El Islam pone especial atención a los sectores más
débiles de la sociedad, ya que los sectores más fuertes
no sólo obtienen lo que es su propio derecho, sino que
también arrebatan aquellos que les pertenecen a los sectores más
débiles. Jesús (P) defendió y luchó por los
oprimidos, pero cuando sus seguidores llegaron al poder, adoptaron
el mismo sistema opresor basado en privilegios para la clase gobernante
y para los clérigos. El Islam, por el contrario, concedió
derechos especiales a los desamparados de modo que no les fueran
negados sus derechos, y que cualquier violación de ellos
fuera compensada. La mujer en su conjunto fue oprimida por todas
las sociedades pre-islámicas tanto en el Oriente como en
Occidente. El status social y la posición legal de los
esclavos había sido aún peor. Con el establecimiento
de la ley islámica, se formó un nuevo tipo de gente
débil, es decir, los incrédulos que vivían bajo el gobierno
islámico. Además de los esclavos, siempre han existido
una clase de desposeídos compuesta por pequeños
labriegos, trabajadores sin tierras, artesanos, pobres, huérfanos,
viudas, discapacitados mentales y físicos, enfermos, prisioneros
y viajeros que se han quedado sin sustento en el camino (ibn as
sabil). El Corán hace mención especial de todas
estas clases, en tanto establece los principios de justicia y
formula las leyes de acuerdo a los derechos de la gente. Para
ayudar a los desposeídos, el Corán ordena enfática
y repetidamente dar el zakat o diezmo, mientras recomienda dar
sadaqah o limosna a los necesitados.
El zakat y la sadaqah son traducidos como diezmo y limosna respectivamente,
pero en el Corán son definidos en muchos términos mejores.
Zakat tiene dos significados: purificación, y causa de
bendición y abundancia. Ambos significados derivan de las
siguientes aleyas coránicas:
“Si
no fuera por la gracia de Allah para con vosotros, jamás
ninguno de vosotros se hubiera purificado (zaká); pero
Allah purifica (iuzakki) a quien quiere. Allah es Omnioyente,
Sapientísimo”.
(An-Nur:
21).
“Y
ambos se echaron a andar, hasta que encontraron a un muchacho
y le mató. Dijo: “¡¿Has matado a un alma pura
(zakiiah) sin que él haya matado a nadie?! ¡Has cometido
una acción horrorosa!”.
(Al-Kahf:
74).
“Ciertamente
que triunfa quien se purifica (tazakkah), menciona el nombre de
su Señor y reza”.
(Al-A’la:
14 - 15).
“...Y
quien se purifica (tazakkaa), en verdad que sólo se estará
purificando (iatazakkaa) a sí mismo...”.
(Fatir:
18).
Interpretando los versículos de las Suras Al-A’la y Fatir,
algunos exégetas han interpretado tazakkaa en el sentido de dar
el zakat. Sadaqah también tiene el mismo significado de acuerdo
a los versículos 103 y 104 de la Sura At-Taubah
[1]
.
Tanto zakat como sadaqah tienen el significado de purificar la
riqueza de uno, con la diferencia de que el zakat es obligatorio
y la sadaqah es sólo preferible.
Los musulmanes se distinguen de los mushrikun, es decir los politeístas
y los idólatras, en tanto que estos últimos no dan
el zakat:
“...¡Guay
de los idólatras, que no dan el zakat y desmienten la otra
vida!...”.
(Fussilat
- también llamada Ha Mim-: 6- 7).
De las aleyas 6 y 7 de Ha Mim se deduce que los mushrikun también
están obligados a dar el zakat de acuerdo a la Shari‘ah
o ley islámica. El pago del zakat, el cual puede ser definido
como un impuesto o derecho a favor de los necesitados, es considerado
por el Corán como una de las cosas más valederas
dentro del criterio de fe de un creyente junto a realizar las
oraciones.
“La
piedad no sólo consiste en que orientéis vuestros rostros
al Levante o al Poniente, sino que la verdadera piedad es la de
quien cree en Allah, en el día del Juicio, en los ángeles,
en el Libro, en los profetas; que da su hacienda en caridad por
amor a El, a los parientes, a los huérfanos, a los menesterosos,
a los viajeros necesitados, a los mendigos y a los esclavos; que
realiza la oración, pagan el zakat,...”.
(Al-Baqarah:
177).
