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LA CONCEPCIÓN CORÁNICA DE LA LIBERTAD Y LOS DERECHOS:

             La relación entre los derechos y la libertad es de dos clases. Por un lado ningún derecho puede ser concebido sin la existencia de la libertad; por otra parte, los derechos aseguran ciertas libertades para los seres humanos. De la misma manera, los derechos y los deberes están también relacionados entre sí recíprocamente. Cada derecho otorgado al hombre le impone algunos deberes. El deber, en un sentido más generalizado, significa respetar los derechos del otro, lo cual, independientemente, da como resultado la garantización de un terreno seguro para gozar y ejercitar los derechos. La libertad del hombre implica que todos los hombres tienen los mismos derechos a la libertad, lo cual conduce a un lógico corolario de que toda libertad del hombre está delimitada por otras libertades. Pero esta limitación no lo priva a uno de su libertad; más bien, ella salvaguarda la libertad de todos. Si a uno se le permitiera ejercitar su libertad individual a un punto tal que diera por resultado la usurpación o la cercenación de la libertad de otros, nadie seguiría siendo libre, y la libertad en sí misma se volvería sin sentido. De esta manera, la libertad en sí misma es tanto un derecho como una obligación. A veces el deber precede al derecho, por ejemplo, cuando una persona conoce y obedece a Dios (ambos son deberes primarios de un ser humano de acuerdo al Islam), le son acreditados ciertos derechos. En este caso, cumplir con la obligación de uno hacia Dios, le confiere una libertad más grande también. Por supuesto, el hombre es libre para desobedecer a su Creador, pero la desobediencia lo rebaja a la peor clase de servidumbre, a la del mundo y a la de otros hombres. Por el contrario, la obediencia a Dios emancipa al ser humano de toda clase de dependencia y obediencia, y lo acredita a la más grande de las libertades y derechos.

            Usualmente, los derechos supuestamente preceden a los deberes. Es realmente muy difícil resolver el acertijo en cuanto a cuál es, entre ambos, previo al otro. En la actualidad, la libertad, el derecho y el deber son los tres lados de este triángulo, en el cual los tres lados son iguales. En este triángulo, yo personalmente, prefiero considerar a la libertad como la base. No obstante, los tres lados son igualmente esenciales para formar el triángulo. Si uno de los tres es removido, el triángulo desaparece. El Islam le ha dado la misma importancia a los tres, los cuales, juntos, constituyen la conducta moral, social y política de un Musulmán. Yo no menciono el comportamiento religioso o teológico intencionalmente y a sabiendas, ya que el comportamiento religioso no es sino la suma total de las diferentes dimensiones del comportamiento humano. La comprensión de Dios y la obediencia a El es la base de la moral del hombre así como de su conducta social y política. En realidad, estos patrones de comportamiento, que son calificados de diferentes maneras, están entrelazados y son imperceptibles unos de otros. El Islam contempla todas las diferentes formas de comportamiento humano como métodos de una actividad integrada. El concepto universal de “tauhid” se aproxima al comportamiento humano también desde un punto de vista unitario. El propósito de toda actividad humana es el establecimiento de la justicia en todos los niveles.

            Partiendo de esta base, yo acentuaría mi creencia como Musulmán de que la existencia del hombre se basa en la libertad, la cual es inherente a la esencia del hombre. El nace libre en el mundo el cual le invoca a elegir y actuar libremente a fin de determinar su destino.

            La libertad que es afirmada en el Corán es tanto innata como adquirida. No hay distinción entre un creyente y un no-creyente en este respecto. Lo que está prohibido es malo y lo que es lícito es bueno para todos los hombres. Algo es bueno o malo, y en eso está el criterio de lo lícito e ilícito respectivamente. Aquellos que siguen los mandatos racionales de Dios revelados a través del Profeta (BP) están amparados:

 

“(El Profeta que) les declara lícito lo bueno e ilícito lo malo, les libra de sus cargas y de las cadenas que estaban sobre ellos...”

(Al-A’raf: 157)

 

            Este principio general, basado en lo inherentemente bueno y malo de las cosas y de los actos, es universalmente aplicable, y es en este sentido que el Islam es “la religión de la naturaleza humana” (la cual es una naturaleza Divina en el sentido de que está dispuesta por Dios). Como hemos señalado, no le fue impuesta una naturaleza al hombre basada en el determinismo, sino que fue creado de la manera que le correspondió ser. De este modo, podemos comprender el real significado de “no hay imposición en la religión” (Al-Baqarah:256). Este principio está más desarrollado en otro versículo:

 

“Y luchad por la causa de Allah, como se le debe a El; El os eligió y no os ha impuesto ninguna carga en la religión”

(Al-Hayy: 78)

 

            Los hombres son libres de hacer uso y gozar de todas las cosas que no fueron declaradas ilícitas (Al-Ma’idah: 87:88). Las cosas prohibidas son corrupción, agresión e injusticia tanto en forma evidente como secretas (Al-A’raf: 28). La justicia y la equidad, que son el objetivo de la libertad, son disfrutadas (Al-Ma’idah:29). En lo que se refiere a hacer justicia, Dios no desea la dificultad para los hombres sino la facilidad (Al-Baqarah:185). Todos los versículos coránicos que prescriben las leyes para una acción justa, están dirigidos y son propios a todos los seres humanos sin tener en cuenta su fe. Dios es el Señor de todos los mundos y el Profeta del Islam (BP) fue enviado como una bendición para todo el universo. Ni Su Señorío ni el profetado de Muhammad (BP) está confinado sólo a los Musulmanes. En consecuencia la libertad, la más grande de todas las bendiciones, es otorgada a todos los hombres.

 

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