La
Libertad en el Islam
TEXTO COMPLETO DE LA DISERTACIÓN DEL EXCELENTÍSIMO
LÍDER DE LA REVOLUCIÓN ISLÁMICA, EL AIATUL·LAH
SAIIED ‘ALI HUSEINI JAMENEÍ, EN OCASIÓN DE LA CEREMONIA
DE EGRESADOS DE UN GRUPO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD “TARBIATE
MUDARRES” (DE FORMACIÓN DEL EDUCADOR) / 3-8-98.
En el Nombre de Dios, El Clemente, el Misericordioso
Este
día para mí es un día muy preciado. Aunque anteriormente
había concurrido varias veces durante el período de mi
Presidencia, esta reunión, desde mi punto de vista, cuenta con
una particularidad que la torna inolvidable y agradable en mi memoria.
Hace unos meses atrás, cuando me informaron sobre la realización
de esta reunión, percibí en los hermanos el deseo de que
yo disertara o los recibiera, y fue entonces que aquel mismo momento
decidí participar de esta reunión y observar de cerca
el fruto de varios años de esta Universidad.
Esta Universidad se fundó con muchas esperanzas. Por supuesto,
todas las Universidades del país tomaron gran parte en la Revolución,
en el sistema, y en el avance y progreso del desarrollo de la ciencia
y la cultura del país, pero esta Universidad fue creada y nacida
de la Revolución, con el objetivo de poder poner a disposición
de todas las Universidades del país, fuerzas científicas
y de profesorado. Tal vez hoy en día que, por gracia de Dios,
en las Universidades del país los jóvenes creyentes y
revolucionarios son numerosos, estas palabras no tengan mucho sentido
para algunos; no obstante, en los primeros años de la década
de los sesenta (del año solar islámico -la primera década
tras la Revolución-) éstas eran muy significativas. En
aquéllas épocas, algunos de los profesores preferían
no concurrir a las Universidades y no colaborar con la Revolución;
algunos viajaban al exterior, y otros eran censurados por los mismos
estudiantes, debido a su falta de responsabilidad y dedicación.
Sin duda, habían también algunos que con toda sinceridad
servían en las Universidades, pero para el desarrollo y proliferación
de Universidades en el país, se requería tomar una medida
básica, la que resultó en la concreción de esta
Universidad.
Hoy en día observo y veo que por la gracia de Dios hay varios
miles de mujeres y hombres egresados de esta Universidad. Esto para
mí es muy agradable y es una experiencia y recuerdo inolvidable.
Queridos hermanos y hermanas, solamente diré una sola frase respecto
a este tema, y esto es que hoy a la generación intelectual universitaria
le cabe una responsabilidad peculiar. Actualmente vuestro país,
vuestra Revolución y vuestro honorable sistema islámico
está atravesando un período en el que todos los que son
poseedores de ideas y de pensamiento deben esforzarse y colaborar para
hacer fructificar este sistema. Hemos dejado atrás períodos
muy difíciles, tanto el de la guerra como el posterior a la misma,
el cual también estuvo repleto de problemas y dificultades.
Hoy atravesamos un período en el que, mediante el empleo de los
recursos de la ciencia y el conocimiento, y el aprovechamiento del esfuerzo
científico, debemos hacer algo para compensar los rezagamientos
impuestos del largo período del despotismo en este país.
Esa época en la que no permitieron que florecieran las capacidades;
no dejaron la oportunidad para que este pueblo exteriorice su genuina
y verdadera identidad, y, por medio de la importación de artículos
industriales -que era el resultado del avance de la ciencia y de la
industria en Occidente-, hicieron que todos los asuntos dependieran
de Occidente. Ingresaron a este país los artículos ideológicos
y culturales, y lo primero que lograron fue que la clase intelectual
de este país perdiera la credibilidad respecto a su propio ser,
a su propia cultura, sus propias costumbres y modales, su propia ciencia,
y las florecientes y brillantes capacidades que existían en la
generación iraní. Esta pérdida de la credibilidad
dejó sus huellas a lo largo de los años.
Naturalmente, pasaron años desde el día en que esta idea
-la idea de menospreciar al iraní- ingresó a este país
causando que este sentimiento de inferioridad penetrara en lo profundo
de las almas de las clases elegidas de esta sociedad, hasta el día
que Occidente recogió los frutos de tal situación, pero
finalmente ellos tuvieron éxito, y el resultado es este mismo
atraso que vosotros podéis observar en nuestro país. A
pesar de toda esta fuente humana, a pesar de todas estas fuentes materiales,
de esta posición geográfica privilegiada con la que contamos,
con ese pasado brillante cultural y científico y con el gran
legado científico que poseemos, nuestra actual situación
está mucho más atrasada de la que debería en los
terrenos del conocimiento, industria y diferentes progresos científicos.
