueva vida una vez
muerto.
2) Su segunda
objeción es que es imposible recomponer cuerpos que se han
deteriorado y se han vuelto polvo, y en semejante estado ellos
no pueden volver atrás a la forma de un ser humano. Para ello
han citado consideraciones de los filósofos sobre las
condiciones que deben satisfacerse para que alguna cosa pueda
existir. Los filósofos (islámicos o no) sostienen que para que
cualquier cosa pueda existir deben cumplirse dos condiciones, a
saber:
1. El poder y la voluntad del ejecutor.
2. Capacidad de recepción en el receptor.
Para abreviar,
si por ejemplo, el poder o la voluntad del ejecutor existieran,
pero al receptor le faltara la capacidad de recepción del asunto
en cuestión, éste puede contarse como imposible.
Aquí también,
algunos son de la creencia que el Poder de Dios es infinito,
pero recomponer los cuerpos deteriorados conforma en sí un acto
imposible.
El Sagrado
Corán, en respuesta a la primera objeción procede a explicar el
Poder Infinito de Dios, y compara la Resurrección del hombre
después de la muerte con la gran creación de los Cielos y la
Tierra y nos recuerda que, Aquel Mismo que ha creado este
universo entero posee el Poder para dar vida a los muertos.
أَوَلَيْسَ الَّذِي خَلَقَ السَّمَاوَاتِ
وَالْأَرْضَ بِقَادِرٍ عَلَى أَنْ يَخْلُقَ مِثْلَهُمْ بَلَى
وَهُوَ الْخَلاَّقُ الْعَلِيمُ
«¿Acaso Quien creó los Cielos y la Tierra no
es capaz de crear (de nuevo) lo que es igual a ellos? ¡Claro
que sí! Él es el Creador, el Sapientísimo.»[1]
Es evidente que
la creación de los cielos y la tierra es más colosal que la
creación del hombre. Entonces, desde que Dios es lo bastante
Poderoso como para crear la Existencia entera, ¿no será Él lo
bastante Poderoso como para crear de nuevo al ser humano, que es
a su vez una parte de toda la Existencia?
El Sagrado
Corán en respuesta a la segunda objeción también alude a la
primera creación del hombre y dice:
فَسَيَقُولُونَ مَنْ يُعِيدُنَا قُلْ الَّذِي
فَطَرَكُمْ أَوَّلَ مَرَّةٍ
«Y ellos dirán: “¿Quién nos devolverá (a la
vida)?”. Di: “Quien os creó la primera vez”.»[2]
En otra aleya
declara:
وَضَرَبَ لَنَا مَثَلًا وَنَسِيَ خَلْقَهُ قَالَ
مَنْ يُحْيِ الْعِظَامَ وَهِيَ رَمِيمٌ * قُلْ يُحْيِيهَا الَّذِي
أَنشَأَهَا أَوَّلَ مَرَّةٍ وَهُوَ بِكُلِّ خَلْقٍ عَلِيمٌ
«Nos propone un ejemplo y se olvida de su
propia creación. Dice: “¿Quién dará vida a los huesos estando
ellos podridos? Di: “Les dará vida Quien los originó la primera
vez, y Él es Conocedor de toda creación”.»[3]
La aleya
anterior alude al argumento filosófico que sostiene que si dos
o más cosas son similares, en lo que hace a su contingencia (o
posibilidad de existir) o a la carencia de la misma, tendrán la
misma posibilidad de existir o no-existir; es decir, si uno es
posible (para existir) el otro también será posible (para
existir), y vise-versa, si uno es imposible (para existir), el
otro también será imposible (para existir).
Así, Dios, que
creó al hombre la primera vez, también es Poderoso para crearlo
una vez más, e incluso la segunda creación no solo será posible,
sino que en apariencia será más fácil de realizar (por
supuesto, asumiendo que los términos “difícil” y “fácil”
pudieran caber en la Presencia Santa de Dios), puesto que en la
primera creación no estaba el factor de la experiencia, ni había
un modelo, mientras que en la re-creación, se encuentran tanto
la experiencia como el modelo.[4]
En cualquier
caso, desde la perspectiva del ser humano, es más simple la
re-creación que la primera creación, si bien con respecto a
Dios, las dos son similares e igualmente fáciles.
