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El poder religioso y el Islam

Introducción

El Islam no es una nueva religión que nace con el Profeta Muhammad (Mahoma) alrededor del año 600 de la era cristiana en la Meca sino la continuidad de los mensajes proféticos que el único Dios ha estado revelando a Sus elegidos, mensajeros y profetas, a lo largo de la historia. De hecho Muhammad es descendiente del mismo Abraham a través de su hijo Ismael (la Paz sea con todos ellos). Por lo tanto, la óptica del Islam con respecto a la relación de la religión con el poder atañe a todos los profetas y en consecuencia a la manera en que el Islam ve a los mensajes de Jesús y de Moisés (la Paz sea con ambos) entre ellos.

Continuando con estas referencias introductorias y necesarias tratándose del Islam, una religión mucho más importante que conocida, debemos agregar que este mensaje profético posee una concepción sagrada del poder que no excluye al orden temporal. La tierra pertenece a Dios y es Su templo. El hombre no sólo adora a Dios individualmente, también lo hace socialmente a través de un orden político y social justo. El monoteísmo en su esencia y coherencia no admite un poder de otro que Dios y ello no debe implicar ningún tipo de fundamentalismo puesto que el poder de Dios no es tiránico y Dios no impone su poder por la fuerza. Si estudiamos a fondo la vida de los grandes profetas bíblicos, especialmente como son presentados en el Sagrado Corán, veremos que los grandes profetas como Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad se enfrentaron con los poderes tiránicos de entonces que gobernaban sistemas idolátricos, abusando de las criaturas de Dios y violando la responsabilidad humana ante el Altísimo que consiste en ejercer el poder en representación del Altísimo que es esencialmente, según se presenta en la revelación coránica y en las palabras de Moisés y Jesús, Misericordiosísimo. El poder y la fe no son antitéticos, siempre y cuando sean auténticamente proféticos. Por eso Dios eligió a Sus elegidos y no a otros. Como decía Platón, no todos están calificados para gobernar en un sistema que ha de garantizar la justicia. En la tradición platónica ese hombre calificado que ha sabido instaurar la justicia en su propia alma es el filósofo, aunque el filósofo de Platón está más cerca del profeta en la concepción islámica que del filósofo en la concepción moderna. De ello dan cuenta los grandes filósofos islámicos, Al Farabi en su obra la Ciudad Ideal, Averroes en su comentario a la República, Avicena y otros pensadores clásicos del Islam.

No hay que escandalizarse si la espada es empuñada por la fe. Sí hay que escandalizarse de aquellos que la empuñan en nombre de lo que sea, pero para preservar sistemas explotadores y opresores. Después de todo el orden secular produjo aberraciones como los ultrajes de continentes, imperialismos, colonialismos, guerras mundiales, apartheid, bombas atómicas, bacteriológicas y químicas, extremismos de izquierda y de derecha... y sin embargo se lo tolera mansamente. Nadie le discute al secularismo su posibilidad de manejar el poder a pesar de estas importantes y trágicas aberraciones cometidas en el corto período de su ejercicio. No se entiende por qué deba estigmatizarse a la religión que aspire a regular un ejercicio del poder con responsabilidad, conocimiento y piedad, recordándole siempre las aberraciones cometidas en su nombre. Máxime cuando se trata del Islam que no ha renunciado a ejercer su dimensión política ni podría hacerlo sin desnaturalizar con ello a su propia esencia espiritual y temporal a la vez. Lo que sí debe censurarse es el mal ejercicio del poder sea éste de carácter secular o religioso.

El Poder en el Estado Islámico

La estructura ideológica del estado islámico

Todo movimiento civilizador se dirige hacia un objetivo. Cuanto más elevado el objetivo, más fuerte el impulso civilizador. Las cualidades y virtudes divinas proveen un objetivo de un dinamismo constante. Allah (Dios en idioma árabe), es el objeto del Estado Islámico y de la marcha de la humanidad. La justicia, la ciencia, la autoridad, la guía, el poder, la fuerza, la misericordia, la generosidad son todos atributos de Dios, hacia los cuales se dirige el ser humano por naturaleza. Cada vez que esta sociedad se aproxima a estos ideales y los realiza en alguna medida, se abren ante ella nuevos horizontes de estos atributos de perfección divina que se hallan en su naturaleza, acrecentando en ellas su determinación y ardor por avanzar hacia ellos. Es importante aclarar que nada hay más ajeno a un monoteísmo bien entendido que el anquilosamiento, el estancamiento y la cerrazón que, equivocadamente podría suponerse que provocaría el reconocer a un único Dios y adorarlo. Alguien podría, en primera instancia creer que el politeísmo es más pluralista y democrático. Pero el Dios al que los profetas han invitado a adorar es la suma de las perfecciones infinitas e inagotables y su conocimiento y sumisión genera un constante e infinito progreso en la senda de la perfección de la que los profetas han sido vivos ejemplos. Como ya dijimos, los sistemas politeístas con los que se enfrentaron han sido paradigmas de opresión como el Faraón de los egipcios. Es cierto que el monoteísmo como toda verdad está sujeta a deformaciones grotescas absolutamente ajenas al espíritu de los profetas, pero también la ciencia está expuesta a la pseudociencia y a invenciones terroríficas y ello no le va en desmedro.

