El
Líder y los jóvenes
El día de la juventud, correspondiente
al lunes 27 de abril, el líder de la Revolución Islámica
de Irán, Aiatul·lah Jameneí, recibió en
su casa a un grupo de jóvenes y dialogó con ellos en
forma íntima y amigable.
A
continuación nos permitimos reproducir la primera parte de las
preguntas formuladas por parte de los jóvenes al gran líder
de la Revolución.
¿Qué
siente usted cuanto está entre los jóvenes? y ¿qué
es lo que le gustaría comentar con ellos?
Cuando
me encuentro entre los jóvenes y estoy en un medio ambiente juvenil,
experimento la sensación de alguien que inhala el aire del amanecer,
su frescura, su lozanía, y lo primero que generalmente pasa por
mi mente, es que ¿acaso ellos saben que sus frentes brillan como
una estrella?, yo veo esa estrella, pero ¿acaso ellos mismos
la ven? La estrella de la juventud es algo muy brillante y sagrado.
Si los jóvenes pudiesen percibir en sí mismos esta sensación
preciosa e incomparable, pienso que aprovecharían mucho mejor
de ella.
¿Cómo
transcurrió su juventud?
Aquellos
tiempos no eran como ahora, realmente la situación era pésima.
El medio ambiente de la juventud no era un medio ambiente agradable,
no sólo para mí, que en aquel entonces era un estudiante
de religión, ya que comencé mis estudios religiosos desde
temprana edad, sino también para todos los jóvenes en
general. Muchas facultades se extinguían dentro de los jóvenes.
Con nuestros propios ojos éramos testigos de ello. Yo notaba
eso en el ámbito de los religiosos, y luego que comencé
mi relación con los otros medios como la universidad -ya que
muchos años estuve en contacto con los universitarios y mantenía
amistad con ellos- vi que ahí también sucedía lo
mismo.
Existían
muchísimas capacidades brillantes y muchos estudiantes que tal
vez en la carrera que habían elegido no tenían mucho talento,
tal vez en otros campos lo tenían, pero nadie lo sabía.
Antes
de la Revolución Islámica -desde los diecisiete hasta
los treinta y nueve años de edad que fue cuando triunfó
la Revolución- estuve en contacto con los jóvenes, tanto
religiosos como universitarios. Lo que percibí yo en ese momento
era que Muhammad Reza Pahlavi había preparado el terreno de tal
forma, que llevaba a los jóvenes a un vacío, no sólo
a la carencia de la moral, sino también a la anulación
de la identidad, de la personalidad. Naturalmente no puedo afirmar que
el propio régimen había proyectado empujar a los jóvenes
a la mezquindad, posiblemente fue así, o tal vez no; pero lo
que sí puedo afirmar es que ellos habían programado y
administraban el país de tal forma que había resultado
en eso. Es decir, jóvenes lejos de entender cuestiones políticas,
lejos de entender cuestiones de la vida.
¿Pueden
creerme si les dijo que mis semejantes y yo hasta la edad de los veinte
y tantos años no conocíamos a los gobernantes que nos
regían? ¿Acaso hoy en día pueden ustedes encontrar
a alguien que ignore quién es el Ministro de Educación
Pública, quién es el Ministro de Tesorería o, por
ejemplo, no conozca al Presidente? Hasta en los puntos más lejanos
del país todos están informados.
En
aquel tiempo, todas las clases sociales, incluso los jóvenes,
básicamente estaban desatentos de las cuestiones políticas.
El mayor entretenimiento de los jóvenes giraba alrededor de las
cuestiones cotidianas, algunos por andar en busca del pan diario realizaban
arduos trabajos, que naturalmente parte de sus ingresos los gastaban
en asuntos superfluos. Si vosotros hubierais leído los libros
que en aquel entonces escribían respecto a América Latina
y a África, como los de Franz Fanon, y que aún siguen
en vigor, os daríais cuenta que nuestra situación era
parecida. Respecto a Irán nadie se atrevía a escribir,
pero respecto a África, Chile o México escribían
fácilmente. Cuando leía estos libros, sentía que
nuestra situación era exactamente igual, es decir, aquel joven
obrero que luego de un arduo trabajo cobraba un insignificante salario,
la mitad de éste lo gastaba en lujuria, en vagancia, vicios,
etc. Esto era lo que nosotros leíamos en estos libros y observábamos
que la realidad de nuestra sociedad también era así. Sinceramente
el medio ambiente de la juventud no era buen medio ambiente. Naturalmente
en el interior del corazón de los jóvenes y en su ámbito
sucedía de otra forma, ya que el joven básicamente tiene
ánimo, esperanza y emoción.
