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El Líder y los jóvenes


El día de la juventud, correspondiente al lunes 27 de abril, el líder de la Revolución Islámica de Irán, Aiatul·lah Jameneí, recibió en su casa a un grupo de jóvenes y dialogó con ellos en forma íntima y amigable.

A continuación nos permitimos reproducir la primera parte de las preguntas formuladas por parte de los jóvenes al gran líder de la Revolución.

¿Qué siente usted cuanto está entre los jóvenes? y ¿qué es lo que le gustaría comentar con ellos?

Cuando me encuentro entre los jóvenes y estoy en un medio ambiente juvenil, experimento la sensación de alguien que inhala el aire del amanecer, su frescura, su lozanía, y lo primero que generalmente pasa por mi mente, es que ¿acaso ellos saben que sus frentes brillan como una estrella?, yo veo esa estrella, pero ¿acaso ellos mismos la ven? La estrella de la juventud es algo muy brillante y sagrado. Si los jóvenes pudiesen percibir en sí mismos esta sensación preciosa e incomparable, pienso que aprovecharían mucho mejor de ella.

¿Cómo transcurrió su juventud?

Aquellos tiempos no eran como ahora, realmente la situación era pésima. El medio ambiente de la juventud no era un medio ambiente agradable, no sólo para mí, que en aquel entonces era un estudiante de religión, ya que comencé mis estudios religiosos desde temprana edad, sino también para todos los jóvenes en general. Muchas facultades se extinguían dentro de los jóvenes. Con nuestros propios ojos éramos testigos de ello. Yo notaba eso en el ámbito de los religiosos, y luego que comencé mi relación con los otros medios como la universidad -ya que muchos años estuve en contacto con los universitarios y mantenía amistad con ellos- vi que ahí también sucedía lo mismo.

Existían muchísimas capacidades brillantes y muchos estudiantes que tal vez en la carrera que habían elegido no tenían mucho talento, tal vez en otros campos lo tenían, pero nadie lo sabía.

Antes de la Revolución Islámica -desde los diecisiete hasta los treinta y nueve años de edad que fue cuando triunfó la Revolución- estuve en contacto con los jóvenes, tanto religiosos como universitarios. Lo que percibí yo en ese momento era que Muhammad Reza Pahlavi había preparado el terreno de tal forma, que llevaba a los jóvenes a un vacío, no sólo a la carencia de la moral, sino también a la anulación de la identidad, de la personalidad. Naturalmente no puedo afirmar que el propio régimen había proyectado empujar a los jóvenes a la mezquindad, posiblemente fue así, o tal vez no; pero lo que sí puedo afirmar es que ellos habían programado y administraban el país de tal forma que había resultado en eso. Es decir, jóvenes lejos de entender cuestiones políticas, lejos de entender cuestiones de la vida.

¿Pueden creerme si les dijo que mis semejantes y yo hasta la edad de los veinte y tantos años no conocíamos a los gobernantes que nos regían? ¿Acaso hoy en día pueden ustedes encontrar a alguien que ignore quién es el Ministro de Educación Pública, quién es el Ministro de Tesorería o, por ejemplo, no conozca al Presidente? Hasta en los puntos más lejanos del país todos están informados.

En aquel tiempo, todas las clases sociales, incluso los jóvenes, básicamente estaban desatentos de las cuestiones políticas. El mayor entretenimiento de los jóvenes giraba alrededor de las cuestiones cotidianas, algunos por andar en busca del pan diario realizaban arduos trabajos, que naturalmente parte de sus ingresos los gastaban en asuntos superfluos. Si vosotros hubierais leído los libros que en aquel entonces escribían respecto a América Latina y a África, como los de Franz Fanon, y que aún siguen en vigor, os daríais cuenta que nuestra situación era parecida. Respecto a Irán nadie se atrevía a escribir, pero respecto a África, Chile o México escribían fácilmente. Cuando leía estos libros, sentía que nuestra situación era exactamente igual, es decir, aquel joven obrero que luego de un arduo trabajo cobraba un insignificante salario, la mitad de éste lo gastaba en lujuria, en vagancia, vicios, etc. Esto era lo que nosotros leíamos en estos libros y observábamos que la realidad de nuestra sociedad también era así. Sinceramente el medio ambiente de la juventud no era buen medio ambiente. Naturalmente en el interior del corazón de los jóvenes y en su ámbito sucedía de otra forma, ya que el joven básicamente tiene ánimo, esperanza y emoción.