También en relación a nuestras propias cuestiones históricas,
geográficas y literales los demás investigaron y trabajaron
más que nosotros mismos, y esa capacidad brillante que existe
en el iraní, todavía no ha podido resarcir esos rezagamientos.
Por supuesto, de la Revolución a esta parte, un milagro tuvo
lugar, que es el de la “autoestima”. Ese sentimiento de
inferioridad ya no existe, pero hay que trabajar. Los primeros años
de la Revolución, particularmente durante los ocho años
de la guerra impuesta, hubo grandes dificultades. Hoy vuestra responsabilidad
es el esfuerzo, y el propósito del mismo consiste en enaltecer
al Islam y tornar independiente al Irán islámico. Independizad
a vuestro país en todo aspecto. Por supuesto, ser independiente
no significa cerrar las puertas del país a lo que podríamos
aprovechar de Occidente. Esto no es lógico, y nadie invoca a
ello. A lo largo de la historia los seres humanos se han beneficiado
entre sí, pero existe una diferencia entre el intercambio de
ideas, conocimientos y pertenencias entre dos seres iguales, del mismo
peso y valor, y la mendicidad de forma humillante de un ser a otro,
y la concesión del otro de forma menospreciativa; y esto es lo
que de una manera u otra existía antes de la Revolución.
Se debe elevar al país hasta el nivel necesario. Esta es la gran
responsabilidad de la joven generación intelectual y profesional
de este país, y según mi opinión, vosotros, hermanos
y hermanas que estudiasteis en esta Universidad, soportáis una
carga más pesada a este respecto, y si Dios quiere, también
sois los que gozaréis de los mayores éxitos.
Mi objetivo hoy más que todo era encontrarme entre vosotros,
y no necesariamente estaba en mis planes desarrollar un tema. Pensaba
en poder pasar una hora en vuestra compañía escuchando
vuestras preguntas y respondiéndolas. Si bien eso mismo es para
mí muy agradable y placentero, a pesar de ello se me ocurrió
plantear un tema que es provechoso para la situación actual del
país.Existen
dos puntos en la cuestión del tema de la “libertad”.
Hoy, el tema de la “libertad” es frecuente en la prensa
del país y entre los entendidos. Este es un fenómeno bendito.
El que los tópicos básicos y fundamentales de la Revolución
se conviertan en objeto de intercambio de ideas y algunos se vean obligados
a pensar y hablar a su respecto, era lo que esperábamos siempre,
y en poca o gran medida ello se dio respecto a diferentes temas. Ahora
es la cuestión de la libertad la que se plantea. Yo en cierta
medida observo lo que se escribe o se dice al respecto, y de vez en
cuando saco provecho de ello. Las opiniones también son opuestas,
esto es, no todos escriben en la misma línea. Existen diferentes
opiniones. En cada una de las partes también hay palabras correctas
y verdaderas, y es buena la continuación de dichas discusiones.
Ojalá los entendidos de nuestro país se estimularan para
plantear los temas básicos en la prensa sacando a ésta
de ese estado de bajo contenido, y los convirtieran en debates que inciten
a la gente a la reflexión y orientación. Nosotros siempre
hemos recomendado profundizar en la cultura de la Revolución,
y la profundización exige esos debates.Uno
de esos dos puntos que quiero señalar es que en el tema del concepto
de “libertad” nosotros debemos servirnos de la “independencia”
la cual constituye nuestro otro lema, es decir, pensemos en forma independiente,
y no imitando a otros.
Si en esta cuestión, que es la base de muchos de nuestros asuntos
y progresos, imitamos a otros y abrimos nuestros ojos solo a la ventanilla
que nos deja ver las formas de pensar occidentales, habremos incurrido
en un gran error, y nos esperará un amargo resultado.
En principio debo decir que la cuestión de la “libertad”
es uno de los tópicos sobre los que tanto en el Sagrado Corán
como en las palabras de los Imames Inmaculados (P), se ha hecho énfasis
reiteradas veces. Es de hacer notar que nuestro propósito al
referirnos a este término no es la libertad absoluta, que no
cuenta con partidarios en ninguna parte del mundo. No creo que exista
alguien en el mundo que exhorte a una libertad absoluta. Tampoco nos
referimos a la libertad espiritual que se plantea en el Islam, en especial
entre los niveles elevados de la teología. La libertad espiritual
es algo que aceptan todos aquéllos que creen en la espiritualidad.
Esto no es objeto de aceptación o rechazo.El
propósito del término aquí es la libertad social.
La libertad como un derecho humano para pensar, expresar, elegir, etc.