Yo
personalmente tuve una juventud llena de emociones. Antes del comienzo
de la Revolución Islámica, debido a mis actividades literarias,
artísticas y otras, la emoción llenaba siempre mi vida.
Luego, cuando comenzaron las luchas en el año 1341 (1962) -en
ese entonces contaba yo con veintitrés años- ya en nuestros
corazones se encontraban latentes los asuntos de nuestro país,
y en 1342 (1963) me llevaron dos veces a la cárcel; detenciones,
interrogatorios… ustedes saben que todo esto da al ser humano
emoción. Luego que uno salía y veía las grandes
masas atraídas por esas cuestiones y a un líder como Imam
Jomeini que los guiaba y corregía sus actos, pensamientos y caminos,
aumentaba aún más la emoción. Fue por eso que la
vida, para aquellos que pensaban como yo, era muy emocionante; pero
no todos compartían ese mismo sentimiento.
Naturalmente
los jóvenes por su naturaleza se reúnen porque sus corazones
son cálidos; existe en ellos un estado lleno de vida y alegría,
se deleitan con todas las cosas. El joven se deleita al comer, al hablar,
al verse en el espejo, al pasear, quizás es difícil para
ustedes entender que cuando el ser humano deja atrás su juventud
ya no disfruta de una rica comida como ustedes lo hacen; una persona
de nuestra edad ya no siente lo mismo. En aquellos tiempos, nuestros
mayores nos decían cosas por las que nos asombrábamos
y nos preguntábamos ¿por qué piensan así?
Ahora veo que no, no es así. Ellos no decían cosas raras
y sin sentido. Naturalmente yo no me separé del todo de la juventud;
aun en mí hay factores de la juventud, no he permitido caer en
ese estado -de vejez-. Pero aquéllos que se dejaron atrapar por
las manos de la vejez, sencillamente no sienten el placer que el joven
siente en todos los asuntos de su vida. De todas formas el medio ambiente
de aquellos tiempos era un medio ambiente de desatención, de
infamación y perdición de identidad.
Fue
por ello que en esos tiempos pensábamos en forma seria y profunda,
en el campo de las cuestiones de la lucha pusimos todo nuestro ingenio
en rescatar a los jóvenes del círculo de la influencia
cultural del régimen. Como ejemplo: yo impartía clases
de interpretación del Corán en las mezquitas, luego de
realizar la oración colectiva hablaba a la gente, de vez en cuando
viajaba a otras ciudades y daba discursos para la gente. El punto principal
de mi atención estaba en sacar a los jóvenes de las grandes
atracciones del régimen anterior. En esos tiempos yo mismo lo
denominaba “la red invisible”. Decía que existía
una red invisible que los arrastraba a todos hacia un mismo camino:
yo quería destruir esta red hasta donde me fuese posible. Aquél
que podía salvarse de esa red, encontraba un tipo de inmunidad,
las características de estas personas era en primer lugar una
tendencia hacia la religión; en segundo lugar una inclinación
hacia el pensamiento de Imam Jomeini.
Esta
misma generación se convirtió en los principales pilares
de la revolución, y ahora también, echando un vistazo
en nuestra sociedad, puedo reconocer a la mayoría de las personas
activas de esta generación.
De
todas formas ustedes gozan de un medio ambiente mejor al que nosotros
teníamos. Lógicamente no afirmo que todo sea excelente,
pero en comparación con esos días es mucho mejor; si un
joven hoy en día quisiera vivir bien, y encontrar su personalidad
y verdadera identidad humana, hoy es capaz de conseguirlo.
¿Cómo
define usted a un joven musulmán, y qué cualidades debe
poseer éste? ¿Cómo puede un joven fácilmente
alcanzar sus metas y objetivos?
Naturalmente
que “el camino” no se puede atravesar fácilmente.
La condición que tú has puesto, hace difícil la
respuesta. No se puede realizar fácilmente ningún trabajo
serio e importante -indudablemente-. Si alguien desea lograr algo valioso
debe esforzarse. Básicamente entre las características
importantes que poseen los jóvenes, veo más sobresaliente
tres de éstas que si se diagnostican bien y son orientadas hacia
un rumbo correcto, creo que encontrarás tu respuesta. Estas tres
características son: la energía, la esperanza, la innovación.