Yo personalmente tuve una juventud llena de emociones. Antes del comienzo de la Revolución Islámica, debido a mis actividades literarias, artísticas y otras, la emoción llenaba siempre mi vida. Luego, cuando comenzaron las luchas en el año 1341 (1962) -en ese entonces contaba yo con veintitrés años- ya en nuestros corazones se encontraban latentes los asuntos de nuestro país, y en 1342 (1963) me llevaron dos veces a la cárcel; detenciones, interrogatorios… ustedes saben que todo esto da al ser humano emoción. Luego que uno salía y veía las grandes masas atraídas por esas cuestiones y a un líder como Imam Jomeini que los guiaba y corregía sus actos, pensamientos y caminos, aumentaba aún más la emoción. Fue por eso que la vida, para aquellos que pensaban como yo, era muy emocionante; pero no todos compartían ese mismo sentimiento.

Naturalmente los jóvenes por su naturaleza se reúnen porque sus corazones son cálidos; existe en ellos un estado lleno de vida y alegría, se deleitan con todas las cosas. El joven se deleita al comer, al hablar, al verse en el espejo, al pasear, quizás es difícil para ustedes entender que cuando el ser humano deja atrás su juventud ya no disfruta de una rica comida como ustedes lo hacen; una persona de nuestra edad ya no siente lo mismo. En aquellos tiempos, nuestros mayores nos decían cosas por las que nos asombrábamos y nos preguntábamos ¿por qué piensan así? Ahora veo que no, no es así. Ellos no decían cosas raras y sin sentido. Naturalmente yo no me separé del todo de la juventud; aun en mí hay factores de la juventud, no he permitido caer en ese estado -de vejez-. Pero aquéllos que se dejaron atrapar por las manos de la vejez, sencillamente no sienten el placer que el joven siente en todos los asuntos de su vida. De todas formas el medio ambiente de aquellos tiempos era un medio ambiente de desatención, de infamación y perdición de identidad.

Fue por ello que en esos tiempos pensábamos en forma seria y profunda, en el campo de las cuestiones de la lucha pusimos todo nuestro ingenio en rescatar a los jóvenes del círculo de la influencia cultural del régimen. Como ejemplo: yo impartía clases de interpretación del Corán en las mezquitas, luego de realizar la oración colectiva hablaba a la gente, de vez en cuando viajaba a otras ciudades y daba discursos para la gente. El punto principal de mi atención estaba en sacar a los jóvenes de las grandes atracciones del régimen anterior. En esos tiempos yo mismo lo denominaba “la red invisible”. Decía que existía una red invisible que los arrastraba a todos hacia un mismo camino: yo quería destruir esta red hasta donde me fuese posible. Aquél que podía salvarse de esa red, encontraba un tipo de inmunidad, las características de estas personas era en primer lugar una tendencia hacia la religión; en segundo lugar una inclinación hacia el pensamiento de Imam Jomeini.

Esta misma generación se convirtió en los principales pilares de la revolución, y ahora también, echando un vistazo en nuestra sociedad, puedo reconocer a la mayoría de las personas activas de esta generación.

De todas formas ustedes gozan de un medio ambiente mejor al que nosotros teníamos. Lógicamente no afirmo que todo sea excelente, pero en comparación con esos días es mucho mejor; si un joven hoy en día quisiera vivir bien, y encontrar su personalidad y verdadera identidad humana, hoy es capaz de conseguirlo.

¿Cómo define usted a un joven musulmán, y qué cualidades debe poseer éste? ¿Cómo puede un joven fácilmente alcanzar sus metas y objetivos?

Naturalmente que “el camino” no se puede atravesar fácilmente. La condición que tú has puesto, hace difícil la respuesta. No se puede realizar fácilmente ningún trabajo serio e importante -indudablemente-. Si alguien desea lograr algo valioso debe esforzarse. Básicamente entre las características importantes que poseen los jóvenes, veo más sobresaliente tres de éstas que si se diagnostican bien y son orientadas hacia un rumbo correcto, creo que encontrarás tu respuesta. Estas tres características son: la energía, la esperanza, la innovación.

