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EXTRACTO DE DOS DISERTACIONES DE SU EXCELENCIA EL AIATUL·LAH JAMENEÎ

La invasión de EE.UU. a Irak:
La manifestación de un nuevo hitlerismo en la historia

… 21 de Marzo de 2003
Refiriéndose a la invasión a Irak, el gran líder de la Revolución Islá­mica consideró que el propósito de esta guerra arrolladora y opresora es: la ocupación de Irak, el dominio sobre la región, con­trolar las fuentes de petróleo y resguardar al ilegítimo régimen sionista.

Así también, el Aiatul·lah Ja­meneî, frente a una gran multi­tud en la ciudad de Mash·had, en el Santuario del Imam Ar-Ridâ (P) expresó:

“El ataque de EE.UU. a Irak es una muestra de un nuevo y muy peligroso hitlerismo en la historia”. Dijo: “El ataque de un país contra otro y con excusas falaces, es condenado por la opi­nión pública mundial. La guerra que EE.UU. emprendió contra Irak presenta amplios aspectos y las naciones musulmanas deben comprender la profundidad y dimensiones peligrosas de ello.”

Él consideró la invasión de EE.UU. a Irak como la manifesta­ción de un nuevo hitlerismo en la historia y agregó:

“Hitler ofrecía excusas ridí­culas y falsas para cubrir sus crí­menes. Asimismo hoy los nor­teamericanos señalan como causa de la criminal invasión al hecho de concretar sus ilegítimos obje­tivos, a los que llaman “intereses nacionales de EE.UU.”

El gran líder de la Revolución Islámica, comparó a las autorida­des norteamericanas con los se­ñores feudales y antiguos bravu­cones y agregó:

“Primero los norteamericanos definen a los intereses ilegítimos en las diferentes regiones del mundo como “intereses nacio­nales propios”, y luego, a cual­quier precio, incluso a costa de derramar sangre de gente ino­cente, se ocupan en garantizarse esos “intereses”.”

Él consideró que entre los propósitos de EE.UU. al invadir Irak, está la completa domina­ción y a largo plazo de las fuentes de petróleo, las grandes reservas y el mercado de vasto consumo de las zonas árabes e islámicas. También hizo referencia a cómo se ha desenmascarado la real na­turaleza de los falsos lemas nor­teamericanos de “defender la democracia”, y agregó:

“Hoy mismo hay regímenes dictatoriales en la región que les garantizan esos “intereses”, pero para la segura plasmación de esos objetivos, necesitan instalar re­gímenes satélites que en aparien­cia estén sustentados por el voto del pueblo, de manera que se aseguren que no les amenace un levantamiento popular. Es por eso que los países “amigos” de EE.UU. en la región, incluso aquellos en quienes disponen equipamientos, están expuestos a la amenaza norteamericana.”

El Aiatul·lah Jameneî consi­deró el fomentar la cultura del libertinaje y el liberalismo como la preparación del terreno para que el voto de los pueblos sea a favor de los elementos que a ellos les satisfacen, y asuman, en la región, regímenes cipayos pero en apariencia “defensores de la democracia”. Agregó:

“Considerando la suma de di­chos objetivos, los norteamerica­nos, sin respetar ni el más mí­nimo principio humano, al inva­dir Irak produjeron una de las más sucias guerras para perpetrar sus planes políticos, culturales, propagandísticos y finalmente militares. Eso es algo que las na­ciones árabes y musulmanas de­ben comprender muy bien”.

El gran líder de la Revolución Islámica, haciendo referencia a la colaboración de EE.UU. y sus aliados con Saddam a lo largo de los ocho años de la guerra im­puesta a Irán, agregó:

“Saddam, el dictador, ya no les servía, por eso mismo tuvie­ron la idea de reemplazarle.”

 

Cuatro ejes principales en la crisis de Irak
y la posición de la República Islámica de Irán

… 11 de Abril de 2003

Teherán – Servicio Informativo de la República Islámica: El Aia­tul·lah Jameneî, líder de la Re­volución Islámica, ayer, ante una multitudinaria congregación de participantes de la Oración del Viernes en Teherán, exponiendo los diferentes aspectos de la cuestión de Irak, explicó la posi­ción de Irán ante cada uno de dichos aspectos y puso énfasis en que:

“La nación de Irán, al igual que la nación de Irak, está con­tenta por la caída de Saddam, pero condena con firmeza las calamidades acaecidas en Irak y la ocupación y trasgresión que se llevaron a cabo, y por medio de rechazar la designación de un gobernante militar norteameri­cano en Irak, cree que el destino de la nación de Irak debe defi­nirse solamente a manos de dicha nación.”

El gran líder de la Revolución Islámica, señalando las excepcio­nales condiciones existentes en Irak, manifestó que:

“En la cuestión de Irak exis­ten cuatro asuntos completa­mente independientes:

· La caída de Saddam.

· Las tragedias acontecidas para el pueblo iraquí.

· La transgresión de EE.UU. e Inglaterra a un país indepen­diente.

