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2. La vaca (Al bacara)
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Revelado después de Higrah. Este capitulo
tiene 286 versos.
¡En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso!
1. `lm.
2. Ésta es la Escritura, exenta
de dudas, como dirección para los temerosos de Alá,
3. que creen en lo oculto, hacen la
azalá y dan limosna de lo que les hemos proveído.
4. creen en lo que se te ha revelado
a ti y antes de ti, y están convencidos de la otra vida.
5. Ésos son los dirigidos por su Señor
y ésos los que prosperarán.
6. Da lo mismo que adviertas o no a
los infieles: no creen.
7. Alá ha sellado sus corazones y oídos;
una venda cubre sus ojos y tendrán un castigo terrible.
8. Hay entre los hombres quienes dicen:
«Creemos en Alá y en el último Día», pero no creen.
9. Tratan de engañar a Alá y a los que
creen; pero, sin darse cuenta, sólo se engañan a sí mismos.
10. Sus corazones están enfermos y
Alá les ha agravado su enfermedad. Tendrán un castigo doloroso
por haber mentido.
11. Cuando se les dice: «¡No corrompáis
en la tierra!», dicen: «Pero ¡si somos reformadores!»
12. ¡No son ellos, en realidad, los
corruptores? Pero no se dan cuenta.
13. Cuando se les dice: «¡Creed como
creen los demás!», dicen: «¿Es que vamos a creer como creen
los tontos?» Son ellos los tontos, pero no lo saben.
14. Cuando encuentran a quienes creen,
dicen: «¡Creemos!» Pero, cuando están a solas con sus demonios,
dicen: «Estamos con vosotros, era sólo una broma».
15. Alá les devolverá la broma y les
dejará que persistan en su rebeldía, errando ciegos.
16. Ésos son los que han trocado la
Dirección por el extravío. Por eso, su negocio no ha resultado
lucrativo y no han sido bien dirigidos.
17. Son como uno que alumbra un fuego.
En cuanto éste ilumina lo que le rodea, Alá se les lleva la
luz y les deja en tinieblas: no ven.
18. Son sordos, mudos, ciegos, no se
convierten.
19. O como si viniera del cielo una
nube borrascosa, cargada de tinieblas, truenos y relámpagos.
Se ponen los dedos en los oídos contra el rayo, por temor a
la muerte. Pero Alá cerca a los infieles.
20. El relámpago les arrebata casi
la vista. Cuando les ilumina, caminan a su luz; pero, cuando
les oscurece, se detienen. Si Alá hubiera querido, les habría
quitado el oído y la vista. Alá es omnipotente.
21. ¡Hombres! Servid a vuestro Señor,
Que os ha creado, a vosotros y a quienes os precedieron. Quizás,
así, tengáis temor de Él.
22. Os ha hecho de la tierra lecho
y del cielo edificio. Ha hecho bajar agua del cielo, mediante
la cual ha sacado frutos para sustentaros. No atribuyáis iguales
a Alá a sabiendas.
23. Si dudáis de lo que hemos revelado
a Nuestro siervo, traed una sura semejante y, si es verdad lo
que decís, llamad a vuestros testigos en lugar de llamar a Alá.
24. Pero, si no lo hacéis -y nunca
podréis hacerlo-, guardaos del fuego cuyo combustible lo constituyen
hombres y piedras, y que ha sido preparado para los infieles.
25. Anuncia la buena nueva a quienes
creen y obran bien: tendrán jardines por cuyos bajos fluyen
arroyos. Siempre que se les dé como sustento algún fruto de
ellos, dirán: «Esto es igual que lo que se nos ha dado antes».
Pero se les dará algo sólo parecido. Tendrán esposas purificadas
y estarán allí eternamente.
26. Alá no se avergüenza de proponer
la parábola que sea, aunque se trate de un mosquito. Los que
creen saben que es la Verdad, que viene de su Señor. En cuanto
a los que no creen, dicen: «¿Qué es lo que se propone Alá con
esta parábola?» Así extravía Él a muchos y así también dirige
a muchos. Pero no extravía así sino a los perversos.
27. Quienes violan la alianza con Alá
después de haberla concluido, cortan los lazos que Alá ha ordenado
mantener y corrompen en la tierra, ésos son los que pierden.
28. ¿Cómo podéis no creer en Alá, siendo
así que os dio la vida cuando aún no existíais, que os hará
morir y os volverá a la vida, después de lo cual seréis devueltos
a Él?
29. Él es Quien creó para vosotros
cuanto hay en la tierra. Y subió al cielo e hizo de él siete
cielos. Es omnisciente.
30. Y cuando tu Señor dijo a los ángeles:
«Voy a poner un sucesor en la tierra». Dijeron: «¿Vas a poner
en ella a quien corrompa en ella y derrame sangre, siendo así
que nosotros celebramos Tu alabanza y proclamamos Tu santidad?»
Dijo: «Yo sé lo que vosotros no sabéis».
31. Enseñó a Adán los nombres de todos
los seres y presentó éstos a los ángeles diciendo: «Informadme
de los nombres de éstos, si es verdad lo que decís».
32. Dijeron: «¡Gloria a Ti! No sabemos
más que lo que Tú nos has enseñado. Tú eres, ciertamente, el
Omnisciente, el Sabio».
33. Dijo: «¡Adán! ¡Infórmales de sus
nombres!» Cuando les informó de sus nombres, dijo: «¿No os he
dicho que conozco lo oculto de los cielos y de la tierra y que
sé lo que mostráis lo que ocultáis?»
34. Y cuando dijimos a los ángeles:
«¡Prosternaos ante Adán!». Se prosternaron, excepto Iblis. Se
negó y fue altivo: era de los infieles.
35. Dijimos: «¡Adán! ¡Habita con tu
esposa en el Jardín y comed de él cuanto y donde queráis. pero
no os acerquéis a este árbol! Si no, seréis de los impíos».
36. Pero el Demonio les hizo caer,
perdiéndolo, y les sacó del estado en que estaban. Y dijimos:
«¡Descended! Seréis enemigos unos de otros. La tierra será por
algún tiempo vuestra morada y lugar de disfrute».
37. Adán recibió palabras de su Señor
y Éste se volvió a él. Él es el Indulgente, el Misericordioso.
38. Dijimos: «¡Descended todos de él!
Si. pues, recibís de Mí una dirección, quienes sigan Mi dirección
no tendrán que. temer y no estarán tristes.
39. Pero quienes no crean y desmientan
Nuestros signos, ésos morarán en el Fuego eternamente».
40. ¡Hijos de Israel! Recordad la gracia
que os dispensé y sed fieles a la alianza que conmigo concluisteis.
Entonces, Yo seré fiel a la que con vosotros concluí. ¡Temedme,
pues, a Mí y sólo a Mí!
41. ¡Creed en lo que he revelado en
confirmación de lo que habéis recibido! ¡No seáis los primeros
en no creer en ello, ni malvendáis Mis signos! ¡Temedme, pues,
a Mí. y sólo a Mí!
42. ¡No disfracéis la Verdad de falsedad,
ni ocultéis la Verdad conociéndola!
43. ¡Haced la azalá, dad el azaque
e inclinaos con los que se inclinan!
44. ¿Mandáis a los hombres que sean
piadosos y os olvidáis de vosotros mismos siendo así que leéis
la Escritura? ¿Es que no tenéis entendimiento?
45. ¡Buscad ayuda en la paciencia y
en la azalá! Sí, es algo difícil, pero no para los humildes,
46. que cuentan con encontrar a su
Señor y volver a Él.
47. ¡Hijos de Israel! Recordad la gracia
que os dispensé y que os distinguí entre todos los pueblos.
48. Temed un día en que nadie pueda
satisfacer nada por otro, ni se acepte la intercesión ajena,
compensación ni auxilio.
49. Y cuando os salvamos de las gentes
de Faraón, que os sometían a duro castigo, degollando a vuestros
hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres. Con esto
os probó vuestro Señor duramente.
50. Y cuando os separamos las aguas
del mar y os salvamos, anegando a las gentes de Faraón en vuestra
presencia.
51. Y cuando nos dimos cita con Moisés
durante cuarenta días. Luego, cuando se fue, cogisteis el ternero,
obrando impíamente.
