|
Para nuestra información
general y para una visión total de los seres, incluyendo al hombre,
pueden inferirse los siguientes hechos importantes de este vasto
universo y vida:
1. Unidad de Origen: Allah,
el Exaltado
2. Unidad de Creación: abarcando
todas sus partes
3. Unidad de Orden: gobernando
el Universo
4. Unidad de Objetivo: que
es la dirección hacia Allah.
A través de esta visión de
unidad y unicidad, nos damos cuenta de la necesidad de la sumisión
y conexión del hombre a estos principios, que son los de la unidad
de Origen, Creación, Orden y Objetivo, y de que el hombre necesariamente
debe estar incluido dentro del círculo que abarca a la existencia
entera, y estar en armonía con lo que constituye el Origen, Orden
y Objetivo, para poder marchar según la legislación divina, a lo
cual conducen estos principios, en forma de leyes que toman en consideración
toda su existencia y actividades diversas.
«Luego te dispusimos en una Shari‘ah (ley)
respecto a los asuntos. Obsérvala pues, y no sigas los caprichos
de los ignorantes»
Sura Al-Yaziah (45:18)
Entretanto discutimos la
unidad universal para concluir la necesidad de un canon natural
para que el hombre gobierne sus actividades, organice sus relaciones
y dé forma a sus satisfacciones personales en cuanto a su comportamiento
y accionar, nosotros deberíamos hacer una distinción entre la adhesión
voluntaria hacia ese canon y el sometimiento forzado.
El ser humano tiene voluntad
y poder para estar acorde con este canon universal basado en la
naturaleza de su existencia, y de esa manera organizar su comportamiento
social y sus actitudes personales. Así, se estaría adhiriendo al
Orden Divino y a las posibilidades, actitudes, y manifestaciones
que contiene e implica, de una forma basada en su propia elección.
En otras palabras, el hombre
puede planificar sus actividades por medio de la práctica voluntaria
de este profundo plan legislativo y emprender una construcción ordenada
del armazón de su vida, trazando su bienestar y altos objetivos,
entre lo existente en el universo.
Este plan legislativo debería
ser un canon que coincidiera, en sus principios y metas, con la
innata naturaleza del hombre, sus sentimientos y sus necesidades,
abarcando y organizando a todos ellos y proveyéndole de prosperidad
y felicidad.
El Canon Islámico es, de
este modo, un molde legislativo de las leyes de la vida y de la
naturaleza humanas. En consecuencia, el canon llega a ser "el
registro que contiene todos los principios de organización y actividad".
Allah, Glorificado Sea, dice:
«... La naturaleza de Allah sobre la cual
creó al hombre. La creación de Allah es inmutable: ésta es la
verdadera religión, pero la mayoría de los hombres lo ignora»
Sura Ar-Rum (30:30)
«Os prescribió como religión lo mismo que
había encomendado a Noé, lo que te revelamos, y lo que habíamos
encomendado a Abraham, Moisés y Jesús, diciéndoles: Estableced
la religión y no os dividáis en ello; es algo muy difícil para
los incrédulos aquello a lo cual los invitáis. Allah escoge
a quien le place y encamina hacia El al contrito»
Sura Ash-Shura (42:13)
"Y que ésta es mi recta senda ¡Seguidla
y no sigáis las demás sendas ya que os desviarían de la suya!
Esto es lo que El os preceptúa. Tal vez así seáis piadosos"
Sura Al-An’am (6:153)
La realidad es que el Islam
es el reglamento que contiene la legislación universal de la humanidad,
y que es la fórmula que engloba la ley natural humana. Esta realidad
se basa en los hechos de que hay en la existencia humana ciertas
reglas que la gobiernan y la moldean, sin las cuales no habría nada,
excepto caos, confusión, vanidad y corrupción; y si nosotros trazamos
las fases de la aparición de estas leyes y su función en la vida
humana, nos damos cuenta de que al igual que las leyes naturales,
éstas aparecen en tres formas existentes en este mundo, que son
las siguientes:
1. La Forma Objetiva: Las
leyes humanas tienen una forma objetiva que gobierna la esencia
de la existencia humana en lo que hace a su dimensión lógica, psíquica
y material. Esta es una forma que se sustenta por sí misma, así
como lo hacen las reglas naturales de la materia, las cuales gobiernan
el orden del mundo material en su realidad, independencia, correlación,
combinación de sus resultados y esfuerzos, etc.