Si los medios de comunicación con sus obras culturales, los oradores sociales ya sean religiosos u otros, la televisión, en las escuelas, etc. pudieran orientar estos tres factores, yo creo que un joven puede encontrar su camino islámico fácilmente; ya que lo que el Islam espera de nosotros es que se desarrollen y florezcan nuestras capacidades. Naturalmente en el Corán existe un punto muy fundamental y esto es encomendar la taqwa (abstinencia). Cuando las personas quieren imaginar la taqwa, recurre a sus mentes inmediatamente la oración, el ayuno, la devoción, el recuerdo a Dios y la súplica. Es posible que todos estos estén incluidos en la taqwa, pero ninguno de éstos es el significado de taqwa. Taqwa significa cuidarse a sí mismo, vigilarse a sí mismo, significa que un hombre sepa lo que está haciendo y seleccione cualquier movimiento suyo con la voluntad, pensamiento y decisión, al igual que un hombre que está montado sobre un caballo obediente, tiene en sus manos las riendas del mismo y sabe hacia dónde quiere dirigirse. Esto es taqwa. En cambio quien no tiene taqwa no tiene poder sobre sus movimientos, decisiones y futuro y según la comparación hecha por Imam Ali (P) en Nahy-ul Balagah, aquel se asemeja a alguien que lo han tirado sobre un caballo rebelde: no sabe manejarlo, no sabe cómo dirigirlo y no sabe hacia dónde esta yendo. Está obligado a seguir al caballo e irá a donde el caballo lo conduzca y seguramente no le espera salvación alguna.

Si considerásemos el significado de taqwa así como lo expliqué, juzgo que atravesar el camino será más fácil. Es posible y es admisible que un joven puede encontrar el camino islámico de vivir: si es una persona religiosa observen y analicen qué es lo que está haciendo, sus esfuerzos, sus palabras, su amistad, su forma de actuar y de percibir las cosas, si es correcta o no. Y a este análisis se le llama taqwa Si no es una persona religiosa, pero mantiene este estado de taqwa, seguramente será guiado hacia la religión.. El generoso Corán dice: “hudan lil muttaqin” -“(este Corán) es guía para quienes tienen taqwa”-, no dice “hudan lil mu’minin” -“(este Corán) es guía para quienes tienen fe”-. “Hudan lil muttaqin” significa que si hay una persona que no tiene religión pero que tiene taqwa (con la definición hecha anteriormente) -sin duda recibirá la guía del Corán y será creyente. En cambio si un creyente no tiene taqwa es muy probable que su fe no sea estable, depende de su suerte: si está en un medio ambiente adecuado permanecerá en su fe; de lo contrario perderá su fe.

Entonces si pudiéramos fortalecer en nuestros jóvenes aquellas tres características bajo la dirección de taqwa, los jóvenes podrán vivir de la forma que el Islam desea, especialmente hoy en día que afortunadamente nuestro país es un país islámico. Esto es muy importante, el gobierno -es decir el poder nacional- está en manos del Islam. Aquéllos que tienen el gobierno en sus manos, son profundamente creyentes. Nuestra nación tiene arraigada la fe en lo más profundo de su alma, por lo tanto, el terreno es adecuado para vivir como verdaderos musulmanes.

Con un breve ejemplo termino de dar respuesta a tu pregunta. Durante la guerra, que lamentablemente ustedes no experimentaron esa fase -claro está que no tienen por qué lamentar el no haber experimentado la guerra en sí, lo que tienen que lamentar es no haber podido experimentar aquellas características inigualables que fueron desarrolladas en los jóvenes, por la guerra- existieron jóvenes de dieciocho y veinte años, jóvenes de vuestra edad, que desde el aspecto de la delicadeza y transparencia espiritual pudieron llegar al grado de un místico que se ha esforzado cuarenta años en el camino de Dios. Uno lo advertía en ellos; y no eran pocos, eran muchos. En esos momentos cuando me hallaba frente a ellos, no trataba yo de ser humilde, sino que la humildad me cubría verdaderamente. ¿Han experimentado alguna vez el hallarse frente a un gran personaje y que, al observar sus virtudes entiende uno su propia debilidad ?, yo tenía la misma sensación cuando me encontraba frente a un joven basiyi o a un joven combatiente. El ambiente era tal que podía convertir a un joven ordinario en un ser humano extraordinario.