Para demostrar
que Dios es capaz de resucitar al hombre, el Sagrado Corán se
refiere a la vivificación de la tierra y el crecimiento de las
plantas, y considera la Resurrección de los humanos como
similar a la vivificación de la tierra que tiene lugar todos los
años en la primavera. ¿Acaso el hombre no observa cómo es que
las hojas de los árboles caen todos los otoños y entonces se
pudren y vuelven a la tierra, pero en la próxima primavera, las
nuevas hojas y capullos visten las plantas, y la tierra se
vuelve fresca y verde? A pesar de todo esto, cuando se expone su
propia Resurrección y renacimiento, él considera que esto es
imposible y extraño, e insiste en negarlo.
El Sagrado
Corán dice:
وَاللَّهُ الَّذِي أَرْسَلَ الرِّيَاحَ فَتُثِيرُ
سَحَابًا فَسُقْنَاهُ إِلَى بَلَدٍ مَيِّتٍ فَأَحْيَيْنَا بِهِ
الْأَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَا كَذَلِكَ النُّشُورُ
«Y Dios es Quien envía los vientos que
levantan una nube; entonces Nosotros lo conducimos a un
territorio muerto y mediante ello le damos vida a la tierra
después de muerta. Asimismo es la Resurrección.»[5]
Por
consiguiente el mismo Dios que todos los años trae a la vida y
renueva la tierra muerta, tendrá el poder para crear al hombre
de nuevo, después de la muerte. Porque, haciendo crecer
nuevamente las plantas todos los años, Dios en realidad,
convierte la tierra muerta en células vivientes, a través del
crecimiento renovado de plantas y árboles. Además de esto, si
enfocamos nuestra atención en el comienzo de la creación de la
vida en la Tierra, concluiremos que, al principio, nada
existía en la misma y que luego del surgimiento de la vida
aparecieron las plantas por primera vez en la superficie
terrestre. Este maravilloso y asombroso fenómeno continúa siendo
un misterio para los estudiosos. Sin embargo, es claro que la
vida vegetal ha surgido de esta misma tierra muerta.
La Creación del Embrión
Otro ejemplo
que se cita en el Sagrado Corán con el propósito de atraer
nuestra atención y demostrar el Poder Ilimitado de Dios, es la
creación del embrión. Declara que aquellos que están en duda y
se encuentran vacilantes respecto a la posibilidad de la
Resurrección, deben reflexionar en cómo Nosotros los hemos
creado de un gota de semen. Entonces, Nosotros convertimos este
esperma-gota en un 'alaqah' (el grumo de sangre). Después de eso
le hicimos crecer en el útero y finalmente le dimos la forma de
un humano completo. Nosotros los trajimos al mundo por medio de
sus madres.
أَلَمْ يَكُ نُطْفَةً مِنْ مَنِيٍّ يُمْنَى *
ثُمَّ كَانَ عَلَقَةً فَخَلَقَ فَسَوَّى * فَجَعَلَ مِنْهُ
الزَّوْجَيْنِ الذَّكَرَ وَالْأُنثَى * أَلَيْسَ ذَلِكَ بِقَادِرٍ
عَلَى أَنْ يُحْيِيَ الْمَوْتَ
«¿Acaso no era más que una gota de esperma
emitido? Luego fue un crúor de sangre, entonces Él lo creó y
formó. Entonces hizo de él la pareja, el varón y la hembra.
¿Acaso no puede Él traer lo muerto a la vida?»[6]
La aleya
anterior y otras que tratan sobre el Más Allá, consideran la
vuelta a la vida después de la muerte como un fenómeno natural y
similar a la creación del embrión y el nacimiento de un niño, o
como el brote y crecimiento de las plantas; en consecuencia,
considera la Resurrección como cualquier otro acto divino, al
contrario de aquellos que niegan la Resurrección y la ven como
un fenómeno extraño e imposible, y no piensan que en la
Naturaleza pueda encontrarse algo similar.