Si
los medios de comunicación con sus obras culturales, los oradores
sociales ya sean religiosos u otros, la televisión, en las escuelas,
etc. pudieran orientar estos tres factores, yo creo que un joven puede
encontrar su camino islámico fácilmente; ya que lo que
el Islam espera de nosotros es que se desarrollen y florezcan nuestras
capacidades. Naturalmente en el Corán existe un punto muy fundamental
y esto es encomendar la taqwa (abstinencia). Cuando las personas quieren
imaginar la taqwa, recurre a sus mentes inmediatamente la oración,
el ayuno, la devoción, el recuerdo a Dios y la súplica.
Es posible que todos estos estén incluidos en la taqwa, pero
ninguno de éstos es el significado de taqwa. Taqwa significa
cuidarse a sí mismo, vigilarse a sí mismo, significa que
un hombre sepa lo que está haciendo y seleccione cualquier movimiento
suyo con la voluntad, pensamiento y decisión, al igual que un
hombre que está montado sobre un caballo obediente, tiene en
sus manos las riendas del mismo y sabe hacia dónde quiere dirigirse.
Esto es taqwa. En cambio quien no tiene taqwa no tiene poder sobre sus
movimientos, decisiones y futuro y según la comparación
hecha por Imam Ali (P) en Nahy-ul Balagah, aquel se asemeja a alguien
que lo han tirado sobre un caballo rebelde: no sabe manejarlo, no sabe
cómo dirigirlo y no sabe hacia dónde esta yendo. Está
obligado a seguir al caballo e irá a donde el caballo lo conduzca
y seguramente no le espera salvación alguna.
Si
considerásemos el significado de taqwa así como lo expliqué,
juzgo que atravesar el camino será más fácil. Es
posible y es admisible que un joven puede encontrar el camino islámico
de vivir: si es una persona religiosa observen y analicen qué
es lo que está haciendo, sus esfuerzos, sus palabras, su amistad,
su forma de actuar y de percibir las cosas, si es correcta o no. Y a
este análisis se le llama taqwa Si no es una persona religiosa,
pero mantiene este estado de taqwa, seguramente será guiado hacia
la religión.. El generoso Corán dice: “hudan lil
muttaqin” -“(este Corán) es guía para quienes
tienen taqwa”-, no dice “hudan lil mu’minin”
-“(este Corán) es guía para quienes tienen fe”-.
“Hudan lil muttaqin” significa que si hay una persona que
no tiene religión pero que tiene taqwa (con la definición
hecha anteriormente) -sin duda recibirá la guía del Corán
y será creyente. En cambio si un creyente no tiene taqwa es muy
probable que su fe no sea estable, depende de su suerte: si está
en un medio ambiente adecuado permanecerá en su fe; de lo contrario
perderá su fe.
Entonces
si pudiéramos fortalecer en nuestros jóvenes aquellas
tres características bajo la dirección de taqwa, los jóvenes
podrán vivir de la forma que el Islam desea, especialmente hoy
en día que afortunadamente nuestro país es un país
islámico. Esto es muy importante, el gobierno -es decir el poder
nacional- está en manos del Islam. Aquéllos que tienen
el gobierno en sus manos, son profundamente creyentes. Nuestra nación
tiene arraigada la fe en lo más profundo de su alma, por lo tanto,
el terreno es adecuado para vivir como verdaderos musulmanes.
Con
un breve ejemplo termino de dar respuesta a tu pregunta. Durante la
guerra, que lamentablemente ustedes no experimentaron esa fase -claro
está que no tienen por qué lamentar el no haber experimentado
la guerra en sí, lo que tienen que lamentar es no haber podido
experimentar aquellas características inigualables que fueron
desarrolladas en los jóvenes, por la guerra- existieron jóvenes
de dieciocho y veinte años, jóvenes de vuestra edad, que
desde el aspecto de la delicadeza y transparencia espiritual pudieron
llegar al grado de un místico que se ha esforzado cuarenta años
en el camino de Dios. Uno lo advertía en ellos; y no eran pocos,
eran muchos. En esos momentos cuando me hallaba frente a ellos, no trataba
yo de ser humilde, sino que la humildad me cubría verdaderamente.
