Introducción
sobre Al-Andalus y su importancia
actual
"¡Hijo mío! A pesar de no haber vivido
durante el curso de toda la historia junto a la gente del
pasado, he leído y contemplado los testimonios de sus vidas y he
investigado las obras que nos han legado como recuerdo, y de
esta forma es como si hubiera vivido a lo largo de todo ese
tiempo. Me parece haber contemplado los sucesos amargos y dulces
de sus vidas, de cerca, junto a ellos mismos. Es como si tuviera
una vida eterna". (Ali Ibn Abi Talib, Nahyul Balagah, Al
Hoda, Londres,1989).
El valor del legado andalusí se
multiplica por su inagotable proyección presente y futura. Al
Andalus, o los 800 años de civilización islámica en España,
brilla con esplendor propio en el marco de la civilización
islámica universal, es cierto, pero no menos cierto es que el
enriquecimiento y desarrollo de su sociedad, producto de la
interrelación de culturas diversas es una característica del
espíritu del Islam.
La herencia andalusí está ahí para
suplir nuestra pobreza actual en materia de diálogo, tolerancia,
pacífica convivencia, interrelación, apertura, avidez
intelectual, unidad del ser, unidad del saber, equilibrio,
visión integral del hombre y del universo, y también para
conocer al Islam, sin falsos prejuicios.
Al Andalus fueron 8 ó 9 siglos de
esplendor civilizador. Más allá de si la Edad Media fue o no una
edad oscura para el resto de Europa, para el Islam y para España
fue, sin dudas, una época de luz. Destruye con su rigor fáctico
la tenebrosa pseudoidea de la supuesta incompatibilidad de
civilizaciones y culturas, especialmente, la occidental y la
islámica. La historia nos evidencia la falsedad de esta
incompatibilidad, máxime, cuando en la conformación de la propia
civilización occidental, el Islam, especialmente a través de Al
Andalus, ha cumplido un rol tan significativo.
Blanco Ibañez, el gran escritor
español en su obra: "A la sombra de la catedral", pp. 201-204,
dice: "En España, la regeneración no llegó con las hordas
bárbaras que vinieron del Norte: vino del mediodía, con los
árabes conquistadores... Y fue una expedición civilizadora más
que una conquista... A través de ella llegó a nuestro suelo
aquella cultura joven, robusta, alerta, cargada de innovaciones
sorprendentemente rápidas; una civilización que, apenas nacida,
triunfaba por todos los lugares por donde pasaba. Una
civilización, que habiendo sido creada por el entusiasmo del
Profeta, había sido capaz de asimilar lo mejor del judaísmo y de
la ciencia bizantina y que tenía la ventaja de que nos traía
igualmente las tradiciones hindúes, las reliquias de Persia e
infinidad de conocimientos tomados de la China misteriosa. Era
Oriente el que penetraba en Europa, no como los Daríos o Jerjes,
a través de la Grecia que les rechazaba para salvar su libertad,
sino por el otro extremo, a través de España que, esclava de los
reyes teólogos y de obispos guerreros, recibía con los brazos
abiertos a sus invasores.
"En dos años tomaron lo que fueron
necesarios siete siglos para arrancarles. No fue una invasión
que se impusiera por las armas, fue una sociedad nueva que
introducía por todos los lugares sus poderosas raíces. Para
ellos era muy importante el principio de la libertad de
conciencia, piedra angular sobre la que reposa la verdadera
grandeza de las naciones. En cualquier sitio donde estuvieran
como señores aceptaban tanto la iglesia del cristiano como la
sinagoga del judío."
"...Del siglo VIII al siglo XV nacerá
y se desarrollará la más bella y la más opulenta civilización
conocida en Europa durante la Edad Media. Mientras que los
pueblos del Norte se
diezmaban a causa de las guerras de
religión y se comportaban como bárbaros sedientos de sangre, la
población en España superaba los 30 millones de habitantes, y en
esta cifra colosal para aquellos tiempos, se agitaban y
confundían todas las razas y todas las creencias, en una
variedad infinita que daba lugar a la más profunda e intensa
pulsación social... En esta fecunda amalgama de pueblos y de
razas coexistían todas las ideas, todas las costumbres, todos
los descubrimientos que se habían producido en la tierra hasta
entonces; todas las artes, todas las ciencias, todas las
industrias, todas las invenciones, todas las disciplinas
antiguas; y del choque entre tanta diversidad de elementos
brotaban nuevos descubrimientos y nuevas energías creadoras. La
seda, el algodón, el café, el limón, la naranja, la granada
llegaban de Oriente con los extranjeros que acudían; lo mismo
que los tapices, los tejidos, los tules, los damasquinados y la
pólvora. Con ellos llegaron la numeración decimal y el álgebra,
la alquimia, la química, la medicina, la cosmología y la poesía
rítmica. Los filósofos griegos, a punto de ser sepultados para
siempre en el olvido, encontraban su salvación al seguir a los
árabes en sus conquistas; Aristóteles reinaba en la famosa
Universidad de Córdoba..." ( citado de El Islam en
Occidente, Roger Garaudy, pp. 22-23)
Muchos historiadores en este siglo han
comenzado a descubrir que en la España musulmana del siglo
octavo tuvo lugar el verdadero renacimiento europeo. Un
renacimiento mucho más integral, más próspero, más armónico y
equilibrado, en definitiva mucho más plenamente humano o
humanista que el posterior renacimiento italiano del siglo XVI.