52. Luego, después de eso, os perdonamos.
Quizás, así, fuerais agradecidos.
53. Y cuando dimos a Moisés la
Escritura y el Criterio. Quizás, así, fuerais bien dirigidos.
54. Y cuando Moisés dijo a su pueblo:
¡Pueblo! Habéis sido injustos con vosotros mismos al coger el
ternero. ¡Volveos a vuestro Creador y mataos unos a otros.!
Esto es mejor para vosotros a los ojos de vuestro Creador. Así
se aplacará. Él es el Indulgente, el Misericordioso».
55. Y cuando dijisteis: «¡Moisés! No
creeremos en ti hasta que veamos a Alá claramente». Y el Rayo
se os llevó, viéndolo vosotros venir.
56. Luego, os resucitamos después de
muertos. Quizás, así, fuerais agradecidos.
57. Hicimos que se os nublara y que
descendieran sobre vosotros el maná y las codornices: «¡Comed
de las cosas buenas de que os hemos proveído!» No fueron injustos
con Nosotros, sino que lo fueron consigo mismos.
58. Y cuando dijimos: «¡Entrad en esta
ciudad, y comed donde y cuando queráis de lo que en ella haya!
¡Entrad por la puerta prosternándoos y decid '¡Perdón!'» Os
perdonaremos vuestros pecados y daremos más a quienes hagan
el bien.
59. Pero los impíos cambiaron por otras
las palabras que se les habían dicho e hicimos bajar contra
los impíos un castigo del cielo por haber obrado perversamente.
60. Y cuando Moisés pidió agua para
su pueblo. Dijimos: «¡Golpea la roca con tu vara!» Y brotaron
de ella doce manantiales. Todos sabían de cuál debían beber.
«¡Comed y bebed del sustento de Alá y no obréis mal en la tierra
corrompiendo!»
61. Y cuando dijisteis: «¡Moisés! No
podremos soportar una sola clase de alimento. ¡Pide a tu Señor
de parte nuestra que nos saque algo de lo que la tierra produce:
verduras, pepinos, ajos, lentejas y cebollas!» Dijo: «¿Vais
a cambiar lo que es mejor por algo peor? ¡Bajad a Egipto y hallaréis
lo que pedís!» La humillación y la miseria se abatieron sobre
ellos e incurrieron en la ira de Alá. Porque no habían prestado
fe a los signos de Alá y habían dado muerte a los profetas sin
justificación. Porque habían desobedecido y violado la ley.
62. Los creyentes, los judíos, los
cristianos, los sabeos, quienes creen en Alá y en el último
Día y obran bien. ésos tienen su recompensa junto a su Señor.
No tienen que temer y no estarán tristes.
63. Y cuando concertamos un pacto con
vosotros y levantamos la montaña por encima de vosotros: «¡Aferraos
a lo que os hemos dado y recordad su contenido! Quizás, así,
seáis temerosos de Alá».
64. Luego, después de eso, os volvisteis
atrás y, si no llega a ser por el favor de Alá en vosotros y
por Su misericordia, habriáis sido de los que pierden.
65. Sabéis, ciertamente, quiénes de
vosotros violaron el sábado. Les dijimos: «¡Convertíos en monos
repugnantes!»
66. E hicimos de ello un castigo ejemplar
para los contemporáneos y sus descendientes, una exhortación
para los temerosos de Alá.
67. Y cuando Moisés dijo a su pueblo:
«Alá os ordena que sacrifiquéis una vaca». Dijeron: «¿Nos tomas
a burla?» Dijo: «¡Alá me libre de ser de los ignorantes!»,
68. Dijeron: «Pide a tu Señor de nuestra
parte que nos aclare cómo ha de ser ella». Dijo: «Dice que no
es una vaca vieja ni joven, sino de edad media. Haced, pues,
como se os manda».
69. Dijeron: «Pide a tu Señor de nuestra
parte que nos aclare de qué color ha de ser». Dijo: «Dice que
es una vaca amarilla de un amarillo intenso, que haga las delicias
de los que la miran».
70. Dijeron: «Pide a tu Señor de nuestra
parte que nos aclare cómo es, pues todas las vacas nos parecen
iguales. Así. si Alá quiere, seremos, ciertamente, bien dirigidos».
71. Dijo: «Dice que es una vaca que
no ha sido empleada en el laboreo de la tierra ni en el riego
del cultivo, sana, sin tacha». Dijeron: «Ahora has dicho la
verdad». Y la sacrificaron, aunque poco faltó para que no lo
hicieran.
72. Y cuando matasteis a un hombre
y os lo recriminasteis, pero Alá reveló lo que ocultabais.
73. Entonces dijimos: «¡Golpeadlo con
un pedazo de ella!» Así Alá volverá los muertos a la vida y
os hará ver Sus signos. Quizás, así, comprendáis.
74. Luego, después de eso, se endurecieron
vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aún más duros.
Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran
y se cuela el agua por ellas, otras que s vienen abajo por miedo
a Alá. Alá está atento a lo que hacéis.
75. ¿Cómo vais a anhelar que os crean
si algunos de los que escuchaban la Palabra de Alá la alteraron
a sabiendas, después de haberla comprendido?
76. Y, cuando encuentran a quienes
creen, dicen: «¡Creemos!» Pero, cuando están a solas, dicen.
«¿Vais a contarles lo que Alá os ha revelado para que puedan
esgrimirlo como argumento contra vosotros ante vuestro Señor?
¿Es que no razonáis?»
77. ¿No saben que Alá conoce lo que
ocultan y lo que manifiestan?
78. Hay entre ellos gentiles que no
conocen la Escritura, sino fantasías y no hacen sino
conjeturar.
79. ¡Ay de aquéllos que escriben la
Escritura con sus manos y luego dicen: Esto viene de
Alá, para, luego, malvenderlo! ¡Ay de ellos por lo que sus manos
han escrito! ¡Ay de ellos por lo que han cometido!
80. Dicen: «El fuego no nos tocará
más que por días contados». Di: «¿Os ha prometido algo Alá?
Pues Alá no faltará a Su promesa. ¿O es que decís contra Alá
lo que no sabéis?»
81. ¡Pues sí! Quienes hayan obrado
mal y estén cercados por su pecado, ésos morarán en el Fuego
eternamente.
82. Pero quienes hayan creído y obrado
bien, ésos morarán en el Jardín eternamente.
83. Y cuando concertamos un pacto con
los hijos de Israel: «¡No sirváis sino a Alá! ¡Sed buenos con
vuestros padres y parientes, con los huérfanos y pobres, hablad
bien a todos, haced la azalá dad el azaque!» Luego, os desviasteis,
exceptuados unos pocos, y os alejasteis.
84. Y cuando concertamos un pacto con
vosotros: «¡No derraméis vuestra sangre ni os expulséis de casa
unos a otros!» Lo aceptasteis, sois testigos.
85. Pero sois vosotros los que os matáis
y expulsáis a algunos de los vuestros de sus casas, haciendo
causa común contra ellos con pecado y violación de la ley. Y,
si acuden a vosotros como cautivos, los rescatáis. El haberlos
expulsado era ya ilícito. Entonces, ¿es que creéis en parte
de la Escritura y dejáis de creer en otra parte? ¿Qué
merecen quienes de vosotros tal hacen sino la ignominia en la
vid de acá y ser enviados al castigo más duro el día de la Resurrección?
Alá está atento a lo que hacéis.
86. Ésos son los que han comprado la
vida de acá a cambio de la otra. No se les mitigará el castigo
ni encontrarán quien les auxilie.
87. Dimos a Moisés la Escritura
y mandamos enviados después de él. Dimos a Jesús, hijo de María,
las pruebas claras y le fortalecimos con el Espíritu Santo.
¿Es que tenías que mostraros altivos siempre que venía a vosotros
un enviado con algo que no deseabais? A unos les desmentisteis,
a otros les disteis muerte.
88. Dicen: «Nuestros corazones están
incircuncisos». ¡No! Alá les ha maldecido por su incredulidad.
Es tan poco lo que creen...
89. Y cuando les vino de Alá una
Escritura que confirmaba lo que ya tenían - antes, pedían
un fallo contra los que no creían -, cuando vino a ellos lo
que ya conocían, no le prestaron fe. ¡Que la maldición de Alá
caiga sobre los infieles!