Así como son clasificadas las categorías especiales
de la gente que se hace acreedora del zakat, similarmente las
de la sadaqah en particular fueron mencionadas: Es para ser dada
a los pobres y menesterosos, a los recaudadores acreditados del
zakat, a quienes sus corazones tienden hacia el Islam (al mu’al-lifah
qulubuhum), para liberar a los esclavos, a los insolventes, para
la causa de Allah y para los viajeros que se han quedado sin sustento
(At-Taubah: 60)
[2]
.
De esta manera el zakat es otorgado a siete categorías:
al menesteroso, al pobre, a los recaudadores acreditados del zakat,
a al mu’al-lifah qulubuhum, para el rescate de cautivos, para
la liberación de esclavos, a los endeudados y a los viajeros
que se han quedado sin medios para subsistir o volver a sus hogares
(ibn as-sabil). A estas se le añaden ocho más. Entre
ellas: los fondos públicos para la construcción
y administración de mezquitas, las instituciones educacionales,
los sistemas de abastecimiento de agua y para hacer frente a los
gastos del Yihad, etc.
[3]
. De entre quienes se hacen acreedores al zakat, se hace especial
mención de aquellos que consagran todo su tiempo por la
causa de Allah, personas dignas que nunca piden ayuda a la gente
impertinentemente, a pesar de su extrema pobreza (Al-Baqarah:
273).
[4]
A los menesterosos y a los pobres de entre los descendientes del
Profeta (BP), a quienes les está prohibido aceptar el zakat
y la sadaqah, se les protege asignándoles la mitad del
jums o quinto; la primera mitad la cual está reservada
para Dios y el Profeta (BP) y para los Imames (P) de su Familia.
Abu Hanifah es de la opinión de que la parte reservada
para el Profeta (BP) fue derogada después de su deceso
[5]
, pero la Shi’ah Imamiiah, en ausencia de los Imames (P),
la reserva para los marayi’ (plural de marya’ o sabio capacitado
para ser referencial religioso). La parte restante del jums se
reserva para los huérfanos, los menesterosos y los viajeros que
se han quedado sin recursos. Respecto a esto, la Shi’ah también
difiere con Ahlus-Sunnah. En tanto que la primera dice que estas
tres partes también son reservadas para Banu Hashim, y particularmente
para los Talibiiun (descendientes de Abu Talib), el segundo sostiene
que estos tres quintos del dinero del jums son específicos
para los menesterosos de entre los musulmanes en general.
Hasta donde la definición de dhawi al-qurba le concierne,
los fuqahá Shi’as y Sunnis difieren nuevamente. Los fuqahá
Shi’as sostienen que este término incluye a todos los parientes
del Profeta (BP) sin ninguna especificación, pero los Sunnis
dicen que sólo los necesitados de entre la familia del
Profeta se sitúan bajo esta categoría. Los fuqahá
Shi’as rechazan esta interpretación debido a la ausencia
de alguna evidencia en el texto coránico que la apoye
[6]
.
Aparte de estas diferencias mínimas entre las diferentes
escuelas de fiqh, las órdenes del Corán concernientes
al zakat y al jums son seguidas generalmente por todos los musulmanes.
También es aceptado que el zakat es, además de los pagos
obligatorios que se deben hacer, para hacer frente a las necesidades
esenciales de los padres y otros de entre aquellos sujetos a dependencia;
y esta manutención (nafaqah) no es para ser incluida bajo
el título de zakat, el cual corresponde sólo a las
ocho categorías ennumeradas arriba. De este modo la ley
Islámica ha tomado a su cuidado todos los sectores débiles
de la sociedad, y los ha autorizado a exigir sus derechos a sus
gobernantes y superiores. En cierta manera el Islam no reconoce
ninguna clase superior y se opone a acumular enormes bienes y
a atesorar riquezas desproporcionadamente al trabajo y tarea de
uno.
“¡Oh,
creyentes!, por cierto que muchos escribas y monjes estafan los
bienes de los demás y descaminan a la gente de la senda
de Dios. En cuanto a quienes atesoran el oro y la plata y no los
invierten en la causa de Dios, anúnciales un severo castigo.
El día en que esos metales sean enrojecidos en el fuego
infernal y con ellos sean estigmatizadas sus frentes, sus flancos
y sus espaldas, y se les diga: “He aquí lo que atesorásteis.
Sufrid, pues, lo que atesorásteis!”