No solamente lo antecedió sino que incluso, en gran parte
provocó el renacimiento italiano como lo muestran las múltiples
influencias que recibieron los europeos por vía de la España
musulmana.
Al Andalus fue una civilización donde
dominó una concepción global del universo y del ser humano,-una
auténtica globalización- que desgraciadamente se perdió con la
expulsión de los musulmanes. Al excluir al Islam, las ciencias y
la filosofía se separaron de la fe en la Europa cristiana, y con
posterioridad el saber no pudo evitar una continua y progresiva
fragmentación que sumergió a Occidente en la crisis actual de
extrema desintegración y vacío espiritual y moral.
Es cierto que Al Andalus se debe al
Islam, pero no menos cierto es que en su esplendor se halla
presente la particularidad de la simbiosis con la cultura
europea y judeocristiana. Es el producto del encuentro positivo
entre el Islam y Occidente. Este encuentro tan fecundo se dio
nada menos que en nuestra llamada "madre patria", España, aunque
a ella le cueste tanto asumirlo. Toda esa instituible condición
de puente y lugar de encuentro intercivilizador está latente
tanto en la península ibérica como en toda Latinoamérica. ¿Podrá
Iberoamérica intervenir en esta hora crucial donde desde el
Norte de Occidente algunos promueven o auguran un inevitable y
suicida enfrentamiento con el Islam?
Quiero hacer referencia aquí a las
sabias palabras del escritor español Juan Goytisolo en el
prólogo de la obra de Manuel Acién Almansa, Rafael López Guzmán,
María Jesús Viguera Molíns y otros, La arquitectura del Islam
Occidental , el Legado Andalusí/Lunwerg, Barcelona 1995:
"Digámoslo bien alto: el complejo
de inferioridad acerca del retraso histórico y nuestro pasado
árabe ha perdido su razón de ser. En la Europa Comunitaria a la
que nos hemos incorporado, nuestra diferencia no ha de ser ya un
recordatorio penoso ni causa de frustración: la huella musulmana
en nuestro suelo, visible en todos sus ámbitos, es expresión, al
contrario, de una riqueza y originalidad únicas. Ningún país
europeo cuenta con un patrimonio como el legado por al- Andalus
y ello no redunda en mengua de nuestro europeísmo. Somos
europeos distintos, europeos en más.
El extraordinario patrimonio artístico
y cultural de Al-Andalus formó parte durante centurias del mundo
occidental antes de ser desalojado de él por la nueva idea de
Europa, devuelta a sus raíces helénicas sin intermediario de los
árabes, forjada en el Renacimiento. Esa Europa inventada a fines
del siglo XV separó brutalmente las dos orillas del Mediterráneo
y repudió como ajena la realidad cultural que la alimentó
durante la Edad Media. Es hora ya, próximos a entrar en el nuevo
milenio, de que reincorporemos dicho patrimonio al lugar que le
corresponde: como expresión de una occidentalidad distinta,
representada por Al-Andalus en el terreno de la arquitectura,
filosofía, ciencia y literatura.
(extraído del Mensaje del Islam, No
12).
Tanto en la entrada de los musulmanes
arabo-bereberes como durante el período de dominio de las
distintas dinastías que gobernaron la península, España vivió
momentos de un pluralismo, apertura y tolerancia sin
precedentes. Veamos algunos de los referentes coránicos que le
dieron al Islam su espíritu tolerante.
"...¡ Y anuncia mi buena nueva a
Mis servios,
que escuchan todas las palabras
(variedad de ideas) y siguen la mejor de ellas! ¡Esos son los
que Dios ha dirigido! ¡Esos son los dotados de intelecto!"
(Sagrado Corán 39:17-18).
"No cabe coacción en religión. La
buena dirección se distingue claramente del descarrío...". (S.C.
2:256).
"Invita al camino de tu Señor con
sabiduría y buena exhortación. Discute con ellos de la mejor
forma..." (SC. 16:125).
"Di: "¡Infieles! Yo no adoro lo que
vosotros adoráis,
Y vosotros no adoráis lo que yo adoro
...Con vosotros vuestra religión y
modo de vida y yo con la mía". (SC. 109:2-3-4 y 6).
Estas y otras alusiones expresas
pueden verse en el Sagrado Corán como el rechazo del Libro
Sagrado a los opresores y a aquellos que aceptan mansamente la
opresión, o la condena a la agresión: "No agredáis,
ciertamente Dios no ama a los agresores" . "Di: Soy sólo un
amonestador (no puedo obligaros)". "No sois un dictador". El
espíritu del Sagrado Corán es mostrar sus evidencias claras
sobre aquellas ideas o posturas que defiende, pero si los
hombres se rehusan a someterse a la verdad divina, son ellos los
que se perjudican y Dios saldará las cuentas en el Juicio Final.
El texto Sagrado no avala el empleo de la fuerza como hemos
visto para hacer valer su verdad, la realza mediante lo que la
revelación denomina las evidencias que son los
milagros de orden sobrenatural que acompañan los dichos y
acciones de los Profetas.
Este espíritu es el que puso de
manifiesto permanentemente el Profeta Muhammad (BPD) a lo largo
de su vida y de su misión divina. Como prueba histórica
irrefutable están los numerosos pactos y estatutos jurídicos con
los que el Profeta, a pesar de ostentar el poder, garantizaba
por escrito, los derechos, libertades y autonomía de judíos,
cristianos y de los otros pueblos o tribus con los que pactaba.