Este mismo tópico ha sido encomiado tanto en el Sagrado Corán
como en la Tradición. La bendita aleya Nº 157 de la Sura
Al-A’râf expresa: «Los que siguen al Enviado, el Profeta
iletrado que hallarán mencionado en sus propios textos, la Tora
y el Evangelio, quien les ordena el bien y les prohibe lo malo; les
hace lícito todo lo bueno y les veda lo inmundo; les despoja
de sus cargas y les libra de las cadenas que les agobian». Dios
especifica que una de las cualidades del Profeta es que libera a los
hombres de las cadenas y las cargas que les agobian, o sea que los libera
de los compromisos impuestos. Este es un concepto extraordinario y extenso.
Si tuvierais en cuenta la situación de las sociedades religiosas
y no religiosas de aquellas épocas sabríais que estas
cargas -o sea esos compromisos y pactos impuestos a los seres humanos-
abarcaban muchas creencias falsas y descabelladas y muchas de las restricciones
sociales erróneas que las manos del despotismo, la tergiversación
y la ignorancia habían impuesto sobre la gente. En cuanto a “Aglal”,
cuyo significado es el de cadenas y grilletes, es claro su significado.
El señor George Jordaq, el autor del famoso libro “La voz
de la Justicia” -que habla respecto al Príncipe de los
Creyentes- compara entre dos frases, una emitida por parte del Príncipe
de los Creyentes -las bendiciones y la paz sean con él-, y la
otra por el Segundo Califa ‘Umar. Cierto día se presentaron
ante el Califa ‘Umar algunas personas de entre los gobernadores
y funcionarios de su época, y debido a que le habían presentado
anteriormente a ‘Umar un informe en contra de éstos que
le había encolerizado, se dirigió a ellos pronunciando
una frase que pasó a ser famosa: “¿Habéis
esclavizado a la gente, siendo que Dios los ha creado libres?”.
Amir-ul Mu’minin pronunció otra frase que se encuentra
en Nahy-ul Balagah y que expresa: “No seas siervo de nadie, puesto
que, ciertamente que Dios te ha creado libre”.
George Jordaq hace una comparación entre estas dos frases, y
llega a la conclusión de que la pronunciada por Amir-ul Mu’minin
es muchas veces más elevada que la del segundo Califa ‘Umar,
puesto que ‘Umar se dirigía a personas en cuyas manos la
libertad no gozaba de garantía alguna, al ser ellos mismos a
quienes decía: “Habéis esclavizado a la gente”,
ahora otorgadle su libertad. Esta es una forma de expresión;
otra manera es la que Amir-ul Mu’minin utiliza al dirigirse a
la gente, por lo que en realidad, convierte a las personas misma en
garantes de su propia libertad, al estar esa garantía contenida
en la misma sentencia: “No seas siervo de nadie, puesto que, ciertamente
que Dios te ha creado libre”.
En cada una de estas dos expresiones se esbozan dos particularidades
para “libertad” -que por supuesto, la de Amir-ul Mu’minin
también cuenta con la preeminencia y ventaja de contener la garantía
de su aplicación-. Una de esas dos particularidades es que la
“libertad” forma parte de la fitrah o naturaleza del hombre:
“Ciertamente que Dios te ha creado libre”, y es a esto a
lo que me voy a referir ahora, haciendo una comparación entre
el pensamiento islámico y el occidental.
Por supuesto, hoy no deseo desarrollar este tema explayadamente; si
es que Dios me da la oportunidad, Insha’Allah en alguna otra ocasión
hablaré respecto al tema de la libertad, puesto que es mucho
lo que se debe decir.
Me he referido al primer punto, que era pensar independientemente en
el asunto. Entonces,
ya habéis notado que la “libertad social” con el
mismo significado que hoy día se traduce en la cultura política
del mundo, tiene una raíz coránica. No existe ninguna
necesidad de que recurramos al liberalismo del siglo XVIII de Europa
y estemos en la búsqueda de lo que dijeron Kant, Juan Stuart
Mill y otros. Nosotros mismos tenemos lógica y cosas por decir.
Pronto os diré que aquellas opiniones, por varios motivos, no
pueden servirnos. Consideren al tópico de la libertad, un tópico
islámico. Según mi opinión, existen dos grupos
que colaboran entre sí para presentar este tema como contrario
al Islam y algo ajeno a nuestro país.Uno
de esos grupos son quienes continuamente citan en sus escritos las palabras
de los filósofos de los últimos tres siglos de Occidente.
Fulano dijo esto, y Mengano aquello. Por supuesto, podemos decir que
ellos son los más honestos, los que por lo menos citan los nombres
de esos filósofos; no obstante, también existen algunos
seudo-filósofos de prensa que traen las palabras de los filósofos
franceses, alemanes, y estadounidenses, pero no mencionan sus nombres,
y se atribuyen ello a sí mismos. Pero aún así estos
últimos también reproducen y de alguna forma ayudan a
originar el pensamiento sobre que la idea de la libertad y el concepto
de la libertad social es una idea del Occidente y un regalo de su parte
para nosotros.Otro
grupo más, que colabora con el otro, pero no a sabiendas, son
los que, apenas se plantea el concepto de libertad, se aterrorizan y
exclaman : “Ay, se perdió la religión”. No
es así. La religión es el mayor mensajero de la libertad.