¿Saben ustedes cómo son los jóvenes en el mundo? Los grupos de “rap”, etc. con miles de vicios síquicos y desviaciones mentales. En nuestros tiempos también existían los “Beatles”, que ahora ya son ancianos. Hace un tiempo atrás leí en un revista la biografía de algunos de ellos. Sus tantos problemas mentales, espirituales y sus complejos, los arrastraba y arrastra hacia tales desviaciones. Ahora quienes estando en países atrasados y lejanos los imitan, no entienden aquellos pobres qué males padecen. Piensan que es un tipo de progreso mientras que es una decadencia y atraso.

En tanto que ésta era la situación de los jóvenes en el mundo, nuestros jóvenes eran diferentes. En Irán el joven lleno de vida, independiente, orgulloso, con un profundo sentimiento de alegría en su corazón, de realizar su responsabilidad, con un objetivo claro, conocía bien lo que estaba haciendo, y por quién lo estaba haciendo, y gracias a Dios conseguía sus fines y conseguía una elevación verdadera y espiritual a través de su fe en Dios.

Como una estudiante ¿cómo podemos tomar a Fátimah Az-Zahra como nuestro modelo de vida y usted mismo a quiénes ha elegido como su modelo de vivir?

Es una buena pregunta. En primer lugar debo decirles que no deben presentarnos un modelo de vida y decirnos: “éste es vuestro modelo”. Este modelo convencional e impuesto no será interesante. El modelo debemos encontrarlo nosotros mismos, es decir, al observar a nuestro alrededor, al observar en medio de tantos rostros que están frente a nosotros cuál es el que aprobamos. Naturalmente éste se convertirá en nuestro modelo. Yo creo que para el joven musulmán, especialmente para quien tenga algún conocimiento de la vida de la familia del Profeta (BP) y los musulmanes del comienzo del Islam, encontrar un buen modelo, no le será difícil; ni tampoco existen pocos modelos. Afortunadamente tú misma nombraste a Fátimah Az-Zahrá (P). Respecto al sagrado ser de Fátimah Az-Zahrá (P) les digo algunas palabras, quizás les sirva como punto de partida para seguir pensando en la vida de otros Imames (P) y grandes personalidades.

Tú como una joven que vive en la era del avance científico, industrial y tecnológico y en la civilización material y tantos nuevos fenómenos ¿en qué parte de tu vida esperas aprovechar de un modelo que vivió mil cuatrocientos años atrás? Naturalmente no querrás imitarla en el aspecto de cómo iba a la universidad, o cómo pensaba en las cuestiones de política mundial. Naturalmente no es así.

Existen unas características fundamentales en la personalidad de cada ser humano que debe diagnosticarlas por sí mismo y buscar en éstas su modelo. Como ejemplo: ¿Cómo debe comportarse el ser humano con los acontecimientos que suceden a su alrededor? Estos sucesos una vez dependen de una era en la que existen metros, trenes, aviones, computadoras, y otras veces depende de una era en que no existían tales cosas; sin embargo los acontecimientos siempre abarcan a las personas y se observan a su alrededor.