EL AMOR EN EL ISLAM*
Sabido es que en el Islam no existe
tal división entre lo sagrado y lo profano (de pro delante,
fuera y anum templo), como dos ámbitos separados El Sagrado
Corán dice: "No hay nada en los cielos y en la tierra que no
glorifique a Dios". Conocida es la tradición profética que
considera a toda la tierra un lugar de adoración a Dios. La
creación es la sombra de Dios, como una imagen mental que no
tiene ninguna independencia de la mente que la concibe, así todo
el mundo depende esencialmente de Dios y todo manifiesta Su
Existencia. Por lo tanto el amor humano que se profesan los
amantes no es sino una manifestación del amor divino, pero con
la salvedad los hombres pueden caer en la ilusión de no
« ver»
el vínculo con el Amor de Dios. Veamos como en el Sagrado Corán
el amor está considerado un signo de Dios y es El quien
establece el amor conyugal.
Y entre Sus signos está el haberos
creado de esposas nacidas de vosotros, para que os sirvan de
quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la
bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que
reflexiona, (Sagrado Corán 30:21).
Dijo el Profeta (BPD): "No hay
institución más amada para Dios que la del matrimonio".
También del Profeta (BPD): "Quien se
casa ha completado la mitad de su din (religión o modo de vida
sagrado), que tenga piedad en la mitad restante".
"Quien quiera encontrar a Dios con un
corazón puro que se case"
Cuando el Profeta le preguntó a Ali
(P), su primo y yerno cómo había encontrado a su hija Fátima
como esposa, Ali le contestó: « la
mejor manera de acercarme a Dios» .
Américo Castro (España en su
historia, Grijalbo, Madrid, 1983) afirma:
« Para la literatura religiosa o
moral de la Edad Media cristiana, la mujer simbolizó el pecado;
en la literatura árabe del mismo tipo la mujer fue, a menudo, un
incentivo en la marcha hacia Dios» .
En la doctrina islámica como vemos
el matrimonio es una parte esencial del desarrollo de la
persona, tanto física, psicológica, moral y espiritualmente. La
mayor perfección de la persona, la mayor cercanía a Dios se
alcanzas en el matrimonio, no en el celibato. Este último está
condenado.
Cuando se habla de amor en el marco de
una religión en la cultura occidental puede llegar a pensarse
rápidamente en el cristianismo, pero difícilmente, alguien
podría relacionarlo con el Islam, sin embargo, esto último no
debería ser así. Por el contrario, el Islam posee una tradición
riquísima sobre el amor y que , como veremos fue fuente de
inspiración de corrientes cristianas de pensamiento en este
sentido en el Renacimiento italiano y en el llamado Siglo de Oro
español.
Para el misticismo musulmán , todo
amor en este mundo-hablando en términos metafísicos- es
esencialmente divino, y esto es cierto tanto para el amor que
una leona tiene por sus crías como para el de un hombre por su
pareja, sin mencionar objetos menos animados, tales como el amor
de un árbol por la tierra que lo alimenta o el amor cósmico que
mantiene a los planetas en órbitas o hace que el sol brille con
luz resplandeciente sobre todos los seres de este mundo. Lo que
es verdad sobre el amor en este mundo también lo es para la
Sabiduría y aún el Poder; todos emanan de sus raíces divinas en
Dios, el Amor, la Sabiduría y el Poder Divino.
Dice el Sagrado Corán: "Dios es
Amor (Uadud)" "A quienes hayan creído y hecho buenas
acciones, el Compasivo les dará amor".
Dice un hadiz Qudsi: "No cesa de
acercarse Mi siervo a Mi, por medio de sus actos de adoración y
las buenas acciones, hasta que lo ame (especialmente), y cuando
lo amo, soy los oídos con que él escucha, los ojos con los que
ve, la lengua con la que habla y la mano con la que agarra".
De los ciento catorce capítulos que
contiene el Sagrado Corán, 113 comienzan en el Nombre de Dios,
El Clementísimo, El Misericordiosísimo.
Un hadiz del Profeta Muhammad (BPD)
nos enseña que la Misericordia de Dios, tiene cien partes
(infinitas), de una de ellas proviene todo el amor que se
profesan las madres a sus hijos, los amantes y los animales en
este mundo, etc, las otras noventa y nueve las reserva Dios para
los creyentes en la otra vida.
Existe una tradición islámica que se
remonta al sexto Imam de la escuela shii, Ya’far As-Sadiq
(702-765), la paz sea con él.-citada en la colección Al Kafi fi’ilmi
din, de Abu Ya’far Muhammad Ibn Yaqub al Kulaini (m.939),
compuesta de 16.099 hadices-, y que expresa que hay tres clases
de fe: la del temeroso o esclavo, la del comerciante o
interesado y la del amante, el libre, el agradecido.
La primera está supeditada al castigo,
la segunda supeditada a la recompensa y la tercera al amor a
Dios mismo, desinteresadamente, sin ningún interés fuera de él.
Obviamente, la primera es la más débil.
Numerosos sabios musulmanes han
desarrollado esta temática que se ha extendido al campo
cristiano.