Por ejemplo, "el pensamiento"
tiene ciertas reglas a las cuales se atiene, y "la mente"
tiene sus propias leyes, reglas y metas, las cuales controlan sus
movimientos y tendencias. Del mismo modo el cuerpo humano, compuesto
de diversas partes, tiene sus propias leyes, reglas, metas y necesidades
que controlan sus actividades y comportamiento. Las relaciones sociales,
económicas y políticas también están sujetas a sus reglas y leyes
pertinentes que afectan sus resultados.
2. La Forma Científica: La
fase racional de las leyes y reglas que controlan la vida humana.
Durante esta fase la ciencia descubre estas leyes y de ellas derivan
sus disciplinas, así como las reglas de gramática, física, astronomía,
etc., derivan de estos mismos temas y aplicaciones.
3. El Proceso de Formulación
de Leyes: Este es el proceso de la construcción verbal de la forma
de expresar los significados de las leyes y sus objetivos, en expresiones
fácilmente comprensibles por el hombre, para que pueda, de acuerdo
a ellas, planear su vida y organizar su conducta y actividades individuales
y sociales.
Estas tres fases de la legislación,
en sus formas reales, son posibles sólo para el Creador de la existencia.
Ya que Él es el Creador del ser humano, así como de las leyes y
regulaciones, y es completamente consciente de cada detalle de sus
realidades y las expresa en su verdadera forma, a diferencia del
ser humano cuyo conocimiento y aptitud son limitados para descubrir
y definir las leyes naturales de la vida. Además, el hombre no puede
ser considerado sincero y objetivo en su conducta con las leyes;
las falsifica para conveniencia de sus propios intereses o los de
algún grupo en particular, y de este modo, no establece la legislación
en sus formas científica y objetiva.
Hay muchos indicios de esa
incapacidad humana. Por ejemplo, cuando el hombre descubrió el perjuicio
de las bebidas alcohólicas, del adulterio, de la usura, del acaparamiento
de mercancías, y otras cosas semejantes, él no prohibió nada de
eso, en completa indiferencia a las realidades científicas probadas.
Por el contrario, él recurrió a medios rebuscados para encubrir
la realidad.
Por lo tanto, dejar la tarea
de Juicio y Legislación sólo a Allah, es el único camino para salvar
al hombre de la ruina, porque Allah, el Creador, es el Único que
conoce todos los secretos ocultos de la humanidad y de la vida:
«¿Acaso no ha de saber quién es el Creador,
siendo que es El Benevolente, El Informado?»
Sura Al-Mulk (67:14)
Solamente Allah está capacitado
para comunicar lo que El quiere por medio del mejor camino posible
de entender para la humanidad, el camino de los Profetas y la Divina
Revelación a ellos, expresada en formas verbales explícitas que
son claras en significados y comprensión. Esto fue en realidad lo
que ha sido predicado a lo largo del curso de la historia por todas
las Leyes y Mensajes Divinos:
«Jamás enviamos apóstol alguno sino con la
lengua de su pueblo para que les dilucide (los asuntos)...»
