|
11. Hud
|
Escuchar
|
Bajar
|
Revelado antes de Higrah. Este capitulo
tiene 123 versos.
¡En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso!
1. 'lr. He aquí una Escritura
cuyas aleyas han sido hechas unívocas y, luego, explica
das detalladamente, y que procede de Uno Que es sabio, Que
está bien informado.
2. ¡Que no sirváis sino a Alá! Yo
soy para vosotros, de parte Suya, un monitor y nuncio de
buenas nuevas.
3. Y ¡que pidáis perdón a vuestro
Señor y, luego, os volváis a Él! Os permitirá, entonces,
disfrutar bien por un tiempo determinado y concederá Su
favor a todo favorecido. Pero, si volvéis la espalda, temo
por vosotros el castigo de un día terrible.
4. Volveréis a Alá. Es omnipotente.
5. Se repliegan en sí mismos para
sustraerse a Él. Aunque se cubran con la ropa, Él sabe lo
que ocultan y lo que manifiestan: sabe bien lo que encierran
los pechos.
6. No hay bestia sobre la tierra
a cuyo sustento no provea Alá, Que conoce su madriguera
y su depósito: todo está en una Escritura clara.
7. Él es Quien ha creado los cielos
y la tierra en seis días, teniendo Su Trono en el agua,
para probaros, para ver quién de vosotros es el que mejor
se comporta. Si dices: «Seréis resucitados después de muertos»,
seguro que los infieles dicen: «Esto no es más que manifiesta
magia».
8. Si retrasamos su castigo hasta
un momento dado, seguro que dicen: «¿Qué es lo que lo impide
?» El día que les llegue no se les alejará de él y se verán
cercados por aquello de que se burlaban.
9. Si hacemos gustar al hombre una
misericordia venida de Nosotros y luego le privamos de ella,
está completamente desesperado, desagradecido.
10. Si le hacemos gustar una dicha.,
luego de haber sufrido una desdicha, seguro que dice: «¡Se
han alejado de mí los males!» Sí, se regocija, se ufana.
11. En cambio, quienes sean pacientes
y obren bien, obtendrán perdón y una gran recompensa.
12. Tú, quizás, omitirías parte
de lo que se te ha revelado -y te angustias por ello- porque
dicen: «¿Por qué no se le ha enviado abajo un tesoro o le
ha acompañado un ángel?» Pero tú no eres más que un monitor.
Y Alá vela por todo...
13. O dicen: «Él lo ha inventado».
Di: «Si es verdad lo que decís, ¡traed diez suras como él,
inventadas, y llamad a quien podáis, en lugar de llamar
a Alá!»
14. Y si no os escuchan, sabed
que ha sido revelado con la ciencia de Alá y que no hay
más dios que Él. ¿Os someteréis, pues, a Él?
15. A quienes hayan deseado la
vida de acá y su ornato, les remuneraremos en ella con arreglo
a sus obras y no serán defraudados en ella.
16. Ésos son los que no tendrán
en la otra vida más que el Fuego. Sus obras no fructificarán
y será vano lo que hayan hecho.
17. ¿Es que quien se basa en una
prueba clara venida de su Señor, recitada por un testigo
de Éste...? Antes de él, la Escritura de Moisés servía
de guía y de misericordia. Ésos creen en ella. Quien de
los grupos no cree en ella tiene el Fuego como lugar de
cita. Tú no dudes de ella. Es la Verdad venida de tu Señor.
Pero la mayoría de los hombres no creen.
18. ¿Hay alguien más impío que
quien inventa una mentira contra Alá? Esos tales serán conducidos
ante su Señor y los testigos dirán: «Éstos son los que mintieron
contra su Señor». ¡Sí! ¡Que la maldición de Dios caiga sobre
los impíos,
19. que desvían a otros del camino
de Alá, deseando que sea tortuoso, y no creen en la otra
vida!
20. No pudieron escapar en la tierra
ni tuvieron, fuera de Alá, amigos. Se les doblará el castigo.
No podían oír y no veían.
21. Ésos son los que se han perdido
a sí mismos. Se han esfumado sus invenciones...
22. ¡En verdad, en la otra vida
serán los que más pierdan!
23. Pero quienes crean, obren bien
y se muestren humildes para con su Señor, ésos morarán en
el Jardín eternamente.
24. Estas dos clases de personas
son como uno ciego y sordo y otro que ve y oye. ¿Son similares?
¿Es que no os dejaréis amonestar?