Rabi’a de Basora o Rabi’a al Adawiyya
(713?-801) nació en Basora (Irak) en el seno de una familia
pobre. Fue una mujer piadosa que a pesar de su belleza inusitada
se despreocupó de su vida mundanal, dedicándose exclusivamente
al ascetismo y gnosticismo del Islam. Poetisa, una de sus
súplicas expresa su profundo pensamiento relacionado con la fe
del amante:
« ¡Oh mi
Señor!, si te adoro por miedo del Infierno,
quémame en el Infierno,
y si te adoro por la esperanza del
Paraíso,
exclúyeme de él,
pero si te adoro por Ti mismo
no me apartes de Tu belleza eterna»
(Margaret Smith: Rabi’a the mystic
and her Fellow-Saints in Islam, Cambridge, 1928,pagina 30).
El teólogo y místico iraní al-Gazzali
(1058-1111), en su Ihiá ‘Ulumud-din ("Vivificación de las
Ciencias de la fe") concuerda con este pensamiento de Rabi’a y
agrega: « ...el que ama a Dios
solamente como benefactor y no lo ama por Dios mismo, es
evidente que lo amará con menos intensidad, pues que su amor
dependerá tan sólo de los beneficios que de El reciba, los
cuales pueden ser muchos o pocos, y además, en el momento de la
tribulación no podrá amarlo como en el de la prosperidad y
bienestar; en cambio, si ama a Dios por Dios, es decir, porque
merece ser amado en razón de sus perfecciones infinitas, por su
hermosura, majestad y gloria, no aumentará ni amenguará su amor
en función de los beneficios, muchos o pocos, que de El reciba»
.
La islamóloga Luce Lopez-Baralt de la
Universidad de Puerto Rico dedica un capítulo entero de su obra
erudita Huellas del Islam en la literatura española. De Juan
Ruiz a Juan Goytisolo (Hiperión, Madrid, 1985,cap. V, págs.
99-117), para demostrar con múltiples análisis que la oración de
Rabi’a es la fuente directa o indirecta del
famoso soneto anónimo de fines del
siglo XVI, o principios del XVII , atribuido indistintamente a
San Ignacio de Loyola (1491-1556), a San Francisco Javier
(1506-1552), a Santa Teresa de Ávila (1515-1582), a Fray Luis de
León (1527-1591), a San Juan de la Cruz (1542-1591) o a Lope de
Vega y Carpio (1562-1635), y que comienza con el verso:
« No me mueve, mi Dios, para
quererte...» .
El islamólogo español Miguel Asin
Palacios (1871-1944) confirma su origen islámico en El Islam
cristianizado. Estudio del « sufismo»
a través de las obras de Ibn ‘Arabi de Murcia, Hiperión,
Madrid, 1981.
Otra conocida súplica de Rabi’a
expresa lo siguiente:
« ¡Oh,
Dios! Sea cual fuere la parte
de este mundo que me hayas asignado,
concédesela a tus enemigos; y sea
cual fuere la parte
del otro mundo que me hayas
asignado,
concédesela a Tus amigos. Tú ya eres
bastante para mí»
La inspiración de este pensamiento la
hallamos en el Sagrado Corán cuando afirma:
"Dios prometió a los hombres y
mujeres creyentes jardines bajo los cuales fluyen los ríos,
donde morarán eternamente, así como también albergues
encantadores en los jardines del Edén; más sabed que la
complacencia de Dios es aún mayor que ello. Tal será la
bienaventuranza" (Sagrado Corán 9: 72).
La palabra árabe que se traduce como
Edén (‘adnin), significa permanencia en un lugar. Tiene que ver
con eternidad, pero aquí esta empleada para designar un lugar
especial en el corazón del Paraíso. En un dicho del Profeta se
narra: El Edén es la Morada de Dios, que no ha sido vista por
ningún ojo ni ha sido concebida por mente alguna, ni la
habitarán salvo tres grupos: Los Profetas; los veraces (que
confirmaron a los Profetas y los auxiliaron) y los mártires.
En una súplica conocida con el nombre
de Kumail porque Ali Ibn Abi Talib (P) se la enseñó a su
discípulo Kumail Ibn Ziad y que de acuerdo a la tradición
islámica era una súplica que los profetas se habían transmitido
entre sí y que se remonta al Profeta Jidr, mencionado en el
Sagrado Corán como el Profeta maestro de Moisés (P), encontramos
también esta idea gnóstica, como vemos muy antigua de que el
amor a Dios está por encima de la adoración interesada en los
beneficios del paraíso o los temores del infierno. Dice la
súplica citada: « Entonces, supón,
¡Oh mi Dios, mi Maestro, mi
Protector y mi Señor!,
que soy capaz de resistir el
castigo, ¿pero cómo podría tolerar Tu separación?,
Supón que soy capaz de soportar el
ardor de Tu fuego, ¿cómo podría tolerar no contemplar Tu
Generosidad?
Por Tu Grandeza mi Amo y mi
Protector, sinceramente que si me dejaras con habla,
clamaría por Tí, en medio de los
habitantes del fuego, con el clamor de los esperanzados,
¡Oh Amado de los que imploran
auxilio!, ¡oh Amado del corazón de los sinceros!
Igualmente Ibn Arabi escribe:
« Tu
deleitable paraíso o Tu suplicio
infernal es para mi cosa igual, pues
mi amor no cambia ni aumenta
Ibn Hazm dice también:
« Antes, por vuestro amor, ardía en
mis entrañas un infierno; pero ahora comienza a parecerme un
fuego de Abraham» .