En resumen, es
posible decir que fundamentalmente debemos equilibrar nuestra
perspectiva sobre la Resurrección y observar a la misma a través
de la mira de las aleyas del Sagrado Corán. En tal caso, no sólo
no consideraremos que la Resurrección es imposible, sino que
comprenderemos que es algo necesario e inevitable, lo cual
trataremos en la sección siguiente.
La Transformación de la Energía
Las personas en
el pasado pensaban que la energía se agotaba y se destruía
después del uso. Por ejemplo, pensaban que la energía solar
después de irradiarse hacia la Tierra y los otros planetas se
destruía; pero hoy la ciencia ha demostrado que esa energía no
se destruye sino que se transforma y se manifiesta en otras
formas diferentes de energía. En otras palabras, la energía
continúa existiendo en nuevas condiciones y en un nuevo
ambiente.
El Sagrado
Corán, también ha utilizado este tema para demostrar la
posibilidad de la Resurrección, diciendo:
وَضَرَبَ لَنَا مَثَلاً وَنَسِيَ خَلْقَهُ قَالَ
مَن يُحْيِ الْعِظَامَ وَهِيَ رَمِيمٌ * قُلْ يُحْيِيهَا الَّذِي
أَنشَاَهآ أَوَّلَ مَرَّةٍ وَهُوَ بِكُلِّ خَلْقٍ عَلِيمٌ *
الَّذِي جَعَلَ لَكُم مِنَ الشَّجَرِ الأَخْضَرِ نَاراً فَإِذَآ
أَنتُم مِنْهُ تُوقِدُونَ
«Y nos propone una parábola y se olvida de su
propia creación. Dice: “¿Quién dará vida a los huesos
encontrándose éstos desintegrados?”. Di:”Les dará vida Quién
los originó por vez primera; Él es el Conocedor de toda la
Creación. Él es Quién os ha dispuesto el fuego del árbol verde,
y he ahí que vosotros con él encendéis (el fuego)”.»[7]
La
interpretación más apropiada para las aleyas anteriores según
algunos de los exegetas del Corán, y que ha sido confirmada por
los recientes avances y descubrimientos científicos, es que las
plantas y los árboles, a lo largo de sus vidas absorben
regularmente luz y calor del sol, y además de ello, también
absorben agua y otras substancias necesarias de la tierra por
medio de sus raíces, y por la combinación de éstos, generan la
celulosa que forma el cuerpo y la madera de los árboles.
Es así que las
plantas, para absorber las substancias vitales de la tierra,
deben utilizar el calor y luz del sol como una energía activa.
Es debido a la utilización de esta luz y calor que los árboles
día a día crecen y se desarrollan, y acumulan una gran cantidad
de energía solar dentro de sí transformándola en madera. En el
proceso de quemar un pedazo de madera, se libera la energía
solar contenida en el árbol volviendo a la forma de luz y calor.
Según las aleyas del Sagrado Corán, la Resurrección del ser
humano no es diferente a esto, y es por eso mismo que, estas
aleyas hacen referencia a la primera creación de lhombre, y
luego de ello a la Resurrección y a otra realidad similar que es
la transformación de la energía.
Otro punto
interesante que se encuentra en la aleya es que, normalmente
nosotros consideramos que la madera seca es más conveniente para
ser quemada, siendo que en la aleya se hace referencia a un
árbol verde. Quizás, la razón esté en que el verdor de los
árboles y sus hojas es condición para la absorción del calor y
la luz del sol. En palabras más claras, es el árbol vivo y verde
el que puede transformar la energía del sol en madera y
acumularla en su interior, siendo que el árbol seco no posee
semejante capacidad. De esta manera, vemos que la aleya dice:
“Ese Dios que ha dispuesto el fuego (para quemar) a partir del
árbol verde, tiene el Poder para resucitar al ser humano después
de la muerte.”[8]
En resumen, una
de las cosas a las que el Sagrado Corán ha hecho referencia para
establecer la posibilidad o la necesidad de la Resurrección de
los humanos, es el retorno de la energía o la transformación de
la misma bajo condiciones diferentes.