90. ¡Qué mal negocio han hecho, no
creyendo en lo que Alá ha revelado, rebelados porque Alá favoreció
a quien Él quiso de Sus siervos, e incurriendo en Su ira una
y otra vez! Los infieles tendrán un castigo humillante.
91. Y cuando se les dice: «¡Creed en
lo que Alá ha revelado!», dicen: «Creemos en lo que se nos ha
revelado». Pero no creen en lo que vino después. que es la Verdad,
en confirmación de lo que ya tenían. Di: «¿Por qué, pues, si
erais creyentes, matasteis antes a los profetas de Alá?»,
92. Moisés os aportó pruebas claras.
pero, ido, cogisteis el ternero, obrando impíamente.
93. Y cuando concertamos un pacto con
vosotros y levantamos la montaña por encima de vosotros: «¡Aferraos
a lo que os hemos dado y escuchad!» Dijeron: «Oímos y desobedecemos».
Y, como castigo a su incredulidad, quedó empapado su corazón
del amor al ternero. Di: «Si sois creyentes, malo es lo que
vuestra fe os ordena».
94. Di: «Si se os reserva la Morada
Postrera junto a Alá, con exclusión de otras gentes. entonces
¡desead la muerte. si sois consecuentes!»
95. Pero nunca la desearán por lo que
sus manos han cometido. Alá conoce bien a los impíos.
96. Verás que son los más ávidos de
vivir, más aún que los asociadores. Hay entre ellos quien desearía
vivir mil años, pero eso no le libraría del castigo. Alá ve
bien o que hacen.
97. Di: «Si hay alguien enemigo de
Gabriel -él es quien. autorizado por Alá. lo reveló a tu corazón,
en confirmación de los mensajes anteriores, como dirección y
buena nueva para los creyentes-,
98. si hay alguien enemigo de Alá,
de Sus ángeles, de Sus enviados, de Gabriel y de Miguel, Alá,
a Su vez, es enemigo de los infieles».
99. Te hemos revelado, en verdad, signos
claros y sólo los perversos pueden negarlos.
100. ¿Es que siempre que conciertan
una alianza van algunos de ellos a rechazarla? No, la mayoría
no creen.
101. Y, cuando viene a ellos un Enviado
mandado por Alá, que confirma lo que han recibido, algunos de
aquéllos a quienes se había dado la Escritura se echan
la Escritura de Alá a la espalda, como si no supieran
nada.
102. Han seguido lo que los demonios
contaban bajo el dominio de Salomón. Salomón no dejó de creer,
pero los demonios sí, enseñando a los hombres la magia y lo
que se había revelado a los os ángeles, Harut y Marut, en Babel.
Y éstos no enseñaban a nadie, que no dijeran que sólo eran una
tentación y que, por tanto, no debía dejar de creer. Aprendieron
de ellos cómo dividir a un hombre de su esposa. Y con ello no
dañaban a nadie sino autorizados por Alá. Aprendieron lo que
les dañaba y no les aprovechaba, sabiendo bien que quien adquiría
eso no iba a tener parte en la otra vida. ¡Qué mal negocio han
hecho! Si supieran...
103. Si hubieran creído y temido a
Alá, la recompensa de Éste habría sido mejor. Si supieran...
104. ¡Creyentes! ¡No digáis: «¡Raina!»,
sino «¡Unzurna!» y escuchad! los infieles tendrán un castigo
doloroso.
105. Los que no creen, tanto gente
de la Escritura como asociadores, no desearían que vuestro
Señor os enviara bien alguno. Pero Alá particulariza con Su
misericordia a quien Él quiere. Alá es el Dueño del favor inmenso.
106. Si abrogamos una aleya o provocamos
su olvido, aportamos otra mejor o semejante. ¿No sabes que Alá
es omnipotente?
107. ¿No sabes que el dominio de los
cielos y de la tierra es de Alá y que no tenéis. fuera de Alá,
amigo ni auxiliar?
108. ¿O preferís pedir a vuestro Enviado,
como fue Moisés pedido antes? Quien cambie la fe por la incredulidad
se ha extraviado del camino recto.
109. A muchos de la gente de la
Escritura les gustaría hacer de vosotros infieles después
de haber sido creyentes, por envidia, después de habérseles
manifestado la Verdad. Vosotros, empero, perdonad y olvidad
hasta que venga Alá con su orden. Alá es omnipotente.
110. Haced la azalá y dad el azaque.
El bien que hagáis como anticipo a vosotros mismos, volveréis
a encontrarlo junto a Alá. Alá ve bien lo que hacéis.
111. Y dicen: «Nadie entrará en el
Jardín sino los judíos o los cristianos.» Ésos son sus anhelos.
Di: «¡Aportad vuestra prueba, si es verdad lo que decís!»
112. ¡Pues si! Quien se someta a Alá
y haga el bien, tendrá su recompensa junto a su Señor. No tiene
que temer y no estará triste.
113. Los judíos dicen: «Los cristianos
carecen de base», y los cristianos dicen: «Los judíos carecen
de base», siendo así que leen la Escritura. Lo mismo
dicen quienes no saben. Alá decidirá entre ellos el día de la
Resurrección sobre aquello en que discrepaban.
114. ¿Hay alguien que sea más impío
que quien impide que se mencione Su nombre en las mezquitas
de Alá y se empeña en arruinarlas? Hombres así no deben entrar
en ellas sino con temor. ¡Que ,¿ sufran ignominia en la vida
de acá y terrible castigo en la otra!
115. De Alá son el Oriente y el Occidente.
Adondequiera que os volváis, allí está la faz de Alá. Alá es
inmenso, omnisciente.
116. Dicen: «Alá ha adoptado un hijo».
¡Gloria a Él! ¡No! Suyo es lo que está en los cielos y en la
tierra. Todo Le obedece.
117. Es el Creador de los cielos y
de la tierra. Y cuando decide algo, le dice tan sólo: «¡Sé!»
y es.
118. Los que no saben dicen: «¿Por
qué Alá no nos habla o nos viene un signo?» Lo mismo decían
sus antecesores. Sus corazones son iguales. En verdad, hemos
aclarado los signos a gente que está convencida.
119. Te hemos enviado con la Verdad
como nuncio de buenas nuevas y como monitor, y no tendrás que
responder de los condenados al fuego de la gehena.
120. Ni los judíos ni los cristianos
estarán satisfechos de ti mientras no sigas su religión. Di:
«La dirección de Alá es la Dirección». Ciertamente, si sigues
sus pasiones después e haber sabido tú lo que has sabido. no
tendrás amigo ni auxiliar frente a Alá.
121. Aquéllos a quienes hemos dado
la Escritura y la leen como debe ser leída. creen en
ella. Quienes, en cambio, no creen en ella, ésos son los que
pierden.
122. ¡Hijos de Israel! Recordad la
gracia que os dispensé y que os distinguí entre todos los pueblos.
123. Temed un día en que nadie pueda
satisfacer nada por otro, ni se acepte ninguna compensación
ni aproveche ninguna intercesión. ni sea posible auxilio alguno.
124. Y cuando su Señor probó a Abraham
con ciertas órdenes. Al cumplirlas, dijo: «Haré de ti guía para
los hombres». Dijo: «¿Y de mi descendencia?» Dijo: "Mi
alianza no incluye a los impíos».
125. Y cuando hicimos de la Casa lugar
de reunión y de refugio para los hombres. Y: «¡Haced del lugar
de Abraham un oratorio!» Y concertamos una alianza con Abraham
e Ismael: que purificaran Mi Casa para los que dieran las vueltas,
para los que acudieran a hacer un retiro, a inclinarse y a prosternarse.
126. Y cuando Abraham dijo: «¡Señor!
Haz de ésta una ciudad segura y provee de frutos a su población,
a aquéllos que crean en Alá y en el último Día». Dijo: «A quienes
no crean, es dejaré que gocen por breve tiempo. Luego. les arrastraré
al castigo del Fuego. ¡Qué mal fin...!»
127. Y cuando Abraham e Ismael levantaban
los cimientos de la Casa: «¡Señor, acéptanoslo! ¡Tú eres Quien
todo lo oye, Quien todo lo sabe!
