JUNAID Y BEHLOOL
Behlool simulaba
enojo, aunque no estaba enojado. Junaid un estudiante y Sufi de
reputación, lo conocía muy bien. Un día que
se reunieron, Junaid le pidió algún consejo o advertencia.
"No necesitas ningún consejo. Eres un estudiante con
buen conocimiento", dijo Behlool. Pero Junaid insistió.
Behlool cedió y dijo: "Bueno, te haré tres preguntas.
Si las contestas correctamente , serás aconsejado."
Y luego procedió a pregunar:
"¿Sabes caminar?"
"¿Sabes comer?"
"¿Sabes dormir?"
Junaid las encontró sencillas. Dijo:
"Sé cómo hablar. Hablo con voz baja, de manera
educada y pertinente, para no ofender a los oyentes. Como después
de lavar mi manos, dijo Bismillah antes de comenzar y mastico el
alimento adecuadamente. Cuando termino agradezco a Dios. Antes de
ir a dormir, realizo el wudhu y me retiro a una cama limpia. Luego
atestiguo mi fe duermo."
Behlool se puso de pie y comenzó a alejarse. Dijo: "Pensé
que habías aprendido bastante. No conoces las cosas más
elementales del Islam". Pero Junaid no lo dejó ir. "Por
favor guíame", le dijo.
"Bueno", dijo Behlool, "es inútil hablar suavemente
si lo que dices es mentira, recordar a Dios antes de comer no tiene
significado si e alimento que estás comiendo está
prohibido, usurpado o o el alimento se ha traído del dinero
de un huérfano, una viuda o un prójimo. Y cuál
es la utilidad de dormir con wudhu y hacer todas las oraciones si
tu corazón está lleno de maldad, envidia o enemistad
hacia sus hermanos en fe".
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