Rabi’a plantea este razonamiento:
« ¿Ofendes a Dios y aparentas
amarle? ¡Esta es , por vida mía, una singular forma de
argumentar! Si tu amor fuese sincero no le ofenderías, pues el
amante siempre a su amado se somete»
.
En el Islam las relaciones entre un
hombre y una mujer son inseparables del amor a Dios, y están
prescritas y ordenadas por la Ley Divina. Los musulmanes, a
diferencia de los puritanos modernos, no moralizan sobre
« las partes y funciones naturales
del cuerpo humano» . La castidad es
ante todo una disciplina de salvación, un yihad que corresponde
a un modo de percepción que tiene poco o nada que ver con
visiones negativas de la naturaleza o del cuerpo humano. Los
musulmanes andalusíes tienen tratados en donde
« el placer sexual»
era visualizado como un deber religioso (el Corán condena el
abandono sexual entre los cónyuges) que hacía feliz a la Entidad
Suprema que velaba por esta unión conyugal.
Tenemos hadices del Profeta que
enseñan que cuando los cónyuges hacen el amor sus pecados se
caen como las hojas de los árboles en otoño y que la relación
sexual es un acto de adoración.
Uno de los libros que tratan sobre la
ciencia y la sabiduría del matrimonio escrito en Al-Andalus
(‘ilmu-l-nikah) ha sido traducido y comentado por Luce López
Baralt con el título de Un Kama Sutra español. El primer tratado
erótico de nuestra lengua, Libertarias, Madrid, 1995.
La autora portorriqueña nos dice de
esta obra: "Movido por un afán docente, y, muy particularmente
religioso, el anónimo autor –un morisco expulsado a Túnez en
1609 y experto jurista- describe el coito en todos sus
pormenores: el juego erótico previo a la cohabitación; las
posiciones más recomendables; la consecuencia del orgasmo
simultáneo; el baño que se debe llevar a cabo una vez consumado
el acto: entre muchos otros aspectos (...).Es emocionante
observar cómo el refugiado –repetimos por primera vez en lengua
castellana- celebra sin embages el placer sexual, que
interpreta, desde un punto de vista estrictamente espiritual,
como un anticipo no sólo del Paraíso sino de la contemplación
misma de Dios. Estas instrucciones amatorias, ajenas a todo
sentido de culpabilidad o de burla desacralizante, se encuentran
entreveradas de azoras coránicas y de fervorosas invocaciones a
Dios. El lector occidental se encuentra cada vez más
desconcertado, máxime cuando tropieza con una reiterada defensa
de los derechos de la mujer a expresar libremente su líbido.
Es importante destacar lo que nos
afirma López Baralt cuando dice sobre el Kama Sutra español que
está en la categoría de los tratados musulmanes sobre la
erotología como los de Algazel (s.XI.XII dC.) en su libro de las
buenas maneras en materia de matrimonio contenido en Ihia ‘ulum
al-din (Vivificación de las Ciencias de la fe), el Rawd al-‘tir
(Jardín perfumado) del Sheij Nefzawi, o el Sharh al Waglisiia de
Ahmad al-Waglisi y la Nasiha al-Kafila (Recomendación
cualificada) de Ahmad Zarruq.
Por último, aludiré a un hadiz de Zaid
ibn ‘Ali muy interesante que aparece en el Kama Sutra español:
"Cuando el hombre mira a su esposa y ella lo mira, Dios posa
sobre ellos una mirada de Misericordia. Cuando el esposo toma la
mano de la esposa y ella le toma la mano, sus pecados se van por
el intersticio de sus dedos. Cuando él cohabita con ella, los
ángeles los circundan de la tierra al cenit. La voluptuosidad y
el deseo tienen la belleza de las montañas. Cuando le esposa
queda encinta, su premio es el mismo del ayuno, de la oración, y
de la guerra santa, más cuando ella da a luz, el alma no puede
concebir la felicidad que le será revelada".
*(Sobre esta temática puedo referir
algunos textos como Hiliat al-Muttaqiin de ‘Allamah Muhammad
Baqir Maylesi, el capítulo referido a la conducta en el
matrimonio, Teherán - todavía no traducido del persa y del
árabe- ; Wasa’il As-Shi’ah de ‘Amili Muhammad, 20 volúmenes,
Beirut: Dar Ihiya-it Turaz-il-Arabi, 1391 AH. Ar-Rawdat-ul
Bahiiah fi Sharhil Lum’at-id-dimashqiiah, ‘Amili, as-Shahid az-Zani
Zainu-ud-Din: (2 volúmenes)Qom: al-‘Alam al-Islami, 1365 AH
(solar). Kitab-ul Makasib, al-Ansari, Sheij Murtada, Tabriz,
1375 AH. Tabsirat-ul-Muta’limin y Tazkirat-ul-Fuqahá (2
volúmenes), Hilli ‘Allamah Hasan ibn Yusuf al-Mutahhar (m.
725Ah), Qom. Minhay-us-Salihin (2 vol), S. Abul Qasim al-Musawi
Al-Ju’i, Beirut: Dar-uz-Zahra. Tahrir-ul-wasilah (2vol).S. Ruh-ul-lah
al-Musawi Al-Jomeini. Qom: Ismailliah. Al-Fiqh ‘ala
‘l-Madhahib-il-Jamsah. Mughniiah, Muhammad Yawad. Beirut: Dar-ul-‘Ilm
lil Malaiin, 1979. En idioma inglés: Marriage
El collar de la paloma
Ramón Mujica Pinilla dice en su obra "El
collar de la paloma del alma"(*). "El eje central de El
collar de la paloma es analizar la íntima relación entre el amor
humano y el amor divino, o las diferentes formas que toma el
Amor Divino. Para Ibn Hazm o Ibn Arabi el amor humano es
expresión del Amor Divino".