128. ¡Y haz, Señor, que nos sometamos
a Ti, haz de nuestra descendencia una comunidad sumisa a Ti,
muéstranos nuestros ritos y vuélvete a nosotros! ¡Tú eres, ciertamente,
el Indulgente, el Misericordioso!
129. ¡Señor! Suscita entre ellos a
un Enviado de su estirpe que les recite Tus aleyas y les enseñe
la Escritura y la Sabiduría les purifique! Tú eres, ciertamente,
el Poderoso, el Sabio».
130. ¿Quién sino el necio de espíritu
puede sentir aversión a la religión de Abraham? Le elegimos
en la vida de acá y en la otra vida es, ciertamente, de los
justos.
131. Cuando su Señor le dijo: «¡Sométete!».
Dijo: «Me someto al Señor del universo».
132. Abraham ordenó hacer lo mismo
a sus hijos varones, y también Jacob: «¡Hijos míos! Alá os ha
escogido esta religión. Así, pues, no muráis sino sometidos
a Él».
133. ¿Fuisteis, acaso, testigos de
lo que dijo Jacob a sus hijos varones cuando iba a morir. «¿A
quién serviréis cuando yo ya no esté?» Dijeron: «Serviremos
a tu Dios, el Dios de tus padres Abraham, Ismael e Isaac, como
a un Dios Uno. Nos sometemos a Él».
134. Ésa es una comunidad ya desaparecida.
Ha recibido lo que merecía, como vosotros recibiréis lo que
merezcáis. No tendréis que responder de lo que ellos hacían.
135. Dicen: «Si sois judíos o cristianos,
estáis en la vía recta». Di: «No, antes bien la religión de
Abraham, que fue hanif y no asociador».
136. Decid: «Creemos en Alá y en lo
que se nos ha revelado, en lo que se reveló a Abraham, Ismael,
Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas
recibieron de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno
de ellos y nos sometemos a É1».
137. Así, pues, si creen en lo mismo
que vosotros creéis, estarán en la vía recta. Pero si se desvían,
estarán entonces en oposición. Alá te bastará contra ellos.
Él e Quien todo lo oye. Quien todo lo sabe».
138. ¡Tinte de Alá! Y ¿Quién puede
teñir mejor que Alá? Somos Sus servidores.
139. Di: «¿Vais a discutir con nosotros
sobre Alá. siendo así que Él es nuestro Señor y Señor vuestro?
Nosotros respondemos de nuestras obras y vosotros de las vuestras.
Y Le servimos sinceramente.
140. ¿O diréis que Abraham, Ismael,
Isaac, Jacob y las tribus fueron judíos o cristianos?» Di: «¿Quién
sabe más? ¿Vosotros o Alá? ¿Hay alguien que sea más impío que
quien oculta un testimonio que ha recibido de Alá? Alá está
atento a lo que hacéis».
141. Ésa es una comunidad ya desaparecida.
Ha recibido lo que merecía como vosotros recibiréis lo que merezcáis.
No tendréis que responder de lo que ellos hacían.
142. Los necios de entre los hombres
dirán: «Qué es lo que les ha inducido a abandonar la alquibla
hacia la que se orientaban?» Di: «De Alá son el Oriente y el
Occidente. Dirige a quien Él quiere a una vía recta».
143. Hemos hecho así de vosotros un
comunidad moderada, para que seáis testigos de los hombres y
para que el Enviado sea testigo de vosotros. No pusimos la alquibla
hacia la que antes te orientabas sino para distinguir a quien
seguía al Enviado de quien le daba la espalda. Ciertamente,
es cosa grave, pero no para aquéllos a quienes Alá dirige. Alá
no va a dejar que se pierda vuestra fe. Alá es manso para con
los hombres, misericordioso.
144. Vemos cómo vuelves tu rostro
al cielo. Haremos, pues, que te vuelvas hacia una dirección
que te satisfaga. Vuelve tu rostro hacia la Mezquita Sagrada.
Dondequiera que estéis, volved vuestro rostro hacia ella. Aquéllos
que han recibido la Escritura saben bien que es la Verdad
que viene de su Señor. Alá está atento a lo que hacen.
145. Aun si aportas toda clase de
signos a quienes han recibido la Escritura., no siguen
tu alquibla, ni tú debes seguir la suya, ni siguen unos la alquibla
de otros. Y, si sigues sus pasiones, después de haber sabido
tú lo que has sabido, entonces, serás de los impíos.
146. Aquéllos a quienes hemos dado
la Escritura la conocen como conocen a sus propios hijos
varones. Pero algunos de ellos ocultan la Verdad a sabiendas.
147. La Verdad viene de tu Señor.
¡No seas, pues, de los que dudan!
148. Todos tienen una dirección adonde
volverse. ¡Rivalizad en buenas obras! Dondequiera que os encontréis,
Alá os juntará. Alá es omnipotente.
149. Vengas de donde vengas, vuelve
tu rostro hacia la Mezquita Sagrada. Ésta es la Verdad que viene
de tu Señor. Alá está atento a lo que hacéis.
150. Vengas de donde vengas. vuelve
tu rostro hacia la Mezquita Sagrada. Estéis donde estéis, volved
vuestros rostros hacia ella, de modo que nadie, excepto los
que hayan obrado impíamente, puedan alegar nada contra vosotros.
Y no les tengáis miedo a ellos, sino a Mí. Así completaré Mi
gracia en vosotros. Y quizás. así, seáis bien dirigidos.
151. Igual que os hemos mandado un
Enviado de entre vosotros para que os recite Nuestras aleyas,
para que os purifique, para que os enseñe la Escritura
y la Sabiduría, para que os enseñe lo que no sabíais.
152. ¡Acordaos de Mí, que Yo Me acordaré
de vosotros! ¡Dadme las gracias y no Me seáis desagradecidos!
153. ¡Vosotros, los que creéis, buscad
ayuda en la paciencia y en la azalá! Alá está con los pacientes.
154. ¡Y no digáis de quienes han caído
por Alá que han muerto! No, sino que viven. Pero no os dais
cuenta...
155. Vamos a probaros con algo de
miedo, de hambre, de pérdida de vuestra hacienda, de vuestra
vida, de vuestros frutos. Pero ¡anuncia buenas nuevas a los
que tienen paciencia.
156. que, cuando les acaece una desgracia,
dicen: «Somos de Alá y a Él volvemos»!
157. Ellos reciben las bendiciones
y la misericordia de su Señor. Ellos son los que están en la
buena dirección.
158. Safa y Marwa figuran entre los
ritos prescritos por Alá. Por eso, quien hace la peregrinación
mayor a la Casa o la menor, no hace mal en dar las vueltas alrededor
de ambas. Y si uno hace el bien espontáneamente, Alá es agradecido,
omnisciente.
159. Quienes ocultan las pruebas claras
y la Dirección que hemos revelado, después de habérselo Nosotros
aclarado a los hombres en la Escritura, incurren en la
maldición de Alá y de los hombres.
160. Pero aquéllos que se arrepientan
y se enmienden y aclaren, a ésos Me volveré. Yo soy el Indulgente,
el Misericordioso.
161. Los que no crean y mueran siendo
infieles, incurrirán en la maldición de Alá. de los ángeles
y de los hombres, en la de todos ellos.
162. Eternos en ella, no se les mitigará
el castigo, ni les será dado esperar.
163. Vuestro Dios es un Dios Uno.
No hay más dios que Él, el Compasivo, el Misericordioso.
164. En la creación de los cielos
y de la tierra, en la sucesión de la noche y el día, en las
naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres,
en el agua que Alá hace bajar del cielo, vivificando con ella
la tierra después de muerta, diseminando por ella toda clase
de bestias, en la variación de los vientos, en las nubes, sujetas
entre el cielo y la tierra, hay, ciertamente, signos para gente
que razona.
165. Hay hombres que, fuera de Alá,
toman a otros que equiparan a Él y les aman como se ama a Alá.
Pero los creyentes aman a Alá con un amor más fuerte. Si vieran
los impíos, cuando vean e castigo, que la fuerza es toda de
Alá y que Alá castiga severamente...
166. Cuando los corifeos se declaren
irresponsables de sus secuaces, vean el castigo y se rompan
los lazos que les unían...