25. Y ya enviamos Noé a su pueblo:
«Soy para vosotros un monitor que habla claro:
26. ¡No sirváis sino a Alá! Temo
por vosotros el castigo de un día doloroso».
27. Los dignatarios de su pueblo,
que no creían, dijeron: «No vemos en ti más que un mortal
como nosotros y no vemos que nadie te siga sino la hez de
nuestro pueblo, que lo hace irreflexivamente. Ni vemos que
gocéis de ningún privilegio sobre nosotros. Antes bien,
creemos que mentís».
28. Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece?
Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor -que
me ha hecho objeto de una misericordia venida de Él-, y
que vosotros, en vuestra ceguera, no percibís, ¿deberemos
imponérosla a despecho vuestro?
29. ¡Pueblo! No os pido hacienda
a cambio -mi salario incumbe sólo a Alá- y no voy a rechazar
a quienes creen. Sí, encontrarán a su Señor. Pero veo que
sois un pueblo ignorante.
30. ¡Pueblo! Si les rechazo, ¿quién
me auxiliará contra Alá? ¿Es que no os dejaréis amonestar?
31. Yo no pretendo poseer los tesoros
de Alá, ni conozco lo oculto, ni pretendo ser un ángel.
Yo no digo a los que vosotros despreciáis que Alá no les
reserva ningún bien. Alá conoce bien sus pensamientos. Si
tal dijera, sería de los impíos».
32. Dijeron: «¡Noé! No paras de
discutir con nosotros. ¡Tráenos, pues, aquello con que nos
amenazas, si es verdad lo que dices!»
33. Dijo: «Sólo Alá hará que se
cumpla, si Él quiere, y no podréis escapar».
34. «Si yo quisiera aconsejaros,
mi consejo no os serviría de nada si Alá quisiera descarriaros.
Él es vuestro Señor y seréis devueltos a Él».
35. O dicen: «Él lo ha inventado».
Di:«Si yo lo he inventado, ¡caiga sobre mí mi pecado! Pero
soy inocente de lo que me imputáis».
36. Y se reveló a Noé: «De tu pueblo
sólo creerán los que ya creían. ¡No te aflijas, pues, por
lo que hicieren!
37. ¡Construye la nave bajo Nuestra
mirada y según Nuestra inspiración y no me hables de los
que han obrado impíamente! ¡Van a ser anegados!»
38. Y, mientras construía la nave,
siempre que pasaban por allí dignatarios de su pueblo se
burlaban de él. Decía: «Si os burláis de nosotros, ya nos
burlaremos de vosotros como os burláis.
39. Veréis quién recibirá un castigo
humillante y sobre quién se abatirá un castigo permanente»
40. Hasta que, cuando vino Nuestra
orden y el horno hirvió, dijimos: «Carga en ella a una pareja
de cada especie, a tu familia -salvo a aquél cuya suerte
ha sido ya echada- y a los creyentes»,. Pero no eran sino
pocos los que con él creían.
41. Dijo: «¡Subid a ella! ¡Que
navegue y llegue a buen puerto en el nombre de Alá! Mi Señor
es, ciertamente, indulgente, misericordioso».
42. Y navegó con ellos entre olas
como montañas. Noé llamó a su hijo, que se había quedado
aparte: «¡Hijito! ¡Sube con nosotros, no te quedes con los
infieles!»
43. Dijo: «Me refugiaré en una
montaña que me proteja del agua». Dijo: «Hoy nadie encontrará
protección contra la orden de Alá, salvo aquél de quien
Él se apiade». Se interpusieron entre ambos las olas y fue
de los que se ahogaron.
44. Y se dijo: «¡Traga, tierra,
tu agua! ¡Escampa, cielo!», Y el agua fue absorbida, se
cumplió la orden y se posó en el Chudi. Y se dijo: «¡Atrás
el pueblo impío!»
45. Noé invocó a su Señor y dijo:
«¡Señor! Mi hijo es de mi familia. Lo que Tú prometes es
verdad. Tú eres Quien mejor decide».
46. Dijo: «¡Noé! ¡Él no es de tu
familia! ¡Es un acto incorrecto! ¡No me pidas algo de lo
que no tienes conocimiento! Te prevengo: ¡no seas de los
ignorantes!»
47. Dijo: «¡Señor, líbrame de pedirte
algo de lo que no tengo conocimiento! Si Tú no me perdonas
y Te apiadas de mí, seré de los que están perdidos...»