El comunismo se fijó como objetivo que se suprima la propiedad privada de los medios de producción, pero no tiene grandes metas para después de ello. Dios es el objetivo no sólo del hombre sino del universo visible e invisible y por lo tanto el hombre armoniza con todos los seres dirigiéndose de forma ilimitada hacia Dios Absoluto, Uno.

"Aquellos que se han esforzado en nuestra causa, en verdad, nosotros los guiaremos por nuestros caminos". (Corán 29:69).

Ibadat ibn Samit, el comandante musulmán que encabezó al ejército islámico que se disponía a atacar a la Persia del tiránico emperador Josroes, cuando éste le preguntó sobre la causa de su ataque a su imperio, le respondió que lo hacían para liberar a los oprimidos, es decir por la justicia.

El objetivo es Dios y Sus atributos. Es la única estructura ideológica que puede ofrecer al movimiento humano una energía inagotable.

El musulmán no separa una injusticia cometida contra los oprimidos en un lugar del cometido en cualquier otra parte del mundo.

La moral en esta estructura ideológica y el desapego del mundo

El Islam sostiene que para asegurar la verdad y la justicia y soportar las dificultades de la tarea constructiva son necesarios, la ayuda divina, las motivaciones que inspira en la conciencia, el sentido de la responsabilidad y el sentimiento del deber. Estos requisitos están expuestos a un obstáculo, el apego a este mundo y sus múltiples seducciones. Es necesario alimentarse de una realidad superior a la de este mundo material.

Dice el Sagrado Corán:

"Oh vosotros que creéis, que ni vuestras riquezas, ni vuestros hijos os hagan olvidar del recuerdo de Dios. Los que así actúen estarán perdidos." (SC 63,9)

"Sabed que vuestros hijos y vuestros bienes son motivo de tentación cuando junto a Dios hay una magnífica recompensa." (SC 8,28)

Dijo el Profeta (BPD): "Todo hombre cuya mayor preocupación es este bajo mundo no es de Dios." "El amor a este mundo (su apego) es la raíz de todo pecado". Consagrarse sólo a sus asuntos es como abandonar la viceregencia de Dios sobre la tierra. El Islam da a este mundo el lugar justo y natural que le pertenece. Este mundo no es un objetivo en sí mismo.

"Procura conquistar con los bienes que Dios te ha dado la mansión del otro mundo. No olvides tu cuota en este mundo y sé benévolo para con los demás como lo ha sido Dios contigo; y no busques cometer desorden sobre la tierra, pues ciertamente Dios no ama a los que cometen excesos". (SC 28,77).

Dijo el Profeta (BPD): "Vende tu apego a este mundo por el apego al otro mundo, a fin de que puedas tenerlos a ambos y que saques provecho para ti de ellos, en ambos lugares. No vendas jamás tu más allá por este mundo, sino perderás los dos."

El Profeta dijo: "La abundancia os distrae. El hijo de Adán dice: mi riqueza, mi riqueza; pero, ¿Qué posees de tu riqueza sino aquello que has dado como limosna y que te ha preservado acerca de Dios?, ¿O es aquello que has devorado y que se ha aniquilado, o aquello que has vestido y se ha usado?.

El mundo ha sido creado para tender las necesidades no el atesoramiento, la avidez desmesurada y la rivalidad. Dijo el Profeta (BPD): Aquel que amasa más riquezas de aquellas que le son necesarias, causa, sin darse cuenta, su propia muerte."

Las implicaciones políticas de la estructura ideológicas del Estado Islámico

Libera al hombre de la explotación que nace de la ignorancia del hombre y su avidez. Dicha explotación puede darse en sus múltiples formas, políticas, económicas o culturales. El sistema de explotación dilapida un caudal enorme de energías productivas.

Otra implicación es el modo simple de vida de los gobernantes. Viven como los ciudadanos corrientes en sus vidas privadas. Hablamos de la situación real, no la jurídica que nunca se concreta y no conmueve a nadie.

La historia islámica muestra al Califa Ali ibn Abi Talib (P) compareciendo ante el juez ante una demanda de un ciudadano común que incluso era cristiano, no era musulmán. Bajo el califato de Omar, un judío que vivía en el Estado Islámico presentó una demanda contra Ali. Omar convocó al judío y a al primo del Profeta, el yerno del profeta se quejó ante Omar porque lo había tratado a él mejor que al judío, pues lo llamó por su sobrenombre y al judío más fríamente por su apellido. Dijo Ali (P): "Aceptaría yo que se me nombrara comandante de los creyentes y no probara los problemas de los otros creyentes, o que yo no fuera un ejemplo para ellos en los momentos difíciles de la vida?".

Cuando regresó triunfante el Imam Jomeini a Irán volvió a su casa en Qom de donde había sido expulsado hacía veinte años, sin mudarse a un palacio o a una casa mejor.