167. Los secuaces dicen: «Si pudiéramos
volver, nos declararíamos irresponsables de ellos, como ellos
se han declarado de nosotros». Así Alá les mostrará sus obras
para pesar de ellos. ¡Nunca saldrán del Fuego!
168. ¡Hombres! ¡Comed de los alimentos
lícitos y buenos que hay en la tierra y no sigáis los pasos
del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado.
169. Os ordena lo malo y lo deshonesto
y que digáis contra Alá lo que no sabéis.
170. Y cuando se les dice: «¡Seguid
lo que Alá ha revelado!», dicen: «¡No! Seguiremos las tradiciones
de nuestros padres». Pero ¿y si sus padres eran incapaces de
razonar y no estaban bien dirigidos?
171. Los incrédulos son como cuando
uno grita al ganado, que no percibe más que una llamada, un
grito: son sordos, mudos, ciegos, no razonan.
172. ¡Creyentes! ¡Comed de las cosas
buenas de que os hemos proveído y dad gracias a Alá, si es a
Él solo a Quien servís!
173. Os ha prohibido sólo la carne
mortecina, la sangre. la carne de cerdo y la de todo animal
sobre el que se haya invocado un nombre diferente del de Alá.
Pero si alguien se ve compelido por la necesidad -no por deseo
ni por afán de contravenirno peca. Alá es indulgente, misericordioso.
174. Quienes ocultan algo de la
Escritura que Alá ha revelado y lo malvenden, sólo fuego
ingerirán en sus entrañas y Alá no les dirigirá la palabra el
día de la Resurrección ni les declarará puros. Tendrán un castigo
doloroso.
175. Ésos son los que han trocado
la Dirección por el extravío. el perdón por el castigo. ¿Cómo
pueden permanecer imperturbables ante el Fuego?
176. Esto es así porque Alá ha revelado
la Escritura con la Verdad. Y quienes discrepan sobre
la Escritura están en marcada oposición.
177. La piedad no estriba en que volváis
vuestro rostro hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino en
creer en Alá y en el último Día, en los ángeles, en la Escritura
y en los profetas, en dar de la hacienda. por mucho amor que
se le tenga, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajero,
mendigos y esclavos, en hacer la azalá y dar el azaque, en cumplir
con los compromisos contraídos, en ser pacientes en el infortunio,
en la aflicción y en tiempo de peligro. ¡Ésos son los hombres
sinceros, ésos los temerosos de Alá!
178. ¡Creyentes! Se os ha prescrito
la ley del talión en casos de homicidio: libre por libre, esclavo
por esclavo, hembra por hembra. Pero, si a alguien le rebaja
su hermano la pena, que la demanda sea conforme al uso la indemnización
apropiada. Esto es un alivio por parte de vuestro Señor, una
misericordia. Quien, después de esto. viole la ley, tendrá un
castigo doloroso.
179. En la ley del talión tenéis vida,
¡hombres de intelecto! Quizás, así, temáis a Alá.
180. Se os ha prescrito que, cuando
uno de vosotros vea que va a morir dejando bienes, haga testamento
en favor de sus padres y parientes más cercanos conforme al
uso. Esto constituye un deber para los temerosos de Alá.
181. Si alguien lo cambia luego de
haberlo oído, pecará sólo el que lo cambie. Alá todo lo oye,
todo lo sabe.
182. Pero, si alguien teme una injusticia
o ilegalidad por parte del testador y consigue un arreglo entre
los herederos, no peca. Alá es indulgente, misericordioso.
183. ¡Creyentes!; Se os ha prescrito
el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron.
Quizás, así, temáis a Alá.
184. Días contados. Y quien de vosotros
esté enfermo o de viaje, un número igual de días. Y los que,
pudiendo, no ayunen podrán redimirse dando de comer a un pobre.
Y, si uno hace el bien espontáneamente, tanto mejor para él.
Pero os conviene más ayunar. Si supierais...
185. Es el mes de ramadán, en que
fue revelado el Corán como dirección para los hombres
y como pruebas claras de la Dirección y del Criterio. Y quien
de vosotros esté presente ese mes, que ayune en él. Y quien
esté enfermo o de viaje, un número igual de días. Alá quiere
hacéroslo fácil y no difícil. ¡Completad el número señalado
de días y ensalzad a Alá por haberos dirigido! Quizás, así seáis
agradecidos.
186. Cuando Mis siervos te pregunten
por Mí, estoy cerca y respondo a la oración de quien invoca
cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así,
sean bien dirigidos.
187. Durante el mes del ayuno os es
lícito por la noche uniros con vuestras mujeres: son vestidura
para vosotros y vosotros lo sois para ellas. Alá sabe que os
engañabais a vosotros mismos. Se ha vuelto a vosotros y os ha
perdonado. Ahora, pues, yaced con ellas y buscad lo que Alá
os ha prescrito. Comed y bebed hasta que, a la alborada, se
distinga un hilo blanco de un hilo negro. Luego, observad un
ayuno riguroso hasta la caída de la noche. Y no las toquéis
mientras estéis de retiro en la mezquita. Éstas son las leyes
de Alá, no os acerquéis a ellas. Así explica Alá Sus aleyas
a los hombres. Quizás, así, Le teman.
188. No os devoréis la hacienda injustamente
unos a otros. No sobornéis con ella a los jueces para devorar
una parte de la hacienda ajena injusta y deliberadamente.
189. Te preguntan acerca de los novilunios.
Di: «Son indicaciones que sirven a los hombres para fijar la
época de la peregrinación». La piedad no estriba en que entréis
en casa por detrás. sino en que temáis a Alá. ¡Entrad en casa
por la puerta y temed a Alá! Quizás, así prosperéis.
190. Combatid por Alá contra quienes
combatan contra vosotros, pero no os excedáis. Alá no ama a
los que se exceden.
191. Matadles donde deis con ellos,
y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave
que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada,
a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros,
matadles: ésa es la retribución de los infieles.
192. Pero, si cesan, Alá es indulgente,
misericordioso.
193. Combatid contra ellos hasta que
dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá. Si cesan,
no haya más hostilidades que contra los impíos.
194. El mes sagrado por el mes sagrado.
Las cosas sagradas caen bajo la ley del talión. Si alguien os
agrediera, agredidle en la medida que os agredió. Temed a Alá
y sabed que Él está con los que Él temen.
195. Gastad por la causa de Alá y
no os entreguéis a la perdición. Haced el bien. Alá ama a quienes
hacen el bien.
196. Llevad a cabo la peregrinación
mayor y la menor por Alá. Pero, si os veis impedidos, ofreced
una víctima conforme a vuestros medios. No os afeitéis la cabeza
hasta que la víctima llegue al lugar del sacrificio. Si uno
de vosotros está enfermo o tiene una dolencia en la cabeza,
puede redimirse ayunando, dando limosna u ofreciendo un sacrificio.
Cuando estéis en seguridad, quien aproveche para hacer la peregrinación
menor, mientras llega el tiempo de la mayor, que ofrezca una
víctima según sus posibilidades. Pero, si no encuentra qué ofrecer,
deberá ayunar tres días durante la peregrinación mayor y siete
a su regreso, esto es, diez completos. Esto atañe a aquél cuya
familia no reside en las cercanías de la Mezquita Sagrada. ¡Temed
a Alá! ¡Sabed que Alá es severo en castigar!
197. Ya se sabe cuáles son los meses
de la peregrinación. Quien decida hacerla en esos meses se abstendrá
durante la peregrinación de comercio carnal, de cometer actos
impíos y de discutir. Alá conoce el bien que hacéis. ¡Aprovisionaos!
La mejor provisión es el temor de Alá...¡Temedme, pues, hombres
de intelecto!
198. No hacéis mal, si buscáis favor
de vuestro Señor. Cuando os lancéis desde Arafat, ¡recordad
a Alá junto al Monumento Sagrado! Recordadle... cómo os ha dirigido...
cuando erais, ates, de los extraviados.
199. ¡Haced, luego, como los demás
y pedid perdón a Alá! Alá es indulgente, misericordioso.
200. Cuando hayáis cumplido vuestros
ritos, ¡recordad a Alá como recordáis a vuestros antepasados
o con más fervor aún! Hay entre los hombres quienes dicen: «¡Señor!