¿Por qué tiene que desaparecer? La libertad correcta y
racional es el más importante regalo de la religión a
un pueblo y sociedad. Es debido a la bendición de la libertad
que se desarrollan las ideas y florecen las capacidades y talentos.
El despotismo es contrario al talento. En todo lugar que exista la tiranía
no pueden florecer las capacidades.El
Islam procura el florecimiento y desarrollo de los seres humanos. Los
vastos recursos humanos deben ser extraídos al igual que las
fuentes naturales para poder desarrollar al mundo. ¿Acaso eso
es admisible sin la libertad? ¿Es factible solo con ordenar y
prohibir? Entonces, vemos que esto también es un pensamiento
equivocado.Estos
dos grupos, a los que podemos denominar los “occidentalizados”
y los “precavidos”, en realidad, sin que ellos se percaten,
colaboran entre sí para alejar por completo el concepto de libertad
de los círculos islámicos, siendo que esa no es la realidad.
La libertad es un concepto islámico.Ciertamente
que el Islam otorgó más preponderancia a la libertad social
que las escuelas occidentales. Por supuesto, existen numerosas interpretaciones
para el liberalismo, es decir, que desde que, tras el Renacimiento,
este pensamiento se desarrolló en Francia, en Europa y después
en todas partes del mundo, para culminar luego con la Revolución
Francesa, utilizándose seguidamente de una manera tergiversada
en las guerras de independencia de América, creándose
la proclama estadounidense -temas que requieren de muchas ocasiones
para poder ser dilucidados-, (desde que sucedió eso) hasta el
día de hoy se han expuesto decenas de interpretaciones para “liberalismo”.
Especialmente en los últimos tiempos, los ideólogos estadounidenses
o elementos pro-estadounidenses están continuamente escribiendo
al respecto.También
debo deciros que muchos de esos pensadores que incluso no son estadounidenses,
¡escriben al respecto bajo las directivas de organismos estadounidenses!
Es posible que ellos escriban sus libros en Austria, Alemania o Francia,
pero se imprimen en Nueva York, puesto que son a pedido de los EE.UU.,
y sus orígenes también encierran objetivos estadounidenses,
que esto también por sí mismo conforma una larga historia.
En cambio, la opinión del Islam es en comparación una
visión superior, a pesar de todas esas variadas interpretaciones
existentes.
Ellos se enfrentan a un problema para poder presentar una filosofía
para la libertad. ¿Cuál es la filosofía de la libertad?
¿Por qué el ser humano debe ser libre? Es necesario que
se cuente con una argumentación y una raíz filosófica.
Se han dicho varias cosas al respecto: la conveniencia, el bien colectivo,
el deleite colectivo, el deleite individual, y es como máximo:
uno de entre los derechos civiles. Todos estos también son posibles
de rebatir, y son ellos mismos los que los han objetado. Si echáis
un vistazo a los escritos respecto al liberalismo de los últimos
años, os percataréis de la cantidad de afirmaciones inútiles
e infructíferas que se han pronunciado, y que más se asemejan
a las discusiones al respecto de las épocas medievales. Éste
dijo algo, y aquel otro le respondió. Nuevamente el primero le
refutó. Realmente no es un mal pasatiempos para los intelectuales
del tercer mundo. Uno sea partidario de tal opinión, y otro seguidor
de aquélla; uno acepta el argumento de éste y otro interpreta
el argumento de aquél, y por fin, algún otro presenta
la opinión como propia.
Lo máximo a lo que llegan es que el origen y la filosofía
de la libertad es un derecho humano. El Islam ha dicho algo superior
a esto. El Islam -como observasteis en la narración mencionada-
considera a la libertad como una cuestión innata del hombre.
Es verdad, es un derecho, pero uno superior al resto de los derechos,
al igual que lo es el derecho a la vida. De la misma forma que el derecho
a la vida no se puede comparar con el derecho a la vivienda, a elegir,
etc., puesto que es superior a todo eso, y constituye la base de esos
otros derechos, asimismo es la libertad. Esa es la opinión del
Islam.