Sura Ibrahim (14:4)
«Alif, Lam Ra. He aquí el Libro que te hemos
revelado para que saques a la gente de las tinieblas a la luz,
con la anuencia de su Señor y les encamines hacia el Sendero
del Poderoso, Loable»
Sura Ibrahim (14:1)
«Por cierto que este Corán encamina hacia
lo que es más recto, y albricia a los creyentes que realizan
buena obras que obtendrán una magnífica recompensa»
Sura Al-Isra’ (17:9)
El Imam As-Sadiq (P) atrayendo
nuestra atención a estos hechos, ha expresado:
"El Corán es el
pacto de Allah para con sus criaturas. Una persona musulmana
debe mirar hacia Su pacto y leer de él cincuenta aleyas por
día".
Basándose en esta realidad,
el Corán nos traza un cuadro de la realidad de la Ley Divina, revelada
a través de los Profetas, evidenciando que es la realidad existencial
que coincide con la naturaleza del ser humano. Esto también nos
evidencia la incapacidad de otras leyes, reglas o regulaciones,
para abarcar y organizar la vida, ya que incluso son contrarias
a la naturaleza del hombre y de la vida. En otras palabras, esas
leyes no son aplicables a menos que la vida y la naturaleza misma
sean cambiadas.
De este modo, podemos concluir
con toda seguridad, que esta religión es la disposición Divina que
está acorde con la naturaleza y la innata disposición del hombre,
así como con sus numerosas dimensiones. Dice Allah, Glorificado
Sea:
«Tal es la tradición de Allah que ya se había
aplicado antes y jamás hallarás cambio en la ley de Allah»
Sura Al-Fath (48:23)
«Recita, pues, lo que te fue revelado del
Libro de tu Señor cuyas palabras son inmutables; y nunca hallarás
amparo fuera de El»
Sura Al-Kahf (18:27)
«Las palabras de tu Señor ya se han cumplido
fiel y justicieramente, pues, no hay mudanza en Su palabra;
porque, El es Omnioyente, Sapientísimo»
Sura Al-An’am (6:115)
«¿Queréis interrogar a vuestro Apóstol como
anteriormente fue interrogado Moisés? Mas quien permute la fe
por la incredulidad se habrá desviado del verdadero camino»
Sura Al-Baqarah (2:108)
«Mas, si la verdad hubiera seguido sus concupiscencias,
los cielos y la tierra, y lo que en ellos se encuentra, se habrían
corrompido. Pero les enviamos su Mensaje, y no obstante, lo
denigran»
Sura Al-Mu’minin (23:71)
Los versículos del Corán
anteriormente citados, ayudan a la humanidad a percibir la verdad,
despejan la niebla que enceguece los ojos, y apartan del intelecto
las ambigüedades, producto de la imaginación y la ignorancia que
desvían al hombre haciéndole pensar que está capacitado para idear
leyes y cánones de acuerdo a sus deseos e instintos.
El ser humano debe comprender
que una ley promulgada de esta manera, por más cuidadosamente diseñada
que fuera, no puede resolver sus problemas, ni organizar sus diversas
actividades y relaciones individuales y sociales, ni estar en armonía
con su existencia natural.
Esto es porque las Leyes
Seculares no están basadas en fundamentos absolutamente objetivos,
y por ello no abarcan los múltiples aspectos y dimensiones que hay
en la realidad detrás de ellas, sino tan sólo las imaginaciones
e ilusiones del hombre.
Por ejemplo, si nosotros
le preguntamos a un legislador secular: ¿Por qué impone usted una
determinada cantidad de multa o condena a prisión por un cierto
crimen? ¿Para esa pena se inspiró usted sobre la base de un estricto
equilibrio y cálculo exacto, de forma que el castigo impuesto se
equipare al crimen, de acuerdo a las proporciones consideradas dentro
de la legislación? ¿Consideró todos sus efectos sobre la realidad
social, o su reacción psicológica? ¿Realmente será suficiente como
pena, y justa dentro del equilibrio entre las partes concernientes?
¿En base a qué elaboró usted esa decisión, conclusión y pena por
ese crimen en particular?