(At-Tawbah:
34-35)
Las condiciones para la designación de los jueces son muy
estrictas y rigurosas y la responsabilidad de los gobernantes
es tan grande que cualquier musulmán correcto se estremecería
al aceptarlas debido al temor a Allah y a la Ley del Islam. El
Imam Ali (P) le advirtió al Qadi Shuraih recordándole
que estaba ocupando un sitial que fue asignado a los profetas
o a sus vicarios, o bien, ocupado por un tirano. El objetivo principal
del gobierno islámico es establecer la ley de la justicia
y equidad (An-Nahl: 19), la cual exige que el débil y el indigente
(incluyendo a los esclavos) deben ser previstos de sus necesidades
básicas (An-Nahl: 71). Hacer justicia a los necesitados
parece ser la más difícil de las tareas del gobierno,
como dijo el Imam Ali (P): “Quien llega al poder a menudo oprime
y tiraniza”, y “la opresión y la tiranía son las
peores compañeras para la otra vida” (Dichos: 196 y 200)
[7]
. Como los sectores más débiles de la gente caen fácilmente
presa de la opresión y la tiranía, el Islam ha tomado
un cuidado particular para proteger sus derechos y resarcir todo
lo que les cause legítima aflicción. De esta manera
la ley Islámica asegura la libertad de los oprimidos.
El Corán contiene un número de versículos
que establecen los principios orientadores de la justicia:
1) Nunca remitirse a un gobernante descarriado y tirano para procurar
justicia (An-Nisa: 63, Hud: 113)
2) Los profetas y sus delegados son los vicarios de Dios para
establecer los pautas de justicia y equidad (Sad: 38)
3) Los individuos y jueces designados según la shari‘ah
deben seguir los mandatos de Dios (Al-Ma’idah: 48, 49 y 51)
4) Los jueces están obligados a ver que todos los ciudadanos
obtengan su derecho (An-Nisa: 61)
5) Se debe respetar la orden de un juez y la de un árbitro.
(An-Nur: 48-49, An-Nisa: 68)
6) Los jueces deben ser imparciales y meticulosos (An-Nisa: 106)
7) Los jueces están obligados a considerar las escrituras
de los no-musulmanes y finalizar su asunto a la mayor brevedad
(Al-Ma’idah: 46)
8) Está estríctamenmte prohibido aceptar sobornos
(Al-Baqarah: 180)
El texto coránico también establece las condiciones para
la designación del Qadi: él debe ser adulto, poseer sentido
de la razón, de firme fe, ser justo, experto en fiqh o
jurisprudencia, con la capacidad para hacer iytihad o extracción
de normas, hijo legítimo, ser cuerdo, y debe ser varón
[8]
.
El Imam Ali (P) en su carta a Malik Al-Ashtar, la cual es un completo
código de conducta para los gobernantes y un documento
que prescribe los principios islámicos de gobernación
y justicia, explica con detalles el código de conducta
coránico añadiendo que un qadi debe ser inteligente,
paciente, de temperamento estable, honesto, un hombre de integridad,
meticuloso y humilde
[9]
.
Si un juez es propenso a vicisitudes del humor, no puede juzgar
objetivamente. León Tolstoi, en la Resurrección,
una de sus mejores novelas, critica y ridiculiza a los jueces
por ser caprichosos y malhumorados al resolver los fallos, cometiendo
de este modo injusticia y dañando las vidas de las personas
inocentes que están a su merced. El también parece confirmar
la opinión del Corán a cerca de no remitirse a un
juez injusto al condenar en su totalidad el sistema legal basado
en intereses establecidos de los gobernantes tiranos. El Imam
Ya’far As-Sadiq (P) advirtió a sus seguidores que no recurrieran
a las cortes de los gobernantes injustos y tiranos que usurparon
el poder ilegítimamente de los genuinos demandantes del
gobierno, y les ordenó remitirse entre ellos a aquel que
fuera un experto en los mandatos coránicos y pudiera juzgar
con equidad
[10]
. Este consejo implica que los juicios de un gobernante injusto
no son valederos para los musulmanes, e, implícitamente,
se espera que ellos derroquen tal régimen. La primera y principal
condición de justicia en los asuntos sociales, políticos,
económicos y legales de los hombres es que el sistema socio-político
en su totalidad esté basado en la justicia. Los gobernantes que
se apropian del poder ilegítimamente y de forma no-democrática
en nuestra época, no pueden establecer el precepto de justicia.
Además implica que el código islámico de
justicia pueda ser implementado en una sociedad y estado realmente
islámico solamente. Nosotros podemos lógicamente
deducir de esto que los estados cuyos gobernantes no son elegidos
de acuerdo con el criterio islámico no tienen derecho a
establecer solamente leyes penales islámicas como la de
qisas (ley del talión), ya que estas leyes sólo
constituyen una parte integral de la superestructura islámica
en su conjunto. El principio de justicia exige que el primer deber
de un gobernante que pretende seguir la política islámica
para construir una sociedad verdaderamente islámica, sea
propiciar la instauración de la justicia islámica.