Por supuesto, existen excepciones. En algunos casos se puede anular
este derecho, al igual que ello puede llegar a ocurrir con el derecho
a la vida. Una persona que mata a alguien, obviamente, debe quitársele
la vida en base a la ley del talión. Alguien corrompe en la Tierra,
entonces recibe su merecido. Lo mismo sucede respecto al derecho de
la libertad, pero éstas son solo excepciones. En consecuencia,
es erróneo imaginar que el pensamiento de la libertad social
es un regalo que Occidente nos hizo y que cada vez que deseemos hablar
excelentemente al respecto, seguro debamos citar el libro y el nombre
de Fulano que vive en Occidente. No, se debe pensar independientemente
y referirse a las fuentes propias e islámicas. El hombre puede
aprovecharse de los pensamientos de otros para ampliar sus criterios
y encontrar los puntos claros, no para imitar, puesto que si se entrega
a la imitación el daño será grande. Algo
que hoy observo en esta lucha intelectual y de prensa -que como he indicado
constituye un fenómeno bendito- es que muchos no prestan atención
a este principio. Aquí quiero dejar en claro dos o tres diferencias
profundas entre la “libertad” desde el punto de vista de
la lógica islámica y la “libertad” desde la
lógica occidental. Como ya he señalado, el liberalismo
es una síntesis de todas las opiniones y tendencias que existen
en dicha escuela, y es posible que algunas de ellas presenten algunas
diferencias entre sí.En
la escuela occidental del liberalismo, la libertad del hombre carece
de una verdad llamada Religión y Dios, es por ello que no consideran
su filosofía como un “don de Dios”. Ninguno de ellos
sostiene que la libertad es otorgada por Dios a los seres humanos, y
buscan un origen filosófico para ello. En el Islam la “libertad”
tiene un origen divino, y ello constituye una diferencia fundamental,
y es la raíz de muchas de las otras diferencias.Según
la lógica islámica, marchar en contra de la libertad es
marchar en contra de un fenómeno divino, lo cual crea en la persona
un deber religioso. En cambio en Occidente no es así.Ello
significa que, según el pensamiento liberal occidental, las luchas
sociales que se realizan en el mundo en pro de la libertad, carecen
de lógica alguna. Una de las cosas que se dicen es que la raíz
de la “libertad social” está en el “bien común”,
o el “bien de la mayoría”. Entonces cabe la pregunta
¿por qué yo debo ir a morir por el “bien de la mayoría”?
Esto carece de lógica. Por supuesto que la emociones momentáneas
y pasajeras conducen a muchos a los campos de batalla, pero en cualquier
momento que uno de aquellos luchadores que haya combatido bajo tales
pensamientos -si es que realmente se diera alguna lucha bajo tales pensamientos-
se aleje de la agitación del campo de batalla, vacilará:
¿Por qué debo ir yo a morir?En
cambio en el pensamiento islámico no es así, luchar en
pro de la libertad es un deber, puesto que es luchar por un asunto divino.
De la misma forma que cuando veis que están a punto de quitar
la vida de alguien tenéis la responsabilidad de ir a ayudarle
al constituir ello un deber religioso cuya no realización conforma
un pecado, asimismo ocurre en el caso de la libertad: debéis
ir, puesto que conforma un deber religioso.De
esta diferencia básica se desprenden otras. Una de ellas es que,
puesto que en el liberalismo occidental la verdad y los valores éticos
son relativos, la libertad no tiene límites. ¿Por qué
esto es así? Porque usted, que cree en una serie de valores éticos,
no tiene derecho de reprochar a quien pisotee esos valores, ya que es
posible que tal persona no crea en ellos. Entonces, la libertad no tiene
ningún límite. Es decir, desde el aspecto espiritual y
ético no hay ningún límite, y lógicamente
la libertad es ilimitada, puesto que no existe una verdad estable al
conformar la verdad y los valores éticos algo relativo.La
“libertad” en el Islam no es así. En el Islam existen
valores categóricos y firmes. Existe una Verdad y se debe marchar
en dirección a la misma la cual conforma y origina los valores
y constituye la perfección. Por lo tanto, la “libertad”
se encuentra limitada por tales valores.La
cuestión de cómo debemos discernir e inferir tales valores
constituye otro tema. Posiblemente algunos elijan caminos erróneos
para entender estos valores y otros lleguen correctamente. Esto no tiene
que ver con nuestro tema.Esta
misma libertad social que tanto valor tiene en el Islam, se vuelve perjudicial
si es utilizada para malograr los valiosos frutos espirituales o materiales
de un pueblo, al igual que la vida del propio ser humano. “Quien
mata a una persona sin que ésta haya matado a alguien o haya
corrompido en la Tierra... es como si hubiera matado a toda la humanidad”.
En la lógica coránica “quien asesina a una persona
es como si hubiera asesinado a toda la humanidad”, y éste
es un concepto extraordinario. Esto se debe a que se han violado los
límites de la humanidad, si bien no obstante ello tiene su excepción,
que es: “salvo que haya matado o corrompido en la Tierra”.