¡Danos n la vida de acá!» Ésos no tendrán parte en la otra vida.
201. Otros dicen: «¡Señor! ¡Danos
bien en la vida de acá y en la otra y presérvanos del castigo
del Fuego!»
202. Ésos tendrán parte según sus
méritos. Alá es rápido en ajustar cuentas...
203. ¡Recordad a Alá en días determinados!
Quien los reduzca a dos días no hace mal; como tampoco quien
se demore, si es que teme a Alá. ¡Temed a Alá! ¡Sabed que seréis
congregados hacia Él!
204. Hay entre los hombres alguno
cuya manera de hablar sobre la vida de acá te gusta, que toma
a Alá por testigo de lo que su corazón encierra. Es un fogoso
discutidor.
205. Pero, apenas te vuelve la espalda,
se esfuerza por corromper en el país y destruir las cosechas
y el ganado. Alá no ama la corrupción.
206. Y. cuando se le dice: «¡Teme
a Alá!», se apodera de él un orgullo criminal. Tendrá la gehena
como retribución. ¡Qué mal lecho...!
207. Hay entre los hombres quien se
sacrifica por deseo de agradar a Alá. Alá es manso con Sus siervos.
208. ¡Creyentes! ¡Entrad todos en
la Paz y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un
enemigo declarado.
209. Pero si, después de haber recibido
las pruebas claras, cometéis un desliz, sabed que Alá es poderoso,
sabio.
210. ¿Qué esperan sino que Alá y los
ángeles vengan a ellos en un nublado? La cosa está ya decidida.
Todo será devuelto a Alá.
211. Pregunta a los Hijos de Israel
cuántos signos claros les dimos. Si uno, después de recibir
la gracia de Alá, la cambia... Alá es severo en castigar.
212. La vida de acá ha sido engalanada
a los ojos de los infieles, que se burlan de los que creen.
Pero los temerosos de Alá estarán por encima de ellos el día
de la Resurrección. Y Alá provee sin medida a quien Él quiere.
213. La Humanidad constituía una sola
comunidad. Alá suscitó profetas portadores de buenas nuevas,
que advertían, y reveló por su medio la Escritura con
la Verdad para que decida entre los hombres sobre aquello en
que discrepaban. Sólo aquéllos a quienes se les había dado discreparon
sobre ella, a pesar de las pruebas claras recibidas, y eso por
rebeldía mutua. Alá quiso dirigir a los creyentes hacia la Verdad,
sobre la que los otros discrepaban. Alá dirige a quien Él quiere
a una vía recta.
214. ¿O creéis que vais a entrar en
el Jardín antes de pasar por lo mismo que pasaron quienes os
precedieron? Sufrieron el infortunio y la tribulación y una
conmoción tal que el Enviado y los que con él creían dijeron:
«¿Cuándo vendrá el auxilio de Alá?» Sí, el auxilio de Alá está
cerca.
215. Te preguntan qué deben gastar.
Di «Los bienes que gastéis, que sean para los padres, los parientes
más cercanos, los huérfanos, los necesitados y el viajero».
Alá conoce perfectamente el bien que hacéis.
216. Se os ha prescrito que combatáis,
aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene
y améis algo que no os conviene. Alá sabe, mientras que vosotros
no sabéis.
217. Te preguntan si está permitido
combatir en el mes sagrado. Di: «Combatir en ese mes es pecado
grave. Pero apartar del camino de Alá -y negarle- y de la Mezquita
Sagrada y expulsar de ella a la gente es aún más grave para
Alá, así como tentar es más grave que matar». Si pudieran, no
cesarían de combatir contra vosotros hasta conseguir apartaros
de vuestra fe. Las obras de aquéllos de vosotros que apostaten
de su fe y mueran como infieles serán vanas en la vida de acá
y en la otra. Ésos morarán en el Fuego eternamente.
218. Quienes creyeron y quienes dejaron
sus hogares, combatiendo esforzadamente por Alá, pueden esperar
la misericordia de Alá. Alá es indulgente, misericordioso.
219. Te preguntan acerca del vino
y del maysir, Di: «Ambos encierran pecado grave y ventajas
para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad».
Te preguntan qué deben gastar. Di: «Lo superfluo». Así o explica
Alá las aleyas, Quizás, así, meditéis
220. sobre la vida de acá y la otra.
Te preguntan acerca de los huérfanos. Di: «Está bien mejorar
su condición; pero, si mezcláis vuestra hacienda con la suya,
tratadles como a hermanos». Alá distingue al corruptor del reformador.
Y si Alá hubiera querido os habría afligido. Alá es poderoso,
sabio.
221. No os caséis con mujeres asociadoras
hasta que crean. Una esclava creyente es mejor que una asociadora,
aunque ésta os guste más. No caséis con asociadores hasta que
éstos crean. Un esclavo creyente es mejor que un asociador,
aunque éste os guste más. Ésos os llaman al Fuego, en tanto
que Alá os llama al Jardín y al perdón si quiere, y explica
Sus aleyas a los hombres. Quizás, así, se dejen amonestar.
222. Te preguntan acerca de la menstruación.
Di: «Es un mal. ¡Manteneos, pues, aparte de las mujeres durante
la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se hayan
purificado! Y cuando se hayan purificado, id a ellas como Alá
os ha ordenado». Alá ama a quienes se arrepienten. Y ama a quienes
se purifican.
223. Vuestras mujeres son campo labrado
para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo
preceder algo para vosotros mismos! ¡Temed a Alá y sabed que
Le encontraréis! ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes!
224. Jurando por Alá, no hagáis de
Él un obstáculo que os impida practicar la caridad, ser temerosos
de Alá y reconciliar a los hombres. Alá todo lo oye, todo lo
sabe.
225. Alá no tendrá en cuenta la vanidad
de vuestros juramentos, pero sí tendrá en cuenta la intención
de vuestros corazones. Alá es indulgente, benigno.
226. Quienes juren no acercarse a
sus mujeres tienen de plazo cuatro meses. Si se retractan,...
Alá es indulgente, misericordioso.
227. Si se deciden por el repudio,...
Alá todo lo oye, todo lo sabe.
228. Las repudiadas deberán esperar
tres menstruaciones. No les es lícito ocultar lo que Alá ha
creado en su seno si es que creen en Alá y en el último Día.
Durante esta espera, sus esposo tienen pleno derecho a tomarlas
de nuevo si desean la reconciliación. Ellas tienen derechos
equivalentes a sus obligaciones, conforme al uso, pero los hombres
están un grado por encima de ellas. Alá es poderoso, sabio.
229. El repudio se permite dos veces.
Entonces, o se retiene a la mujer tratándola como se debe o
se la deja marchar de buena manera. No os es lícito recuperar
nada de lo que les disteis, a menos que las dos partes teman
no observar las leves de Alá. Y, si teméis que no observen las
leyes de Alá, no hay inconveniente en que ella obtenga su libertad
indemnizando al marido. Éstas son las leyes de Alá, no las violéis.
Quienes violan las leyes de Alá, ésos son los impíos.
230. Si la repudia, ésta ya no le
será permitida sino después de haber estado casada con otro.
Si este último la repudia. no hay inconveniente en que aquéllos
vuelvan a reunirse, si creen que observarán las leyes de Alá.
Éstas son las leyes de Alá Las explica a gente que sabe.
231. Cuando repudiéis a vuestras mujeres
y éstas alcancen su término, retenedlas como se debe o dejadlas
en libertad como se debe. ¡No las sujetéis a la fuerza, en violación
de las leyes de Alá! Quien esto hace es injusto consigo mismo.
¡No toméis a burla las aleyas de Alá, antes bien recordad la
gracia de Alá para con vosotros y lo que os ha revelado de la
Escritura y de la Sabiduría, exhortándoos con ello! ¡Temed
a Alá y sabed que Alá es omnisciente!
232. Cuando repudiéis a vuestras mujeres
y éstas alcancen su término, no les impidáis que se casen con
sus maridos, si se ponen buenamente de acuerdo. A esto se exhorta
a quien de vosotros crea en Alá y en el último Día. Esto es
más correcto para vosotros y más puro. Alá sabe, mientras que
vosotros no sabéis.