Otro punto significante establecido por Imam Ali (P) en su carta
a Malik Al-Ashtar anticipa un principio moderno de gobierno democrático,
el cual fue comprendido en Occidente sólo en el presente
siglo:
“...Págales
generosamente para que puedan satisfacer sus necesidades por completo
y no necesiten mendigar, pedir prestado o recurrir a la corrupción.
Bríndales tal posición y prestigio en tu estado
que ningún funcionario o cortesano pueda tratarlos despóticamente
o perjudicarles. Permite que el poder judicial esté por encima
de cualquier clase de presión o influencia ejecutiva, del
temor o del favor, de la intriga o la corrupción...”
[11]
.
Más probablemente, la importancia de la independencia del
poder judicial haya sido comprendida por primera vez por el Imam
Ali (P) en los anales de la historia de la humanidad. El se refirió
a ello como una condición esencial de la administración
de la justicia. Su gran preocupación por los sectores débiles
y oprimidos de la sociedad es evidente a través de sus sermones,
cartas, amonestaciones y directivas indicadas a sus funcionarios
militares y administrativos, y a sus jueces.
Su principal preocupación fue la honestidad y la integridad
de las personas como la condición básica para la
designación de todos los funcionarios desde el más
bajo rango hasta el más alto nivel jerárquico. Si
los funcionarios, en especial los jueces, son corruptos o propensos
a las tentaciones, los sectores más fuertes se verían
capacitados para arrebatarles a los débiles sus derechos. Recomendando
a sus gobernadores que sostuvieran audiencias públicas
regulares, él les ordena que no permitan que el ejército y la
policía estén presentes en tales ocasiones, a fin de que
aquellos que tuvieran quejas contra el gobierno puedan hablarle
al amir libremente, francamente y sin ningún temor
[12]
. Al mismo tiempo les recuerda que en tal audiencia se reunirá
principalmente la gente común:
“...Por
lo tanto, si encuentras que su comportamiento no es adecuado o
sientes que su conversación es irreverente, tolérales.
No seas descortés ni insultante con ellos... Trátales cortésmente;
escucha con respeto y cordialidad sus quejas; y si te ves forzado
a rechazar sus demandas, entonces recházales de tal manera
que tu rechazo pueda agradarles tanto como tus asentimientos...”
[13]
.
También añade que él a menudo escuchaba al Profeta (BP)
decir:
“Esa
nación o gobierno donde los derechos de los desposeídos,
necesitados y oprimidos no son protegidos, y donde a personas
importantes y poderosas no se las fuerza a ceder estos derechos,
no puede alcanzar la salvación”
[14]
.
Con el propósito de prevenir cualquier posibilidad de opresión
y explotación, él prohibe conferir tierras en arriendo
permanente a nadie, y asimismo con todas las propiedades y los
derechos de posesión y abastecimiento de agua y otras fuentes
de utilidad pública, ya que tales posesiones permitirían
a las personas privilegiadas oprimir a los otros y obtener una
ventaja indebida
[15]
.
El respeto de Amir al-Mu’minin por el poder judicial y el proceder
legal correcto, le hizo comparecer en la corte del Qadi Shuraih
como demandante. Cuando el Qadi le ofreció un asiento de
honor, él le reprochó por hacer discriminación.
El aceptó el juicio contra él mismo, aun cuando su reclamo
era correcto. La parte oponente era un Cristiano, quien estaba
tan impresionado por el sometimiento de Ali a la corte de la ley
que confesó que él no tenía ningún derecho
sobre la propiedad disputada; además, se ofreció
voluntariamente a abrazar el Islam. Aquí sale a la luz
otro aspecto del apego de Amir al-Mu’minin a las enseñanzas
Islámicas. El reiteradamente le preguntó si había
sido forzado por alguien a abandonar su antigua fe. Cuando se
convenció de que no había habido ninguna compulsión
por parte de ninguna autoridad y de que el Cristiano deseaba abrazar
el Islam voluntaria y libremente, sólo entonces él (P)
le enseñó la Kalimah (Testimonio de que No hay dios
sino Dios y que Muhammad es el Mensajero de Dios).
Fue bajo tales leyes que los Musulmanes aprendieron a respetar
la libertad y los derechos de todos los seres humanos incluyendo
a aquellos de los no-musulmanes.