Observad de qué forma los valores y verdades firmes y categóricas
limitan a esta libertad, tal como limitan el derecho a la vida.Otra
diferencia es que en Occidente los intereses materiales constituyen
los límites de la libertad. En principio han establecido límites
para las libertades sociales e individuales, y éste es uno de
ellos. Cuando los intereses materiales están en peligro limitan
la libertad. Entre los intereses materiales, se encuentran la dignidad
de estos países y su dominio científico. Como sabemos,
la enseñanza y la educación es uno de esos tópicos
donde la libertad constituye uno de los más incuestionables derechos
de los seres humanos. Los seres humanos tienen derecho a aprender: No
obstante esta misma libertad está limitada a las grandes universidades
del mundo occidental, puesto que está prohibido trasladar la
tecnología avanzada o High Tec como ellos la llaman. El traslado
de tecnología hacia algunos países está prohibido.
¿Por qué? Porque si se trasladase habrá salido
del monopolio de ese poder, y tal poder y dominio material no continuará.
Allí la libertad encuentra límites. O sea que el profesor
no puede, en un supuesto caso, enseñar un secreto científico
a un alumno tercermundista, un alumno iraní o un estudiante chino.La
libertad de trasladar la información y las noticias corre la
misma suerte. Hoy día existe tanto escándalo a favor de
la libertad de la información y de la prensa: ¡Permitid
que la gente esté informada! ¡Dejad que la gente sepa!
La propagación de la libertad en Occidente tiene como lema lo
mencionado. Sin embargo todos sabemos que en el ataque de Estados Unidos
a Irak durante la presidencia de Bush, por una semana o más,
todas las informaciones se censuraron formalmente. Además se
jactaban de ello y dijeron que ningún periodista tenía
derecho a tomar una foto o comunicar una noticia de ese ataque. Es verdad
que todos sabían que el ataque había sido concretado,
pero nadie conocía sus pormenores, ya que alegaban que divulgar
la noticia ponía en peligro la seguridad militar. Entonces la
seguridad militar limita la libertad, y eso implica otro límite
material.La
consolidación de las bases de este gobierno conforma otro límite.
Hace cuatro o cinco años atrás surgió un grupo
en los Estados Unidos, del cual todos han sido informados a través
de los diarios. Naturalmente en ese momento yo me había informado
de todos los detalles del caso. Este grupo, con una tendencia religiosa
particular, tomó medidas contrarias al gobierno actual de Estados
Unidos -época de este mismo Clinton-. El gobierno tomó
algunas medidas militares y de seguridad que no surtieron efecto. Entonces
bloquearon la casa donde estaban reunidos y la quemaron. Cerca de ochenta
personas murieron incineradas, luego divulgaron las fotos y todo el
mundo observó ello. Entre ellos habían mujeres y niños.
Posiblemente no había entre ellos ni un militar. Observad cómo
la libertad de vivir, la libertad religiosa, la libertad de opinión
y lucha política se limitan de tal forma. Entonces, la libertad
en el materialista mundo occidental también tiene límites,
sólo que son de tipo material.Los
valores éticos allí no representan un obstáculo
frente a la libertad. Como un ejemplo el movimiento homosexual en Estados
Unidos es uno de los movimientos mas extendidos, a tal punto que se
jactan de ello, realizan manifestaciones callejeras, publican sus fotos
en las revistas y sin ninguna reserva mencionan que tal comerciante
o tal personaje político pertenece a ese movimiento. Nadie siente
vergüenza ni desmiente la noticia. Peor aún, algunas de
las personas que se oponen a tal movimiento son objeto de duros ataques
de parte de algunas publicaciones y diarios a causa de ¡oponerse
al movimiento de los homosexuales! Queda claro que el valor ético
no limita su libertad en absoluto.El
siguiente ejemplo pertenece a los países europeos: por ejemplo
las propagandas a favor del Fascismo limitan la libertad de expresión
-y ello es una cuestión material y gubernamental-, pero a las
propagandas a favor de la cultura del nudismo -que por sí mismo
es otro movimiento- no las limitan.En
cambio en el Islam existen los límites éticos y espirituales
además de los límites materiales. Por supuesto, si alguien
toma una medida contraria a los intereses del país se limita
su libertad -y eso es algo lógico-, pero también hay límites
espirituales. No hay ningún problema si alguien tiene una creencia
extraviada. Con esto queremos decir que si bien ante Dios y los creyentes
eso es un defecto, el gobierno no tiene ninguna responsabilidad frente
a él. En la sociedad islámica existen judíos, cristianos
y seguidores de otras religiones, como sucede en la actualidad en nuestro
país y como los hubieron en los comienzos del Islam. Pero si
de pronto un individuo con una ideología corrupta trata de extraviar
a personas indefensas, aquí aparece el límite. Aquí
la libertad se limita desde la perspectiva islámica. Lo mismo
ocurre si es que algunos desean divulgar la corrupción en sus
aspectos político, sexual, o intelectual, o si esos seudo-filósofos
que se encuentran por aquí y por allá quieren escribir
un artículo en contra de que los jóvenes realicen estudios
superiores, lo cual es muy posible que surta efecto en algunos jóvenes
perezosos.La
libertad no es mentir. No es la divulgación de rumores. No es
asustar a la gente. Yo tengo una crítica y es que: ¿Por
qué en el terreno de las cuestiones relacionadas a la libertad
no se recurre a los temas y fuentes islámicos? En el Corán,
en la aleya sesenta de la Sura “Los Confederados” se expresa:
«Si los hipócritas, los que albergan la duda en sus corazones
y los sediciosos de Medina no se abstienen, te ordenaremos combatirles».
