ARTICULOS
  Pagina Principal
  ¿Que es el Islam?
 

Jesús y maría en el Islam

 

Diálogo Interreligioso

 

La invasión de EEUU a Irak

 

No debe haber discriminación al definir al Terrorismo

 

¿Quién es el Legislador?

 

El Nuevo Kalam y la Justicia

  Sobre el Kalam y la Filosofía
 

La Recopilación del Corán

 

Los Fundamentos de la Sociedad Islámica

 

El rol de Ahlul Bayt en la explicación del Sagrado Corán

 

No hacemos distinción entre los Mensajeros de Dios

 

El Propósito del envío de los Profetas

 

Del Islam a la China

 

Medio ambiente e Islam

 

La Moral de los Musulmanes

 

El Matrimonio en el Islam

 

La Libertad en el Islam

 

El líder y los Jóvenes

 

La Esclavitud y el Islam

 

La Justicia divina y la violencia

 

Las Etapas en la vida del Ser Humano

 

El Sendero de Amir al Mu'minin

 

Las Bendiciones del Sagrado Corán

 

La Dimensión espiritual del Imam Husein

 

La Filosofía de Ashura

 

Religión e intelecto

 

El Intelecto y la vía Tradicional -Intelectual

 

La Conducta sexual en el Islam

 

Amor Sagrado y Amor Profano en el Islam

 

La voz de la Justicia Humana

 

El poder Religioso y el Islam

 

El Conocimiento de Dios

 

La Eternidad del Ser Humano

Medio Ambiente e Islam

Por Sheij Abdul Karim Paz

La crisis del medio ambiente sin dudas es esencialmente una crisis humana. El hombre enajenado vive en un estado de opresión contra sí mismo, contra los otros hombres y contra la naturaleza.

El creciente dominio del hombre sobre la naturaleza es hoy puesto en duda, pues ya nadie puede asegurar con certeza de que la naturaleza no vaya a terminar doblegando al hombre en esta visión cosificadora del mundo en que vivimos.

Primero se la desacralizó (a la naturaleza) junto con la visión que el hombre europeo se forjó de sí mismo. Luego, inmediatamente, se la consideró como algo a utilizar y sacarle el mayor gozo y placer posible. La relación no fue la de sacarle provecho pero a la vez sentirse responsable de ella, sino que se la trató como a una prostituta para sacarle el máximos placer sin sentir la más mínima responsabilidad.

La lujuria y codicia exigen cada vez más de la naturaleza. Dicen los expertos que el modelo capitalista es inviable puesto que si muchos más países accediesen a los niveles de consumo del primer mundo el planeta no lo podría resistir.

Estamos viviendo el espíritu conquistador, colonialista de los europeos que con ese mismo espíritu conquistaron y saquearon América hasta sumirla en la pobreza. Ahora se conquista el espacio, el poder de fuego sobre el enemigo. El hombre renunció a su responsabilidad de regente de Dios en la tierra, de guardián y custodio. Hacer rato que se separó de sí mismo y de Dios. Es como un animal desenfrenado, insaciable que cree que podrá seguir gozando eternamente. El adjetivo de salvaje para el capitalismo tiene esa connotación.

El conocimiento secularizado se llamó ciencia y el mundo natural y social se quedó sin espíritu.

El Sagrado Corán llama al mundo signo de Dios. Es al mismo tiempo un velo y una revelación del Creador. Naturaleza y revelación provienen de la misma fuente divina, cuando el hombre se separó de una se separó de la otra y rompió la armonía, el tauhid (en árabe la unicidad o monoteísmo). La Visión del Islam es monoteísta, es decir pone especial énfasis en la unicidad del universo. El mundo en la mentalidad moderna fue interpretado como una gran máquina, sus partes no forman un todo orgánico sino que son vistas como separadas e independientes.

En este mundo sin trascendencia y sin fines los medios se convirtieron en fines. El fin absoluto fue suplantado por los medios y éstos se creyeron absolutos son serlo. La tecnología, por naturaleza un medio se convirtió en un fin. El goce material, también por esencia limitado se convirtió en el único fin.

Alguien dijo si sería lógico decirle a alguien que vive en el campo, en la montaña o frente al mar que deje todo y venga a vivir a las ciudades donde se encuentran los mayores avances de la civilización pero para poder gozar de ellos tendrá que trabajara doce horas en una fabrica y luego llegar cansado a su casa para poder ver algo en la tv como un reality show al estilo de Gran hermano o el programa Susana Jiménez.

Las únicas ciencias aceptables y legítimas de la naturaleza son las cuantitativas y experimentales y todo otro conocimiento es puro sentimiento o superstición. Parecería que sólo puedo conocer o es conocimiento aquello que trata de la superficie de la realidad, no aquello que trata de la raíz o lo profundo de la existencia. No hay sabiduría, visión de la totalidad, conocimiento del sentido, no hay espíritu.

Contrapuesta a esta visión tan secularizada y desacralizada de la realidad se halla el Islam con su visión unitaria y espiritual del mundo y del ser humano.

No nos parece casual que la República Islámica de Irán que intenta implementar un sistema de vida islámico, haya elegido como vicepresidenta a una especialista en defensa del medio ambiente.