48. Se dijo: «¡Noé! ¡Desembarca
con paz venida de Nosotros y con bendiciones sobre ti y
las comunidades que desciendan de quienes te acompañan.
Hay comunidades a las que dejaremos que gocen por breve
tiempo. Luego, les castigaremos severamente».
49. Esto forma parte de las historias
referentes a lo oculto que Nosotros te revelamos. No las
conocías antes tú, ni tampoco tu pueblo. ¡Ten paciencia,
pues! ¡El fin es para los que temen a Alá!
50. Y a los aditas su hermano Hud.
Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios
que a Él. No hacéis más que inventar.
51. ¡ Pueblo! No os pido salario
a cambio. Mi salario incumbe sólo a Aquél Que me ha creado.
¿Es que no razonáis?
52. Y, ¡pueblo!, ¡pedid perdón
a vuestro Señor y, luego, volveos a Él! Enviará sobre vosotros
del cielo una lluvia abundante y os fortalecerá. ¡No volváis
la espalda como pecadores!»
53. Dijeron: «¡Hud! ¡No nos has
traído ninguna prueba clara! ¡No vamos a dejar a nuestros
dioses porque tú lo digas! ¡No tenemos fe en ti!
54. Lo único que decimos es que
uno de nuestros dioses te ha causado mal». Dijo: «¡Pongo
a Alá por testigo y sed vosotros también testigos de que
soy inocente de lo que vosotros asociáis
55. en lugar de Él! ¡Urdid algo
todos contra mí y no me hagáis esperar!»
56. Yo confío en Alá, mi Señor
y Señor vuestro. ¡No hay ser que no dependa de Él! Mi Señor
está en una vía recta.
57. Si volvéis la espalda... yo
ya os he comunicado aquello con que he sido enviado a vosotros.
Mi Señor hará que os suceda otro pueblo y no podréis hacerle
ningún daño. ¡Mi Señor todo lo vigila!
58. Cuando vino Nuestra orden,
salvamos por una misericordia venida de Nosotros a Hud y
a los que con él creyeron y les libramos de un duro castigo.
59. Así eran los aditas. Negaron
los signos de su Señor y desobedecieron a Sus enviados,
siguiendo, en cambio, las órdenes de todo tirano desviado.
60. En la vida de acá fueron perseguidos
por una maldición y también lo serán el día de la Resurreción.
¡No! ¡Los aditas no creyeron en su Señor! ¡Sí! ¡Atrás los
aditas, pueblo de Hud!
61. Y a los tamudeos su hermano
Salih. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún
otro dios que a Él. Él os ha creado de la tierra y os ha
establecido en ella. ¡Pedidle perdón! Luego, ¡volveos a
Él! Mi Señor está cerca, escucha».
62. Dijeron: «¡Salih! habíamos
puesto en ti hasta ahora nuestra esperanza. ¿Nos prohíbes
que sirvamos lo que servían nuestros padres? Dudamos seriamente
de aquello a que nos llamas».
63. Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece?
Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor, Que
me ha hecho objeto de una misericordia venida de Él, ¿quién
me auxiliará contra Alá si Le desobedezco? No haríais sino
aumentar mi perdición.
64. Y, ¡pueblo!, ésa es la camella
de Alá, que seá signo para vosotros. ¡Dejadla que pazca
en la tierra de Alá y no le hagáis mal! Si no, os alcanzará
pronto un castigo».
65. Pero la desjarretaron y dijo:
«¡Gozad aún de vuestros bienes durante tres días! Es una
amenaza que no dejará de cumplirse».
66. Y, cuando vino Nuestra orden,
preservamos por una misericordia venida de Nosotros a Salih
y a los que con él creyeron del oprobio de aquel día. Tu
Señor es el Fuerte, el Poderoso.
67. El Grito sorprendió a los que
habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas,
68. como si no hubieran habitado
en ellas. ¡No! ¡Los tamudeos no creyeron en su Señor! ¡Sí!
¡Atrás los tamudeos!
69. Y ya trajeron nuestros enviados
la buena nueva a Abraham. Dijeron: «¡Paz!» Dijo: «¡Paz!»
Y no tardó en traer un ternero asado.
70. Y cuando vio que sus manos
no lo tocaban, sospechó de ellos y sintió temor de ellos.
Dijeron: «¡No temas! Se nos ha enviado al pueblo de Lot».