Los sediciosos están citados junto a los hipócritas y
los enfermos del corazón. Los sediciosos son aquéllos
que continuamente atemorizan a la gente. En una sociedad islámica
recién fundada, con tantos enemigos, todos deben estar anímicamente
preparados para defender al país y a este majestuoso sistema
humano y popular. En tal circunstancia si un grupo -al igual que la
lepra- ataca a la gente y debilita sus ánimos, son llamados Muryifun
(sediciosos) en idioma coránico. El Corán dice que si
ellos no se abstienen de lo que están haciendo «Te ordenaremos
combatirles». Esto es un límite para la libertad. Por lo
tanto, la libertad en la lógica del Islam representa otra diferencia,
y ello es que tiene límites espirituales.Otra
diferencia está en que la libertad en el pensamiento del liberalismo
occidental contradice el principio de “Taklif”” o
deber religioso, puesto que libertad -para ellos- significa también
estar libre de responsabilidad. Pero en la perspectiva islámica
el Taklif es la otra cara de la moneda de la “libertad”.
Básicamente, los hombres son libres por el hecho de que tienen
responsabilidades; de lo contrario no habría necesidad de la
libertad. En ese caso se asemejarían a los ángeles.Como
dice Moulaví: Nos ha llegado en el dicho que el Creador Majestuoso
ha creado a los seres en tres tipos. Un grupo es todo intelecto, conocimiento
y generosidad. Ese es el ángel que no conoce más que la
prosternación.El
ser humano tiene la particularidad de que es un conjunto de aspiraciones
e instintos antagónicos, y tiene el deber de atravesar el camino
hacia la perfección por medio de todas esas aspiraciones.Se
le ha otorgado libertad para poder atravesar este sendero. Esa libertad,
con todo su valor, existe para alcanzar la perfección, de la
misma forma que la propia vida del hombre existe para llegar a la misma:
«No he creado a los genios y a los seres humanos sino para que
me adoren». La adoración representa uno de los más
elevados estadios, y la libertad es una introducción para alcanzar
la misma.En
Occidente han negado el principio de Taklif a tal punto que no solo
rechazan los pensamientos religiosos, sino también los no-religiosos
en cuyo seno existe taklif, obligaciones y prohibiciones, y lo que se
debe o no hacer. Ahora mismo los escritores liberales estadounidenses
y sus acólitos, así como aquéllos que les siguen
y que se encuentran en otras naciones, entre las que lamentablemente
está la nuestra, dicen: “El pensamiento libre occidental
se opone al principio de “dictaminar lo que se debe o no hacer”
y a la ideología en sí”.En
cambio el Islam es todo lo contrario. El Islam considera que la libertad
se encuentra junto al deber y la responsabilidad, de forma que el hombre
pueda con dicha libertad realizar correctamente sus deberes, grandes
obras, grandes elecciones, y alcanzar así la perfección.De
acuerdo a esto, mi primera recomendación a todos quienes escriben
y debaten, es que traten de pensar independientemente al respecto. Mi
segunda recomendación es que no se abuse de la libertad. Algunos
reiteradas veces dicen: ”Las libertades de prensa recién
conseguidas”. Según mi opinión esto es irreal y
se origina de las propagandas de las radios extranjeras. Es verdad que
ahora hay algunos que en los diarios y revistas escriben cosas que antes
no lo hacían, y que algunos otros escriben desde antes lo mismo.
En los últimos años muchas veces hemos sido testigos de
que en la prensa se escribía en contra del presidente, y otros
hombres de gobierno, en contra de algunos tópicos genuinamente
islámicos, y nadie les objetaba. Les podría recordar algunos
casos si esta reunión no se hubiera prolongado ya lo suficiente.
Hace unos casi siete años atrás yo planteé el tema
de “la invasión cultural” que originó debates.
En ese mismo tiempo formaron una mesa redonda en la televisión
para tratar el tema. Tres o cuatro personas se opusieron a mi planteo
sin que nadie objetara y una persona lo defendió. Otros también
negaron eso en forma concluyente diciendo: “¡No señor!