El hombre tiene dos opciones para tratarlos, una vez los trata con el sentido de responsabilidad y otra vez con la indiferencia. Cuando los trata con el sentido de responsabilidad, también se divide en varias clases: con qué tipo de espiritualidad, con qué visión del futuro. El hombre debe buscar estas líneas básicas en la persona que quiere imitar, y en consecuencia, seguirlas. Observen como ejemplo: Fátimah Az-Zahrá (P) contaba con seis o siete años (en esta fecha hay discrepancia, puesto que no se sabe exactamente la fecha de su nacimiento) cuando sucedió el bloqueo en el valle de Abi Talib (en los primeros años de la llegada del Islam los musulmanes sufrieron durante tres años el bloqueo total por parte de los inicuos del Quraish). Este período era uno de los más cruciales del Islam. Sucedió que, cuando el Profeta (BP) hizo pública su convocatoria, gradualmente la gente, en especial los jóvenes mecanos y los esclavos, creyeron en él (BP). Los jefes idólatras del Quraish como Abu Lahab, Abu Yahl y otros, vieron como única solución expulsar al Profeta (BP) y a todos sus seguidores. Ellos salieron de La Meca sin tener ningún lugar a donde dirigirse. Abu Talib -el tío del Profeta (BP)- en las cercanías de La Meca poseía, en medio de las montañas, una tierra llamada Sha‘b Abu Talib. Sha‘b significa una apertura entre las montañas, un valle. Él propuso que se dirigiesen a ese lugar. Ahora imagínense; en La Meca los días son muy calurosos y las noches muy frías, una situación insoportable. Durante tres años ellos vivieron en este valle, cuánta hambre sufrieron, cuántas penurias experimentaron; sólo Dios conoce sus sufrimientos. El Profeta (BP), en esta época, no sólo tenía que administrar a este grupo, también debía poder defender su convocatoria frente a quienes estaban sufriendo. Ustedes saben que cuando la situación es satisfactoria, quienes rodean a un líder están contentos y dicen “que Dios le recompense, nos condujo a un buen estado”. En cambio, cuando llega el tiempo de aflicciones, muchos dudan, dicen: “ellos nos han traído, nosotros no queríamos venir”.

Naturalmente los que poseen una fuerte fe perseveran y persisten, pero de todas formas todas esas dificultades presionaban al Profeta (BP). Durante esa difícil situación, su tío Abu Talib y su devota esposa Jadiyah, que eran respectivamente protector y apoyo espiritual del Profeta (BP), en el lapso de una semana ambos fallecieron. Era una situación muy penosa, el Profeta (BP) había quedado solitario.

No se si ustedes han sido alguna vez jefes de algún equipo de trabajo para poder comprender lo que significa la palabra “responsabilidad”. Verdaderamente que, en una situación tal, el hombre se siente fracasado. Observen el papel que jugó Fátimah Az-Zahrá (P) en ese momento. Cuando estudiamos la historia debemos fijarnos en estos detalles, pero por desgracia nadie ha abierto ningún capítulo para observar estos pormenores.

Fátimah Az-Zahrá fue para el Profeta (BP) como una madre, como un consejero, como una asistente. Fue entonces que la llamaron “Umm Abiha” o sea: la madre de su padre. En las regiones de la Península Arábiga y distritos calurosos, las niñas tienen un desarrollo síquico y corporal más rápido que en otras zonas. El crecimiento de una niña de seis o siete años, en aquel entonces, era como el de una niña de doce años en la actualidad. Este era el sentido de responsabilidad de parte de Fátimah (P). ¿Es que acaso esto no puede ser el modelo para que una joven sienta responsabilidad respecto a las cuestiones que le rodean? Que a ese gran ánimo y regocijo de la juventud, que poseía el ser de Fátimah Az-Zahrá (P), lo gastase para limpiar el polvo y tristeza que cubrían el rostro de su padre que en ese entonces atravesaba la edad de los cincuenta, ¿acaso esto no puede servir de modelo para las jóvenes? Esto es muy importante.

El siguiente ejemplo es el ejemplo de atender al cónyuge. Algunos piensan que ser una esposa y atender al esposo significa tener la casa en orden, tener la comida preparada a tiempo, atender al hombre cuando llega del trabajo, mientras que esto no es así. Observen ustedes como fue el trato de Fátimah (P) en su casa. Nueve años de los diez que el Profeta (BP) vivió en Medina, Fátimah Az-Zahrá (P) y Ali (P) convivieron en matrimonio. Durante estos años la historia menciona por lo menos sesenta guerras pequeñas y grandes, donde el Príncipe de los Creyentes, Ali (P), participó en la mayoría de ellas. Ahora observen. Fátimah (P) es una mujer que atiende los asuntos del hogar, cuyo esposo continuamente está en el frente de batalla y que el frente depende de su presencia. Desde el punto de vista económico tampoco gozaban de una buen situación. Cuántas historias hemos leído al respecto, como la situación en la que se revela la aleya coránica: “… y por amor a Dios, alimentan al menesteroso, al huérfano y al cautivo, (diciendo:) Os alimentamos sólo por agradar a Allah…” (Sura 76:8 y 9). Es decir, realmente atravesaban por una pobreza absoluta, mientras que ella era la hija del líder de la comunidad, del Profeta (BP) y como tal, sentía una gran responsabilidad.