Si nosotros le formuláramos
tales preguntas, el legislador secular no estaría capacitado para
darnos respuestas científicamente satisfactorias y llegaríamos a
descubrir que él no expone sino conjeturas, y que establece leyes
sin ninguna precisión o un argumento razonable, completamente inconsciente
de que, al hacer eso, está generando un elemento artificial en el
sistema de la vida, que se opone a la lógica de la justicia y contradice
los principios mismos de la existencia.
Tales leyes inadecuadas causan
efectos negativos sobre la humanidad y desequilibran la balanza
universal de la Verdad y la Justicia, sobre cuyas bases se sustenta
cada realidad de este mundo:
«Allah es testigo de que no hay divinidad
sino Él; los ángeles y los dotados de conocimiento lo confirman.
Él constituye la equidad ¡No hay más divinidad sino Él, Poderoso,
Prudente!»
Sura Aal-’Imran (3:18)
«...Y Si siguieras a la mayoría de los que
están en la tierra, te desviarían del sendero de Allah. No siguen
más que la conjetura y ciertamente que no hacen sino fraguar
mentiras"
Sura Al-An’am (6:116)
No es nuevo para la humanidad,
que el mismo ser humano estipule para sí reglas y preceptos, e invente
sistemas de vida y organización, abandonando la Ley de Allah, y
despreciando la relación con ella.
Desde los albores de la historia,
los tiranos y los opresores han tratado incesantemente de sublevarse
contra la voluntad de la verdad y la justicia en este mundo, considerándose
ellos mismos como dioses o divinidades dignas de ser veneradas,
y haciendo de sus personas ídolos para ser santificados en el altar
del despotismo y de la tiranía.
Buscando en la historia el
origen de las leyes que gobiernan la vida de la sociedad en su forma
actualmente predominante, encontramos que todas ellas hablan de
la voluntad del gobernante y expresan sólo sus propósitos e intereses
en la vida. Ellas no se ajustan, en lo más mínimo, a los intereses
reales de lo que se da en llamar "principios de verdad y justicia".
Esto sucede porque las Leyes Seculares, en su realidad, no expresan
nada, excepto el deseo de esclavizar a la humanidad, de servir a
la voluntad del opresor y de subyugar a la humanidad a los antojos
de los dominadores, quienes se han considerado a sí mismos como
divinidades poderosas. Han estado creando leyes y reglas según su
voluntad para volver más riguroso su dominio sobre la gente y sus
vidas.
Mientras que, por otro lado,
sucede lo contrario en lo referente a la función de la Legislación
Islámica, la cual busca liberar al hombre de la opresión, proporcionarle
un buen trato, y proteger sus intereses en la vida. Esto es evidente
en las siguientes aleyas del Glorioso Corán:
«Quienes siguen al Apóstol, el Profeta iletrado
al que hallarán mencionado en su propia Torah y Evangelio, quien
les ordena el bien y les prohibe lo abominable; les declara
lícito todo lo bueno y les veda lo inmundo; les libera de su
carga y de las cadenas que les agobian. Mas, quienes crean en
él, le secunden, le defiendan y sigan la luz que le fue revelada,
éstos serán los bienaventurados"
Sura Al-A’raf (7:157)
"Y no te enviamos, ¡oh Apóstol!, sino
como misericordia para la humanidad"
Sura Al-Anbiia’ (21:107)
El que reflexiona en estos
dos versículos, llega claramente a la conclusión de que los propósitos
y objetivos del Islam, delimitados por el Corán, son: la liberación
del ser humano, llevarlo desde las tinieblas a la luz, y guiarlo
hacia los horizontes de la verdad y de la felicidad.
Si nosotros tratamos de investigar
mediante un método consciente y racional las Leyes Islámicas y las
Seculares en sus diversas escuelas y tendencias filosóficas y sociales,
tales como el Capitalismo, el Socialismo, el Comunismo y sus semejantes,
nos damos cuenta de las diferencias más importantes que distinguen
a las Leyes Islámicas o Divinas de las Seculares o Leyes hechas
por el hombre, y que definen sus respectivas identidades y rasgos.