71. Su mujer estaba presente y
se rió. Y le anunciamos la buena nueva de Isaac y, después
de la de Isaac, la de Jacob.
72. Dijo ella: «¡Ay de mí! ¿Voy
a dar a luz ahora que soy tan vieja y este mi marido» tan
viejo? ¡Ciertamente, esto es algo asombroso!»
73. «¿Te asombras de la orden de
Alá?» dijeron. «¡Que la misericordia de Alá y Sus bendiciones
sean sobre vosotros, gente de la casa! ¡Es digno de ser
alabado, glorificado!»
74. Y cuando el temor de Abraham
se hubo desvanecido y recibió la buena noticia, se puso
a discutir con Nosotros sobre el pueblo de Lot.
75. Abraham era, ciertamente, benigno,
tierno, estaba arrepentido.
76. «¡Abraham! ¡Deja de defenderles!
¡Ha llegado la orden de tu Señor y recibirán un castigo
ineludible!»
77. Y cuando Nuestros enviados
vinieron a Lot, éste se afligió por ellos y se sintió impotente
para protegerles. Dijo: «¡Este es un día terrible!»
78. Su pueblo, que solía antes
cometer el mal, corrió a Lot, que dijo: «¡Pueblo! ¡Aquí
tenéis a mis hijas. Son más puras para vosotros. ¡Temed
a Alá y no me avergoncéis en mis huéspedes! ¿No hay entre
vosotros un hombre honrado?
79. Dijeron: «Ya sabes que no tenemos
ningún derecho a tus hijas. Tú ya sabes lo que queremos...»
80. Dijo: «¡Ah! Si os pudiera...
o si pudiera recurrir a un apoyo fuerte...»
81. Dijeron: «¡Lot! ¡Somos los
enviados de tu Señor! ¡No se llegarán a ti! ¡Ponte en camino
con tu familia durante la noche y que ninguno de vosotros
se vuelva! Tu mujer, sí que se volverá y le alcanzará el
mismo castigo que a ellos. Esto les ocurrirá al alba. ¿No
está cercana el alba?»
82. Y cuando vino Nuestra orden,
la volvimos de arriba abajo e hicimos llover sobre ella
piedras de arcilla a montones,
83. marcadas junto a tu Señor.
Y no está lejos de los impíos.
84. Y a los madianitas su hermano
Suayb. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún
otro dios que a Él. ¡No defraudéis en la medida ni en el
peso! Os veo en el bienestar, pero temo por vosotros el
castigo de un día de alcance universal.
85. Y, ¡pueblo!, ¡dad la medida
y el peso equitativos! ¡No defraudéis a los demás en sus
bienes! ¡No obréis mal en la tierra corrompiendo!
86. Lo que Alá os deja es mejor
para‚ vosotros, si es que sois creyentes. Y yo no
soy vuestro custodio»
87. Dijeron: «¡Suayb! ¿Acaso te
ordena tu religión que dejemos lo que nuestros padres servían
o que dejemos de utilizar libremente nuestra hacienda? Tú
eres, ciertamente, el benigno, el honrado».
88. Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece?
Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor y Él
me provee de un bello sustento venido de Él... Yo no pretendo
contrariaros cuando os prohíbo algo. No pretendo sino reformaros
en la medida de mis posibles. Mi éxito no depende sino de
Alá. En Él confío y a Él me vuelvo arrepentido.
89. Y ¡pueblo!, ¡que la oposición
a mí no os cause los mismos males que alcanzaron al pueblo
de Noé o al pueblo de Hud o al pueblo de Salih! Y el pueblo
de Lot no está lejos de vosotros.
90. ¡Pedid perdón a vuestro Señor!
Luego, ¡volveos a Él Mi Señor es misericordioso. lleno de
amor».
91. Dijeron: «¡Suayb! No entendemos
mucho de lo que dices. Entre nosotros se te tiene por débil.
Si no hubiera sido por tu clan, te habríamos lapidado. No
nos impresionas».
92. Dijo: «¡Pueblo! ¡Os impresiona
mi clan más que Alá, a Quien habéis pospuesto con desprecio?
Mi Señor abarca todo lo que hacéis.
93. ¡Pueblo! ¡Obrad según vuestra
situación! Yo también obraré... Veréis quién va a recibir
un castigo humillante y quién es el que miente... ¡Vigilad!
Yo también vigilaré con vosotros».