Observen qué elevada espiritualidad necesita el ser humano para estimular al esposo para que se dirija al campo de batalla; dejar su mente tranquila de las preocupaciones respecto a los asuntos de la casa, de los niños, de la vida; darle ánimo; educar a los niños tan bien como los educó ella. Tal vez ustedes digan que Imam Hasan (P) e Imam Husain (P) eran Imames y por lo tanto tenían una naturaleza pura, pero Zainab no gozaba del rango del Imamato. Fátimah (P) la educó durante esos años.

Esa forma de atender la casa, al esposo y convertirse en el eje principal de la familia, una familia eterna en la historia, ¿todo esto no puede servir de modelo para una joven casada o que quiere casarse?

Ahora si nos referimos a lo sucedido luego del fallecimiento del Profeta (BP), aún es más asombroso. Su presencia en la mezquita, su sermón extraordinario, ¡es elogiable! Quienes poseen algún conocimiento respecto a sermones y discursos espontáneos, conocerán mejor la majestuosidad de las palabras de Fátimah (P), una joven de dieciocho años, y según algunos otros veintiuno o veintidós años, luego de sufrir tantos infortunios y problemas, se dirige a la mezquita y con un perfecto hiyab diferente al de la muchedumbre, da un sermón que quedaría, palabra por palabra, grabado eternamente. Los árabes eran famosos por su gran capacidad de memorización; memorizaron el sermón de Fátimah (P) y quedó en la historia. Uno de los transmisores de este elocuente y extendido sermón fue Zainab, la hija de Fátimah (P), que en ese entonces contaba con aproximadamente cuatro años.

Existieron muchas palabras y muchos discursos durante la historia, pero han sido olvidados y nadie les da importancia; pero cuando la historia guarda algo en su corazón es señal de majestuosidad y luego de mil cuatrocientos años cada hombre que lo recuerda siente humildad; según mi opinión, esto sirve de modelo para una joven.

Tenéis razón, es culpa nuestra que no hemos transmitido, como debía ser, a la generación joven, los verdaderos valores de su religión e historia, pero ustedes mismos también pueden investigar en estos terrenos, y conocer así la vida de todos los Imames que tiene interesantes aspectos. La vida de Imam Yawad (P) es un perfecto modelo para los jóvenes, quien desde su infancia y adolescencia era admirado y respetado por los sabios e intelectuales. Indudablemente en nuestro tiempo también tenemos buenos modelos; Imam Jomeini nos sirve de modelo, nuestros jóvenes basiyi son nuestros modelos, tanto los que han sido martirizados como los que siguen con vida. Naturalmente es más fácil hablar respecto a quienes han partido. Observen qué modelos pueden encontrar. Nosotros hemos visto a quienes vinieron de sus aldeas o ciudad a los campos de batalla, y después de desarrollar sus capacidades se convertían en grandes comandantes para luego ofrecer sus almas. Tenemos muchos ejemplos de ellos. Es interesante leer o estudiar sus biografías, todos ellos pueden servirnos de modelo, pero algo que les pido es que cualquier modelo que quieran elegir tengan en cuenta el criterio de taqwa; taqwa es algo necesario tanto para esta vida como para la otra.

Pero respecto a qué personalidades tuvieron influencia en mí, hubo muchas. Quien tuvo una gran influencia en mí durante mi juventud, en primer lugar fue el mártir Nawab Safavi. Tras su martirio se multiplicó su influencia sobre nosotros los jóvenes. Después Imam Jomeini fue quien ejerció gran influencia sobre mi personalidad. Yo aún antes de poder verlo sentía atracción por lo que había escuchado de sus luchas y de por qué todos los jóvenes estudiantes de religión lo querían. Cuando viajé desde Mash·had a Qom para continuar mis estudios, no vacilé en participar en sus clases. Aparte de ellos, mi padre y mi madre fueron factores importantes en la formación de mi personalidad. Sin embargo mi madre tuvo una mayor influencia en mí.

Traduccion Sheij Feisal Morhell

 

 

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