En las primeras líneas en su discurso
sobre la esencia del amor, Ibn Hazm nos dice que el amor es algo
tan sublime que no puede ser entendida su esencia sino tras
largo empeño. « No está reprobado
por la fe ni vedado en la santa Ley por cuanto los corazones se
hallan en manos de Dios Honrado y Poderoso»
. « El amor es algo, -nos dice-, que
radica en la misma esencia del alma»
. Con respecto a la naturaleza de amor dice el autor cordobés:
« Mi parecer es que consiste en la
unión entre partes de almas que, en este mundo creado, andan
divididas, en relación a cómo primero eran en su elevada esencia
(no en el sentido de las esferas partidas, al modo en que lo
entendieron algunos griegos), sino en el sentido de la mutua
relación que sus potencias tuvieron en la morada de su altísimo
mundo y de la vecindad que ahora tienen en la forma de su actual
composición. Al respecto cita el versículo coránico que habla de
la creación de Adán y Eva (P): « El
es Quien os creó (a todos) de una sola alma, de la cual creó
también a su compañera para que conviviera con ella.»
«
Existen diferentes suertes de amor. Es el mejor el de los que se
aman en Dios Honrado y Poderoso.»
No hay un amor profano en el sentido
de un amor fuera de lo sagrado y, en todo caso, esa clase de
amoríos no son verdadero amor, incluyendo en esta categoría a la
homosexualidad « Tocante al pecado
de los sodomitas, es hediondo y repugnante. Ibn Hazm mismo jura:
« Dios sabe- y me basta que El lo
sepa- que estoy de todo inocente de pecado, limpio de culpa,
unmune de reproche en estas materias, y que soy puro en mis
costumbres. Juro por Dios con el más sagrado juramento que no
desanudé jamás mi manto para un coito ilícito y que mi Señor no
habrá de pedirme cuenta de ningún pecado grave de fornicación
desde que tuve uso de razón hasta hoy en día. ¡A Dios hay que
alabar por ello, dándole gracias por lo pasado y pidiéndole
socorro para lo por venir!»
¡El hombre de entendimiento halla
anchos caminos por los que apartarse del libertinaje! De otra
parte, Dios nada ha vedado sin dar a sus siervos, a cambio,
cosas lícitas mejores y de mayor excelencia que las vedadas. ¡No
hay más Dios que El!
Para el contemplativo, el amor humano
tal como se expresa en el acto conyugal no puede ser sino un
reflejo del Amor Divino. Es más: el amante, la bienamada y el
amor entre ellos- una vez reducidos a sus esencias ontológicas-
son en realidad representaciones terrenas de principios
celestes. ¿No es Dios es Amante Verdadero y Ultimo? ¿No es Dios
el Bienamado por excelencia? ¿Y no es el Amor Divino la raíz del
amor humano? El ver las cosas a otra luz no es sino el resultado
del velo de ilusión con el que la Omnipotencia de Allah (Dios)
ha cubierto la creación entera.
Un tema fundamental en este drama es
la tristeza: la enfermedad que padece la paloma del alma en el
exilio. Tanto la ciencia, la teología, la filosofía y la mística
medieval ofrecen diversas perspectivas para comprender la
tristeza, todas las vinculan con el amor: tristeza y amor van
emparentadas, son como dos flores mellizas-dijo una vez un
poeta- que han nacido de un mismo tallo. Y si la religión de
Muhammad (BPD) supo desarrollar una metafísica de la pena fue,
probablemente, como diría Ibn Hazm, porque es sólo mediante la
práctica del Islam (o de la Sumisión) que el género humano puede
encontrar el Camino de la Unión y gozar de una vida renovada:
« Uno de
los aspectos del amor es la unión amorosa, que constituye una
sublime fortuna, un grado excelso, un alto escalafón, un feliz
augurio; más aun: la vida renovada (al-haiatul muyyaddadah), la
existencia perfecta, la alegría perpetua, una gran misericordia
de Dios. Si no fuese porque este mundo es una mansión pasajera,
llena de congojas y sinsabores, y el paraíso, en cambio, la sede
de la recompensa y el seguro de toda malventura, todavía
diríamos que la unión con el amado es la serenidad
imperturbable, el gozo sin tacha que lo empañe ni tristeza que
lo enturbie, la perfección de los deseos y el colmo de las
esperanzas» (Ibn Hazm: El collar de
la paloma, O, cit., pág. 181).
Dice Ramón Mujica Pinilla en su
Collar de la paloma del alma (Hiperión, Madrid, 1990): Ibn
Hazm empieza hablándonos de las trampas del amor humano y de los
innumerables obstáculos del sendero amoroso: nos habla de una
guerra santa interior (yihad), mediante la cual el amante
verdadero adquiere el sentido de la imagen pura de su bienamada;
esta imagen será, simultáneamente, Arquetipo Celeste y Teofanía
de Dios.