· Y el asunto de la futura admi­nistración de Irak.

La República Islámica de Irán mantiene una posición transpa­rente y clara respecto a cada uno de esos asuntos, la cual se basa en el pensamiento y juicio islámico, y que se ha tomado observando la conveniencia y los intereses del país.”

Él consideró irrisoria la pre­tensión de Bush y Blair respecto a que los norteamericanos y los ingleses atacaron Irak para libe­rar al pueblo de dicho país, y agregó:

“¿Acaso se abre fuego y se arrojan bombas y misiles sobre un pueblo para liberarle?”.

Su Excelencia el Aiatul·lah Jameneî, haciendo referencia a la profusa alegría del pueblo y los responsables de Irán por la caída del dictador y tirano Saddam, consideró al periodo de gobierno de los baazistas en Irak como el más amargo del último siglo para ese país, y agregó:

“Los intereses de Saddam y de EE.UU. se encontraban comple­tamente en armonía hasta antes de que Irak atacase Kuwait, espe­cialmente en los ocho años que Saddam atacó a Irán. Pero luego del ataque de Saddam a Kuwait, los intereses del Estado de Irak y del Estado norteamericano se vieron enfrentados, puesto que EE.UU. no quería perder a los gobiernos árabes del Golfo Pér­sico.”

Él manifestó que:

“El pueblo de Irak está ple­namente feliz por la caída de Saddam, pero en la guerra entre Saadam y los ocupacionistas norteamericanos se mantuvo completamente neutral. El pue­blo y Estado de Irán también adoptó exactamente la misma posición, y con esfuerzo y de­nuedo, los funcionarios no per­mitieron que durante la guerra se ayudara a ninguna de las partes.”

El líder de la Revolución Is­lámica evaluó que la neutralidad del pueblo de Irak en la guerra entre Saddam y los norteameri­canos e ingleses surgió del com­portamiento despótico y despre­ciativo del gobierno de Irak para con su propio pueblo, y agregó:

“En cualquier país en que se produzca tal distanciamiento entre el pueblo y las autoridades y funcionarios, la cuestión será de esa misma manera.”

Él, consideró sospechoso el asunto de la rendición de Bagdad en tres días, y agregó:

“Nuestros bravos combatien­tes, sin ningún equipamiento militar, resistieron el ataque de los iraquíes a la ciudad de Jo­rramshahr por treinta y cinco días, por lo cual el pueblo de Irán debe sentirse orgulloso de ellos, pero Bagdad, con más de ciento veinte mil soldados, cayó en tres días, lo cual es realmente sospe­choso.”

Él consideró las tragedias humanas como el segundo de los aspectos de esta guerra, y haciendo referencia a la pretensión de “defender los derechos humanos” por parte de EE.UU. e Inglaterra, puso énfasis en que:

“Estas calamidades y violación del derecho a la vida y supervivencia de la gente de Irak no se borrará de las mentes y las conciencias de la humanidad, tal como no fueron olvidados los pasados crímenes de EE.UU.”

El gran líder de la Revolución Islámica consideró que el extensivo bombardeo y los misiles arrojados sobre las ciudades iraquíes, el asesinato de personas inocentes, especialmente los niños, asimismo el ultraje al que fueron sometidos los hombres y mujeres iraquíes, la intrusión en su casas y el trato despreciativo que demostraron, conforma una evidencia de la mentira de las pretensiones de EE.UU. e Inglaterra en relación a la observación del derecho a la libertad de las personas y los derechos humanos, y manifestó:

“Desde el principio, la actitud del pueblo y nación de Irán fue tanto condenar esos actos como manifestar su apoyo al pueblo de Irak.”

El Aiatul·lah Jameneî, consideró como el tercero de los asuntos a la transgresión a un país islámico con la excusa de encontrar armas de destrucción masiva, y juzgó ello como el más grotesco de los aspectos, y agregó:

“Esta agresión militar fue condenada por la comunidad mundial mediante un accionar sin precedentes, y se produjeron grandes manifestaciones a lo largo del planeta en oposición a esa transgresión, lo cual es señal del despertar de la conciencia mundial.”

Él anunció que la posición de la República Islámica de Irán en este aspecto concuerda con la de la comunidad internacional, y anunció la condena a la transgresión contra un país islámico. Criticando el muy débil accionar de la Organización de las Naciones Unidas frente a esta evidente transgresión, puso énfasis en que:

“El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas no satisfizo las expectativas de la comunidad internacional, y ninguno de los organismos de las Naciones Unidas, tanto el Consejo de Seguridad como el Consejo General de las Naciones Unidas, celebraron ni una sola reunión para condenar esta transgresión a Irak.”

El líder de la Revolución Islámica recalcó el hecho de que, mediante su transgresión a Irak, EE.UU. dejó al descubierto su contumacia contra la humanidad, y agregó:

“En esta transgresión quedó en claro que EE.UU. es el real eje del mal, y efectivamente, tal como dijo el desaparecido Imam Jomeini, es “el Gran Satán”.”