¿Han experimentado alguna vez el hallarse frente a un gran personaje
y que, al observar sus virtudes entiende uno su propia debilidad ?,
yo tenía la misma sensación cuando me encontraba frente
a un joven basiyi o a un joven combatiente. El ambiente era tal que
podía convertir a un joven ordinario en un ser humano extraordinario.
¿Saben
ustedes cómo son los jóvenes en el mundo? Los grupos de
“rap”, etc. con miles de vicios síquicos y desviaciones
mentales. En nuestros tiempos también existían los “Beatles”,
que ahora ya son ancianos. Hace un tiempo atrás leí en
un revista la biografía de algunos de ellos. Sus tantos problemas
mentales, espirituales y sus complejos, los arrastraba y arrastra hacia
tales desviaciones. Ahora quienes estando en países atrasados
y lejanos los imitan, no entienden aquellos pobres qué males
padecen. Piensan que es un tipo de progreso mientras que es una decadencia
y atraso.
En
tanto que ésta era la situación de los jóvenes
en el mundo, nuestros jóvenes eran diferentes. En Irán
el joven lleno de vida, independiente, orgulloso, con un profundo sentimiento
de alegría en su corazón, de realizar su responsabilidad,
con un objetivo claro, conocía bien lo que estaba haciendo, y
por quién lo estaba haciendo, y gracias a Dios conseguía
sus fines y conseguía una elevación verdadera y espiritual
a través de su fe en Dios.
Como
una estudiante ¿cómo podemos tomar a Fátimah Az-Zahra
como nuestro modelo de vida y usted mismo a quiénes ha elegido
como su modelo de vivir?
Es
una buena pregunta. En primer lugar debo decirles que no deben presentarnos
un modelo de vida y decirnos: “éste es vuestro modelo”.
Este modelo convencional e impuesto no será interesante. El modelo
debemos encontrarlo nosotros mismos, es decir, al observar a nuestro
alrededor, al observar en medio de tantos rostros que están frente
a nosotros cuál es el que aprobamos. Naturalmente éste
se convertirá en nuestro modelo. Yo creo que para el joven musulmán,
especialmente para quien tenga algún conocimiento de la vida
de la familia del Profeta (BP) y los musulmanes del comienzo del Islam,
encontrar un buen modelo, no le será difícil; ni tampoco
existen pocos modelos. Afortunadamente tú misma nombraste a Fátimah
Az-Zahrá (P). Respecto al sagrado ser de Fátimah Az-Zahrá
(P) les digo algunas palabras, quizás les sirva como punto de
partida para seguir pensando en la vida de otros Imames (P) y grandes
personalidades.
Tú
como una joven que vive en la era del avance científico, industrial
y tecnológico y en la civilización material y tantos nuevos
fenómenos ¿en qué parte de tu vida esperas aprovechar
de un modelo que vivió mil cuatrocientos años atrás?
Naturalmente no querrás imitarla en el aspecto de cómo
iba a la universidad, o cómo pensaba en las cuestiones de política
mundial. Naturalmente no es así.
Existen
unas características fundamentales en la personalidad de cada
ser humano que debe diagnosticarlas por sí mismo y buscar en
éstas su modelo. Como ejemplo: ¿Cómo debe comportarse
el ser humano con los acontecimientos que suceden a su alrededor? Estos
sucesos una vez dependen de una era en la que existen metros, trenes,
aviones, computadoras, y otras veces depende de una era en que no existían
tales cosas; sin embargo los acontecimientos siempre abarcan a las personas
y se observan a su alrededor.