Estados Unidos, por su parte, se ha negado a bajar los niveles de emanaciones de gases tóxicos pactados anteriormente con las demás naciones, anteponiendo sus ganancias materiales inmediatas, aunque tenga que sacrificar a todos a largo plazo incluyendo a su propia población. No hay duda que se debe cambiar a ese sistema plutocrático o capitalista, pero desgraciadamente nosotros en Argentina pasamos de las relaciones carnales del gobierno de Menem a las relaciones de sometimiento actuales bajo la presidencia de De la Rua, haciéndonos cómplices de esta calamidad.

De las escuelas de filosofía occidentales, la más influyente en los últimos años ha sido la inglesa del positivismo lógico nacida del círculo vienés de Carnap, Frank, Reichenbach y otros. Ellos dicen que a la ciencia no le corresponde descubrir la naturaleza de las cosas o algún aspecto de lo real., sino establecer conexiones entre signos matemáticos y físicos (a los que ellos llaman símbolos) que pueden elaborarse por medio de los sentidos externos. Y los instrumentos científicos., concernientes a la experiencia que se nos presenta como el mundo entero. Una función meramente lingüística de la filosofía.

Los científicos musulmanes creían que hasta en el dominio de la matemática la función de la ciencia era descubrir un aspecto de lo real.

Vivimos en un multiverso más que en un universo como decía Oppenhaimer.

La hipótesis de la evolución (una criatura de la filosofía del siglo XIX) se convierte en un dogma de la biología que se presenta al mundo como una verdad axiomática. No se estudia nada más en sí mismo sino su historia y su evolución.

La filosofía neotomista ha marcado una verdad simple (aunque es excesivamente racionalista y no metafísica en un sentido real) que el método de conocimiento empleado en la naturaleza no puede ser el mismo que en la metafísica.

Para Husein Nasr sólo el intelecto (la gnosis) puede penetrar en lo real, la razón sólo explica. Y es esta gnosis que puede unir a la teología, la filosofía y las ciencias de la naturaleza. Una verdadera teología de la naturaleza (supone la gnosis) no una mera defensa racional de los dogmas de fe (teología cristiana). Para el Seied Nasr, Occidente debe retomar esta forma de conocimiento presente en los Padres de la Iglesia o los metafísicos cristianos de la Edad Media como Erígena o Eckhart o la teosofía de Jacobo Boehme.

La desaparición de la gnosis, en su verdadero sentido, como conocimiento intuitivo o iluminativo, y su reemplazo por misticismo sentimental y el descuido gradual de una teología metafísica por una teología racional, son todos efectos del cambio en las almas de los hombres.

El sistema cientificista está colapsando. Las grietas de sus paredes no deben llenarse con los más negativos residuos psíquicos, los nuevos órdenes espirituales que provienen de los inventos humanos. Se necesita un agua o luz del cielo.

La tecnología se encuentra subyugada a la economía, a una ética de mercado que en vez de apuntar al desarrollo igualitario de todos los habitantes del planeta, ha enriquecido a unos en detrimento de otros; no sólo no se ha compartido el pan, sino que se ha acumulado la harina para especular con ella, cuando millones de seres se mueren de hambre cada año. Los intereses creados han tomado el lugar de los intereses verdaderos.

Su desmedida ambición pretendió codificar a su antojo lo que la naturaleza perfeccionó durante milenios; y en el seguimiento de su visión distorsionadas se ha olvidado del enorme poder de la naturaleza vegetal, animal y humana de retomar sus cauces originales.

Dice Eduardo Galeano en su libro: úselo y tírelo:

El veinte por ciento de la humanidad comete el ochenta por ciento de las agresiones contra la naturaleza, y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos no renovables.

Los gobernantes que nos prometen un ingreso al primer mundo del consumo están haciendo apología del crimen. Pues este sistema se basa en la explotación del prójimo y la aniquilación de la naturaleza.

Según el Teólogo Leonardo Boff, el anticristo es el espíritu de la globalización económica.

Se habla en las ciencias de un movimiento que propugna un nuevo paradigma, al igual que el nuevo paradigma del desarrollo sustentable: economía solidaria y equilibrio entre crecimiento económico, recursos biológicos y equidad social.

Qué tiene el Islam para ofrecer contra este suicidio colectivo al que no arrastra el monoteísmo del mercado? Un sistema donde el fin último es Dios no este mundo y sus goces que se maximizan con la explotación del otro y del medio ambiente.

El Islam tiene una concepción superadora de la visión materialista y reduccionista que impera en esta cultura global actual y sus principios económicos regulan esta actividad de modo de oponerse a la concentración de la riqueza. Los bienes vitales para la sociedad no pueden privatizarse, la usura o el cobro de interés está prohibida, los minerales, bosques y mares son explotados por el estado islámico y no pueden privatizarse. Nadie puede ser dueño de una tierra y no trabajarla sin excusa por más de tres años seguidos puesto que entonces el gobierno tiene derecho a expropiarla y repartirla entre aquellos que estén capacitados para trabajarla y extraer sus beneficios.

En el Sagrado Corán, Dios enseña que la tierra es un organismo vivo y consciente que no tolerará sumisa la explotación desenfrenada. Su reacción será inevitable y será uno de los despertadores que sacudirán la conciencia dormida del hombre moderno.

 
© 2003 Corporación de Cultura Islámica. Todos los Derechos Reservados. | Dirección : Martín de Zamora Nº 4224 Las Condes, Santiago - CHILE.
Fono:[056-2] 207 86 29 - Cel.: [056-9] 671 16 45.