94. Cuando vino Nuestra orden,
salvamos por una misericordia venida de Nosotros a Suayb
y a los que con él creían. El Grito sorprendió a los que
habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas,
95. como si no hubieran habitado
en ellas. ¡Sí! Atrás los madianitas! como también se había
dicho a los tamudeos.
96. Y ya enviamos a Moisés con
Nuestros signos y con una autoridad manifiesta
97. a Faraón y a sus dignatarios.
Pero éstos siguieron la orden de Faraón. Y la orden de Faraón
no era sensata.
98. El día de la Resurrección,
precederá a su pueblo y le conducirá a beber al Fuego. ¡Qué
mal abrevadero...!
99. En esta vida fueron perseguidos
por una maldición y lo serán también el día de la Resurrección.
¡Qué mal regalo...!
100. Te contamos estas cosas de
las ciudades: algunas de ellas están aún en pie, otras son
rastrojo.
101. No hemos sido Nosotros quienes
han sido injustos con sus habitantes, sino que ellos lo
han sido consigo mismos. Sus dioses, a los que invocaban,
en lugar de invocar a Alá, no les sirvieron de nada cuando
vino la orden de tu Señor. No hicieron sino aumentar su
perdición.
102. Así castiga tu Señor cuando
castiga las ciudades que son impías. Su castigo es doloroso,
severo.
103. Ciertamente, hay en ello
un signo para quien teme el castigo de la otra vida. Ése
es un día en que todos los hombres serán congregados, un
día que todos presenciarán.
104. No lo retrasaremos sino hasta
el plazo fijado.
105. El día que esto ocurra nadie
hablará sino con Su permiso. De los hombres, unos serán
desgraciados, otros felices.
106. Los desgraciados estarán
en el Fuego, gimiendo y bramando,
107. eternamente, mientras duren
los cielos y la tierra, a menos que tu Señor disponga otra
cosa. Tu Señor hace siempre lo que quiere.
108. Los felices, en cambio, estarán
en el Jardín, eternamente, mientras duren los cielos y la
tierra, a menos que tu Señor disponga otra cosa. Será un
don ininterrumpido.
109. No vivas con dudas respecto
a lo que sirven esas gentes. No sirven sino como servían
antes sus padres. Vamos a darles, sin mengua, la parte que
les corresponde.
110. Y ya dimos a Moisés la
Escritura, pero discreparon acerca de ella y, si no
llega a ser por una palabra previa de tu Señor, ya se habría
decidido entre ellos. Y ellos dudan seriamente de ella.
111. Ciertamente, tu Señor remunerará
a todos sus obras sin falta. Está bien informado de lo que
hacen.
112. Sé recto como se te ha ordenado
y lo mismo los que, contigo, se arrepientan. ¡No seáis rebeldes!
Él ve bien lo que hacéis.
113. ¡Y no os arriméis a los impíos,
no sea que el fuego os alcance! No tenéis, fuera de Alá
amigos. Luego, no seréis auxiliados.
114. Haz la azalá en las dos horas
extremas del día y en las primeras de la noche. Las buenas
obras disipan las malas. Ésta es una amonestación para los
que recuerdan.
115. ¡Y ten paciencia! Alá no
deja de remunerar a quienes hacen el bien.
116. Entre las generaciones que
os precedieron, ¿por qué no hubo gentes virtuosas que se
opusieran a la corrupción en la a tierra, salvo unos pocos
que Nosotros salvamos, mientras que los impíos persistían
en el lujo en que vivían y se hacían culpables?
117. No iba tu Señor a destruir
las ciudades injustamente mientras sus poblaciones se portaban
correctamente.
118. Tu Señor, si hubiera querido,
habría hecho de los hombres una sola comunidad. Pero no
cesan en sus discrepancias,
119. salvo aquéllos que han sido
objeto de la misericordia de tu Señor, y por eso los ha
creado. Se ha cumplido la palabra de tu Señor: «¡He de llenar
la gehena de genios y de hombres, de todos ellos!»
120. Te contamos todo esto, sacado
de las historias de los enviados, para confirmar tu corazón.
Así te llegan, con ellas, la Verdad, una exhortación y una
amonestación para los creyentes.
121. Y di a los que no creen:
«¡Obrad según vuestra situación! Nosotros también obraremos....
122. ¡Y esperad! ¡Nosotros esperamos!»
123. A Alá pertenece lo oculto
de los cielos y de la tierra. Él es el fin de todo. ¡Sírvele!
¡Confía en Él! Tu Señor está atento a lo que hacéis.
|