Entre las diferencias más salientes están las siguientes:
1- El Canon Islámico está
basado en los criterios de "Verdad y Justicia", que son
los dos valores constantes de la vida que conforman el fundamento
y la norma bajo los cuales rige la legislación islámica en su totalidad.
No hay una sola ley que no esté respaldada por estos dos principios,
como sucede con las otras realidades del universo.
Al conocer el significado
de "Verdad y Justicia" desde el punto de vista Islámico,
podemos descubrir el secreto de la construcción de la legislación
islámica en base a esos dos principios:
A· La verificación del atributo
de Verdad en una cosa, la hace merecedora de su presencia legítima
en la vida de la sociedad, ya que la falsedad no tiene ni lugar
ni originalidad desde la óptica islámica. Por eso, esta última es
llamada Batil que significa efímero o carente de estabilidad, vano
o sin justificativo para su existencia, e inútil o sin valor esencial.
En realidad, la falsedad es el rumbo inconsistente y negativo practicado
por el hombre contra la idea de la Verdad. Por esta razón el Corán
la considera "efímera" y "desvanecida", incapaz
de ocupar el lugar de la verdad o permanecer constante en el mundo
de lo concreto:
«...En cambio arremetemos contra la falsedad
mediante la verdad y ésta la refuta. ¡Hela aquí desvanecida!
¡Guay de vosotros, por lo que le atribuís!»
Sura Al-Anbiia’ (21:18)
«Di: ‘Llegó la verdad y la falsedad se ha
desvanecido; porque, la falsedad está destinada a desvanecerse’»
Sura Al-Isrá (17:81)
¿Quién puede determinar lo
que es verdad y otorgar a una cosa la idoneidad de su aparición
y ocupación de un espacio en la existencia, sino el Creador del
mundo, cuyo Conocimiento domina todas las cosas?
Consecuentemente, la Ley
Secular es falsa al no reconocer la verdad, es vana al no tener
estabilidad, e inútil al no tener su existencia justificativo, excepto
la voluntad y deseo de su artífice.
Por lo tanto, el legislador
humano no sabe nada sobre el status, valor y efectos de la ley,
en relación a los hechos y a los objetivos de la existencia.
Es por esto que el Sagrado
Corán describe este proceder de parte del hombre como confusión,
extravío, ignorancia y falsedad, y condena este acto del hombre
ignorante que emprende la responsabilidad de legislar:
«Y no disfracéis la verdad con la falsedad
ni ocultéis la verdad a sabiendas»
Sura Al-Baqarah (2:42)
«Ellos serán quienes no obtendrán, en la vida
futura, sino el fuego infernal; sus obras serán anuladas, y
será vano cuanto hayan hecho»
«Acaso quienes tienen una evidencia de su
Señor, confirmada por un testimonio de El (el Corán), así como
antes suyo estaba el Libro de Moisés como guía y misericordia,
son iguales a quienes no la tienen? Éstos creen en él, mas quien
de los conspiradores lo desmienta, su albergue será el fuego
infernal. No dudes de él; porque es la verdad de tu Señor; pero,
la mayoría de la gente no cree»
Sura Hud (11:16-17)
Además el Corán hace hincapié
en el objetivo de la Ley Divina y su función en definir la "Verdad"
y en romper los esquemas de aquella alma humana descarriada que
se lanza contra la verdad, mediante un rumbo y una ley falsos y
vanos:
«...Para establecer la verdad y anular la
falsedad, aunque ello disguste a los culpables»
Sura Al-Anfal (8:8)
«...Y lo hemos hecho descender con la verdad,
y con la verdad ha descendido...»
Sura Al-Isra’ (17:105)
B· El segundo criterio sobre
el cual la Legislación Islámica está basada, es la "Justicia".