233. Las madres amamantarán a sus
hijos durante dos años completos si desea que la lactancia sea
completa. El padre debe sustentarlas y vestirlas conforme al
uso. A nadie se le pedirá sino según sus posibilidades. No se
dañará a la madre por razón de su hijo, ni al padre. Un deber
semejante incumbe al heredero. Y no hay inconveniente en que
el padre y la madre quieran, de mutuo acuerdo y luego de consultarse,
destetar al niño. Y, si queréis emplear a una nodriza para vuestros
hijos, no hacéis mal, siempre que paguéis lo acordado conforme
al uso. ¡Temed a Alá y sabed que Alá ve bien lo que hacéis!
234. Las viudas que dejéis deben esperar
cuatro meses y diez días; pasado ese tiempo, no seréis ya responsables
de lo que ellas dispongan de sí mismas conforme al uso. Alá
está bien informado de lo que hacéis.
235. No hacéis mal en proponer a tales
mujeres casaros con ellas o en ocultarles vuestra intención
de hacerlo. Alá sabe que pensaréis en ellas. Pero ¡no les prometáis
nada en secreto! ¡Habladas, más bien, como se debe! ¡Y no decidáis
concluir el matrimonio hasta que se cumpla el período prescrito
de espera! ¡Sabed que Alá conoce lo que hay en vuestras mentes,
de modo que cuidado con Él! Pero sabed que Alá es indulgente,
benigno.
236. No hacéis mal en repudiar a vuestras
mujeres mientras aún no las hayáis tocado o asignado dote. Proveedles,
no obstante, como se debe, el acomodado según sus posibilidades
y el pobre según las suyas. Esto constituye un deber para quienes
hacen el bien.
237. Y, si las repudiáis antes de
tocarlas y luego de haberles asignado dote, pagadles la mitad
de lo asignado, a menos que ellas o aquél en cuya mano esté
la conclusión del matrimonio renuncien a ello. La renuncia es
más conforme al temor de Alá. No os olvidéis de mostraros generosos
unos con otros. Alá ve bien lo que hacéis.
238. ¡Observad las azalás -sobre todo.
la azalá intermedia- y estad con devoción ante Alá!
239. Si teméis algún peligro, de pie
o montados. Y, cuando estéis en seguridad, ¡recordad a Alá...
cómo os enseño lo que no sabíais...!
240. Los que de vosotros mueran dejando
esposas deberían testar en favor de ellas para su mantenimiento
durante un año sin echarlas. Y, si ellas se van, no se os reprochará
lo que ellas hagan honradamente respecto a su persona. Alá es
poderoso, sabio.
241. Hay que proveer a las repudiadas
como se debe. Esto constituye un deber para los temerosos de
Alá.
242. Así explica Alá Sus aleyas. Quizás,
así, razonéis.
243. ¿No has visto a quienes, por
millares, dejaron sus hogares por miedo a la muerte? Alá les
había dicho: «¡Morid!» Luego, les resucitó. Sí, Alá dispensa
Su favor a los hombres, pero la mayoría de los hombres no agradecen.
244. ¡Combatid por Alá y sabed que
Alá todo lo oye, todo lo sabe!
245. ¿Quién será el que haga un préstamo
generoso a Alá? Alá se lo devolverá multiplicado. Alá cierra
y abre. Seréis devueltos a Él.
246. ¿No has visto a los dignatarios
de los Hijos de Israel? Cuando, después de Moisés, dijeron a
un profeta suyo: «¡Suscítanos a un rey para que combatamos por
Alá!» Dijo: «Puede que no combatáis una vez que se os prescriba
el combate». Dijeron: «¿Cómo no vamos a combatir por Alá si
se nos ha expulsado de nuestros hogares y de nuestros hijos?»
Pero, cuando se les prescribió el combate, volvieron la espalda,
salvo unos pocos. Alá conoce bien a los impíos.
247. Su profeta les dijo: «Alá os
ha suscitado a Saúl como rey». Dijeron: «¿Cómo va él a dominar
sobre nosotros si nosotros tenemos más derecho que él al dominio
y no se le ha concedido abundancia de hacienda?» Dijo: «Alá
lo ha escogido prefiriéndolo a vosotros y le ha dado más ciencia
y más cuerpo». Alá da Su dominio a quien Él quiere. Alá es inmenso,
omnisciente.
248. Su profeta les dijo: «El signo
de su dominio será que el Arca volverá a vosotros, llevada por
los ángeles, con sakina de vuestro Señor y reliquia de
lo que dejaron las gentes de Moisés y de Aarón. Ciertamente
tenéis en ello un signo, si es que sois creyentes».
249. Y, cuando Saúl marchó con los
soldados, dijo: «Alá os probará con un arroyo. Quien beba de
él no será de los míos. Quien no lo pruebe, será de los míos,
a menos que beba una sola vez del hueco de la mano». Y bebieron
de él, salvo unos pocos. Y, cuando él y los que creían lo hubieron
cruzado, dijeron: «Hoy no podemos nada contra Goliat y sus soldados».
Los que contaban con encontrar a Alá dijeron: «¡Cuántas veces
una tropa reducida ha vencido a otra considerable con permiso
de Al á! Alá está con los que tienen paciencia».
250. Y, cuando salieron contra Goliat
y sus soldados, dijeron: «¡Señor! ¡Infunde en nosotros paciencia,
afirma nuestros pasos, auxílianos contra el pueblo infiel!»
251. Y les derrotaron con permiso
de Alá. David mató a Goliat y Alá le dio el dominio y la sabiduría,
y le enseñó lo que Él quiso. Si Alá no hubiera rechazado a unos
hombres valiéndose de otros, la tierra se habría ya corrompido.
Pero Alá dispensa Su favor a todos.
252. Éstas son las aleyas de Alá,
que te recitamos conforme a la verdad. Ciertamente, tú eres
uno de los enviados.
253. Éstos son los enviados. Hemos
preferido a unos más que a otros. A alguno de ellos Alá ha hablado.
Y a otros les ha elevado en categoría. Dimos a Jesús, hijo de
María, las pruebas claras, y le fortalecimos con el Espíritu
Santo. Si Alá hubiera querido, los que les siguieron no habrían
combatido unos contra otros, después de haber recibido las pruebas
claras. Pero discreparon: de ellos, unos creyeron y otros o.
Si Alá hubiera querido, no habrían combatido unos contra otros.
Pero Alá hace lo que quiere.
254. ¡Creyentes! Dad limosna de lo
que os hemos proveído antes de que venga un día en que no sirvan
ni comercio ni amistad ni intercesión. Los infieles, ésos son
los impíos.
255. ¡Alá! No hay más dios que El.
el Viviente, el Subsistente. Ni la somnolencia ni el sueño se
apoderan de Él. Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra.
¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce
su pasado y su futuro, mientras que ellos no abarcan nada de
Su ciencia, excepto lo que Él quiere. Su Trono se extiende sobre
los cielos y sobre la tierra y su conservación no le resulta
onerosa. Él es el Altísimo, el Grandioso.
256. No cabe coacción en religión.
La buena dirección se distingue claramente del descarrío. Quien
no cree en los taguts y cree en Alá, ese tal se ase del
asidero más firme, de un asidero irrompible. Alá todo lo oye,
todo lo sabe.
257. Alá es el Amigo de los que creen,
les saca de las tinieblas a la luz. Los que no creen, en cambio,
tienen como amigos a los taguts, que les sacan de la
luz a las tinieblas. Ésos morarán en el Fuego eternamente.
258. ¿No has visto a quien disputaba
con Abraham sobre su Señor porque Alá le había dado el dominio?
Cuando Abraham dijo: «Mi Señor es Quien da la vida y da la muerte».
Dijo: «Yo doy la vida y doy a muerte». Abraham dijo: «Alá trae
el sol por oriente; tráelo tú por Occidente». Así fue confundido
el infiel. Alá no dirige al pueblo impío.
259. O como quien pasó por una ciudad
en ruinas. Dijo: «¿Cómo va Alá a devolver la vida a ésta después
de muerta?» Alá le hizo morir y quedar así durante cien años.
Luego, le resucitó y dijo: «¿Cuánto tiempo has permanecido así?»