El
hombre tiene dos opciones para tratarlos, una vez los trata con el sentido
de responsabilidad y otra vez con la indiferencia. Cuando los trata
con el sentido de responsabilidad, también se divide en varias
clases: con qué tipo de espiritualidad, con qué visión
del futuro. El hombre debe buscar estas líneas básicas
en la persona que quiere imitar, y en consecuencia, seguirlas. Observen
como ejemplo: Fátimah Az-Zahrá (P) contaba con seis o
siete años (en esta fecha hay discrepancia, puesto que no se
sabe exactamente la fecha de su nacimiento) cuando sucedió el
bloqueo en el valle de Abi Talib (en los primeros años de la
llegada del Islam los musulmanes sufrieron durante tres años
el bloqueo total por parte de los inicuos del Quraish). Este período
era uno de los más cruciales del Islam. Sucedió que, cuando
el Profeta (BP) hizo pública su convocatoria, gradualmente la
gente, en especial los jóvenes mecanos y los esclavos, creyeron
en él (BP). Los jefes idólatras del Quraish como Abu Lahab,
Abu Yahl y otros, vieron como única solución expulsar
al Profeta (BP) y a todos sus seguidores. Ellos salieron de La Meca
sin tener ningún lugar a donde dirigirse. Abu Talib -el tío
del Profeta (BP)- en las cercanías de La Meca poseía,
en medio de las montañas, una tierra llamada Sha‘b Abu
Talib. Sha‘b significa una apertura entre las montañas,
un valle. Él propuso que se dirigiesen a ese lugar. Ahora imagínense;
en La Meca los días son muy calurosos y las noches muy frías,
una situación insoportable. Durante tres años ellos vivieron
en este valle, cuánta hambre sufrieron, cuántas penurias
experimentaron; sólo Dios conoce sus sufrimientos. El Profeta
(BP), en esta época, no sólo tenía que administrar
a este grupo, también debía poder defender su convocatoria
frente a quienes estaban sufriendo. Ustedes saben que cuando la situación
es satisfactoria, quienes rodean a un líder están contentos
y dicen “que Dios le recompense, nos condujo a un buen estado”.
En cambio, cuando llega el tiempo de aflicciones, muchos dudan, dicen:
“ellos nos han traído, nosotros no queríamos venir”.
Naturalmente
los que poseen una fuerte fe perseveran y persisten, pero de todas formas
todas esas dificultades presionaban al Profeta (BP). Durante esa difícil
situación, su tío Abu Talib y su devota esposa Jadiyah,
que eran respectivamente protector y apoyo espiritual del Profeta (BP),
en el lapso de una semana ambos fallecieron. Era una situación
muy penosa, el Profeta (BP) había quedado solitario.
No
se si ustedes han sido alguna vez jefes de algún equipo de trabajo
para poder comprender lo que significa la palabra “responsabilidad”.
Verdaderamente que, en una situación tal, el hombre se siente
fracasado. Observen el papel que jugó Fátimah Az-Zahrá
(P) en ese momento. Cuando estudiamos la historia debemos fijarnos en
estos detalles, pero por desgracia nadie ha abierto ningún capítulo
para observar estos pormenores.
Fátimah
Az-Zahrá fue para el Profeta (BP) como una madre, como un consejero,
como una asistente. Fue entonces que la llamaron “Umm Abiha”
o sea: la madre de su padre. En las regiones de la Península
Arábiga y distritos calurosos, las niñas tienen un desarrollo
síquico y corporal más rápido que en otras zonas.
El crecimiento de una niña de seis o siete años, en aquel
entonces, era como el de una niña de doce años en la actualidad.
Este era el sentido de responsabilidad de parte de Fátimah (P).
¿Es que acaso esto no puede ser el modelo para que una joven
sienta responsabilidad respecto a las cuestiones que le rodean? Que
a ese gran ánimo y regocijo de la juventud, que poseía
el ser de Fátimah Az-Zahrá (P), lo gastase para limpiar
el polvo y tristeza que cubrían el rostro de su padre que en
ese entonces atravesaba la edad de los cincuenta, ¿acaso esto
no puede servir de modelo para las jóvenes? Esto es muy importante.
El
siguiente ejemplo es el ejemplo de atender al cónyuge. Algunos
piensan que ser una esposa y atender al esposo significa tener la casa
en orden, tener la comida preparada a tiempo, atender al hombre cuando
llega del trabajo, mientras que esto no es así. Observen ustedes
como fue el trato de Fátimah (P) en su casa. Nueve años
de los diez que el Profeta (BP) vivió en Medina, Fátimah
Az-Zahrá (P) y Ali (P) convivieron en matrimonio. Durante estos
años la historia menciona por lo menos sesenta guerras pequeñas
y grandes, donde el Príncipe de los Creyentes, Ali (P), participó
en la mayoría de ellas. Ahora observen. Fátimah (P) es
una mujer que atiende los asuntos del hogar, cuyo esposo continuamente
está en el frente de batalla y que el frente depende de su presencia.
Desde el punto de vista económico tampoco gozaban de una buen
situación. Cuántas historias hemos leído al respecto,
como la situación en la que se revela la aleya coránica:
“… y por amor a Dios, alimentan al menesteroso, al huérfano
y al cautivo, (diciendo:) Os alimentamos sólo por agradar a Allah…”
(Sura 76:8 y 9). Es decir, realmente atravesaban por una pobreza absoluta,
mientras que ella era la hija del líder de la comunidad, del
Profeta (BP) y como tal, sentía una gran responsabilidad.