Dice Victor Danner (prólogo de El
collar de la paloma del alma), « La
mujer es en este contexto (el Islam), deviene una manifestación
del eterno femenino, siendo, al mismo, tiempo, un objeto de
placer, o, más bien, el Objeto de placer, en un sentido
misteriosamente divino, sin que esto en modo alguno implique un
culto exagerado de la sexualidad a la manera de las nociones
psicológicas modernas. Todo es un asunto de equilibrio; el
objeto de placer deja de ser un obstáculo en el camino y se
convierte en todo lo contrario, en un apoyo simbólico otorgado
por la Ley que proviene del Cielo, y por el camino
contemplativo. Esto es cierto sólo para el contemplativo que
vive dentro del marco de la Ley; y es cierto porque la Ley
imprime sobre el acto conyugal el sello de la aprobación
celestial, suprimiendo así toda posible duda o vacilación.»
El alma que se aparta de la obediencia
a Dios se pierde. Dice Ibn Hazm siguiendo al Corán . Cuando los
deseos carnales, el pecado y el libertinaje gobiernan al alma
esta pierde su capacidad de amar verdaderamente. Por ello Ibn
Hazm va a condenar como falso amor al que es profesado por quien
es inconstante, traidor, infiel, libertino, pecador o al que
sólo busca satisfacer sus deseos carnales. En el capítulo sobre
la fealdad del pecado el autor del collar de la paloma afirma:
« ¿quién se tendrá por dueño de su
alma y por capaz de hacerla andar derecha, si no es con la ayuda
y el poder de Dios» .
La mujer (o el hombre) puede ser
fuente de concupiscencia o teatro donde el amante contempla los
rostros de la Divinidad; el melancólico casto trata de ver más
allá de las apariencias y de las envolturas existenciales.
Dice Ibn Hazm: «
Mi amor es como un huésped que hizo alto en mi espíritu: mi
carne es su alimento, mi sangre su bebida»
(El collar de la paloma, pág, 226).
El amor en Ibn Hazm y en los grandes
sabios musulmanes en general no contraría a la sharía o
legislación, es más bien una consecuencia de profundizar en la
práctica y en el sentido profundo de la legislación divina.
Sobre el título El collar de la paloma
Ua kullu insaanin alzamnaahu taairuhu
fi unuqihi ua nujriyu lahu iaumal qiaamati kitaaban ialqaahu
manshuran. Iqra kitaabaka kafa binafsikal iauma ‘alaika hasiban.
Man ihtada fainnama iahtadi linafsihi ua man dalla fainnama
iudillu ‘alaiha ua la taziru uaaziratu uizra ujra. (Sagrado
Corán: 17-14-15).
Hemos colgado a cada hombre su
suerte, y el Día de la Resurrección le sacaremos una Escritura
que encontrará desenrollada:
« ¡Lee tu
Escritura! ¡Hoy bastas tú para ajustarte cuentas!»
.
Quien sigue la vía recta la sigue, en
realidad, en provecho propio, y quien se extravía, se extravía,
en realidad, en detrimento propio. Nadie cargará con la carga
ajena. Nunca hemos castigado sin haber mandado antes a un
enviado.
El libro de las acciones que cada alma
realiza penden de ella como el collar lo hace del cuello de la
paloma.
El Amor Divino dispone del alma
(Predestinación), ella será juzgada por sus propios actos (Libre
Albedrío). El alma es libre de tejer su propio collar, su propio
destino, pero ella no puede alterar la naturaleza misma del Ser
que la engendró; si el destino de una gota es retornar al
océano, el alma puede renunciar a ser gota para convertirse en
océano, pero no puede disponer del océano. Dice Ibn Hazm:
« Las cosas todas son dádivas suyas
(de Dios), ya que nosotros ni siquiera de nosotros mismos
disponemos: somos suyos y a El nos encaminamos, pues toda cosa
prestada ha de volver a quien la prestó»
.
Dentro del mismo clima espiritual, Ibn
Arabi, siguiéndole los pasos a Ibn Hazm, en su poema místico
Taryumanul ashuaq ("El Intérprete de los deseos ardientes"; cfr.
The Taryuman al-ashuaq, a collection of mystical odes by Muhyi’ddin
ibn al ‘Arabi, editado y traducido por Reynold A. Nicholson,
Oriental Translation Fund, New Series, Londres, 1991; véase
también Kitabud dhakha’ir al-a’laaq, Sharhu Taryuman al-ashuaq,
Beirut, 1312 H), revela el significado oculto del collar de la
paloma. La paloma, dice, es « el
espíritu universal, nacido de Dios y soplado en el hombre. Ella
es descrita como portadora de un collar con referencia al
convenio que El (Dios) depositó en ella»
.
Los distintos analistas e investigadores
no dejan de señalar que el más grande literato musulmán de todos
los tiempos fue el polígrafo andalusí Abu Muhammad Ali Ibn Ahmad
Ibn Sa’id Ibn Hazm, nacido en el seno de una familia en parte
de muladíes (hispanogodos conversos). Porque su abuelo era de origen
persa, esclavo de Iazid Ibn Abi Sufián, nacido en Córdoba en 994.
Su vida conoció tres distintos períodos: el primero, desde su nacimiento
al golpe de estado cordobés, en 1009, creció a la sombra de la corte,
donde su padre Ahmad era visir de Almanzor; el segundo, sufrió y
se implicó en los quebrantos de la guerra civil, entre 1009 y 1031,
procurando con sus acciones (peleó contra los ziríes y fue hecho
prisionero en 1018 en la batalla de Granada) y sus escritos defender
a los omeyas; y el tercero, ya en la declarada fragmentación de
al Andalus en múltiples y anárquicos reinos de taifas (del árabe,
"bandería", "grupo", "facción") sin
aquel califato de Córdoba que, para el corazón y la mente de Ibn
Hazm, centraba el esquema del orden, del único admisible, y que
vio abolir, sin poder hacer nada, entre 1031 y su muerte, en Montija,
Huelva, en 1064.