Dijo: «He permanecido un día o parte de un día». Dijo: «No,
que has permanecido así cien años. ¡Mira tu alimento y tu bebida!
N se han echado a perder. ¡Mira a tu asno! Para hacer de ti
un signo para los hombres. ¡Mira los huesos, cómo los componemos
y los cubrimos de carne!». Cuando lo vio claro, dijo: «Ahora
sé que Alá es omnipotente».
260. Y cuando Abraham dijo: «¡Señor.
muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!» Dijo: «¿Es
que no crees?» Dijo: «Claro que sí, pero es para tranquilidad
de mi corazón». Dijo: «Entonces, coge cuatro aves y despedázalas.
Luego, pon en cada montaña un pedazo de ellas y llámalas. Acudirán
a ti rápidamente. Sabe que Alá es poderoso, sabio».
261. Quienes gastan su hacienda por
Alá son semejantes a un grano que produce siete espigas, cada
una de las cuales contiene cien granos. Así dobla Alá a quien
Él quiere. Alá es inmenso, omnisciente.
262. Quienes gastan su hacienda por
Alá sin hacerlo seguir de alarde ni agravio tendrán su recompensa
junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.
263. Una palabra cariñosa, un perdón
valen más que una limosna seguida de agravio. Alá Se basta a
Sí mismo, es benigno.
264. ¡Creyentes! No malogréis vuestras
limosnas alardeando de ellas o agraviando, como quien gasta
su hacienda para ser visto de los hombres, sin creer en Alá
ni en el último Día. Ese tal es semejante a una roca cubierta
de tierra. Cae sobre ella un aguacero y la deja desnuda. No
pueden esperar nada por lo que han merecido. Alá no dirige al
pueblo infiel.
265. Quienes gastan su hacienda por
deseo de agradar a Alá y por su propio fortalecimiento son semejantes
a un jardín plantado en una colina. Si cae sobre él un aguacero,
da fruto doble; si no cae, rocío. Alá ve bien lo que hacéis.
266. ¿Desearía alguno de vosotros
poseer un jardín de palmeras y vides por cuyo bajo fluyeran
arroyos, con toda clase de frutos, envejecer mientras sus hijos
son aún débiles y que un torbellino de fuego cayera sobre el
jardín y éste se incendiara? Así os explica Alá las aleyas.
Quizás, así meditéis.
267. ¡Creyentes! ¡Dad limosna de las
cosas buenas que habéis adquirido y de lo que, para vosotros,
hemos sacado de la tierra! Y no elijáis lo malo para vuestras
limosnas, como tampoco vosotros lo tomaríais a menos que tuvierais
los ojos cerrados. Sabed que Alá Se basta a Sí mismo, es digno
de alabanza.
268. El Demonio os amenaza con la
pobreza y os ordena lo deshonesto, mientras que Alá os promete
Su perdón y favor. Alá es inmenso, omnisciente.
269. Concede la sabiduría a quien
Él quiere. Y quien recibe la sabiduría recibe mucho bien. Pero
no se dejan amonestar sino los dotados de intelecto.
270. Sea cual sea la limosna que deis,
sea cual sea el voto que hagáis, Alá lo conoce. Y los impíos
no tendrán quien les auxilie.
271. Si dais limosna públicamente,
es algo excelente. Pero, si la dais ocultamente y a los pobres,
es mejor para vosotros y borrará en parte vuestras malas obras.
Alá está bien informado de lo que hacéis.
272. No tienes tú por qué dirigirles
sino que Alá dirige a quien Él quiere. Lo que hagáis de bien
redundará en vuestro propio beneficio. Y no lo hagáis si no
es por deseo de agradara Alá. Lo que hagáis de bien os será
devuelto y no seréis tratados injustamente.
273. Para los pobres que están en
la miseria por haberse dedicado a la causa de Alá y que no pueden
desplazarse. El ignorante los cree ricos porque se abstienen.
Les reconocerás por su aspecto. No piden a la gente inoportunamente.
Y lo que hacéis de bien, Alá lo conoce perfectamente.
274. Los que gastan su hacienda de
noche o de día, en secreto o en público, tendrán su recompensa
junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.
275. Quienes usurean no se levantarán
sino como se levanta aquél a quien el Demonio ha derribado con
sólo tocarle, y eso por decir que el comercio es como la usura,
siendo así que Alá ha autorizado el comercio y prohibido la
usura. Quien. exhortado por su Señor. renuncie conservará lo
que haya ganado. Su caso está en manos de Alá. Los reincidentes,
ésos serán los condenados al Fuego y en él permanecerán para
siempre.
276. Alá hace que se malogre la usura,
pero hace fructificar la limosna. Alá no ama a nadie que sea
infiel pertinaz, pecador.
277. Los que hayan creído y obrado
bien, los que hayan hecho la azalá y dado el azaque tendrán
su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán
tristes.
278. ¡Creyentes! ¡Temed a Alá! ¡Y
renunciad a los provechos pendientes de la usura, si es que
sois creyentes!
279. Si no lo hacéis así, podéis esperar
guerra de Alá y Su Enviado. Pero, si os arrepentís, tendréis
vuestro capital, no siendo injustos ni siendo tratados injustamente.
280. Si está en apuro, concededle
un respiro hasta que se alivie su situación. Y aún sería mejor
para vosotros que le condonarais la deuda. Si supierais...
281. Temed un día en que seréis devueltos
a Alá. Entonces, cada uno recibirá su merecido. Y no serán tratados
injustamente.
282. ¡Creyentes!. Si contraéis una
deuda por un plazo determinado, ponedlo por escrito. Que un
escribano tome fiel nota en vuestra presencia, sin rehusarse
a escribir como Alá le dé a entender. Que escriba. Que el deudor
dicte en el temor de Alá, su Señor, y que no deduzca nada. Y
si el deudor fuera necio, débil o incapaz de dictar, que dicte
su procurador con fidelidad. Llamad, para que sirvan de testigos,
a dos de vuestros hombres; s no los hay, elegid a un hombre
y a dos mujeres de entre quienes os plazcan como testigos, de
tal modo que si una yerra, la otra subsane su error. Que los
testigos no se sustraigan cuando se les llame. Que no os repugne
subscribir una deuda, sea pequeña o grande, precisando su vencimiento.
Esto es más equitativo ante Alá, es más correcto para el testimonio
y da menos lugar a dudas. A menos que se trate de una operación
concluida entre vosotros sin intermediarios; entonces, no hay
inconveniente en que no lo pongáis por escrito. Pero ¡tomad
testigos cuando os vendáis algo! ¡Y que no se moleste al escribano
ni al testigo! Si lo hacéis, cometeréis una iniquidad. ¡Temed
a Alá! Alá os instruye. Alá es omnisciente.
283. Y si estáis de viaje y no encontráis
escribano, que se deposite una fianza. Si uno confía un depósito
a otro, debe el depositario restituir el depósito en el temor
de Alá, su Señor. Y no rehuséis deponer como testigos. Quien
rehúsa tiene un corazón pecador. Alá sabe bien lo que hacéis.
284. De Alá es lo que está en los
cielos y en la tierra. Lo mismo si manifestáis lo que tenéis
en vosotros que si lo ocultáis, Alá os pedirá cuenta de ello
Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere. Alá es
omnipotente.
285. El Enviado cree en cuanto le
ha sido revelado por su Señor, y lo mismo los creyentes. Todos
ellos creen en Alá, en Sus ángeles. en Sus Escrituras
y en Sus enviados. No hacemos distinción ente ninguno de Sus
enviados. Han dicho: «Oímos y obedecemos. ¡Tu perdón, Señor!
¡Eres Tú el fin de todo!»
286. Alá no pide nada a nadie más
allá de sus posibilidades. Lo que uno haya hecho redundará en
su propio bien o en su propio mal. ¡Señor! ¡No castigues nuestros
olvidos o nuestras faltas! ¡Señor! ¡No nos impongas una carga
como la que impusiste a quienes nos precedieron! ¡Señor! ¡No
nos impongas más allá de nuestras fuerzas! ¡Y absuélvenos, perdónanos,
apiádate d nosotros! ¡Tú eres nuestro Protector! ¡Auxílianos
contra el pueblo infiel!
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