Ésta es el patrón con el cual todo es ponderado y evaluado. La "Justicia"
existe para poner todo en el lugar que le corresponde y para otorgar
sus derechos al que lo merece.
La "Justicia" ocupa
el segundo lugar en la legislación islámica después del concepto
de verdad, ya que todo aquello que logra el calificativo de verdad
es idóneo para ser aplicado, y su eliminación constituye una injusticia.
La "Justicia" es
el atributo sagrado de Allah, cuyas huellas están patentes en Sus
actos y en las manifestaciones de Su Misericordia, la cual incluye
la Ley que fue revelada para toda la humanidad.
Por lo tanto, el concepto
de Justicia en el Corán es el principio básico de todos los actos
de Allah, Glorificado Sea, tanto en el orden de la Creación como
de la Legislación.
El Glorioso Corán se refiere
a este principio de la Legislación Islámica en diferentes términos,
como: la balanza, la equidad, la justicia, el criterio correcto,
etc.
Allah, el Omnipotente dice:
«Por cierto que Allah preceptúa la justicia,
la caridad y la generosidad para con los parientes, y veda la
obscenidad, lo ilícito y la inicuidad. El os exhorta...Tal vez
así reflexionéis»
Sura An-Nahl (16:90)
«Por cierto que Allah os ordena restituir
las cosas confiadas a sus dueños y cuando juzguéis entre la
gente, que sea con justicia. ¡Cuán excelente es lo que Allah
os exhorta!. Ciertamente que Allah es Omnioyente, Omnividente»
Sura An-Nisa (4:58)
«Cuando éstos cometen una obscenidad, dicen:
‘Hemos visto a nuestros padres realizarla; debió ser Allah quien
nos lo ordenó’. Diles: ‘¡Allah jamás ordena la obscenidad! ¿Decís
acerca de Allah lo que ignoráis?’. Diles: ‘Mi Señor sólo ordena
la equidad. Dirigíos a Él en toda oración e invocadle sinceramente.
Así como os creó retornaréis a El»
Sura Al-A’raf (7:28-29)
«...Y dispondremos las balanzas justicieras
para el Día de la Resurrección: Nadie será defraudado en lo
más mínimo. Aunque fuere el peso de un grano de mostaza lo tendremos
en cuenta. Nos bastamos por calculadores»
Sura Al-Anbia’ (21:47)
Así como el Corán convoca
hacia la Justicia y la enfatiza, igualmente condena la injusticia
y lo declara repetidas veces, arremetiendo contra los tiranos, prometiéndoles
la maldición y el castigo. Dice el Altísimo:
«...¡Pronto sabrán aquellos que oprimen el
destino hacia el cual se dirigen!»
Sura Ash-Shu’ara’ (26:227)
«El día en que a los tiranos no les servirán
sus excusas, sino que recibirán la maldición y tendrán la peor
morada»
Sura Al-Gafir (40:52)
El Islam, de este modo, ve
a la Justicia como principio fundamental sobre el cual debe basarse
todo en la vida. Ninguna acción y ninguna ley es correcta a menos
que esté basada en la idea de justicia. La Justicia delimita el
valor y la consideración del asunto y de su ley, y muestra su legítima
posición respecto a otras cosas y eventos. De esta manera, la Legislación
Divina se presenta exacta y equilibrada, sin ningún desvío ni injusticia.
Las Leyes Seculares, lamentablemente,
carecen de tales nobles valores y criterios (Verdad y Justicia)
en su forma objetiva y en su real naturaleza. Esto es porque ellas
no tienen una estable, clara y real idea del concepto de Justicia,
sino que la enfoca con una mirada sujeta a la naturaleza de las
situaciones y a las estimaciones humanas subjetivas. De este modo,
el concepto de "Verdad y Justicia" se convierte en una
consideración humana, factible de ser un objeto de juego ante los
deseos y antojos de los legisladores. Consecuentemente, la Ley Secular
está despojada de las más importantes bases y criterios. |