¡Eso no es más que imaginación! ¡Eso es falso!”.Sí,
naturalmente existían algunas personas que por sus impuras trayectorias
y por sus manos manchadas temían entrar en el campo del debate
y expresarse, aunque si lo hubieran hecho nadie les hubiera limitado.
El temor partía de ellos mismos ya que anteriormente no habían
procedido correctamente. Todos conocían sus rencores hacia la
Revolución, su líder y el pensamiento islámico
en sí. Ellos no se atrevían a entrar en escena. No obstante
luego de las elecciones presidenciales, basándose en una errónea
interpretación de las mismas, se atrevieron. Ese falso análisis
era lo siguiente: ¡Ellos imaginaron que tres millones de personas
votaron en contra del sistema islámico! Se pusieron contentos.
Mientras que en realidad el pueblo votó para consolidar su sistema.
Es un honor para la República Islámica que tras transcurrir
dieciocho años desde la victoria de la Revolución Islámica,
treinta millones de personas con una población de treinta y dos
millones con derecho a votar, se presentaran a votar en una elección,
lo cual constituye aproximadamente el noventa por ciento de ellos. Ellos
han presentado un punto fuerte del sistema como un punto débil.Evidentemente
las radios extranjeras en los primeros días de las elecciones
vociferaban para dar línea y guiar hacia sus objetivos a quienes
estaban dispuestos a tal desvío y equivocación.Estos
pobres han creído en ellos o se engañaron a sí
mismos diciendo: “Ya que en el país existen treinta millones
de opositores, entonces salgamos a hablar”. Ahora se atreven y
se expresan, mientras que la situación aquí no ha cambiado,
libremente pueden expresar, y en cualquier momento que cometan una infracción
la ley los persigue. He oído que algunos hombres del gobierno
dicen a la prensa: “¡No uséis mucho las libertades
para que el principio de la libertad no corra peligro!”. ¿Qué
frase es ésta? La libertad, cuanto más se la use, mejor;
sólo que no se debe exceder los límites.Cuanto
más los individuos usen ese don de Dios que es la Libertad, el
sistema islámico habrá alcanzado mejor sus objetivos.
Nuestra continua crítica a los autores era: “¿Por
qué no escriben, no investigan, no analizan?”.Se
deben observar los límites correctos. Estos límites no
son los que un gobierno o un sistema impongan para sus propios intereses.
Si en otros gobiernos el asunto es de esta forma, el gobierno de la
República Islámica no es así. El sistema de la
República Islámica está basado en la justicia.
Es decir, si el líder pierde su condición de justo, automáticamente
pierde su liderazgo. En este sistema no tiene sentido que se establezcan
límites por los intereses de un grupo, o por las perspectivas
particulares del gobierno. Los límites son los islámicos.
Lo mismos que se desprenden del Corán, la tradición islámica
y de una correcta concepción de la religión. Éstos
tienen que ser acatados. Si hay infracciones es responsabilidad de todos
los funcionarios del gobierno concretar medidas legales en contra de
ellas, entre los que se cuentan los funcionarios del poder judicial,
el poder ejecutivo, el ministerio de orientación islámica
y todos los demás. Si ellos no cumplen su responsabilidad habrán
cometido un pecado. Ellos deben acatar eso dentro de los límites
de ese mismo brillante principio de la libertad -entre los cuales naturalmente
existen excepciones- y esta libertad debe ser utilizada.En
conclusión les digo que el tópico de la libertad es un
tópico islámico, así que pensemos a su respecto
islámicamente y creamos en sus resultados en su condición
de acto islámico y un deber religioso. Valoremos lo que, por
la gracia de Dios, existe en la sociedad y aprovechemos estas oportunidades
lo mejor que podamos. Los poseedores de pensamiento e ideas deben esforzarse.
Por supuesto, existen algunos temas que deben ser planteados en los
marcos especializados, y que deben ser tratados en las escuelas, las
universidades y la prensa especializada. Otros no son así, y
el común de la gente puede aprovecharse de los mismos. Así
también hay temas que necesariamente deben ser planteados.Espero,
Insha’Allah, que Dios Altísimo nos otorgue éxito
para poder presenciar lo más posible aquello que lleve a florecer
a este sistema, y el éxito y bienestar creciente del noble, querido
y gran pueblo iraní.Vosotros
queridos universitarios, en especial los mas jóvenes, a quienes
pertenecen el futuro y las esperanzas, jugaréis un rol efectivo
en estas victorias y florecimientos. Uas-salamu ‘alaikum ua rahmatul·lahi
ua barakatuhu.Traducción
: Z.R - Centro Cultural Zaqalain - Qom - Iran.
Traduccion
Centro Cultural Zaqalain