Otra implicancia es la conducta en el campo internacional donde no explota a las naciones débiles como practica la civilización occidental, ni en el interés recíproco nada más. Cuando hay que ser solidaria contra la opresión de terceros aunque conlleve dificultades materiales se implica y ayuda. La verdad y la justicia son principios que se observan. Las Naciones Unidas defienden los intereses de aquellas naciones poderosas, pero cuando algo aparece contradiciendo los intereses de alguna superpotencia entonces pierde toda la eficacia llegando incluso muchas veces a constituirse en un instrumento para los poderoso aún en la consecución de objetivos indignos.

Evocaremos un ejemplo no de la primera época del gobierno del Profeta o se sus inmediatos sucesores, sino de la época del gobierno del hombre más justo que gobernó durante la dinastía omeya, el Califa Omar ibn Abdul Aziz. Su ejército bajo la comandancia de Qutaiba, concluyó un pacto con los habitantes de Samarcanda; una vez entrado a la ciudad, le ejército no respetó las obligaciones que había suscrito. Los habitantes de Samarcanda se quejaron al Califa, y éste último hizo convocar al general vencedor, Qutaiba, y a los representantes de la ciudad junto al Cadi (Juez). El Cadi emitió un juicio favorable a los habitantes de la ciudad de Samarcanda y perjudicó al ejército. ¿Se ha visto u oído fuera del Islam , condenar a un ejército victorioso, no por una organización mundial, sino por un poder judicial del gobierno al cual pertenece ese ejército...?

Dice el Sagrado Corán: "Oh creyentes!, manteneos ante Dios como testigos de la equidad; que el odio por un pueblo no os lleve a ser injustos, ser justos, es el acto más próximo a la piedad. Sed piadosos para con Dios, El está bien informado de lo que hacéis." (SC 7,8).

Características del individuo musulmán en la realidad contemporánea

En la situación de subdesarrollo, desunión y desvío de los musulmanes actualmente no están en condiciones de materializar estas potencialidades inherentes al sistema islámico hasta que haya un cambio en su actitud.

Dice el Sagrado Corán:

"Dios no modifica la situación de un pueblo hasta que éste no se cambie a sí mismo." (SC 13,11).

La ummah (nación islámica) no es una suma cuantitativa de musulmanes, sino una comunidad dinámica que invita al bien y que prohibe el mal, cree en Dios y es testiga ante la humanidad, es guía para la humanidad. Esta comunidad actual aunque debilitada sigue siendo una reserva espiritual y moral pues será desde sus entrañas que surgirá una gran reacción ante las imposiciones del sistema imperialista. Hay conciencia que ninguna ideología extra islámica va a ser viable en el mundo musulmán.

"Democráticos" y "socialistas" sólo son nombres en los sistemas creados por sus sostenedores en el bloque occidental o el del este, en realidad son déspotas a los ojos de los creyentes.

En el subdesarrollo que padece la Ummah se ve afectada la mujer. Es necesario que la Ummah busque en el genuino Islam la receta para llevar a la relación hombre – mujer a la forma que a Dios le satisface.

La paciencia, por ejemplo, es un valor moral islámico importante, pero ha tomado un carácter pasivo en el marco del subdesarrollo que padece el mundo islámico. Ha devenido sinónimo de humillación, de aceptación a las vejaciones, con un espíritu de irresponsabilidad frente a los graves problemas de la Ummah. Pero la paciencia como la explica el Sagrado Corán es la actitud que conviene al cumplimiento de los deberes, la de soportar las pruebas que devienen de la lucha contra la injusticia y la tiranía, y en elevarse con respecto a los pequeños problemas para volverse.

"O ¿creéis que vais a entrar en el Jardín sin que Dios haya sabido quiénes de vosotros han combatido y quiénes han tenido paciencia?" (SC 3; 142)

"Qué de profetas ha habido, junto a los cuales combatieron muchas miríadas, y no se descorazonaron por los reveses padecidos por Dios, no flaquearon, no cedieron! Dios ama a los tenaces." (SC, 3:146).

El Islam es un modo de vida sagrado, ni oriental ni occidental como dice de sí el Sagrado Corán. Es la Revelación del Soberano, el Poderosísimo, que equilibra la inclinación extremadamente terrena de la civilización occidental con la extremada propensión a lo espiritual, o muchas veces a lo pseudo espiritual, que caracteriza a Oriente.

El verdadero musulmán se aparta del ascetismo pasivo que impide al hombre cumplir su rol de califa (representante de Dios) y se inclina a un ascetismo activo que les hace señores de este mundo y no sus esclavos, preservándoles de volverse explotadores de los demás.

"A quienes , si les diéramos poderío en la tierra, harían la oración, harían caridad, ordenarían lo que está bien y prohibirían lo que está mal. El fin de todo es Dios..." (SC 22, 42).

Sheij Abdul Karim Paz

Bibliografía:

Sagrado Corán, traducción Julio Cortés

Ed Foundation of Islamic C.P.W

"Las fuentes del poder en el Estado islámico"

Muhammad Baqr Sadr

Ed. Al Hoda. Madrid, 1987

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