Los Motivos para negar la Resurrección
Hemos observado
que los negadores de la Resurrección no tienen ninguna prueba
filosófica, datos experimentales o incluso un argumento
convincente en apoyo de lo que sostienen. Sus argumentos siempre
se centran alrededor de lo increíble de dar vida a los huesos
deteriorados y desintegrados, y sólo se restringen a ello.
Debido a esto, el Sagrado Corán no procede a contestar sus dudas
y objeciones, puesto que, fundamentalmente, estas personas no
sostienen ningún argumento científico para sus pretensiones, al
contrario, en la sura Al-Qiâmah, luego de referir las palabras
de aquellos que niegan la Resurrección, procede a indicar sus
motivos para negarla, que consisten en: la promiscuidad, el
libertinaje y en pocas palabras, escapar de la carga del
compromiso y la responsabilidad, desde que la aceptación de la
Resurrección implica comprometerse y aceptar responsabilidades,
cosa que algunas personas no aprueban y en cambio son de la
creencia que uno debe dedicarse a buscar el placer y los
beneficios materiales de este mundo tanto como sea posible. Ésta
es la razón principal para rechazar la Resurrección y la
creencia en Dios.
Con respecto a
esto, el Sagrado Corán dice:
أَيَحْسَبُ الإِنسَانُ أَلَّن نَجْمَعَ عِظَامَهُ
* بَلَى قَادِرِينَ عَلَى أَن نُّسَوِّيَ بَنَانَهُ * بَلْ
يُرِيدُ الإِنسَانُ لِيَفْجُرَ أَمَامَهُ
«¿Supone el hombre que no reuniremos sus
huesos? ¡Claro que sí! Nosotros tenemos el poder de reconfigurar
las yemas de sus dedos. Pero, el hombre desea corromper su
devenir.»[9]
Los idólatras y
los que niegan la Resurrección han expuesto otros argumentos en
apoyo de su postura que no son nada más que palabrerías sin
sentido. Estos argumentos no contienen ninguna demostración
racional, filosófica, lógica o científica. ¡Ellos dicen que la
creencia en la Resurrección es sólo una fábula heredada de los
antiguos! En otras palabras, por el solo hecho de que la
creencia en Dios y en la Resurrección, que son comunes a todas
las religiones divinas, han estado presentes entre las personas
religiosas desde tiempos inmemoriales y se han considerado de
entre los principios de la religión, los idólatras y los que
niegan la Resurrección, en lugar de presentar evidencias que
demuestren la inexactitud de estas creencias, simplemente
afirman que éstas no son sino mitos y leyendas del pasado.
El Sagrado
Corán expone su argumento como sigue:
وَقَالَ الَّذِينَ كَفَرُوا أَءِذَا كُنَّا
تُرَاباً وءَابَآؤُنَآ أَءِنَّا لَمُـخْرَجُونَ * لَقَدْ وُعِدْنَا
هَذَا نَحْنُ وءَابَآؤُنَا مِن قَبْلُ إِنْ هَذَآ إِلآَّ
أَسَاطِيرُ الاَوَّلِينَ
"Y aquellos que descreen dicen: “¿Acaso cuando
nos hayamos vuelto polvo así como nuestros padres, seremos
extraídos (de la tierra)? Por cierto que ya se nos había antes
prometido esto, a nosotros y a nuestros padres. Esto no es más
que fábulas de los antiguos”.»[10]
Cualquier
persona sensata se percata de que tal palabrería ociosa no
merece ninguna respuesta o contestación, porque la antigüedad
histórica de una idea no significa su desacierto, y una persona
justa debe aceptar o debe rechazar una materia en base a la
prueba y evidencia y no en base a si la materia en cuestión es
anticuada o nueva. Es por esta razón que el Sagrado Corán no se
ocupa en responder estas afirmaciones, sino que mas bien
argumenta la posibilidad y la necesidad de la Resurrección.
Estos razonamientos son tan fuertes y elucidadores que cualquier
persona que reflexione lo suficiente en ellos, no sólo verá
adecuadamente demostrada la creencia en la Resurrección, sino
que incluso se le aclararán el resto de las dudas y dilemas.
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