El Aiatul·lah Jameneî describió como un gran error el accionar de Inglaterra en acompañar a EE.UU. para atacar a Irak, y puso énfasis en que:

“Con esa medida el Primer Ministro de Inglaterra reavivó el repulsivo aspecto del colonialismo inglés en la región, lo cual ya estaba cayendo en el olvido.”

Él consideró el esfuerzo de los norteamericanos por dominar sobre ese país como el cuarto asunto en la cuestión de Irak, y puso énfasis en que:

“Ni el pueblo de Irak, ni el pueblo de Irán, ni la comunidad internacional aceptarán que se designe a un gobernante militar norteamericano en Irak.”

El gran líder de la Revolución Islámica, consideró el plan de EE.UU. de imponer sobre el pueblo de Irak un General retirado vinculado al sionismo, como un retorno al primer periodo del colonialismo y como un suceso completamente reaccionario, y agregó:

“Para afianzar su domino sobre los pueblos, los imperialistas se valen de diferentes métodos, y la evidente imposición de un gobernante militar, conforma una medida considerablemente humillante, producto de la enajenación y la soberbia, propia de varios siglos atrás, y que se verá enfrentada a una reacción por parte de la comunidad internacional.”

El gran líder de la Revolución Islámica agregó:

“Mediante la designación de un gobernante militar, los americanos pretenden paulatinamente tener control también sobre la cultura del pueblo de Irak, y cambiar la forma de pensar de ese pueblo respecto a los invasores. Pero eso es algo imposible, y las generaciones venideras del pueblo de Irak tampoco se olvidarán de sus crímenes.”

Respecto al futuro de Irak recalcó que:

“El pueblo de Irak no saldrá de la sartén del dictador Saddam para caer en el asador de un dictador norteamericano, lo cual consideramos como una violación a las fronteras del Islam y los musulmanes.”

El Aiatul·lah Jameneî, recalcó que:

“El gobierno de Irak debe ser confiado a manos de una persona que el mismo pueblo de Irak elija, y que no esté ligada al poder agresor.”

El gran líder de la Revolución Islámica consideró que una victoria militar en Irak, con las dudas y ambigüedades existentes, no conforma una victoria final y consolidada, y recordó que:

“Los norteamericanos sufrieron una evidente derrota en lo referente a sus lemas de “libertad” y “democracia”, y mostraron que la liberal-democracia permite violar las fronteras de otro país y pisotear a otros pueblos.”

El gran líder de la Revolución Islámica puso énfasis en que:

“Si los norteamericanos dicen la verdad y vinieron solo para derrocar a Saddam y liberar al pueblo de Irak, entonces ahora que Saddam cayó, deben salir inmediatamente de ese país y dejar la administración de los asuntos de Irak en manos de su mismo pueblo. Pero ellos no harán eso puesto que están mintiendo.”

Él consideró una pasmosa derrota militar de EE.UU. al fracaso político en atraer la opinión favorable de las naciones para atacar Irak. Asimismo consideró al fracaso en la credibilidad de los medios de información norteamericanos e ingleses como otra de las derrotas de EE.UU. en el ataque a Irak.”

El gran líder de la Revolución Islámica, señalando el papel representado por los sionistas para preparar el terreno para la guerra contra Irak, agregó:

“Los sionistas se llevan el mayor beneficio en la cuestión del ataque norteamericano contra Irak. El nuevo plan del Medio Oriente sobre el cual Bush insiste, originará la expansión político-económica e incluso geográfica de los sionistas en la región. A su vez, los sionistas, aprovechándose de los sucesos de Irak, incrementaron su sangrienta represión sobre los palestinos.”

Él, recalcando el hecho de que todos los grupos y activistas políticos de Irak ahora se encuentran expuestos a una gran prueba histórica y deben abstenerse de cometer cualquier tipo de error estratégico, agregó:

“Los grupos y activistas políticos deben abstenerse con sumo cuidado de provocar cualquier tipo de caos, desorden y venganzas inadecuadas, y de promover cualquier situación que acarree el afianzamiento de la presencia de los ocupacionistas en Irak.”

El Aiatul·lah Jameneî, evaluó como un error cualquier tipo de colaboración con las fuerzas extranjeras por parte de los activistas y grupos políticos iraquíes, y manifestó que:

“Cualquier tipo de ayuda a los extranjeros permanecerá como una mancha bochornosa en la historia de Irak para los activistas políticos y los grupos iraquíes que colaboren con las fuerzas foráneas.”

El gran líder de la revolución islámica, recalcando el hecho de que la gente de Irak pide su independencia, libertad y un gobierno erigido sobre sus propios valores religiosos y nacionales, agregó:

“Aquellos que durante muchos años hablaron en nombre del pueblo iraquí, ahora deben ser fieles al pueblo de Irak y sus valores y abstenerse de cualquier tipo de pacto encubierto y confabulación con las fuerzas foráneas y los poderes extranjeros.”

- Traducido del persa por: Sheij Feisal Morhell

 

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