Observen
qué elevada espiritualidad necesita el ser humano para estimular
al esposo para que se dirija al campo de batalla; dejar su mente tranquila
de las preocupaciones respecto a los asuntos de la casa, de los niños,
de la vida; darle ánimo; educar a los niños tan bien como
los educó ella. Tal vez ustedes digan que Imam Hasan (P) e Imam
Husain (P) eran Imames y por lo tanto tenían una naturaleza pura,
pero Zainab no gozaba del rango del Imamato. Fátimah (P) la educó
durante esos años.
Esa
forma de atender la casa, al esposo y convertirse en el eje principal
de la familia, una familia eterna en la historia, ¿todo esto
no puede servir de modelo para una joven casada o que quiere casarse?
Ahora
si nos referimos a lo sucedido luego del fallecimiento del Profeta (BP),
aún es más asombroso. Su presencia en la mezquita, su
sermón extraordinario, ¡es elogiable! Quienes poseen algún
conocimiento respecto a sermones y discursos espontáneos, conocerán
mejor la majestuosidad de las palabras de Fátimah (P), una joven
de dieciocho años, y según algunos otros veintiuno o veintidós
años, luego de sufrir tantos infortunios y problemas, se dirige
a la mezquita y con un perfecto hiyab diferente al de la muchedumbre,
da un sermón que quedaría, palabra por palabra, grabado
eternamente. Los árabes eran famosos por su gran capacidad de
memorización; memorizaron el sermón de Fátimah
(P) y quedó en la historia. Uno de los transmisores de este elocuente
y extendido sermón fue Zainab, la hija de Fátimah (P),
que en ese entonces contaba con aproximadamente cuatro años.
Existieron
muchas palabras y muchos discursos durante la historia, pero han sido
olvidados y nadie les da importancia; pero cuando la historia guarda
algo en su corazón es señal de majestuosidad y luego de
mil cuatrocientos años cada hombre que lo recuerda siente humildad;
según mi opinión, esto sirve de modelo para una joven.
Tenéis
razón, es culpa nuestra que no hemos transmitido, como debía
ser, a la generación joven, los verdaderos valores de su religión
e historia, pero ustedes mismos también pueden investigar en
estos terrenos, y conocer así la vida de todos los Imames que
tiene interesantes aspectos. La vida de Imam Yawad (P) es un perfecto
modelo para los jóvenes, quien desde su infancia y adolescencia
era admirado y respetado por los sabios e intelectuales. Indudablemente
en nuestro tiempo también tenemos buenos modelos; Imam Jomeini
nos sirve de modelo, nuestros jóvenes basiyi son nuestros modelos,
tanto los que han sido martirizados como los que siguen con vida. Naturalmente
es más fácil hablar respecto a quienes han partido. Observen
qué modelos pueden encontrar. Nosotros hemos visto a quienes
vinieron de sus aldeas o ciudad a los campos de batalla, y después
de desarrollar sus capacidades se convertían en grandes comandantes
para luego ofrecer sus almas. Tenemos muchos ejemplos de ellos. Es interesante
leer o estudiar sus biografías, todos ellos pueden servirnos
de modelo, pero algo que les pido es que cualquier modelo que quieran
elegir tengan en cuenta el criterio de taqwa; taqwa es algo necesario
tanto para esta vida como para la otra.
Pero
respecto a qué personalidades tuvieron influencia en mí,
hubo muchas. Quien tuvo una gran influencia en mí durante mi
juventud, en primer lugar fue el mártir Nawab Safavi. Tras su
martirio se multiplicó su influencia sobre nosotros los jóvenes.
Después Imam Jomeini fue quien ejerció gran influencia
sobre mi personalidad. Yo aún antes de poder verlo sentía
atracción por lo que había escuchado de sus luchas y de
por qué todos los jóvenes estudiantes de religión
lo querían. Cuando viajé desde Mash·had a Qom para
continuar mis estudios, no vacilé en participar en sus clases.
Aparte de ellos, mi padre y mi madre fueron factores importantes en
la formación de mi personalidad. Sin embargo mi madre tuvo una
mayor influencia en mí.
Traduccion
Sheij Feisal Morhell