Convertido en un inquebrantable defensor
de los principios del Islam, recorría los reinos de taifas, entreverándose
en coléricas disputas, como las que consta mantuvo en Córdoba, Talavera,
Almeira y, sobre todo, en la isla de Mallorca. Fue enemigo acérrimo
de la dinastía bereber de los Ziríes de Granada.
También arremetió contra el abbadi al-Mutadid,
régulo de la taifa de Sevilla entre 1042-1069. Este hipócrita y
reyezuelo se enojó muchísimo con las críticas con lo que lo apostrofó
el polígrafo cordobés y ordenó hacer una hoguera con los libros
de Abu Muhammad Ali. Fue entonces cuando Ibn Hazm compuso aquellos
famosos versos, citados por el escritor oriundo del arrabal cordobés
de Saqunda y radicado en Sevilla, al Saqundi (m. 1231), en su Risala
fi fadlil Andalus, traducido por Emilio García Gómez con el título
« Elogio del Islam español»
« Dejáos de
quemar pergaminos y vitelas,
y hablad de cosas de ciencia para que
vea
la gente quien es el que sabe...
Aunque queméis el papel, n quemaréis
lo que el papel encierra; antes bien,
quedará guardado en mi pecho»
.
Siempre demostró su orgullo de ser andalusí:
« ¡Vete en mala hora, oh perla de la
China! Me basta a mí con mi rubí de al-Andalus»
. Y escribió incluso estas palabras sorprendentes: «
Mi Oriente es Occidente» .
Ibn Hazm también nos dejó un testimonio
del elevado rango que tenían las mujeres musulmanas cordobesas:
« « o mismo
he observado a las mujeres y he llegado a conocer sus secretos hasta
un punto casi incomparable, porque fui criado y crecí entre ellas,
sin conocer otra sociedad. Nunca alterné con hombres hasta que ya
fui adolescente y me había empezado a despuntar la barba. Fueron
las mujeres que me enseñaron el Corán, me recitaron mucha poesía,
me enseñaron la caligrafía» .
Ibn Hazm realizó interesantísimos
estudios sobre religiones, sectas y escuelas y tuvo frecuentes debates
con sabios judíos y cristianos sobre la Biblia y el monoteísmo (cfr.
Camila Adang: Muslim Writers on Judaism and the Hebrew Bible.
From Ibn Rabban to Ibn Hamz, Leiden, 1996).
Se el atribuyeron 400 composiciones, unas 80.000 páginas, no todas
conservadas, y sobre muy variados temas: jurídicos (Kitab al-ihkam
fi usulil ahkam "Libro de los principios de los fundamentos
jurídicos"), teológicos (Kitab al fisal uan nihal "Libro
de las soluciones divinas"), filosóficos (Kitab al ajlaq ua-l-sir
"Libro de los caracteres de la conducta"), científicos
(Kitab fi maratib al-ulum "Libro sobre las clasificaciones
de las ciencias"), sin olvidar su obra maestra, un tratado
sobre el amor, tauq al-hamamah « El
collar de la paloma» , traducido y comentado
por el eminente islamólogo español Emilio García Gomez (1905-1995)
y publicado por la Sociedad de Estudios y Publicaciones (Madrid,
1971 y 1979). Esta obra magnífica consta de treinta capítulos donde
se detallan y analizan todas las manifestaciones del amor: desde
el profesado al Creador hasta el que se experimenta por los placeres
inmundos. En el capítulo VI declara Ibn Hazm que el amor es uno,
y la verdadera religión es una, y por lo tanto no es posible amar
a dos personas diferentes o a dos religiones(en su totalidad):
« Miente de
juro quien pretende amar a dos,
como mintió Manes en sus principios.
No hay sitio en el corazón para dos amados,
Ni lo que sigue a lo primero es siempre
lo segundo.
Igual que la razón es una, y no conoce
otro Creador que el Unico, el Clemente,
uno es también el corazón y no ama
más que a uno, esté lejos o esté cerca.
Quien no es así, es suspecto en ley de
amor
y está distante de la verdadera fe.
La religión no es más que una, la recta
y el que tiene dos religiones es infiel»
.
A propósito de la raíz coránica de este
pensamiento leemos en el Sagrado Corán: " Dios no ha puesto
dos corazones en el pecho de ningún hombre..." (S.Corán
33: 4).
*Véase Roger Amaldez:
Grammaire et théologie chez Ibn Hamz de Cordue, J. Vrin,
París, 1981; Ramón Mujica Pinilla: El collar de la paloma del
alma. Amor sagrado y amor profano en la enseñanza de Ibn Hamz y
de Ibn Arabi, Hiperión, Madrid,1990.
Su tratado histórico y sociológico es el
Risala fi fadl al-Andalaus "Tratado sobre la excelencia de
al-Andalus"- Para ampliar datos bibliográficos ver introducción
de Emilio García Gomez en Ibn Hazm de Córdoba: El collar de la
paloma, Alianza, Madrid,1979,págs. 29-89.
Sheij Abdul Karim Paz
Director de la Mezquita At-Tauhid
Teologo del Centro de Cultura Islámica en Santiago.